Connie:

No sé siquiera si leerás esta carta. No después de que me dijeras que no querías verme nunca más, pero yo necesito decirte esto aunque sea para poder dejar salir esta bruma que me asfixia.

Sé que nuestra historia está pintada por miles de vivencias que enmarcan en oro nuestra niñez. Que somos más que familia al meterse en nuestra sangre la unión para salvar nuestro planeta y derrotar a nuestros enemigos.

Que somos, o fuimos, el Equipo Jalea. Si, lo sé, el nombre ahora nos es estúpido, pero que gran importancia tuvo para nosotros, o por lo menos yo así lo creí.

Sé que debes estar enferma al leer como trato de suavizar todo recordando un pasado hermoso; pero no puedes negar la historia, por más que la odies y por más que me odies ahora.

Connie, tú como yo sabes que por mucho fuimos uno en más de una forma, pero con el tiempo y la paz que nos trajo el saber que ahora no había nada que nos acechara desde más allá de las estrellas, comenzamos a vernos como realmente somos.

Te aburriste de mí. Simplemente. Nunca estuve a tu altura intelectual y con el pasó de los meses, mi simpleza, que antes te encantaba, se volvió plomo muerto en tu ánimo.

Y lo noté, me di cuenta en tus miradas huidizas, de fastidio. Me di cuenta en tu desatención. El celular se volvió el gran intermediario entre mis ganas de abrazarte y tus ganas de huir.

¿Es mentira lo que digo?

Cada vez eran menos frecuentes tus visitas. ¿Crees que no noté que llegabas más por aprender esgrima de Perla que por estar conmigo?

¿Entonces por qué te sorprende lo que sucedió en respuesta?

Yo estaba helado, no sabía qué hacer para volver a tenerte. ¿Cómo querías que reaccionara?

Y ella me dio su calor. Ella me abrazó en su corazón y poco a poco me dio lo que tú ya no tenías para mí.

Le conté mi dolor y mis lágrimas de adolescente herido se derramaron en sus hombros. Me dijo que todo estaría bien y que quizá solo era una etapa tuya.

¿Sabes que es lo irónico? Que ella a quien odias tanto, tenía razón.

Lo tuyo fue una etapa. Deseabas a alguien intrépido, atrevido. Alguien que te robara un beso y fuera más allá.

Deseabas algo que no era yo.

Y después de que tuviste tu aventura con aquel chico de tu escuela. Cuando te uso y te abandonó. Fue cuando esa etapa tuya cerró. Y volviste.

Si Connie, yo supe de esa aventura tuya. Para aquel tiempo solo llegabas a casa a practicar esgrima y a fingir que te divertías conmigo un par de horas a la semana.

En el principio de ese final mi pecho se quemaba por saber que mientras me ignorabas en mi casa salías de allí a verte con alguien más que te daba lo que deseabas.

Y la almohada estaba permanentemente húmeda mientras me torturaba pensando qué diablos estaba mal conmigo.

De mis restos pulverizados ella me recogió y acunó en su pecho. Me dijo que era un persona hermosa y que no debía llorar.

Simplemente me deje llevar por las olas de su cuerpo y su voz. Y amanecí siendo otro en los azules brazos de una ninfa.

Y hubo luz ese amanecer.

Hasta que volviste. Hasta que tu etapa de rebeldía acabo.

Pero amiga, para entonces yo había vivido muchas cosas.

Te había ya odiado, añorado, extrañado, olvidado y perdonado.

Mis heridas estaban cicatrizadas y cuando te vi frente a mi puerta, no negaré que me sorprendí a sobremanera, pero ya no sentía la muerte por dentro.

Y fue cuando la viste a ella que supiste la verdad. Llegó de súbito y me dio un leve beso en la mejilla y dio la vuelta para darnos privacidad.

Ella sabía que debíamos hablar.

Pero tú gritaste, insultaste, me agrediste. Fue una estupidez, ella te pudo haber matado.

Cuando tu volviste no tenías forma de saber que yo había visitado la luna literalmente, con una hermosa gema que me ayudo a superarlo todo.

Un ser que calmó mis lágrimas y las volvió risas.

Alguien que no desespera que mi cultura general estuviera limitada a mi entorno y que encuentra gracia en alguna de mis ingenuidades.

Alguien que hace especial mi simpleza.

Para cuando tú volviste Lapis y yo éramos felices recorriendo el mundo en pleno vuelo, literalmente.

Ella me ama por ser quien soy y por como soy.

Yo la amo por qué me escucha y me aprecia he intenta entenderme.

Pero sobre todo porque me enseñó a amar sin condiciones.

No sé qué esperabas cuando volviste. Pero es obvio que no sería retomar nuestra vieja relación. Si es que esta alguna vez existió.

Esta carta va con la finalidad de decirte que siempre tendrás un amigo en mí, si aún te interesa; y de dejar en claro que aquí no hay un culpable, sino dos.

Te deseo lo mejor siempre y por siempre. Y de verdad espero que encuentres lo que buscas.

Pero ya no será aquí.

Te pido además de que retires la amenaza contra Lazuli que no tiene nada que ver en esto y entiende de una vez, si la llegas a lastimar, no habrá lugar en este universo que te proteja de mí.

Y, justo como alguna vez quisiste, esta vez hablo muy en serio.

Atte. Steven Universe


Del HibikyWolf para el mundo.

Un saludo a esas bellas personas que leen y comentan.