Lo lamento, lo siento, perdónenme, de verdad discúlpenme la tardanza y la desaparición tan brusca de esta historia pero a veces me encapricho con una historia, pero eso me da tiempo para perfección la idea sobre las otras dos.

Sin más que decirles hoy espero que la disfruten y comenten.

Capitulo 3. Vivir ausente.

Cuando se despertó, el sol le golpeaba directamente en la cara, así que se cubrió el rostro con la sabana lo que provoco que le arrebatase la cobija a Saga, que para ese entonces dormía junto a él, le escucho gruñir con fastidio y sintió como comenzó a halarle la manta blanquecina.

-Kanon…- Se quejo Saga tirando con más fuerza pero era muy tarde, él ya se había apropiado de toda la sabana y se había enrollado como un vil tamal. – Esta bien, quédatela. – Gruño el mayor, sin embargo antes de poder sonreír victorioso entre sueños Kanon pudo sentir los pies de Saga en la espalda y pronto se vio lanzado al suelo con todo y sabana.

-¡Saga! Auch… - Dio un lastimero quejido, pues se había golpeado directamente la cara al no poder meter las manos. - ¿Por qué has hecho eso?

-Tú empezaste. Ahora es tu problema. – Miro como Saga bajo los pies de la cama y se encamino al baño con paso tranquilo, le escucho cerrar la puerta y unos pocos segundos después escucho como caía el agua de la regadera.

-Ya verás. – Se desenrollo dando algunas patadas y manotazos y se puso de pie de un salto, corrió hacia la cocina haciendo demasiado ruido, en las afueras de géminis debía moverse con precaución, pero en la tercera casa podía estar a sus anchas. Cuando llego a la cocina, tomo un huevo en cada mano, volvió silbando hacia la habitación y se sentó en el borde de la cama, viendo hacia la puerta del baño en la espera de Saga.

El silbido pronto se torno en un alegre tarareo, sacudía con alegría sus piernas en la cama y sonrió maliciosamente cuando escucho a Saga cerrar la regadera, comenzó a lanzar un huevo al aire, para volver a atraparlo. Sus sentidos se afilaron para escuchar el momento exacto en el que su gemelo se pondría a tiro y cada paso más cerca, aumentaba la sonrisa en sus labios.

-Oye Kanon… - Saga no pudo continuar pues apenas abrió la puerta Kanon le impacto el primer huevaso en la frente, mientras reía a plena carcajada. - ¡Kanon! – Pero volvió a acallarlo otro impacto. – Kanon llegare tarde a mi entrenamiento.

-Ese ahora es tu problema. – Kanon miro como Saga aun con la toalla enrollada en la cintura gruñía y cerraba la puerta del baño con un portazo. Se levanto despacio de la cama sabiendo que en cuanto menos se lo esperase Saga obtendría la venganza, pero mientras ello ocurría el disfrutaría de la gloria de su victoria.

Se sentó tranquilamente a desayunar, mientras continuaba tarareando la misma canción y miraba con alegría el reloj de la pared, a Saga le cabreaba llegar tarde y ya estaba 10 minutos retrasado, pero pronto le vio aparecer en la cocina estilando agua del cabello, como perro mojado.

-Que fachas Saga. –Menciono horrorizado, incluso se llevo una mano al pecho. – Y bien ¿Dónde fue el clavado? – Se burlo, introduciéndose un bocado y disfrutando del rostro estresado de Saga, quien le gruño.

-Ya voy tarde a mi entrenamiento. – Miro a Saga acercarse por una manzana a la mesa la cual pronto mordió mientras tomaba otras frutas para el camino. – Me voy. – Saga se coloco en el marco de la puerta para despedirse de su hermano, alzo la mano en señal de despedida y de esta lanzo una descarga de cosmos, que rompió la silla donde estaba sentado.

No pudo mantener el equilibrio porque tenía el plato de cereal en una mano y la cuchara en la otra, así que se precipito bruscamente al suelo, a penas y toco su cuerpo las baldosas, el plato de cereal cayo a su lado, bañándole el rostro y el cabello de leche, esta vez fue el turno de gruñir de él, mientras la risa de Saga resonaba por toda la tercera casa.

Camino despreocupado entre las colosales rocas que utilizaba como escondite para poder llegar hasta donde Saga entrenaba, iba despacio, analizando con calma todo lo que le rodeaba, había pocos momentos donde le era indiferente todo lo relacionado al santuario, géminis y su condición de segundo y ese era uno de ellos.

Se llevo las manos por detrás de la cabeza y alzo sus orbes esmeraldas al cielo, mientras continuaba tarareando la misma canción en su mente. Hacía dos meses que había conocido a los guardianes de cáncer, capricornio y piscis y para su sorpresa, el trió de jóvenes aspirantes habían cumplido su palabra, no lo delataron ante Arles o el patriarca, como él llego a esperar.

Esa noche converso un poco con ellos, aprovechando la oscuridad que les otorgaba los colosales muros cenizas del coliseo donde permanecían ocultos a toda vista, pudo enterarse del lugar de procedencia de dichos niños, a los que aun se les dificultaba hablar griego, pues en más de una ocasión de sus labios brotaron palabras en sueco, español e italiano, también le hablaron de la diferencia de entrenamientos a los que eran sometidos para poder adquirir sus armaduras.

Cosa que le asombro por completo, pues según Saga la única manera de obtener a géminis era con una muestra absoluta de poder, pero por su parte el aprendiz de cáncer desconocía por completo la forma de obtenerla debido a la cruenta relación que llevaba con su tutor, capricornio debía conseguir la espada Excalibur y afilarla, mientras Piscis debía resistir los constantes envenenamientos a los que lo sometía su maestro.

-Por ello se veía tan pálido. – Confirmo para sí mismo, pues había notado que en más de una ocasión Shura y Saga le había tomado del brazo para evitar que se cayera. – Yo haría cualquier misión con tal de obtener una armadura.

Soplo sus flequillo molesto y se detuvo al escuchar una detonación cerca de él. – Te encontré, Saga. – Se recargo en el único árbol que había en la zona, escondiéndose tras el tronco de este y mirando de reojo cada movimiento, cada elevación de cosmos, sus ondulaciones, la forma en que movía sus brazos y sus piernas, veía todo, cada detalle por minúsculo que fuera no escapaba a su vista.

-¿Por cuánto tiempo tendré que observar a Saga entrenar? De todas formas Saga no entrenara de por vida. – Se respondió a sí mismo, viendo como su hermano destruía una colosal piedra con uno de sus puños. – El obtendrá géminis y dudo que me dejen acompañarlo a las misiones. El patriarca debería ser más claro sobre mi lugar aquí.

Se resguardo rápidamente cuando observo que Saga volvió la vista hacia el árbol, se pego lo más que pudo al tronco y guardo la respiración, el patriarca le había mencionado que nadie podía saber que observaba los entrenamientos de Saga, ni siquiera este, así que era un autentico secreto.

Pensó que ocurriría si Saga lo supiera ¿Quizá se sentiría amenazado? – No, Saga jamás me confrontaría por un pedazo de metal como géminis. – Pero aún en su interior embargo esa duda, Saga trataba de controlar las cosas que le decía para no lastimarlo, él se había percatado de ello, pues a medida que se acortaba el tiempo para obtener géminis, Saga había cesado de conversar con él sobre los entrenamientos, su anhelo por conseguir la armadura, la fuerza y el cosmos que guardaba en su interior, cosa que él también evitaba pues no quería que su hermano percibiese algún atisbo de duda.

Miro de reojo para percatarse que Saga había vuelto al entrenamiento y respiro aliviado al comprobar que no sospechaba de su presencia ahí. Continuo observando el entrenamiento de su gemelo, que estaba tratando de dominar la ultima técnica de los guardianes de géminis; la explosión de galaxias.

Pero pronto se vio obligado a ocultarse, Saga acababa de volver a tener un presentimiento de su presencia ahí y a medida que el poder de su gemelo se incrementaba, él tenía que esforzarse no solo por alcanzarlo en técnicas y entrenamiento, si no que debía esforzarse más por esconder su cosmos.

Le vio dar un brinco hacia las colinas de piedras por las que había venido para dirigirse al árbol y supo en ese instante que debía salir de ahí. Se giro con cuidado evitando que Saga le viese y se deslizo colina abajo, encontró la saliente de una roca y se lanzo hacia ella, la piso con cuidado y pronto se puso bajo ella, para ocultarse de la vista de su hermano.

Sintió el cosmos de su gemelo rastreando el lugar y casi se coloco sobre el peñasco donde él se encontraba escondido, puso alerta a todos sus sentidos y miro como algunas piedras se deslizaban colina abajo ante el peso de su gemelo, sintió el pulso de su corazón acelerarse pensando que Saga bajaría por esta, se quedo ahí aguardando unos minutos y después se marcho.

-Eso ha estado demasiado cerca. – Vocifero para sí mismo, sintió a Saga alejarse hacia el norte, entonces salió de su escondite y comenzó a correr dirigió en dirección opuesta. – Ya me he arriesgado mucho por un día.

La puerta se cerró tras de él, espero unos segundos a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad del recinto mientras percibía, el leve ulular del cálido viento golpeando los muros y colándose por debajo de la puerta, pronto entre las penumbras pudo distinguir el trono del patriarca y los altos candelabros que pendían de los muros, con sus velas apagadas, las cortinas estaban corridas y evitaban que la luz se colara entre estas.

Había ido hasta ahí para encontrarse con el patriarca, quien siempre le citaba al atardecer, para mejorar sus lecturas de griego antiguo y permitirle leer algunos de los documentos más sagrados y viejos del santuario, no sabía para qué diablos quería que hiciese algo como aquello, pero sentía que Shion lo hacía para pasar tiempo con él.

Pero extrañamente hoy no estaba sentado en su puesto como comúnmente lo estaba siempre, de hecho todo estaba sumido en una profunda oscuridad, podría decirse que casi podía escuchar los pasos de Afrodita en piscis.

-Kanon. – Menciono una voz demandante a sus espaldas, giro los ojos con fastidio antes de voltearse a verlo, si había una persona en todo el santuario a quien odiase desde su infancia; ese era Arles, podría ser tan inmiscuido, asfixiante y demandante que incluso creía que Shion le mandaba a vigilar la periferia del santuario para alejarse de él.

-¿Si? – Su voz sonó con una profunda indiferencia y alzo una ceja para observar al viejo, que se aproximaba hasta el a paso tranquilo pero con una actitud severa que pronto descubrió que Arles le reñiría por cualquier motivo.

-¿Qué haces aquí? –

-Vine a ver al patriarca, como todas las tardes. – Obvio, Arles se paro frente a él y le recorrió con una mirada de abajo hacia arriba.

-Es obvio que su santidad no se encuentra, el templo está hundido en penumbras, lo que te ha de resultar muy familiar. – Kanon apretó el puño ante el comentario y tuvo que morderse la lengua para no responder a aquella burla, sin embargo una ola de rabia y enojo recorría todo su cuerpo. – Pero si el patriarca no esta no hay ningún asunto que amerite tu presencia en este lugar, así que retírate.

Kanon no le respondió nada, fijo su vista en la puerta tratando de controlarse, mientras sentía un ligero ardor en las manos pues acababa de clavarse las uñas en las palmas, paso al lado de Arles y se encamino directo a la puerta con paso decidido, dispuesto a largarse de ahí.

Arles podría burlarse de él, pero al final el también era un excluido, vivía bajo la sombra y mando del patriarca, maldijo por lo bajo sintiendo como la rabia le quemaba la garganta, podía percibir que Arles tenía clavada su vista en su espalda, así que apenas y abrió la puerta la voz del mayor llamándolo le detuvo.

-Y Kanon haz el favor de que nadie te vea, recuerda que debes permanecer oculto para los aprendices a caballeros dorados y en general para todos. – Empuño la mano que tenia apoyada en la puerta y abrió esta de un golpe, enfurecido.

Nadie sospechaba ni siquiera que Saga tenía un gemelo, a menos que este se lo contara, ninguna persona había notado su presencia, ni una maldita vez e incluso el podría largarse del santuario sin afectar la vida de nadie.

-Maldito anciano. – Se dijo a sí mismo, Saga, Aioros y hasta el mismo patriarca se esforzaban para quitarle aquella estigma que llevaba desde el nacimiento, pero Arles no la dejaba pasar por alto ni una vez, cada encuentro y cada palabra le recordaban su situación de segundo, de ser una sombra y el deber que tenia por permanecer ocultos a todos. - ¿Por qué el patriarca no estaba en el templo principal?

De pronto se detuvo y la furia contenida mermo para ser sustituida por una inmensa curiosidad, salió del camino de las doce casas, desviándose entre los peñascos y acantilados, para no ser visto mientras la luz del atardecer golpeaba su rostro, cerró los ojos intentando localizar el cosmos del aprendiz de aries pero comprobó que se haya en el primer templo sin el patriarca.

Así que comenzó a correr por los caminos llenos de piedras y tierra ignorando a veces los tropezones y golpes que se daba contra alguna roca, corrio hacia donde pudo percibir el ligero cosmos del patriarca Shion, pronto dejo atrás las doce casas, los templos caídos o a medio construir de los caballeros, las barracas de las amazonas y las chozas de los guardias para introducirse en un frondoso bosque.

Se metió en él sin pensarlo dos veces, acelerando su paso y dejando tras de él enormes arboles y exuberante vegetación la que a veces tenía que romper para abrirse paso, a medida que continuaba andando podía notar entre los pequeños espacios que abrían las copas de los arboles una gran montaña que alzaba su pico aún arriba de las nubes.

Detuvo su andar cuando observo el gran muro de piedra que salía sobre elevado de la tierra, abriéndose paso a las alturas por cientos y cientos de metros sin fin, jamás había visto esa montaña antes y dudaba mucho que Saga y Aioros también se percataran de ella. Volvió sobre sus pasos y comenzó a trepar en el árbol más alto que vio, sin embargo el resultado era el mismo, solo veía una columna de piedra que se alzaba a los cielos.

-Pero si percibí el cosmos del patriarca haya arriba. Debe haber una forma de subir. – Se lanzo de un brinco al suelo y fue cuando se percato de que apareció un punto celeste incandescente que rápidamente aumento de tamaño hasta convertirse en una enorme esfera de la cual salió el patriarca. –Teletransportacion así llega hasta arriba, me pregunto si por medio de las dimensiones también puedo subir…

-Kanon. – Dio un ligero brinco al verse sorprendido, Shion ni siquiera miraba en su dirección para verlo y además él tenía su cosmos escondido. - ¿Qué haces aquí?

-Patriarca yo… - ni siquiera se había formulado una excusa, jamás creyó que el patriarca se percataría de que él trataba de seguirlo. – Yo lo estaba buscando y fue al salón patriarcal por lo de la…

-¡Oh! Ya veo, acércate Kanon. – Shion le hizo una seña para que se acercase a él. – Pensé que Arles te diría que surgió un inconveniente y por ello no pude ir, lo lamento. – Shion le puso una mano sobre el cabello y le despeino juguetonamente.

-Él no uso esas palabras. – Menciono con rencor, supo que el patriarca percibió el enojo en su voz, pues volteo a verlo comprensivamente.

-Arles ya es viejo, no tanto como yo. – El patriarca rio a su lado y le dio unas palmadas en el hombro. – Pero su carácter se ha endurecido más que el mío. No tomes muy a conciencia lo que te dice.

-Entiendo patriarca. – Shion volvió a verlo y le sonrió ampliamente y después apunto con su dedo índice hacia lo alto de la montaña, directamente donde está aún se perdía entre las nubes.

-Esta montaña es Star hill, es un lugar sagrado en esta montaña tengo que meditar y observar el cielo para leer las estrellas, es el lugar más cercano al cielo, capaz de conectar diferentes áreas del universo. – Kanon alzo los ojos asombrado, escuchando con atención las suaves palabras del patriarca.

-¿Algún día me llevara? – Atino a preguntar, pero pronto vio negar al sumo pontífice.

-Este lugar está prohibido para ti Kanon y para todos en el santuario, ningún caballero aún cuando este fuese de oro puede entrar a Starhill, solo el patriarca puede hacerlo y claramente la diosa Athena cuando reencarne. Quien intente subir esta montaña se arriesga a morir y será juzgado de alta traición en el santuario. – Dictamino secamente Shion.

-Nadie puede entrar… - Susurro, observando al cielo intentando vislumbrar a través de las nubes el pico de la montaña.

-No eres el único al que se le prohíben cosas. – Volteo a ver al patriarca y este le sonrió. – Andando Kanon regresemos al santuario.

Volvió a despertarse tarde y para su sorpresa Saga se había marchado a entrenar sin decirle nada, desde que había vuelto de Starhill hacia una semana, le costaba más trabajo hablar con su gemelo pues este o se la pasaba todo el día entrenando o bien cuando llegaba a géminis a penas ponía la cabeza en la almohada o la recargaba en el sillón se quedaba profundamente dormido.

Tanto Saga como Aioros estaban en la recta final para conseguir sus respectivas armaduras, por lo que en las últimas fechas habían aumentado las horas de sus entrenamientos y fatigando hasta el extremo sus cuerpos, pero no solo eso había cambiado también sus caracteres habían madurado pues las responsabilidades de sus signos pronto caerían sobre sus hombros y ellos se alzarían como los dos primeros santos de oro de esta generación.

Se alisto por completo para salir a observar a Saga, esta vez no se detuvo a desayunar, pues sentía un profundo nerviosismo por su futuro, Saga completaría su entrenamiento pronto, sería el caballero dorado de géminis y terminaría su entrenamiento, por lo que le angustiaba saber que haría él mismo de ahora en adelante, no podría seguir observando su entrenamiento pues estos acabarían, Saga sería enviado a misiones donde seguramente el no podría ir. ¿Acaso tendría que esperar confinado en géminis a su regreso?

Sonrió con tristeza, se paro sobre las escalares de géminis y volteo su rostro hacia la puerta principal, sobre esta se encontraba el signo de los gemelos y se quedo viéndola con fijeza. Su principal preocupación no era que sus actividades terminasen si no, era el temor a que el carácter de Saga cambiase, que una vez que alcanzase la sima todas las promesas desaparecieran.

Esperanza eso es todo lo que tenia, para que aquello no ocurriera…

Cuando llego a los campos de entrenamiento aún absorto en sus pensamientos sobre la oscuridad de su propio futuro, mientras el de Saga se veía tan claro, no se percato que esa mañana Saga no estaba entrenando solo si no que era acompañado por Aioros, quien rápidamente reparo en él.

-¡Buenos días Kanon! – Le saludo el castaño amablemente, alzando su mano en los aires para saludarlos. Se acerco a ellos despacio intentando camuflajear todas sus preocupaciones con una media sonrisa.

-No quise despertarte. – Admitió Saga, terminando de enrollarse una venda en el brazo derecho.

-Gracias. – Repuso a medias.

-¿Estás bien? – Se vio sorprendido por el castaño mayor, pues este reparo en su semblante, lo que lo hizo sobresaltarse y sonreír con nerviosismo.

-Si estoy bien. – Movió las manos frente a él para negar cualquier problema y miro hacia Saga que le escrutaba con esa severa mirada, intentando averiguar que le ocurría. – ¿Ya terminaron de entrenar?

-Justo acaba de terminar de patearle el trasero a Saga. – Menciono alegremente Aioros mientras recibía una mirada de reproche por parte de su gemelo.

-¿Disculpa? – Su gemelo arqueo una ceja incrédulamente y vio hacia su mejor amigo. – No fuiste tú el que estabas tragando tierra. – Se mofo esta vez su gemelo.

-¡Tú eras el que…

-¿Yo? –

-Tengo algo que decirles. – Hablo apresuradamente para que Saga y Aioros dejasen de discutir amigablemente y fuese a prolongarse más el entrenamiento. Kanon sabía que la única forma de pagarle a su hermano por las horas de entrenamiento que veía a escondidas era con información, con conocimientos acerca de lo que su hermano más amaba; el santuario.

-Habla ya Kanon. – Le apremio Saga, elevando su cosmos para cerciorarse que su hermano no corría ningún peligro de ser descubierto.

-¿Ustedes han oído hablar sobre Starhill? – Cuestiono, viendo como su hermano fruncía las cejas, confuso y Aioros abría los ojos asombrado.

-Yo no ¿Por qué? ¿Kanon has oído algo sobre eso? – Interrogo Aioros con suma curiosidad.

-Fui hasta ese lugar. – Saga y Aioros intercambiaron una mirada de asombro entre ellos y enfocaron rápidamente toda su atención en él, así que comenzó a relatarles los hechos ocurridos.

Cuando le menciono lo que paso con Arles en el salón patriarcal observo a Aioros tensar la mandíbula enfurecido y Saga por su parte apretó los puños y frunció aún más las cejas claramente molesto por la forma en que Arles siempre le había tratado. Después les hablo sobre el camino, la montaña y como Shion había aparecido frente a él para hablarle acerca de ella.

-El único que puede entrar en Starhill es el patriarca. – Finalizo, se cruzo de brazos orgulloso de su propia aventura, una que ni Saga ni Aioros habían estado cerca de tener.

-¿Ni siquiera los santos de oro pueden ir ahí? – Aioros estaba incrédulo por el relato, pero estaba realmente emocionado por escucharlo todo sobre aquel lugar.

-Los únicos que pueden entrar es el patriarca y la diosa Athena, todo el que entre en ese lugar será juzgados de alta traición. – Le respondió al arquero dorado que rápidamente puso una sonrisa llena de desilusión en el rostro, lo que le indico que Aioros posiblemente había pensado ir a Starhill.

-¿Y cómo llega el patriarca hasta lo alto de la montaña? – Cuestiono Saga.

-Lo vi usar la teletransportacion, quiero pensar que si usaras la otra dimensión, también se puede llegar. – Supuso inocentemente, sin saber que la mente de su hermano años más tarde utilizaría esa valiosa información, para cometer un terrible asesinato.

-Es una lástima. – Contesto abatido Aioros por la noticia. -Me supongo que es un lugar impresionante.

-Debe serlo. – Saga le paso un brazo por los hombros a su gemelo y le despeino juguetonamente. – Muy bien Kanon, siempre estás un paso delante de nosotros. – Festejo, mientras Aioros también le pasaba un brazo al menor de los gemelos y le estrechaba con fuerza.

-Pues a mí no me afecta tanto, no es el primer lugar del que me vetan. – Le resto importancia, mientras reía quedamente.

-Servirá para comprenderte un poco más hermano. – Saga continuo abrazándolo, pero Aioros se puso de por más serio y se alejo un paso de ellos, con una mirada taciturna.

-Kanon te prometo que cuando obtengamos las armaduras, vamos a quitar esa absurda norma impuesta sobre ti. – Juro fielmente Aioros a su amigo, Saga asintió mirando a su gemelo y le estrecho aún más en su abrazo.

-Y después querrás quitar la norma de Starhill, Aioros no te gusta que te prohíban nada. – Bromeo Kanon riendo entre dientes, pronto Saga se le unió a molestar al castaño y al final los tres estaban riendo a plena carcajada.

-Escucharlos reír a los dos, es como oír su risa con eco. – Se defendió Aioros, lo que hizo a ambos gemelos mirarse cómplicemente y continuar riendo.

Kanon miro a su hermano y a su amigo, orgulloso de ellos, de verdad agradecía que ambos se arriesgaran por hacerle su vida más llevadera, no solo por lo que ambos planeaban hacer en el futuro, si no por lo que ya hacían en el presente.

Kanon observo como Afrodita cayo a los suelos a causa de un puñetazo de Mascara de la muerte, el sueco rodo por el suelo y levanto una pequeña nube de polvo, rápido el mismo italiano se acerco a su compañero para cerciorarse de que no se le había ido la mano, pero pronto descubrió que así había sido al verle un hilito de sangre salirle de los labios.

-Afrodita, lo siento. –

-No pasa nada. – El sueco se levanto por su cuenta y se reacomodo las ropas de entrenamiento. – Fue un descuido de mi parte. – Atino a decir, mientras se volvia a colocar en postura de lucha para continuar con el enfrentamiento.

-Seguramente se siente débil. – Escucho decir a Shura a su lado, por lo que se giro interrogante hacia el español. – Su maestro ha aumentado la cantidad de veneno que introduce en su sangre, quiere que la sangre de Afrodita también se vuelva venenosa pero al parecer solo lo está afectando.

-Ya veo. – Kanon miro hacia Saga y Aioros que también estaban escuchando con atención y los cuatro volvieron su vista al frente para mirar al sueco, que esquivaba los puñetazos de su amigo a duras penas, pero no hacía nada por defenderse. - ¿No creen que será mejor pararlos?

-El desea continuar. – Le respondió Aioros.

-Kanon tiene razón Aioros, míralo se ve demasiado pálido y en cualquier momento Mascara le atinara otro… - Saga no termino de decir nada pues en ese momento el italiano le golpeo la mejilla al de cabellos celeste que trastabillo unos pasos hacia atrás retrocediendo y cayo sentado en el suelo.

-Afrodita. – Menciono preocupado Mascara de la muerte. – Lo mejor será parar por hoy, ya me siento algo insolado. – Mintió el italiano, Afrodita asintió levemente y tomo la mano que extendió el aprendiz de cáncer hacia él.

-Bien es mi turno. – Espeto alegre Shura que era el único que faltaba por entrenar aquel día pues el primer combate lo habían realizo Saga y Aioros, el segundo fue el de Mascara de la muerte y Afrodita por lo que solo faltaba el español.

Kanon rápidamente reparo en que el peli verde le miraba con una sonrisa en los labios con compañerismo y se adelanto a lo que estaba imaginando el aprendiz de capricornio en compañía de Aioros y Saga.

-No, no, no… -

-Vamos Kanon, entrena conmigo por favor, nada de cosmos, una lucha cuerpo a cuerpo. – Pidió Shura amablemente.

-¡Anímate Kanon! – Le espeto felizmente Aioros, alentándolo, no supo qué hacer así que pronto se volvió hacia Saga quien asintió fervientemente.

-Está bien, pero debo advertirte que Saga me ha ensañado algunas cosas. – Refuto despreocupadamente, caminando hacia la arena con ambos brazos detrás de la cabeza.

-¡Demuéstrale lo que tienes Shura! – Le animo Mascara de la muerte, mientras Afrodita observaba en silencio a su lado. – Tú no te vayas a morir a mi lado, Afro. – El sueco solo sonrió débilmente.

-Ya oíste a Mascara, enséñame lo que tienes. – Le reto, bajo los brazos medio agazapándose para atacar al español y sonrió de medio lado.

-Me parece bien. Gana el que consiga derribar al otro dos veces. – Le espeto el español, asintió gustoso de probarse por primera vez contra un aprendiz dorado y se lanzo contra Shura.

Le soltó un golpe al español, quien rápidamente se hizo hacia atrás y de pronto Shura, le tomo el brazo que aún tenía estirado con la mano y rápidamente se deslizo al suelo, para tomarlo entre sus piernas y torcérselo, lo que termino arrogándolo al suelo.

-¡Auch! Creo que eso le dolió a Kanon – Escucho Aioros decirle a Saga desde las piedras donde estaban sentados.

-¡Cállate! – Le gruño Saga y él al mismo tiempo, lo que les saco una sonrisa a todos.

-Joder tío es que no has visto, Shura le ha derribado en un instante, coño. – Le arremedo el aprendiz a sagitario con el intento de imitar la voz del español, que frunció el ceño a penas y le escucho hablando.

-Yo ya no hablo así. – Se quejo el peli verde sacudiéndose el polvo de las manos.

-Sí que lo haces. – Se burlo Kanon, provocando que todos rieran.

-Vas a volver a comer polvo tío. – Esta vez Shura lo dijo a propósito y se lanzo hacia él, le asesto un puñetazo que sin duda le hizo retroceder un poco pero a penas y recobro el equilibrio, se lanzo contra él.

Podía sentir el palpitar de su corazón, la adrenalina corriendo por sus venas, hacia mucho que luchaba con Saga pero el hecho de enfrentar a otro aprendiz a caballero dorado y tener la posibilidad de probarse como un guerrero le fascinaba.

Así que se acerco al español y le propino una fuerte patada en el estomago que lo sentó en el suelo sorprendiendo a Shura, escucho las aclamaciones de alegría por parte de Saga, que incluso se había puesto de pie para alentarlo.

-Bien Kanon. – El español se levanto con una sonrisa en los labios, sabía que la determinación de Shura de ganar era la misma a la de él, el último enfrentamiento significaba todo, podía marcar una grandiosa victoria donde les demostraría a todos e incluso a él mismo, que podía medirse con un aprendiz o significaría una rotunda derrota, situándolo en el lugar en que Arles y muchos otros lo había colocado.

Shura se acerco a él y le tiro un puñetazo al rostro, pero fue tan claro el golpe y su trayectoria que logro detener su puño con su mano, el español arrugo la nariz sorprendido y pronto le intento golpear con su otra mano, esta vez Kanon permitió que el golpe le diera en el rostro abriéndole la ceja, sin embargo aprovecho la confianza de Shura y le pateo una de las piernas, rompiendo primero su punto de apoyo, entonces le halo hacia atrás y luego adelante por el agarre que mantenía en su mano y después le soltó, haciéndolo perder el equilibrio.

Shura se tambaleo peligrosamente y cuando creyó que recuperaría el equilibrio, le estrello el puño en la mejilla derribándolo por completo, el español se precipito al suelo, levantando el polvo con sus manos al caer, algo aturdido.

-¡Ganaste! – Festejo orgullo Saga desde donde estaba sentado y sacudiendo repetidamente a Aioros. - ¡Gano! ¡Ese es mi hermano!

-¿Gane? – Su pulso estaba acelerado a causa de la adrenalina, aun no terminaba de comprender todo lo que había acontecido, para lograr derribar a Shura, ni siquiera reparo en el ardor que sentía en la ceja, ni que un hilo de sangre resbalaba por su rostro. – Shura ¿Estás bien?

-Sí. – Menciono algo apenado el español, pero mantenía una sonrisa amable en su rostro. – Me has sorprendido mucho Kanon. – Shura se sacudió la tierra de las ropas y luego le tendió la mano amigablemente y él se la estrecho.

-Mañana entrenare contigo Kanon. – Mascara de la muerte llego y poso su mano sobre su hombro con confianza.

-Eres un adversario digno, amigo mío. – Refuto Afrodita con una media sonrisa.

-Jamás deben subestimar a Kanon. – Aioros lo tomo por el cuello juguetonamente y le abrazo.

-Si no fueran por las leyes del santuario, Kanon podría aspirar para cualquier puesto, incluso para la armadura dorada de géminis. – Reconoció Saga a su lado, sonriéndole ampliamente.

Kanon miro de su hermano a sus amigos con una profunda tranquilidad pero se encontraba inmensamente feliz en el interior, no solo había obtenido su primera victoria en un combate si no que ser reconocido por los próximos santos dorados como un adversario digno borraba parte de los sentimientos de inutilidad que le forjaron desde un inicio, ahora la oportunidad que el mismo Shura le había dado para enfrentarle le abría las puertas para un futuro mucho menos oscuro, un futuro donde se le reconociera como un igual.

Continuara…

Soly sa: Muchas gracias por tu comentario y de verdad perdóname que me haya tardado tanto.

Joana: Quiero primero describir la relación que llevaba Kanon con Saga y Aioros antes de que todo detonase tan bruscamente contra ambos, pero eventualmente ocurrirá. Aunque la separación de los gemelos más bien fue porque ellos decidieron así hacerlo.

Sakura Daishi: Muchas gracias por tu comentario, si a Kanon siempre lo marginaron, debía permanecer oculto como si no existiera y hasta ese punto comprendo el recelo que les guardo a todos.

AnimesNextGeneration SNYC: La pelea que deseas ocurrirá te lo aseguro, pero quiero que haya un verdadero motivo que lo provoque, como que Saga obtenga géminis, algo que de verdad le duela a Kanon. Aunque abra mucho pique en otros capítulos.

Persefone X: La verdad Kanon nos dejo a más de uno con la boca cerrada en su actuación en la Saga de Hades se veía tan imponente, tan fuerte que incluso no dudo en ponérsele al tiro a su hermano, a veces imagino que hubiera pasado si en lugar de Mu, Kanon hubiese sido el que se encontrara con Saga y compañía, incluso ante la presencia de Shion.

Atte: ddmanzanita.