Junto a la copa de champán que me acabo de tragar hay una botella medio llena, la cojo y empiezo a beber. Bajo las escaleras descalza (esta mierda de zapatos me estaba matando).
Se oye a mi madre desde el salón…
-Un momento de atención por favor…
Oh, Quil está intentando ligarse a una amiga de Jasper.
Sigo bebiendo intentando olvidar mi 19.
-Oh, que mono! –Le doy dos palmadas en la cabeza a un tío bajito que está justo a mi lado, a saber quien es…
Me mira raro. Me acerco a Quil y lo saludo. Sigue hablando de sus cosas con su "amiga".
Salgo por la puerta hacia el salón y me doy media vuelta.
-Cuidado, a veces se pasa un poco con los pezones. –Le digo esto a la "amiga" de Quil mientras lo señalo.
-…que hoy mi sueño se haya hecho realidad, celebramos el compromiso de Alice y Jasper… -Que tostón de mujer es mi madre, y no calla eh.
Sigo a mi bola y veo una camarera con unos bocaditos que tienen una pinta increíble.
-…como ya sabéis, a esta familia le encantan los brindis, asique que empiece la rueda con la hermana mayor de Alice. Bella!
Y justo cuando mi madre dice mi nombre pensaba sentarme en el cómodo sofá. Me levanto y la gente me aplaude.
-Hola… hola…-Llego al centro del salón en el que se ha formado un gran círculo dejándome espacio. Suelto una escandalosa carcajada y me doy la vuelta para hablarle a todos ellos.
La gente se ríe conmigo. Dejo salir un suspiro y comienzo mirando a la parejita feliz.
-Cuando Alice me contó que estaba saliendo con Jasper… no me lo pude creer. Le dije: Jasper Withlock? El pringao con el que salías en el instituto? Si era el más horrible de todos! –Dicho esto, mi madre me mira con una horrenda mueca en la cara. –JAJAJA… Incluso más que el manitas, os acordáis del manitas? –Le pregunto a nuestras amigas del instituto que lo están grabando todo con el móvil mientras se ríen del manitas, o de mí. A saber… -Que manitas tenía JAJAJA… Sabéis como rompió Jasper con ella? Empezó a salir con su mejor amiga que está aquí por cierto. María, levántate! –Le hago un gesto a María y se levanta. –Ay… pero, pero cuando Jasper vio a Alice en la reunión del instituto, comprendió el error que había cometido. No te ofendas María. Y ahora Jasper es increíble, parece mentira que sea el mismo tío, excepto porque está exactamente igual. JAJAJAJA… Dios… Ojalá hubiera ido yo a la reunión, pero me estaba dejando el flequillo. Siempre me lo estoy dejando… No os lo dejéis. Bueeeeeno, bueeeno, pues por Alice y Jasper! –Digo esto ultimo brindando la botella contra la copa de champán del enano ese tan mono. Claro está, la copa se rompe y todos dejan escapar un Ohh.
Mi hermana se disculpa con Jasper mientras éste se ríe. Y las zorras de nuestras amigas también.
Después del rollo de los brindis, salimos las seis a tomar algo y a hablar de nuestras cosas.
La música suena bastante alta y nosotras estamos sentadas en unos cómodos sofás sin respaldo en medio del local.
-Por Alice y Jasper y el fin de tu vida. –Dice María alzando el chupito.
Las seis coreamos su brindis.
-Por Alice y Jasper! Uooooh…
-Vale, valee… vamos a jugar a algo!
-Un juego? De verdad?
-Pues claro! Pero a cuál? No sé… a ver, a que jugamos…? A con cuantos tíos nos hemos acostado! Pedazo de idea Ángela. –Le doy un golpe en la pierna haciendo como si se le ocurriese a ella. Me mira con cara de: que haces? Y yo sigo a lo mío como si no dijese nada.
-Vaale, necesitamos papel y unas copas… Ahora vuelvo! –Dicho esto me levanto y me acerco a la barra.
Mientras espero a que me llenen los chupitos se me acerca mi exjefe.
-Entre todos los tugurios del mundo…
-Entre todos los tópicos del mundo… -Respondo con aburrimiento.
-Vaya, no creí que fueras a tomarte el despido tan a pecho. –Dice señalando el gran numero de chupitos que me está preparando la camarera.
-Ya no tengo que reírme de tus chistes porque… no eres mi jefe!
-Déjame invitarte, me siento fatal por lo de hoy.
-Enserio? Gracias, porque no tengo pasta, estoy en paro.
-Pero si te he hecho un favor! Ahora puedes buscar un trabajo que ames con un jefe que te guste.
-Tú me gustas.
-Ah, sii? Cuánto?
Me voy con las copas y lo dejo solo mientras paga.
Empiezo explicándoles el juego a las chicas.
-Ponemos el número de tíos con los que nos hemos acostado en esta copa, sacamos los papeles y adivinamos de quien es cada uno. Alice, tú primero.
-Vale, cuatro.
-Oh, esa soy yo. –Responde Ángela al momento.
-Oh, siiii!
–No, no, no, noo! Así no se juega, tenemos que adivinarlo! -Estas tías son tontas, con lo fácil que es…
-Estaba claro que era Ángela, se casó con Ben con 12 años. Me sorprende que hayan sido tantos… -Dice Marya como si nada.
-Bueno… Ángela te toca!
-Mmm… ocho! Ocho? Alice!
-Sí, el doble de mujer que tú. –Rebusca en la copa mientras yo intento esconderme. Saca otro papel. – Seis. Leah?
-Sí, soy yo.
-Un momento, eres un siete! –La contradice Emily.
-No llegué a acostarme con Tyler.
-Claro que sí!
-No, solo la metió un poquito, asique no cuenta.
-Como cuanto entró? –Pregunto yo.
-Mmm… como esto. –Dice Leah haciendo un gesto con los dedos.
-Qué? Eso no me dice nada! No tengo ni idea de cómo la tiene Tyler.
-Yo sí, cuenta! –Me dice María.
-Vale, cuanto tiene que entrar para que sea sexo? –Nos pregunta Leah.
-Todo lo que pase de la punta. –Se apresura a contestar Emily.
-Vale, soy un siete. No! Un ocho. Mierda. Nueve!
-Jijijiji… pillinaa… -Le dice María al oído.
-Muy bien Leah, te toca.
-Aah… trece.
-Trece? Quien es un trece aquí? –Pregunta sorprendida Ángela.
-Yo! –Suelta María orgullosa.
-Ohh, mírala que guarra. –Le dice Leah.
-Que zorron! –La corroboro yo. Aunque cuando se enteren de mi diecinueve…
-Pero que os pasa?
-Eso son trece penes diferentes en un solo chichi. –Dice la inocente de Ángela.
-Ni que hayan estado dentro al mismo tiempo! Venga ya, paso de vosotras, Bella te toca.
-Amh… valee… -Saco mi propio papelito. Estornudo falsamente y lo rompo a la mitad disimuladamente. Tiro el uno al suelo y me quedo con el nueve. –Ohh! Vayaa, que os parece? Nueve! He sacado el mío. Se acabó.
-Espera… un uno! Esto es tuyo? –Joder con la metomentodo de Ángela. –Dios mío. Eres un 91!
-Noo, soy un nueve.
-Eres un diecinueve! –Dice mi hermana.
-Así me gusta. –María me guiña el ojo.
-Vale, lo admito. Soy un diecinueve. Casi el doble de la media nacional. Es horrible! Y mirad esto. Hay un artículo en Mary-Claire sobre el tema. –Saco del bolso el artículo. –Pensé que jugando a este juego me sentiría mejor con mi número pero ahora creo que la señora del metro tenía razón. Son muchos!
-El 96% de las mujeres que han tenido veinte o más amantes, no encuentran marido. –Lee Leah.
-Dice exactamente 20?
-Venga ya, quien ha hecho ese estudio? Los científicos de la revista Mary-Claire? –Les pregunta María intentando quitarle hierro al asunto.
-Eh, esa revista me enseñó a tener orgasmos! –Dice Ángela como si fuera todo un logro.
-En realidad el estudio es de la doctora Helen File, una profesora de post-doctorado de la universidad de Harvard. –Nos cuenta Emily. –Yo lo veo en mi consulta. Si estás demasiado disponible sexualmente se resiente tu autoestima. Cuando quieres darte cuenta tienes 45 años, no te valoras y no tienes ni marido ni tono muscular en el suelo pélvico.
-Vale chicas, pero eso no me va a pasar a mí. Harvard dice que 20 es el límite. Yo estoy en 19 asique tengo una oportunidad más. Vale, voy a hacer un brindis. Silencio, voy a brindar! –Le grito a los del fondo que no se callan. –Muy bien, no voy a acostarme con un solo tío más hasta que esté segura de que es el bueno. Puede que haya muchas cosas que no controle pero si controlo mi suelo pélvico. Y el siguiente tío que entre en casa esperanza –me señalo el chumino –que sepa que va a ser mi marido. Por el control total de mi destino! –Grito alzando la copa.
-Por el control de tu suelo pélvico! –Me corroboran ellas.
-Por las buenas decisiones y por alcanzar nuestros objetivos! –Consigo que el bar entero brinde conmigo.
No sé cómo pero acabo encima de la barra descalza gritando con un margarita en la mano:
-Por el veinteeeeee! Uoohhh…. JAJAJAJAJAJAJAJA.
