La luz pasaba por las ventanas, iluminando toda la habitación completamente. Eran las once y dieciocho minutos de la mañana. Algo me rozaba la cara. Alcé la mano para tocar lo que fuese que estuviera perturbando mi sueño. Estaba suave, y mullido. Un ronroneo terminó por despertarme totalmente. Abrí los ojos y por un instante me quedé cegada. Luz. Pasaron unos segundos hasta que mis ojos se acostumbraron, entonces enfoqué la mirada hacia Kuro. El pequeño gatito negro me miraba fijamente.
- Buenos días…-la frase terminó en bostezo-.
El despertador me indicaba la hora exacta, que tarde. Salté de la cama y me fui directa al baño. Mi pelo granate estaba todo revuelto, así que decidí hacerme dos coletas. Me puse de nuevo el uniforme y salí con Kuro en brazos. La hora del desayuno se había pasado hace mucho ya, tendría que esperar a la comida. En el exterior hacía lo que muchos califican de día perfecto. Ni una nube y el sol calentando el aire frío de invierno. En invierno no está mal, pero en verano realmente detestaba estos días.
Kuro no se movió en todo el trayecto, se había dormido. Vi a pocos alumnos, no conocía a ninguno. Antes de ir a la oficina del director, pasé por la biblioteca y pregunté por los libros de vampiros. La simpática bibliotecaria me indicó una estantería, bueno, dos. Después de echar un vistazo superficial a todos, cogí uno de los más gordos. Una vez fuera pensé en que la bibliotecaria no se había percatado de Kuro. Llegué a la oficina del director y toqué.
- Buenos días director.
- Ohh… Qué te trae por aquí Seiko -chan?
- Es que… me encontré con este gatito y… me preguntaba si me dejarías quedármelo…
Hubo un pequeño silencio, quizá no había acertado con mi primera impresión…
- Puedes quedártelo, pero –ahí estaba la condición- tendrás que encargarte de que no moleste y de darle de comer.
- ¡Vale!
La comida no sería un problema, los fines de semana podía salir a la ciudad y comprarla. Y parecía un gatito muy tranquilo… no creo que tuviera problemas.
- Espera Seiko -chan~
- ¿Uhmm?
- Ese libro que llevas… ¿Cómo se llama? –Parecía conocer el libro-.
- Los secretos de la Noche… ¿por?
- Es sobre vampiros ¿no? –su voz sonó entre sorprendido y contento. Asentí con la cabeza.- ¿Te gustan los vampiros Seiko -chan?
Volví a asentir, y después la conversación siguió entorno al gatito. Esa misma tarde salí a por la comida de Kuro. Con Kuro el fin de semana se me pasó rapidísimo y para cuando me di cuenta ya se había hecho lunes por la mañana. Había acordado con el director que podía dejar a Kuro pasear por la academia durante el tiempo que tuviera clases. Suzuki me obligaba a veces a ir a ver a los de la clase nocturna en el cambio de clases, parecía molestarle que no estuviera interesada y estaba empeñada en que me fijase en alguno. No le conté a nadie que me había encontrado en la biblioteca con Aidou, aún no tenía suficiente confianza ni con Yuuki ni con Suzuki.
Pasó una semana muy monótona y lenta que se me hizo eterna hasta que me volvió a pasar algo, según yo, interesante.
El sol se había puesto hacía un rato y la luna estaba en fase decreciente. Aún tenía el pelo húmedo porque acababa de salir de la ducha, solo el flequillo estaba seco, liso. Unos golpes hicieron que sacara mi cabeza del libro que estaba leyendo, habían llamado a la puerta. Kuro se despertó. Volvieron a llamar y esta vez ya me levanté y abrí. Era Suzuki.
- ¿Qué pasa…?
- ¡Ven!
- ¿Hmm? ¿A dónde…?
- ¡Vamos a hacer fotos a los de clase nocturna!
- ¿Eh? Pero yo no…
- No me vengas con excusas, de esta no te libras. –suspiré. A pesar del poco tiempo que conocía a Suzuki sabía bien que cuando se le metía una idea en la cabeza era difícil hacerla cambiar de opinión.
- Espera al menos que me ponga los zapatos.
Volví a entrar, me puse los zapatos y le dije a Kuro que volvería después. Suzuki me guió hasta que estuvimos fuera, me dijo que había hecho una apuesta con Reika, una amiga suya, y que ganaba la que mejores fotos consiguiera. En seguida entendí que lo que quería era que yo sacara las fotos mientras ella posaba con alguien de la clase nocturna, a poder ser Kaname. Me dediqué a seguir a Suzuki, me dijo que sabía a donde iba. Suspiré una y otra y otra vez.
- ¡Para de suspirar o nos pillaran!
- Nos pillaran antes si gritas así.
- Hmp. –como avanzábamos por entre los árboles, las ramas que Suzuki apartaba me iban pegando a mí después. Era bastante molesto. Y me hacía ir casi con los ojos cerrados. Un grito sordo la alertó de que me había caído. El pie se me había enganchado en una raíz de un árbol. Resultado: yo, en el suelo, con cara de pocos amigos- ¿Estás bien? –Bueno, al menos se preocupaba-.
- Si… -lo dije mientras me espolsaba la ropa. Di otro gran suspiro: me había hecho un corte en la mano y en la rodilla.
- ¡Ah! Estas sangrando…
- Da igual, no es nada… bueno, ¿seguimos?
- ¿De verdad estás bien?
- Si.
- Pues, ¡sigamos!
El corte era más profundo de lo que pensaba, pero no me di cuenta hasta que pasaron unos minutos y noté el calcetín húmedo. La sangre había llegado ahí desde la rodilla. Me recordó a las heridas que te haces con la bici cuando te caes y no te pones agua en seguida. No le dije nada a Suzuki, al fin y al cabo ya me había pasado mucho de pequeña. Aún así ella terminó por enterarse.
Acabábamos de llegar a un claro sin árboles, muy cerca ya del edificio donde se daban las clases. Oí a Suzuki gritar (mejor dicho susurrar) un pequeño "¡Kya!". No me tuve ni que girar para saber que habíamos encontrado lo que buscábamos. La luna iluminaba poco el claro pero se podía ver perfectamente a Kain y a Aidou.
- ¡Aidol-senpai! ¡Kain-senpai! –me lanzó la cámara y les pidió a Aidou y Kain una foto (o más)- Intenta no mancharla, que es de Reika…
- Si… -mientras lo decía me intenté limpiar un poco la mano en la ropa. Suspiré.- ¿Con o sin flash?
- Sin flash –Kain contestó por los tres-.
Una, Dos, Tres Fotos. Noté que Aidou no miraba al objetivo, sino a mí. Me esforcé en no mirarle a los ojos. La última foto me llamó la atención, se había quedado puesta en la cámara, me di cuenta de que en ella Aidou miraba hacia abajo… ¿Mi rodilla quizás? Se habría dado cuenta del corte…
- Suzuki-san, ¿no tienes ya suficientes?
- Ah… Bueno… Vale. Gracias Aidou-senpai, Kain-senpai. –Le di la cámara a Suzuki- Al final se ha manchado…
- Lo siento, no he podido evitarlo.
- Estas sangrando. Déjame ver… -su voz sonó muy, muy aterciopelada. Suzuki dio otro "¡Kya!"-.
- Ah, n-no es nada…
- Huele… bien.
- Ehm… ¿El qué…?
- ¡Tonta!, ¿pues que va a ser? ¡Nosotras! –soltó un "¡Kya!" y susurró para si misma: "Es la colonia nueva, seguro."
- Ah… G-Gracias
Suzuki parecía muy segura de que era su nueva colonia… pero Aidou no la había mirado en ningún momento a ella. Y sus ojos tampoco miraban a los míos ya, tenía la vista fijada en mi mano y, a veces, pasaba la mirada a mi rodilla. Se estaba acercando a mí. Las nubes taparon la luna y todo quedó mucho más oscuro. Cambié mi mirada de Aidou a Kain y después a Suzuki (quien soltaba "¡Kya!"s sin parar), cuando volví a dirigirla hacia Aidou, éste estaba justo enfrente de mí, demasiado cerca. Algo me dijo que aquí pasaba algo raro, cuando su mano cogió la mía, estuve segura.
- Aidou-senpai, ¡¿Qué vas a hacer? -se detuvo y me miró. Con el ceño fruncido le devolví una mirada confusa. Sonrió, enseñando todos los dientes. De reojo vi como Suzuki se desmayaba, yo seguí ahí, de pie. Nunca me había planteado si los vampiros existían o no. Pero pese a no haberme hecho nunca la pregunta, la respuesta estaba delante mía. Hubiese estado más tiempo en estado de shock de no ser porque Aidou volvió a mover mi mano, levantándola, y acercándola a su boca. Entendí enseguida lo que pretendía. Las piernas estuvieron a punto de fallarme y hacer que terminara como Suzuki.
- N-No -traté de calmarme, ese "no" había sonado muy débil. Volví a intentarlo.- No, por favor…
Intenté zafarme de él, pero no pude. Estaba a punto de rozar mi mano…
- No me muerdas, por favor. -mi voz sonó firme, aunque se resquebrajó un poco al final. Se detuvo, suspiré aliviada. La luna volvió a salir de entre las nubes. De nuevo intenté zafarme, y esta vez, él me dejó ir. Kain le había agarrado de la camisa y le dijo a Aidou que no quería más problemas por su culpa. Mi cuerpo entero temblaba, aunque fui la única que no se dio cuenta. Suzuki estaba en el suelo, desmayada. ¿Qué hago? Entonces reparé en que Kain no parecía sorprendido, algo hizo click en mi mente, de pronto entendí muchas cosas. Mientras asimilaba la información, miles de preguntas se agolparon en mi boca, amenazando con salir. Respiré hondo, no era el momento adecuado para preguntar. Donde estarían Yuuki y Zero, ¿No se supone que son los prefectos y que deben patrullar por la noche?
Oí a Kain preguntarle a Aidou: "¿Qué hacemos?". Volteé hacia ellos.
- ¡Aidou! ¡Kain! –Reconocí en seguida esa voz cargada de desprecio, era la de Zero. Yuuki venía con él.
- Oh, Oh, mejor nos vamos yendo.
- Quietos. -Kaname apareció por detrás de Kain. Los dos aludidos pegaron un pequeño bote, y ambos se giraron a la vez. Me sentía como una espectadora.- Yo me encargo de estos dos. Has hecho bien en pararle, Kain.
Así que había sido Kain el que lo había parado, me sentí mal no sé porqué. Aidou me echó otra mirada antes de desaparecer con Kaname, pero no supe descifrar que quería decir. Una mano se posó sobre mi hombro, era la de Yuuki. Zero cargaba con Suzuki.
- ¿Qué ha pasado?
Solo fui capaz de decir: son vampiros.
Tanto Zero como Yuuki me acompañaron hasta la entrada del edificio donde estaba la oficina del director. Me habían dicho que debían informarle de lo ocurrido, y yo era la única que no se había desmayado aparte de Kain y Aidou, evidentemente. Zero llevó a Suzuki hasta la enfermería, mientras Yuuki y yo fuimos a la oficina de Cross.
Le expliqué todo lo sucedido, parecía sorprendido de que no me hubiera desmayado. Cuando terminé de contarlo todo, me hizo una pregunta que me desconcertó.
- ¿Quieres que te borre los recuerdos de esta noche?
Se hizo un pequeño silencio.
- No.
- Yuuki-chan, ¿puedes llamar a Kaname-kun? -la aludida asintió y salió por la puerta. La habitación quedó en silencio, no me di cuenta de lo incómodo que esto le resultaba a Cross. Aunque no tardó mucho tiempo en reaparecer Yuuki seguida de Kaname… y Aidou detrás de éste.- Por favor, sentaos.
Una vez todos estuvieron sentados, incluida yo, el director sirvió té. Se lo agradecí. Por la ventana se veía todo oscuro, la luna se vislumbraba por detrás de unas nubes, iluminando escasamente el exterior. El té estaba caliente, lo miré absorta. La voz del director me devolvió de nuevo a la Tierra.
- Kaname-kun, he estado hablando con Seiko -chan. -miré a Cross, después a Kaname y paseé la mirada por los demás. Aidou miraba hacia el suelo.- Le he preguntado si quería que le borrara los recuerdos y me ha dicho que no.
Ahora fui yo la que encontré interesante el suelo, aunque aún así podía notar las miradas encima de mí. El director continuó, esta vez con una voz alegre.
- Espero que no tengas ningún inconveniente con eso, Kaname-kun.
Pasaron unos minutos en silencio, terminé levantando la cabeza. Casi todos esperaban la respuesta de Kaname, mirándolo. Casi todos. Me encontré con los ojos de Aidou y no pude evitar apartar la mirada. Había algo en su mirada que no supe identificar, curiosidad tal vez. Por fin Kaname habló.
- No tengo ningún inconveniente. Además ahora que lo sabe puede ayudar a Yuuki con su tarea de guardiana.
¿Eh? ¡¿EH? Yo no quería ser prefecta, o guardiana. Miré al director, esperando que por favor se diera cuenta de que no quería y dijera que no hacía falta o algo así, yo no sería capaz de decírselo a Kaname directamente, nunca. Pero lejos de entender lo que yo quería, Cross contestó con voz alegre de nuevo.
- Oh~ que buena idea Kaname-kun, ¿No te importa, verdad Seiko -chan~?
- N-No… -intenté sonreír, de verdad lo intenté.
El té se había enfriado ya un poco, pegué un pequeño sorbo. Llevaba un rato dándole vueltas a una pregunta, finalmente me decidí a preguntar- Etto… ¿Qué pasará con Suzuki-san?
- Mañana por la mañana no recordará nada del incidente.
- Ah…
- Bueno, ya es muy tarde Seiko -chan, ¿Qué tal si vuelves a los dormitorios? Mañana tienes clase.
- Pero, aún tengo muchas preguntas…
- Puedes venir mañana. Tienes permiso para saltarte las clases~
- Bueno…
- Y recuerda no contarle a nadie sobre esto, ni a tu familia.
- …Ningún problema.
Yuuki y yo abandonamos la oficina de Cross y nos adentramos en los oscuros pasillos de la academia, los que me ponían los pelos de punta. Al menos acompañada de Yuuki era diferente. En el exterior las nubes ya no ocultaban la luna. Me contuve varias veces de preguntarle a Yuuki sobre los vampiros. Fue extraño, ella tampoco hablaba. Cuando llegamos a las puertas de los dormitorios del Sol nos separamos. Ella siguió con su patrulla y yo me fui a dormir.
Nada más entrar me quité los zapatos y, apartando a Kuro, me tiré sobre la cama. Me quedé dormida tal y como caí. Mi mente estaba exhausta y tenía mucha información que asimilar, mañana sería otro día…
