Disclaimer: Los personajes de Stephenie Meyer y las historias de mi calenturienta mente :P

Iba a dar las gracias por los reviews del segundo capítulo pero... No he tenido ninguno (Llora desconsoladamente) :(

Ahora sin más dilación... ¡A leer! :P


Bella POV

¡Y entonces me besó! – dijo Kate indignada, a lo que yo le puse cara de asco solo de pensarlo.

¿Quién se cree ese tipejo para hacer eso? – contesté – un no es un no Kate, le guste o no.

Mi amiga Kate y yo estábamos teniendo una fiesta de pijamas en mi casa, debido a que mis padres estaban pasando su aniversario de boda en Seattle. Éramos como hermanas. Nos lo contábamos todo, incluso hasta nuestras experiencias sexuales (Bueno, las experiencias sexuales de Kate, porque yo... 0). Todavía recuerdo cuando me llamó llorando tras su primera vez porque le había dolido muchísimo y yo la consolé. Después de eso se volvió una ninfómana sin límites. Había probado de todo, incluso había tenido sexo de una noche. Y todo me lo contaba. Yo sin embargo venía a ser lo que era una mojigata. 18 años, soltera y entera.

- ¿Bella? Te veo tensa cariño. Necesitas un buen orgasmo que te relaje. – me comentó

- ¿Y quién iba a querer estar conmigo Kate? Soy normal, no como tú que tienes unas caderas anchas y unos exuberantes pechos, eres rubia platino… - comencé a narrar.

- Shhh. Eres extraordinaria Swan, no te menosprecies – me dijo – traes de cabeza a más de un chico de la universidad. Pero como eres tan cerrada en ti misma, alejas a la gente.

Además, mi miedo de no saber nada sobre sexo ni cómo hacerlo también me retraía un poco.

- Además Kate yo nunca he tenido un orgasmo ni me he masturbado… ¡Por Dios! ¿Cómo voy a tener sexo si no se ni correrme? – dije exasperada.

- ¿Quieres que te enseñe a masturbarte, Bella? – Preguntó Kate y yo enrojecí.

- Kate… ¿Estás loca? ¿Pero qué dices? ¿Tú te drogas? – le dije – Estás mal de verdad. El sexo te está dejando lela.

Kate simplemente se rio de mí.

- Tonta Bella… Simplemente te voy a decir qué hacer, no te voy a violar ni nada. Sería algo más que añadir a mi álbum de experiencias sexuales… Enseñar a masturbarse a mi mejor amiga, la cual está como un tren - declaró orgullosa.

No sé por qué pero sus palabras desataron una serie de nervios en mi bajo centro, porque yo también tengo hormonas, no soy una insensible. Yo también me ponía cachonda de vez en cuando pero mi inexperiencia y miedo me tenían reprimida. Así que decidí coger el toro por los cuernos y aprender de una experta, a tener una mala experiencia con un desconocido.

- Venga Kate… Enséñame – le dije segura. – Ayúdame a conseguir un orgasmo. Y podrás añadirlo a tu álbum ese o contárselo a tus nietos, lo que prefieras.

Kate sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas. Tomó su móvil y buscó en él algo. Me lo enseñó. Un video porno. Había oído hablar del porno pero nunca había echado valor para verlo. En el vídeo que me enseñó, un chico y una chica tenían sexo muy rudo. Me excité.

- Bella descríbeme que sientes al ver este vídeo – me pidió Kate.

Con mis mejillas al rojo vivo, le narré mis sensaciones.

- Noto tensión en el bajo vientre, necesito liberarla. Mi centro palpita – le dije sin quitar la vista del vídeo.

- Eso es excitación Bella, aunque creo que sabes lo que es – me dijo – sabemos por esto que te excitan los hombres, ahora veremos si te excitan las mujeres también.

Apagó el móvil, se levantó de la cama y se quitó su pijama. Llevaba un tanga de encaje negro y un sujetador a juego. Tenía un cuerpo de escándalo, y para sorpresa mía la tensión en mi centro no desapareció.

- ¿Te sientes igual, Bella? ¿Sigues excitada? – me preguntó subiéndose a la cama.

- Si te digo que sí… ¿Qué explicación tiene? – le dije. Malditamente excitada que estaba, oye.

- Significa que te gustan las mujeres y que te parezco atractiva. – concluyó – puede que seas bisexual.

Sabía lo que significaba eso. Me gustaban ambos sexos aunque uno de ellos me atraía más que otro.

- ¿Y ahora que pasa Kate? Necesito quitar esta presión tan dolorosa y buena a la vez – le dije.

- Primero voy a desnudarte completamente, así que deberás encender la calefacción - Dijo Kate mientras pasaba un dedo por uno de sus pechos disimuladamente. Mmmm...

Me levanté de la cama y encendí la calefacción. Kate también se levantó de la cama y se puso a mi lado. Sacó la roída camiseta de pijama por mi cabeza y yo me bajé los pantalones. Gracias a Dios que me había puesto un conjunto de ropa interior más o menos decente, con un poco de encaje y de color violeta.

- Desabrocha tu sujetador y baja tus bragas, Bella - me ordenó. Y yo la obedecí.

A continuación nos sentamos ambas en la cama. Yo apoyada en el cabecero y ella en los pies de la cama.

- Abre tus piernas Bella. Vamos a conocer las partes de tu sexo y dónde debes tocar para correrte.

Iba a responder que sabía dónde estaba cada cosa, pero verla desnuda y en mi cama me estaba excitando y en silencio. ¿Seré lesbiana?

- Primero comienza por tus senos, como yo hago – dijo e imité sus movimientos. El cosquilleo en mi bajo vientre se intensificó un poco más.

- Ahora baja hacia tu centro despacio, acariciando el camino que sigues para bajar – me dijo Kate y así lo hice, y noté que empezaba a faltarme la respiración.

- Ya has llegado a tu centro, Bells. Ese es tu clítoris. Realiza suaves círculos sobre él.

Empecé a hacerlo y fue tal el gusto que simplemente me relajé y me recargué en el cabecero de la cama. El nudo en mi bajo vientre aumentó considerablemente y aceleré mis movimientos. Ahora no eran círculos simplemente mi mano había tomado vida propia y giraba en círculos, en diagonal...

- Bella, realiza los movimientos que tu cuerpo te pide. También puedes dar simples golpecitos a tu clítoris. Y aguántalo todo lo que puedas tu orgasmo, no lo dejes ir tan fácilmente. – dijo Kate. Y como buena alumna le obedecí.

Kate observaba todo de cerca. Sus pezones estaban erectos y sus mejillas un poco arreboladas. Estaba más que excitada. Pero esperaría a que yo acabara. Era un detalle, la verdad.

Llegó un momento en el que me dejé ir, ya no podía aguantar más. Mi orgasmo me golpeó fuertemente, y me dejó laxa. Puta. Mierda. Y yo perdiéndome esto… Normal que Kate fuera ninfómana, esto es una droga.

Kate aplaudió.

- ¡Muy bien querida Bella! ¡Bienvenida al mundo orgásmico! – me felicitó Kate dándome un abrazo.

- Kate… ¿Y tú qué? Estás excitada, noto tus pezones erectos – le pregunté.

Levantó la cabeza de nuestro abrazo y nos miramos cara a cara. La tensión sexual se palpaba en el ambiente, pero yo tenía miedo de dar un paso en falso. Era mi amiga por Dios, ¿Y ahora quería follármela? ¡Jesús!

- Hay tres opciones… Que aprendas a dar un orgasmo oral, puedes ver como yo me autocomplazco – dijo – o también podemos tener sexo lésbico salvaje en tu cama.

No contesté. Simplemente la tomé por los hombros y la besé como si llevara toda la vida besando chicas. Al principio se quedó paralizada por la sorpresa pero al momento me respondió de vuelta. Nos besamos por lo que parecían horas. A veces yo bajaba la cabeza y mordía su cuello, lamía y dejaba rastros de saliva y otras veces era ella la que me lo hacía, y eso me hacía casi gritar de placer.

Poco a poco fuimos bajando hacia otras zonas como nuestros senos. Kate atacó los míos sin piedad. Chupó, lamió y mordió a su antojo. Lo que me tenía casi desquiciada de placer. Aproveché una de sus separaciones en busca de aire para atacar sus senos como había hecho conmigo. Realicé los mismos movimientos que ella y pareció gustarle, porque tenía su cabeza hacia atrás y gemía. Continuamos así entre besos, mordidas y más besos hasta que nuestras caderas tomaron vida propia y empezaron a buscar fricción. Kate me tumbó en la cama y se posicionó a la altura de mis caderas y rozó su sexo con el mío, lo que nos hizo casi aullar del gusto. Otra pasada, y otra, y otra. Hasta que tomamos un ritmo frenético. Ella se agachó y yo capturé sus labios con los míos y apreté su culo hacia mi sexo para aumentar la fricción.

- Joder Bella, me estás matando de placer – gimió en mi boca – y yo que te tenía por una monjita.

- Puta mierda Kate, mi orgasmo ya viene joder córrete conmigo – le dije.

- Bella, voy a eyacular, para ello necesito separarme y colocarme sobre ti – apuntó – en cuanto me separe, no dejes de tocarte para no cortar tu orgasmo… ¿vale? – me preguntó.

Asentí. Kate se levantó y yo llevé mi mano hacia mi sexo palpitante. Ella se puse de pie y se acuclilló apuntando su sexo hacia mi cuerpo. Siguió masajeando su sexo y comenzó a gritar de gusto, literalmente.

- Kate córrete joder, ya me queda muy poco. Vamos báñame con tus fluidos – Le dije. Pero al momento me callé. ¿Y si no le gusta que le hablen así? No todos disfrutan el lenguaje sucio.

- No pares de hablar Bella ¡Maldita sea! Me encanta que me hablen sucio – exigió.

- Sigue así Kate, joder báñame con tu corrida… ¡Venga Kate, que me tienes al borde! – chillé

Y entonces presencié la famosa eyaculación femenina. Era como un líquido blanquecino que sale disparado de la vagina. Kate me puso perdida, pero me encantó. Lo que hizo que mi segundo orgasmo me golpeara fuerte y duro. Ella continuó eyaculando sobre mí, mientras también gemía en voz alta.

- Bella me hago pis – me dijo – voy al baño. Espera un momento.

Intentó bajarse de mí pero no la dejé.

- Hazlo sobre mí… Total, voy a necesitar una ducha igualmente – le dije, y vi como casi se le salen los ojos de las cuencas.

- ¿Estás segura? – dijo – es pis, no mi corrida.

- Segurísima – le dije – y si no me gusta, con no repetirlo es suficiente.

Kate se volvió a colocar en la posición anterior y nerviosa me miró. Yo asentí con la cabeza para darle valor. Así que apretó y su orina salió disparada sobre mi cuerpo. Fue lo más erótico que había visto en mi vida. Ahí fui consciente que no me desagradaba para nada la llamada "lluvia dorada".

Tras esto nos bajamos de la cama y nos besamos como si no hubiera un mañana.

Ven Bella – me dijo – que te voy a enseñar cómo masturbarte en la ducha

Y me pareció un muy buen plan. Caminamos hacia la ducha y como el agua caliente tarda en salir, la encendí y tuvimos que esperar un poco.

- Kate, quiero aprender a dar sexo oral. Enséñame – le dije con una sonrisa traviesa.

Ella se sentó en el lavabo, lo que me dio acceso fácil a sus tetas. Las lamí, mordí, chupé y mordisqueé hasta que me cansé y fui descendiendo por su vientre hacia su sexo. Besé el poquito vello negro en forma de triángulo que se dejaba y ella aprovechó para abrir sus labios vaginales. Tomé su clítoris entre mis dientes y ella aulló. Lo lamí en círculos, en diagonal, lo mordisqueé hasta que sus manos apretaron mi cabeza hacia él. Estaba muy cerca.

- Joder Bells así, no necesitas que te enseñen sigue así, me tienes al borde ¡vamos joder! – aullaba mi mejor amiga.

Y así seguí hasta que se vino con un largo gemido. Nos introdujimos en la ducha y nos besamos mientras el agua caía por nuestro cuerpo. Súper erótico. Nuestras manos recorrieron todas las zonas de nuestro cuerpo que podían alcanzar.

- Ven Bella, que necesitas aprender a masturbarte en la ducha – me dijo.

Me colocó de espaldas a ella y tomó el grifo. Primero simplemente dejó caer el agua sobre mí. Más tarde fue bajando el grifo por mi pecho hasta mi sexo. Lo colocó de tal forma que saliera el agua a presión y lo llevó hacia mi sensible clítoris. La combinación del maravilloso cuerpo de mi amiga junto al mío y la presión del aula justo ahí me tuvo gimiendo y aullando en pocos minutos hasta que me vine con piernas temblorosas. Kate volvió a colocar el grifo en su sitio y se sentó a horcajadas encima de mí. Así rozamos nuestros sexos hasta que Kate se corrió sobre mí y le pedí que volviera a dejar escapar algo de orina de nuevo. Y así lo hizo. Después de eso nos duchamos y lavamos mutuamente, nos secamos y nos preparamos para dormir desnudas en mi cama, y a lo mejor otra ronda de sexo lésbico salvaje al despertar.

Si todas mis fiestas de pijama iban a ser así, incluso le pagaría a mis padres fines de semana por ahí.

FIN


Y… ¡El tercer One-Shot ya está aquí señoras y señores! Espero que disfruten tanto como yo escribiéndolo… e imaginándolo :P