Es bueno que el temor sea aquí dejado

y aquí la cobardía, quede muerta.

Sin dolor no te haces feliz,

sin amor...

no sufres más.

Las cosas van a ir mucho peor de lo que van ahora

y mucho mejor, espero.

EL AZAR NO EXISTE: tal vez sin saberlo estés deseándola.

No había sido una tarea tan compleja lograr que Hinata se acercara a altas horas de la noche a unos de los patios más recónditos que la enorme mansión que el clan Hyuga poseía. Después de todo él entraba y salía como si fuera uno más desde que habían formado el equipo.

Hablar como personas civilizadas e inteligentes de veinte años, tampoco fue cosa de otro mundo.

Detrás de un puente rojo que cruzaba un pequeño y azulado lago, al compás del canto de los grillos y bajo el gran cerezo Kiba, junto a su amiga, recordaba que había meditado la noche entera como advertirle acerca del Uchiha menor, a Hinata, siendo convincente y a la vez sin echarle tierra a los sueños de auto-superación de la muchacha.

Si, Shino lo había convencido.

Todo concluyó con un —Gra... gracias por preocuparte por mí, Kiba-kun— y un —Me mantendré alejada de problemas y de él... Es una promesa—.

Y Hinata todavía le agradecía que se preocupe por ella. Como si no hubiera nacido para protegerla… ese era uno de sus caminos Ninjas.

El otro era ser más fuerte que Uchiha Sasuke.

Esa promesa acababa de devolverle algo de aire a los pulmones, disfrutó una repentina brisa fresca que se hizo presente en aquél momento. Ambos sentados, uno junto al otro, se sumergieron momentáneamente en sus propias cabezas.

Hinata pensaba en la prueba, en las precauciones de Kiba y en Naruto. Kiba había iniciado un combate mortal entre conversar sobre cierta situación que lo tenía jodido desde que se conformó el equipo ocho o callar.

Aclaró la voz —Emm... Hinata ... oye... hace tiempo me gustaría que sepas algo… temo que lo tomes a mal… pero tú te vas por tiempo indefinido y yo me quedo..

Mientras ella permanecía ausente, inmersa en algún recuerdo tal vez, un nudo traicionero comenzó a estrangularle dolorosamente la garganta. Supo entonces que volvería a tragarse todo ese embrollo sentimental. Clásico.

Suspiró. Luego sería el momento. Ella ni siquiera lo había oído. Estiró los brazos — Já. Mira las horas que se han hecho, debes descansar…

Una despedida, un abrazo fraternal a medias y el deseo de un buen viaje concluyeron la noche. Kiba caminó hasta su casa un poco más relajado, ella se mantendría lejos de aquel criminal de eso estaba seguro. Además, y le parecía infantil pensarlo, Hinata nunca se había visto hechizada bajo la atracción Uchiha que todo el resto como Ino parecían sufrir. Una muchacha como ella nunca se fijaría en un tipo como Sasuke, a menos que él mantenga un poder tan fuerte que podría dominarle los sentidos y hacerle enamorar…

— ¡Bah! Estoy pensando estupideces.

Solo bastaba esperar que ella vuelva y que la situación entre ellos se dé. Tal vez la respuesta no estaba en planificarlo todo una y otra vez. Tal vez el azar traería el momento indicado.

...

El sol relucía mucho más allá de la puerta de ingreso de Konohagakure no Sato, aun así no lograba penetrar aquel tenue bosque compuesto principalmente por árboles añejos. Allí una amplia agrupación de personas aguardaba a que inicie la ceremonia de bienvenida.

Mierda. Ya no soportaría un segundo más el cabello largo, pronto buscaría como cortarlo, así que para no resolver el asunto son su katana decidió amarrarlo en lo que resultó quedar como una coleta pequeña por encima de su nuca. El calor húmedo le generaba un clima de fastidio por eso mismo encontró un beneficio en esa ridícula ropa que ANBU utilizaba como uniforme, había dejado de lado la máscara de tigre porque mal que le pese a cualquiera, él estaba orgulloso de ser quien era, de su linaje puro. No ocultaría su identidad a menos que sea urgente y necesario.

Sobre una rama, la más alejada posible, pretendía no oír el bullicio de abajo y ¿por qué no? descansar un poco. Definitivamente así es como esperaría que llegue el resto de impuntuales que habían sido seleccionados. Cerró sus ojos y enfocó su mente en nada en particular. Conforme irían transcurriendo los días, encontraría la grieta para poder cambiar todo lo que planeaba.

Cruzó sus brazos desnudos detrás de la cabeza e intentó dormitarse.

-—¡No imaginarías nunca que conseguí!

Perfecto. ¿Quién más que Naruto Uzumaki para fastidiar sus planes? —Lárgate.

—Pero Teeeeme, es la...

—Intento dormir.

Naruto comenzó a hablar sobre un asunto al que Sasuke no prestó atención hasta que se auto-interrumpió al notar como su amigo lo observaba con un solo ojo y de soslayo.

— ¿Es enserio? — le preguntó. Naruto pestañeó sin comprender el leve tono burlón luego se miró y como consecuencia se sonrojó. Mientras Sasuke se limitaba a llevar apenas la camisa negra sin mangas, una bandana violeta en el cabello y el pantalón del mismo color, Naruto vestía la armadura completa, la máscara de jabalí y hasta la calurosa capa negra.

Comenzó a frotarse nervioso la parte trasera de la cabeza y a reír nerviosamente — ¡Es que siempre quise verme como Kakashi-sensei! — Explicó elevando el tono de risa—. ¿Tu cómo crees que me vea?

—No lo sé— meditó un segundo—. ¿Cómo un tarado que se está derritiendo?

Avergonzado, comenzó a excusarse mientras el Uchiha le arrebató el papel que llevaba en la mano.

—Tu caligrafía es un asunto serio— opinó mientras comenzaba a leer el encabezado el informe.

— Pues lo que intentaba decirte desde un principio era que esa es la lista de los ingresantes al entrenamiento.

En consecuencia Sasuke abolló el papel con una sola mano, ya que la otra seguía detrás de su cabeza, y lo descartó.

—Espera— El rubio atrapó el papel en el aire con un eficaz reflejo —. ¿Al menos no te intriga saber quiénes son? Digo...

—En el hipotético y dudoso caso de que uno me sea útil, lo evaluaré luego.

—Anda Teme, ¡dime si no te emociona no saberlo antes que el resto!

Sasuke rodó los ojos — No sabes cuánto.

— ¡Genial! te lo leeré— anunció mientras alisaba el papel. Uchiha negó con la cabeza anotando mentalmente de que Naruto no conocía las ironías y se dispuso a continuar su tarea inicial pretendiendo claramente no escucharlo.

Iba nombrando ya más de sesenta integrantes, con algunos comentarios innecesarios de por medio —Oh mira... Sabaku no Temari, el siguiente no tengo idea quien carajos es. ¡Genial! también esta Hina- chan y entonces parece que aquí está la lista Konoha, también está...

Sin abrir los ojos una apenas perceptible sonrisa ladina se marcó en su rostro del portador del Sharingan.

—Mierda. Son muchos más de los que imaginé. ¿Qué tal lo ves? — cuestionó, agitado, luego de haber nombrado a tantos ninjas.

—No está mal.

...

Estaba realmente impresionada. Toda aquella enorme cantidad de ninjas aspiraban a quedar en el entrenamiento al igual que ella. Eran más de miles. Forasteros, tanto de las grandes naciones como de las pequeñas, todos destilaban excelencia por igual. El estar rodeada por toda esa gente importante la hacía sentir minúscula. Distinguió entre la multitud algunos conocidos, Temari y Kankuro de Suna, por ejemplo. De todos modos no consiguió tener la seguridad para acercase a ellos. Así que decidió dejar su equipaje junto al pie de un enorme árbol y sentarse a aguardar sola.

Una hora más tarde sus ojos no paraban de abrirse maravillados una y otra vez. Sobre todo los últimos minutos en los que se quedó pasmada con dos shinobis y una kunoichi de la aldea de la nube que practicaban un taijutsu impecable. Los movimientos de los tres eran tan certeros que ninguno de ellos lograba tocarse, era casi como una danza imponente. Otros ninjas con mirada soberbia pronto los rodearon. Hipnotizada por semejante demostración de habilidad caminó hasta allí.

Cuanto le hubiera gustado moverse como alguno de ellos. Frente a Naruto, a Neji, a su Padre…

El tumulto comenzó a dispersarse dejando a Hinata junto a los maravillosos ninjas prácticamente sola. Así fue como uno de ellos se detuvo para mirarla fijo conforme se iba acercando hasta la posición de ella.

Hinata, avergonzada al percatarse de que era la única espectadora comenzó a retroceder.

Era un joven con el pelo un poco largo y rubio, tenía ojos oscuros y un semblante serio. Llevaba una camisa sin mangas y su chaleco blanco era típico de un Jōnin de Kumogakure.

Él notó como la hermosa chica que lo había estado mirando cambió su porte curioso para colocarse a la defensiva —Soy She —se presentó antes de que ella malentendiera la situación—. ¿Tú eres?.

—Una Hyuga. ¿No es evidente? — su compañera se acercó. Tenía el cabello rojizo y una piel perfectamente bronceada, también poseía consigo un aire de rudeza lo cual hizo que Hinata comience a no querer tener nada que ver con esos. El tercero se mantenía distante, no parecía importarle mucho el hecho de que sus compañeros lo habían dejado entrenando solo.

—Me lla... mi nombre es Hinata y vengo de la aldea de la hoja— sonrió intentando ser amable, acto que generó en el ninja de la nube una agradable sensación.

—No me digas, no lo había notado en tu placa— Hinata alzó una ceja al oír a la muchacha, eso había sido poco cordial.

—No le des importancia— sugirió She antes de tomar agua de una cantimplora, luego la invitó a beber. Aun siendo inocente, Hinata Hyuga no dejaba de ser una ninja y por eso mismo se negó.

El chico sonrió de forma ladina —No tiene veneno. Además, los filtros aun no comienzan— explicó.

— ¿Fil…tros? — indagó con un deje nervioso en su voz.

La morena río divertida — ¿No sabes que no todos tendrán acceso al entrenamiento? mira a tu alrededor niña, somos más de mil.

Aquello había sido toda una novedad —No... Realmente. Naruto-Kun me dijo...

— Uzumaki. Já. Debí suponer que eras amiga de ese idiota de la hoja.

Idiota de la hoja. Esto último hizo que Hinata decidiera que esa muchacha le caía mal. Esa kunoichi. ¿Sabría ella que Naruto fue el más grande salvador de su aldea? Aún era injusto que todavía se pretendiera de él varias cosas para nombrarlo Hokage.

—Todavía se debe acordar de la golpiza que le di hace unos años— se jactó orgullosa.

Cuando Hinata estuvo a punto de retrucare palabra, el chico rubio interrumpió colocándole una mano en el hombro que provocó que el calor brumador de la ira se convirtiera, de forma automática, en un calor penoso.

—Ignórala…. Los filtros no han cambiado mucho con los años. Nos harán enfrentarnos de alguna forma novedosa para poder acceder al entrenamiento.

La mente de la muchacha analizó la situación ante el gesto estoico del ninja de la niebla —¿Entre todos?.

Había una suerte de inocencia dulzona en Hinata que hizo que She quiera sonreir, gesto al que no era especialmente adepto.

—Bueno, a decir verdad, antes se seleccionaba en grupos que se veían reducidos a lo largo de las pruebas. Pero de no ser así, esto sería una cacería de brujas.

Hinata solo lo observó con gesto de "oh". Naruto-kun le había dado la información a medias ¿tal vez no la quiso asustar?... ¿la consideraba todavía una cobarde?

—Vez aquellos de allá—señaló She—Cada uno entrenará intensivamente a los selectos.

Sus perlados ojos divagaron entre la multitud. Lejos, en la parte más alta del terreno, se ubicaban siete personas: Un hombre anciano totalmente cubierto con una capa y un parche en el ojo izquierdo analizaba el panorama. Ella lo supuso como una máxima autoridad, luego comenzó a observar a quienes lo escoltaban, los que She indicó como los Senseis. Todos permanecían con sus identidades ocultas, el cabello de uno de ellos le recordó a Naruto-kun y una sonrisa se asomó de su rostro. Se vio tentada a espiar son su Byakugan pero si entonces se trataba de una batalla campal próxima, sería un buen plan no exponer esa habilidad en particular. Le arrancarían los ojos.

Siguió analizando a los integrantes del team ANBU hasta que llegó a uno de ellos que yacía recargado sobre un árbol. Era inédito el hecho de que no ocultara la identidad. Agudizó la vista para poder focalizar bien su rostro y fue entonces cuando sintió como un frio torturador le recorrió la espalda. Tenía el cabello más largo y vestía de diferente forma, pero podía reconocer esos ojos genocidas en cualquier parte. El Rinnegan lo delataba.

Hacía meses que no lo cruzaba después de que Kiba se puso paranoico frente a Ichiraku, aquella vez antes de una misión.

De forma inconsciente, su dedo índice comenzó a señalar, tembloroso, al nuevo individuo —E... él... — She cruzado de brazos la contemplaba notando que algo no andaba bien así que dirigió su vista hacia el punto en cuestión.

—Ah sí, Uchiha Sasuke. Siendo de tu aldea debes conocerlo mejor que yo. ¿Qué? ¿Hacía mucho que no le veías?

Ella solo se limitó a asentir y luego meditó que estaba haciendo el ridículo. Sin dejar de observarlo cuestionó intentando disimular la consternación — ¿Que hace él ahí?

She enarcó una ceja. Que poco sabía esa niña sobre el entrenamiento especial Anbu. Ambos tenían la mirada sobre Uchiha —Si que estas poco informada. Uchiha es uno de los Senseis.

Debía de ser un chiste. ¿Realmente estaba ocurriendo? Contempló los aires soberbios y malignos de aquel chico, una leve brisa había removido sus negros cabellos al tiempo que un escalofrío la tomó por asalto. Luego recordó a su mejor amigo. Si se le adjudicaba a Sasuke como entrenador su promesa inmediatamente seria rota porque el contacto era inevitable y además las exageradas alertas de Kiba abordaron su mente, si bien antes le parecían imposibles, ahora al ver a Sasuke Uchiha en lo alto, la habían llenado de pánico.

Luego sacudió la cabeza y la mente, intentando conservar la calma y ser coherente: Sasuke Uchiha jamás pensaría en entrenar a una persona tan incapaz como ella.

—Odié a ese bastardo antes. Pero debo confesar que mataría por ser su discípula— opinó la muchacha morena mientras observaba al sujeto en cuestión con la mirada fija y mordiéndose el labio.

—Estás mal, Karui. Nadie se vería muy feliz de quedar bajo las reglas del Uchiha.

Hinata miró a She frunciendo el ceño, exigiendo de alguna forma una explicación, él lo noto de inmediato — ¿Hinata, sabes como le llaman al entrenamiento que brinda Sasuke Uchiha? — ella negó con la cabeza. Su semblante permanecía como alerta y su mente indagaba cuanto tiempo hacía que Uchiha-san era Sensei- Anbu —Le dicen El séptimo círculo del infierno.

—Cre… creo imaginar el por qué— respondió cuando notó una sensación poco común invadirla. Volteó rápidamente en dirección al Sensei macabro y creyó, solo por un momento que él la estaba observando. Se reprimió mentalmente, esa era otra estupidez.

A continuación, todos comenzaron a guardar silencio. El anciano iba a comenzar.

—Shinobis y Kunoicihis, sean bienvenidos a la primera prueba que ejecutarán para ser aceptados en el entrenamiento que ofrecen cada año los escuadrones Anbu. Mi nombre es Hanzo y es todo lo que deben saber mi por el momento — La Hyuga sintió que aquel hombre le recordaba a alguien en particular pero no lograba descifrar quien —.Como algunos sabrán, los seis individuos que se encuentran detrás mío serán sus instructores siempre y cuando triunfen en la siguiente misión.

Pronto un ANBU enmascarado desenrolló un pergamino y comenzó a realizar lectura de requisitos, reglas y otros aspectos ceremoniales. Uchiha Sasuke parecía hastiado de toda esa ceremonia y efectivamente lo estaba.

—Sesenta pergaminos han sido ubicados estratégicamente en todo el bosque. Como podrán haber calculado no todos serán beneficiados. Tienen hasta las 7:00 AM para poder conseguir su pergamino. Cuando lo obtengan notarán un sello que los llevará directamente a su nuevo grupo. Sus futuros senseis los estarán observando. A excepción del homicidio, todo es válido. Desplieguen sus maravillosas habilidades.

—Ya veo… los senseis nos seleccionan— advirtió Hinata a She. Él la observó de reojo— El pergamino se sella en el momento en el que lo tenemos.

El ninja rubio asintió— Coincido. Cada sensei enseña de distinta forma y se basa en diferentes técnicas que pretende que sus alumnos tengan. Está todo calculado. El azar no existe.

En ese instante el mensajero ANBU observó su reloj y anunció, faltando un minuto para las 4:00 PM, que a esa hora el combate abierto se iniciaría.

La Hyuga comenzó a sentirse rodeada de miles de ninjas horrorosos. Sus rostros desafiantes, sus miradas perversas y sus armas morbosas le dijeron que obtener su paso a la clasificación no sería ningún juego de niños. Además, si aún lo lograra había algo más temible que la inquietaba. Re direccionó su mirada a la colina donde se encontraba Sasuke Uchiha. Él ya no se encontraba allí.

La cuenta regresiva estaba a punto de llegar a su fin. Tomó su mochila oteando el lugar y comenzó a tramar un plan de emergencia para alejarse. Sintió como alguien sostuvo su mano firmemente.

—8...7...6...5.

Con el conteo del ninja de fondo, la kunoichi de la hoja contempló extrañada a She, quien de un tirón la acercó hasta sí, luego le susurró al oído

— 4...3... 2

—Fuí el mejor guardaespaldas del Kage. Ya noté que perteneces a la rama principal y que eres poseedora del Byakugan. No creas en el asunto del homicidio está realmente prohibido, te aseguro que estamos rodeados de verdaderos asesinos. Será mejor que no nos separemos si queremos salir con vida.

Hinaya Hyuga le sonrió. Supo desde ese instante que podía confiar en él y sintió como todo su ser se llenaba de determinación.

— ¡Hai!


N-A: Capitulo editado.

Aparece Sasuke satisfecho de que Hinata se encuentre en las listas de los entrenamientos de selección ANBU. Kiba parece no tirar más de la cuerda y confiar en que Hinata va a estar bien. Naruto también parece estar incluido en los entrenamientos. Hinata conoce a She de la aldea de la nube y al verse sin salida ante la primera y temible prueba decide confiar en él. Los entrenamientos son testeados por Hanzo el líder ANBU y los demás senseis, entre ellos Sasuke Uchiha. Para poder quedar en un grupo un shinobi o kunoichi debe conseguir uno de los pergaminos, no importa cómo. Los senseis que observan las pruebas y una vez que cada ninja obtenga su pergamino los seleccionará para un grupo.