I
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Lo correcto sería: pasar desapercibido.
Para los inocuo es una tarea bastante sencilla.
Para Viktor, la cosa era un tanto complicada.
— Cuando abras los ojos, ya no sentirás dolor ¿de acuerdo?
Algunos lo llaman estafador, y es que solo basta mirarlo, tiene una facha terrible, pero a la gente sueles convencerla con si tienes el rostro bonito. Viktor supo de ello, además de su don, cuando comenzó a percibir que la gente solo se le acercaba por ser tan inusual.
Cabello platinado, ojos zafiro. Por donde lo mires no es un inocuo normal.
Quizá porque no lo es.
Quizá porque a pesar de saber que no lo es, le gusta violar la ley.
Para la gente de la zona alta sería un hecho escandalizado pero para la gente de la zona baja, mantener los secretos son el pago de su bienestar. Quizá se deba a eso a que la guerra constante entre la libertad y la represión de Placebos ha aumentado en sobremanera.
Es decir, ¿Quién querría pasar toda su vida siendo sujeto de pruebas?
Los Placebos están hartos. Cualquier persona lo estaría pero para el gobierno tu opinión no cuenta, así que los pocos que han nacido como Rehabilitadores y han podido burlar los detectores y las pruebas anuales del Régimen, viven escondiéndose. Y la zona baja a la que llaman La Ratonera, es esa en donde se encuentran. El Régimen lo sabe, de ahí que tantos asesinatos sean ejecutados.
Pero Viktor siendo una persona que no pertenece a la Ratonera, siempre se escabulle con facilidad en busca del bienestar de los demás.
Esa cualidad es la que más odio de las personas como él.
Quizá su naturaleza es así…
Ayudar. Ayudar. Y seguir ayudando.
Me enferma.
—¿Qué tal?
—Ya no siento dolor…
Pero la gente que vive en La Ratonera es tan miserable que se presta para ello.
Solo agradecen, y se van. Y Viktor es feliz con solo eso. No recibe nada a cambio a diferencia de los Placebos que viven en la zona alta, esos que en su mayoría reciben remuneraciones por ser usados para fines clínicos y unos un tanto perversos.
Esto de jugar a ser el Robin Hood de los pobres no es una cualidad vista estos días, pero él es así, aun sabiendo que es un riesgo que tarde o temprano podría condenarlo.
Una persona miserable siendo curada por una persona que por su gen podría ser considerada privilegiada…pero Viktor comparte el sentimiento de que él también es miserable por ir en contra de las leyes.
Un miserable ayudando a un miserable.
Así es como la gente lo ve.
—Gracias, joven.
—No hay de que —sonríe, pues repito, él parece estar satisfecho con eso.
—Viktor, ya es hora de irnos.
2. Ven conmigo
No está acostumbrado a permanecer en un lugar por tanto tiempo. De hecho, considerando su situación, es poco ortodoxo hacer lo que hace. Pero para eso está Chris con él, un inocuo que por algún motivo es su mejor amigo, quien le solapa casi todo.
—Ella se irá dentro de dos horas al extranjero —menciona a nadie, o aparentemente a nadie. Chris piensa que está loco y que ahora le habla a la nada hasta que distingue a la persona que está detrás debe de ser la mitad de la complexión de alguno de ellos dos.
No le sorprende.
La mayoría de la gente en la Ratonera no puede abusar de grandes banquetes. Son pocos los que viven de manera decente; y aquél flacucho personaje luce como si además de estar desnutrido, estuviera casi con la fe por los suelos por algún problema que, al menos a él, no le interesa saber.
Diferente a Viktor que no sabe en qué momento callarse.
—¿Eh?
—La chica por la que estás así —dice el platinado y Chris solo rueda los ojos, alejándose un par de pasos.
Está acostumbrado a jalarlo y llevárselo forzosamente de lugares públicos pero darle un poco de esperanza a ese maloliente y desgraciado muchacho no va en contra de su humanidad.
—¿C-cómo lo…? —atolondrado, Viktor le sonríe.
Esa sonrisa que parece ser un bálsamo para la gente en desgracia. No puede salvar al mundo pero supone que algo puede hacer por la gente como él.
—Rubia. Pequeña. De ojos verdes —comienza a describir Viktor—. ¿Su nombre empieza con 's'?
Anticuado. Chris piensa que su mejor amigo es un simplón.
—Viktor, ya es suficiente —insistente y le mira penetrante.
Todo ese ambiente de desolación le enferma no porque sea inhumano, solamente le molesta no poder hacer más de lo que su amigo sí puede.
—Ella te llamará en unos veinte segundos. No lo arruines y discúlpate por lo que sea que hayan peleado —promete y pide, despidiéndose sonriente.
Quince segundos después de haberse alejado con Chris un par de metros, desde el otro lado de la acera, un teléfono suena. No voltea, simplemente sonríe de lado, continuando su camino lejos de la vida que posiblemente acaba de cambiar.
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II
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—Si sigues apareciéndote en las calles así como así, tendremos problemas —de las pocas veces en las que Viktor puede disfrutar del paisaje de un embarcadero, esa tarde, por alguna razón, se siente con añoranza a pesar de que la voz de Chris suena pastosa y advertida—. Si los Vigilantes se enteran que tu porcentaje de rehabilitador excede lo normal, sabes que no habrá vuelta atrás —el platinado continúa callado—. Por lo de hace rato, ahora mismo estarías dentro de un convoy yendo a las instalaciones del Régimen para que te usen hasta el cansancio. Por favor, sé más discreto con todo esto, Viktor.
—¿A qué te refieres con 'todo esto'? —sabe la respuesta pero Viktor es de esas personas que aún en el escenario más caótico busca algo a lo que aferrar su fe.
—A todo lo que haces —Chris suspira, sacando un cigarrillo de uno de los bolsillos de su gabán, encendiéndolo—. Todo este teatro de ser el salvador de los débiles algún día va a costarte caro —Viktor suena una risita—. No le veo la gracia.
—Ir al Régimen y vivir enjaulado o estar en el exterior y también estarlo —suspira—. Mi buen amigo, creo que ningún escenario me favorece así que la respuesta es bastante obvia —Chris entrecierra los ojos, ártico.
—O bien podrías quedarte quieto y vivir sin que te descubran.
—¿Y no disfrutar del mundo? —hace una pausa—. Lo siento pero no puedo hacer eso.
—No puedes ¿o no quieres? —Viktor vuelve la mirada al horizonte, ese donde se desdibuja el cielo y comienza el mar—. Eres mi mejor amigo, es normal que piense que estás demente por cómo te arriesgas tanto por personas que en tu vida volverás a ver más de una vez.
—¿No de eso se trata la vida? —cuestiona, suspirando—. De conocer gente que te cambie todo.
—No en estos tiempos —Viktor ríe de nuevo.
—Yo mantengo la esperanza de que algún día conoceré a alguien así —Chris encarna una ceja, confundido—. Alguien que cambie mi vida.
Lo esperanzador que suena eso es proporcional a lo imposible que también es. El amor en esos días es algo casi incapaz de suceder, y considerando que actualmente a cada ser humano se le asigna una categoría, es aún peor.
Pero Viktor siempre ha sido así desde que tiene conciencia. Un soñador. Un amante de las estrellas y de lo que aún no conoce. Su naturaleza, en lugar de ser sumisa y resignada tras saber que es un Placebo, es lo contrario.
No puede estarse quieto en un solo lugar.
No puede ignorar a la gente sin ayudar.
No puede dejar de pensar que algún día va a amar.
Es tan esperanzador como trágico.
Es tan doloroso con solo verlo perder sus zafiros en las causticas del agua.
Es tan…Viktor.
—Hasta que ese día llegue, entonces cuídate —dice el mayor, aprovechándose de ello, consiguiendo que el platinado suelte una risa aun más fuerte—. Es enserio.
—Eres como mi mamá, Chris.
—Tu mamá ya te hubiese partido la cabeza por lo insolente que eres—carcajadas—. Como sea, mañana temprano nos iremos a Tokyo.
—¿Asunto?
—Necesito ver al doctor Katsuki —Viktor conoce ese nombre ¿y cómo no va a hacerlo? Chris no se cansa de mencionarlo cada que lo quiere persuadir con algún discurso sobre la seguridad, la ética y la moral—. Si sabes que le debo mucho ¿no?
—Hablas tanto de él pero nunca me lo has presentado —expresa, mirándolo un poco disgustado por el hecho de que se guarden secretos.
—Por su seguridad prefiero que siga anónimo en tu cabecita —dice, burlesco.
—¿Su seguridad?
—La de él y la de su familia —Chris hace una pausa, suspirando. Meditando también en si decir más de lo que debe—. Su hija mayor, Mari, es una Placebo. Fue tomada por el Régimen hace muchos años. No han sabido nada de ella desde entonces —el de ojos zafiro engrandece los ojos dejando de mirar el mar para prestarle atención al semblante serio de su compañero.
—Así que… ¿por eso te ayudó con respecto a mí? Porque protege a los Placebo… porque no pudo proteger a su familia.
—Aún le queda un hijo. Yuuri.
Hay un palpitar extraño en Viktor en cuanto oye el nombre del desconocido, pero tan pronto viene, se va. No le presta mucha atención a eso.
—¿Es un Placebo también?
—No. Es un Inocuo —Viktor frunce el entrecejo.
—¿Cuál es el problema entonces? —silencio—. ¿Chris?
—Ya hablamos suficiente, debemos volver.
—Como digas.
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III
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[Yuuri]
"Si algo malo puede pasar, pasará"
La razón por la que los vellos de mi cuerpo se erizan deben ser una señal de que algo de eso pasará, pero soy tan despistado en casi todo que no he podido ver las migajas que ha dejado a su paso cada advertencia.
Mamá se ocupa de atar bien la bata a mi cuello y espalda mientras yo procuro perderme en la nada.
Es solo una prueba de rutina.
Solo una prueba.
Una prueba.
Es lo que me repito de manera incansable desde que salgo de la habitación hacia la sala de evaluaciones.
Nacer para luego enfermar y consecuentemente morir no entraba en los planes de nadie. Digo, es el ciclo de la vida pero no de ese modo. Eso fue hasta que niños y niñas comenzar a nacer trayendo consigo el gen rehabilitador.
La capacidad de unos los ponía encima de otros, y de esa manera una nueva pirámide de poder nació.
Pero yo quiero seguir siendo de los del montón. Igual que mi madre.
Ella es un Segundo. Un inocuo. A pesar de no haber nacido luego de la propagación de ese gas nocivo, fue una de las tantas mujeres embarazadas que residió en su interior a un niño. Un representante del primer porcentaje de la nueva jerarquía.
Mamá desarrolló una capacidad debido al gen del niño al que engendraría. A Mari, mi hermana. Y luego de eso el gobierno le otorgó la calidad de ser un Segundo.
—Yuuri —la oigo justo detrás de mí. Justo después de habernos quedado quietos esperando a atravesar una puerta por la que ella no puede seguirme. Estoy temblando aunque no hay razón. Todo estará bien. Todo saldrá como debe de ser. Solo voy a confirmar que soy un Inocuo. Solo eso—. Todo estará bien, cielo.
Ah.
No digas eso.
No digas lo mismo que le dijiste a Mari la noche anterior a antes de marcharse.
No me abraces como la abrazaste a ella. Llorando. Mintiéndole.
Mari no volvió, mamá.
—Tu padre estará a cargo de tu prueba también. Confía en él.
—Lo sé, mamá —menciono, apoyando mi mentón en la curvatura de su cuello, aferrándome en silencio a su protección.
Me repito que es normal ser sentimental considerando que siempre lo he sido desde niño…pero por alguna razón no quiero separarme de su dulce cobijo aunque sé que ésta no es la mujer amorosa que hace unos años fue.
—Katsuki Yuuri —ambos oímos obligándonos a separarnos mientras un hombre de bata blanca aparece en la puerta. ¿Por qué se siente como si custodiara una sala sin salida? —. Es tu turno, muchacho.
Deseo que puedas olvidar tu pasado,
Deseo que puedas amar tu futuro,
Deseo que puedas perdonar tus ayeres,
Deseo que puedas amar tus mañanas.
Me repito incansable viendo como la imagen de mamá se vuelve cada vez más difusa a medida que avanzo y la dejo atrás.
Las mismas palabras que le dijo a Mari una noche antes de su partida.
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IV
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¿Qué probabilidades había de que todo saliera mal?
¿Qué probabilidades había para que alguien se topara con él en el callejón donde Chris le había pedido que se quedara?
¿Qué probabilidades había de que sucediera una desgracia y esta la mirara entre suplicante y desesperada?
Viktor repara a la gente pero no es un Dios, y como cualquier otra persona ordinaria hay ciertas cosas que tienen un poderoso efecto sobre él pero ninguna ha sido tan poderosa como para dejarlo estático y con la mente en blanco.
Cuando Yuuri sale por la puerta trasera de todas las instalaciones, descalzo y con la bata a medio amarrar, Viktor aún no sabe quién es.
Pero la imagen es tan dolorosa como hermosa.
La jungla de concreto apenas deja pasar la luz, sea natural o artificial, pero de entre todas las cosas que esos pequeños haces podrían elegir para iluminar y acentuar su belleza y dolor, eligen a Yuuri.
A la inestabilidad y al temor personificados; y le otorgan tal brillo que a pesar de ver que está sumido en la desesperación y el temor por no saber a dónde dirigirse, a Viktor lo atrapa.
El cigarrillo que sostiene en su mano se consume.
Las cenizas caen al suelo.
Y su corazón late tan descolocado que siente que va a desmayarse en cualquier momento.
Ninguno de los dos se mueve.
Uno por genuino pánico y él otro porque su cuerpo está engarrotado observándolo.
El poder regenerativo de un Placebo es rápido, y al Viktor verlo sangrar deduce que no es como él.
—"¿U-un inocuo…?" —piensa, separándose de la pared enmohecida en la que había estado apoyado todo el rato que Chris se adentró a las instalaciones.
Esa área seguramente es el área de carga y descarga de lo que sea que fuera ese lugar, y aunque Viktor ha insistido acompañarlo, el otro también a sido explícitamente serio al respecto sobre que no sería buena idea considerando que las barreras de seguridad en un hospital detectarían fácilmente su gen de rehabilitador.
Y ahora estaba ahí, sujetado al pavimento como si no pudiera moverse, viendo a alguien salir corriendo como si toda su vida estuviera envuelta en llamas.
—¿E-e…—Yuuri tiembla, también incapaz de moverse aunque más por miedo que por otra cosa—. Estás bien?
Oh, la cruel ironía.
Por supuesto que no lo está.
Nunca lo estuvo.
Sospechaba de ello pero ilusamente continúo creyendo que así era. Y ahora que las cartas se han revelado, que ha huido precisamente del personal que ha intentado de todo por detenerlo, está sintiendo una desesperación sin precedentes en la que cualquier persona que se involucre con él podría salir herida.
¿Qué podría salir mal?
Todavía se lo preguntó hasta el último segundo.
"Lo mejor que te puede pasar es que ahora seas un rehabilitador, Yuuri"
—Ja…—musita, tembloroso, completamente abandonado al miedo y a la desolación. No es una respuesta a nadie, ni a ese extraño, ni a él mismo. Es un acto meramente impulsivo a raíz de todo lo que está pasando por su mente.
Desesperación.
—Oye…—uno, dos pasos, y Yuuri retrocede los mismos que Viktor avanza hacia él hasta que algo dentro suyo lo alerta. Como un sentido desarrollado que nunca ha sentido.
—¡Ahí está! ¡No dejen que escape! —oyen a sus espaldas y pronto Yuuri se ve atrapado en una oscuridad que le amarra brazos y pies. Que hace que sus oídos zumben y que sus vista se vuelva borrosa.
Quiere vomitar.
Quiere morir.
Quiere llorar.
Quiere solo desaparecer.
—N-no…Yo solo soy…—se detiene, palideciendo.
Un inocuo…
¿Por qué no puede solo ser eso?
En cambio…
—¡Que no se escape, es un Nocebo!
Pero a Viktor poco o nada puede importarle. De hecho, un sentido aumenta y otro lo aminora. Si lo ha oído o no, tarde o temprano lo sabrá, pero por ahora solo puede pensar en las lágrimas de Yuuri y en lo infeliz que se ve.
Haya sido su naturaleza altruista o algo así como la gravedad, no lo sabe, y quizá no lo entienda pronto, pero sí sabe una cosa.
—Ven…"conmigo" —lo último ha sido solo para él, y Yuuri lo escucha tan claro dentro de su mente que no tiene tiempo de pensar si es o no una mala idea aceptar la mano que le está ofreciendo que tome.
Solo hace lo que mejor sabe hacer.
Lo que por tanto años ha hecho sin darse cuenta y por lo que hoy está en esa situación tan lamentable.
—¡Ven!
Apostar.
Apostar por él.
Apostar por Viktor.
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Continuará...
A favor de la campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es como manosearme la teta y salir huyendo.
Notas.
Lamento la demora(?) Entre mi trabajo, mis deberes como hija, y mis otros fics, siento que me quedo seca jajaja Pero no vengo acá a contarles mis desgracias.
En fin, había planeado que el encuentro entre Viktor y Yuuri no fuera tan rápido pero al final re organicé mis ideas y salió esto. Siento si a alguna persona aún se le hace difícil digerir este nuevo universo, apenas yo lo digiero igual, pero conforme vayan avanzando los capítulos espero se familiaricen con ello c:
Entonces ¿Que piensan ustedes respecto a este capítulo? ¿Es Yuuri es un Nocebo?
¿Qué dicen ustedes?
La historia recién está creando sus cimientos así que aún queda un largo camino que recorrer.
¡Espero me acompañen!
¡Rooss-out!
