He vueeeeeltoooo!!! Siento haber tardado!!

Bueno, pues comienzo con los agradecimientos:

Ary: Uyuyuy… mal encaminada andas. ¡Pero gracias por el review!

Yupi Yahoo Feliz Happy: ¡¡¡NOMELOPUEDOCREER!!! ¡¡¡Mi ídola de fics de Vocaloid comentando mi historia!!! Ala, ya soy totalmente feliz. Y, por favor, no me leas la mente con lo de los gemelos!! xD

Lenalee Rose: ¡Aquí está la conti! ¡Gracias por tu review!

Zukya. ¡Gracias por ese super-análisis de la historia y la información sobre el denge! ¡Espero que te guste el cap!

Y, pues eso… ¡dentro cap!

Este es cortito , pero he estado de exámenes, he tenido un montón de trabajos y no he podido hacer más… gomen, el próximo será más largo ^^

Capítulo 3: ¿La segunda amenaza? Un amor prohibido

Tras haber vencido al guardián de la primera puerta, continué mi ascenso hasta la cima. Por suerte, no tuve que escalar durante mucho tiempo, ya que sobre un saliente pude ver el camino que llevaba directamente al castillo.

Eché a andar por aquel angosto y pedregoso sendero, rogando porque no hubiese más lobos guardianes de las puertas que me hiciesen morder el polvo… como casi había hecho éste.

Absorto en mis pensamientos, me olvidé totalmente de que el camino era peligroso… cosa de la que no me di cuenta de nuevo hasta que caí rodando por el saliente.

-¡Aaaaaaaaah! –grité, y traté de aferrarme a algo, pero me fue imposible. Acabé en el fondo de un barranco, con todos los huesos doloridos, pero, milagrosamente, sin ninguna herida.

-Vaya, tengo suerte… -musité mientras me ponía en pie, y abrí los ojos para darme cuenta de que no veía más allá de mis narices.

-¿Quién eres tú? –oí que me preguntaba una voz

De entre la niebla emergieron lo que parecían ser dos niñas… no, mejor mirado, eran un niño y una niña, rubios y de ojos azules, con la mirada triste.

Parecían perdidos y asustados, así que extendí mi mano y les sonreí.

-Me llamo Kaito, ¿y vosotros? ¿Os habéis perdido?

Los niños me miraron y titubearon.

-Yo soy Rin, y mi hermano es Len –dijo la niña

-Estamos perdidos –dijo el niño

-¿De dónde sois? –les pregunté. Los niños no dijeron nada, simplemente señalaron con el brazo extendido a lo que había más allá de las montañas.

-Sí que debéis de estar perdidos, porque allí no hay… nada –titubeé. Entonces lo ví claro.

La niña extendió su mano y agarró la mía. Estaba fría como el hielo, y no tenía pulso. La de su hermano era igual. Esos niños no estaban vivos. Eran fantasmas que no habían llegado a cruzar al Más Allá.

-Qué… ¿Qué os pasó? –les pregunté. Ambos se miraron antes de contestar.

-Veníamos en una carreta… cuando llegamos aquí… nos sacaron de ella… -susurró Rin

-Nos empujaron hasta aquí, y ya no nos acordamos de más… solo los gritos de la princesa… -terminó el niño

Entonces me di cuenta de lo que había pasado. Rin y Len habían sido los sirvientes de la princesa… los habían matado antes de llegar al castillo.

-¿Sabéis qué fue de la princesa? –les pregunté

-No… ¿está en el castillo? –me preguntó Len

-Sí –les respondí -¿Queréis venir conmigo? Tal vez así podáis marchar al Más Allá

Los dos niños me asieron con sus manos gélidas y me ayudaron a ascender al sendero de nuevo. Entonces me observaron, los dos pares de ojos azules llenos de dolor.

-Los dioses… ¿nos castigaron por ser pecadores? ¿Por cometer blasfemia? –me preguntó Rin

Les miré sin comprender.

-¿Qué blasfemia cometisteis vosotros?

Ambos se miraron y entrelazaron sus manos.

-Nos queríamos… -empezó ella

-De una manera que nos dijeron que no nos podíamos querer… -terminó él

Me quedé en estado de shock por unos minutos. Entonces me acerqué a ellos y les puse las manos en los hombros.

-Querer a otra persona nunca es pecado. Estoy seguro de que no os castigaron –les sonreí, y echamos a andar en dirección al castillo.

¡Espero que os haya gustado! ¡Se agradecerá todo review, bueno o malo! ¡Se agradece hasta el que me tiréis piedras!