¡Te amo, gordo estúpido!
¡Hola! Le quiero agradecer a Imuko Aoki, Sakhory, Kennyfangirl y xxx-thenaruto-xxx por sus respuestas y espero que este capítulo les sea de su agrado. El próximo fanfic en ser actualizado será Los Nerd Dudes, seguido del estreno de "El misterio de Prayer", y luego "The Best of Eric: El factor C", un oneshot de acción y humor.
South Park, marcas, empresas, etc., NO me pertenecen, hago esto por simples fines de entretenimiento libre de toda transacción monetaria. No es un complot del gobierno para obligarlos a tomar leche. Una disculpa anticipada por las personas que resulten ofendidas por el contenido del fanfic.
¡Te amo, gordo estúpido!
Capítulo tres: ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿QUÉ?
Todo indicaba que se trataría de la segunda semana de clases más normal del universo, hasta que Kyle Broflovsky, quien fuera atropellado la semana anterior por un justiciero del camino, entró al pasillo.
Muchas cosas se rumoraban ya de él por su nada usual conducta en contra de Natura, y por lo que le gritó estando en el hospital mientras ella se tomaba un poco de su casi nulo tiempo libre para visitarlo y llevarle algunas cosas que le enviaran sus amigos. Y aunque ella, Kenny y Cartman no comentaron nada al respecto sobre lo sucedido, se supo el chisme por boca de Stan, bastando con que Wendy chasqueara los dedos frente a él.
Y ahí estaba el judío, con un brazo vendado casi en su totalidad, parches, vendas, una muleta y una bota medieval de castigo acondicionada para que, en lugar de enterrarle dolorosas púas, mantuviera la pierna en la postura correcta para acelerar la curación, con la tecnología de punta que solo se consigue mezclando cinta adhesiva, tablillas de madera y almohadillas. Y por si fuera poco, el pelirrojo tenía una cara de asesino serial viendo frustrado uno solo de sus intentos.
-Estúpida bota de hierro...
Con el más grande deseo de que su hijo no perdiera más clases de las que debería, Sheila empleó los sermones más pesados de su repertorio para que el doctor moviera cielo, mar y tierra, y diera de alta a Kyle. Sobra decir que, de entre todos sus amigos y conocidos, solamente Butters tuvo las agallas para acercársele.
-Hola Kyle, no esperaba que salieras tan pronto del hospital. ¿Cómo te sientes?
-Tengo la mano rota, fracturas en la pierna y el brazo, una jodida quemadura en el pecho, mis padres obligaron al doctor que obrara milagros para que saliera caminando ya mismo del hospital y así no perder clases, todos mis supuestos amigos me odian, los maestros tienen una terrible imagen de mi y debo quedarme una hora después de clases o todo el mundo me castigará. Sin contar, por supuesto, que me siento como un mojón de mierda pisoteado y que el culón me estará sermoneando por ofender su gran amor y conquista, me siento jodidamente infeliz. -Le dijo Kyle al rubio, quien se frotó las manos.- ¿Te gusta esa respuesta, Butters?
-Ci-Cielos, la estás pasando muy mal. -No es que Butters quisiera hacer sentir mal a Kyle, estaba realmente preocupado, pero el pelirrojo no lo veía de ese modo, y solo conseguía que el Stotch se pusiera aún más nervioso de lo que ya estaba.- Oye Kyle. ¿Es cierto que Natura...?
-¡No me hables de esa puta! -Kyle explotó, cegado por la ira y su amor herido, tomando como pudo a Butters del cuello de la camisa y estampándolo contra los casilleros, lo que atrajo la atención de todos ya que el rubio no le había hecho nada malo.- ¡Jamás vuelvas a hablarme de ella! ¿Te quedó claro, pendejo?
Haciendo un gran esfuerzo, el rubio asintió en silencio, logrando que Kyle lo soltara y se fuera del pasillo, dejando a un Butters tan asustado que, si no fuera por que Craig lo atrapó, se hubiera estrellado contra el suelo de la impresión.
Kenny no se perdió ni un segundo de la conversación, y tan pronto Kyle desapareció de ahí, le agradeció a Craig la ayuda y levantó a Butters.
-¿Te lastimó?
-No, no, no. Solo le quería preguntar si Natura le entregó el libro que le envié para que leyera, y si se lo entregó, quería saber si le gustó, pero creo que no quiere hablar ahorita.
-Mejor ni te le acerques, Butters. Está en sus días y le encanta actuar como un perfecto pendejo malagradecido. -Kenny levantó algunas cosas que se le cayeron a Butters y le palmeó el hombro.- Nos vemos en el almuerzo.
-Está bien, y gracias Kenny. -Tras esto, sonó el timbre indicando que los estudiantes debían entrar a tomar clases.
Si bien Kyle no estaba prestando atención en clases por la presencia de Natura, el gordo, o ambos juntos, era también por todos los chismes y malhabladas que se soltaron entre clase y clase, y que se incrementaron a la hora del almuerzo.
-Si te interesa, Kyle, vi un cinturón de castidad que combina con esa bota de castigo. -Le dijo Craig al ver su oportunidad de gastar un chiste, provocando que algunos estallaran en carcajadas, y que Clyde derramara la leche por la nariz.
-¡Vete a la mierda, puto! -Kyle no tenía ni hambre por lo molesto que estaba. Veía cómo Cartman y Natura, esta vez acompañados por Butters y el traidor de Kenny, reían y platicaban como quien no tiene deuda alguna con la vida, llegando a un nivel de ira tal, que apretó con tanta fuerza el tetrapack de leche, empapando a sus compañeros cuando el pobre paquete cedió a la presión.
-¡Cuidado Kyle, esta camisa es nueva! -Kevin se levantó para evitar empaparse más, y mientras se secaba, trató de imponer un nuevo tema de conversación para mitigar la furia del pelirrojo.- ¿Sabían que están repitiendo "Maury, la ballena marica"?
Kyle no solo congeló su ira incandescente, sino que reemplazó el gesto furibundo de su cara por uno de absoluta confusión, que se vio terminado cuando llevó su mano al puente de la nariz tan pronto Stan entró en la conversación. ¿Por qué él?
-Si, esta vez los estoy viendo con más atención, no es que me guste Maury, pero una vez que le entiendes... -Stan le dio un trago largo a su leche y continuó.- Nunca había visto el capítulo de los escorpiones abusivos. Es más, no sabía que había escorpiones en el mar.
-De seguro es una nueva especie. -Comentó Clyde trayendo consigo un refresco que metió de contrabando.- ¡Ese tipo que hizo a Maury es un genio!
-Si así fuera... -Craig tampoco estaba muy apegado al programa, pero le divertía ver las profundas explicaciones de sus amigos.- ¿Por qué usaban googles y snorquels? No tiene sentido.
Tras una breve pausa, Stan aventuró.
-Quizá lo hacen para verse cools. Yo lo haría.
-¡Si! -Comentó otro que se agregó a la plática.- ¿De qué hablan?
Mientras sus compañeros seguían platicando cosas sin sentido, una de las chicas tomó a Kyle del brazo y técnicamente lo sacó arrastrando de la cafetería, sin importarle los reclamos ni ayes de dolor del pelirrojo, hasta llegar con un grupito de compañeras, entre las que distinguió a Wendy y a Bebe, en un pasillo cercano a los baños.
-¿Qué les pasa? -Les preguntó molesto Kyle mientras trataba de asegurarse que su brazo no sufriera más daño del que ya sentía, y Wendy alzó una bolsa de mano de imitación de cuero muy simple y bastante gastada.- ¿Qué con eso?
-Robamos la bolsa de la puta esa de Natura. -Dijo una de las chicas.- Sabemos que tú también tienes algo contra ella, y por eso pensamos que te interesaría ver el contenido.
-Hagámoslo. -Ordenó Kyle, y mientras las chicas abrían la diminuta bolsa, notó que una pequeña foto cayó hasta los casilleros, pasando completamente desapercibida por las chicas, quienes estaban más enfocadas en sacar cuanto hubiera adentro... Que no era mucho.
-No... No puede ser.
Dejaron caer al suelo las pertenencias, que consistían en un mini-block de notas casi agotado con los horarios de clases y un par de tareas anotadas, un bolígrafo azul, un labial en las últimas, unas sombras para los ojos color celeste y rosa que se despegaron de su contenedor con la caída y que se esparcieron por el suelo, 12 dólares con 17 centavos y la credencial de la escuela con su foto.
-¡¿Eso es todo? -Gritó otra de las chicas, y entre ella y la que abrió la bolsa rasgaron en fondo para buscar alguna otra cosa, pero solo encontraron algo de pelusa y tierra, y la arrojaron violentamente al suelo.- ¡Mierda!
Más no todas reaccionaron igual. Wendy se quedó estática en su lugar, tratando de encontrarle un sentido a lo que acababa de pasar, otra de las chicas se retiró muy silenciosamente, y Bebe, con un rictus de terror en su rostro, llevó sus manos a la altura de su cara, visiblemente perturbada, y tras temblar frenéticamente un buen rato, se llevó las manos al estómago y entró corriendo al baño a vomitar, al menos, eso se dedujo por el ruido del agua y sus ataques de tos.
-Hay que devolver la bolsa a su lugar, y procurar que no sepa que la tomamos. -Wendy se agachó para recoger las cosas y devolverlas a su lugar, y las otras chicas fueron a auxiliar a Bebe.
-¡Oh, Dios mío! -Bebe, atrapada en un ataque de histeria, se lavaba las manos y la cara, y repetía el acto cada vez que se observaba en el espejo.- ¿En qué nos hemos convertido? ¡Me siento tan sucia!
La algarabía, pese a ser un circo de pies a cabeza al que solo le faltó el presentador excéntrico, no pareció afectar a Kyle, quien se concentró en tomar la foto y, sin verla aún, la guardó en su chaqueta, temeroso de lo que pudiera estar del otro lado.
-Kyle. -La pelinegra, con la destartalada bolsa de Natura en mano, se dirigió al pelirrojo, sacándolo de sus pensamientos.- Bebe perdió la razón y debemos ayudarla. ¿Podrías devolver la bolsa al salón? Y cuidado con decir una sola cosa. ¿De acuerdo?
-Está bien. -Contestó el judío mientras tomaba la bolsa y se encaminaba al salón en el que Natura dejara sus cosas, que consistían solamente en un par de cuadernos, unos lápices usados y una carpeta, seguramente regalo de Cartman por las estampas del Osito Wellington.
Dejó la bolsa en el asiento, y aprovechando que no había nadie alrededor, sacó la foto dispuesto a verla, arrepintiéndose al instante en el que vio los rostros sonrientes de Natura y Cartman; tras revisarla dedujo, por las ropas que tanto el gordo como la chica tenían, que fue tomada esa mañana, y atacado nuevamente por la ira, hizo pedazos la foto, dejando caer los restos en el suelo, y salió del salón mientras mascullaba unas cuantas maldiciones en contra tanto del gordo como de Natura.
Al finalizar las clases, Kyle estaba desesperado en el salón, mientras el maestro trataba, inútilmente, de enseñarle lo que se perdió en toda la semana.
-Broflovsky, no podemos lograr un avance si está en la Luna, aterrice. -Le dijo mientras le lanzaba el borrador, pero Kyle no solo lo atrapó con la mano, sino que se levantó, tomó sus cosas y se dispuso a irse.- ¡Regrese aquí y deme el ensayo que le pedí!
-¡Métase el ensayo por el culo! -El pelirrojo se fue corriendo, buscando a sus amigos Stan y el traidor de Kenny, encontrando al rubio en la biblioteca.- ¡Kenny!
El rubio había logrado la atención de unas chicas utilizando uno de los recursos más básicos, necesarios para toda conquista: la poesía francesa. No solo se memorizó los poemas en francés, inglés e italiano, sino que armó un repertorio de palabras y frases básicas en francés para sostener una pequeña conversación, y ya estaba a punto de conquistar a las dos chicas, cerebritos pero de buen ver, cuando el pelirrojo entró y lo sacó arrastrando de los cabellos.
-¡Con una fregada, Kyle! -Kenny trataba inútilmente de liberarse del agarre de su desesperado amigo, incluso mordió el brazo del judío, pero no obtuvo nada, excepto que Kyle acelerara el paso.- ¡Suéltame ahora o vamos a terminar muy mal, cabrón!
Cuando llegaron hasta el campo de práctica, Kyle soltó a Kenny y se adentró, interrumpiendo pases, tacleadas y ejercicios de calentamiento, incluso bloqueó una jugada para llegar hasta donde estaba su amigo Stan.
-¡Carajo Kyle! -Le preguntó el pelinegro evidentemente asustado.- ¿Qué te pasa, viejo?
-No hay tiempo, Stan. Vámonos.
-Pero Kyle, estoy en media práctica, no puedo...
-¡Vámonos de una jodida vez, Stan!
Hasta el entrenador se quedó helado por la actitud furibunda de Kyle, y con el miedo de que fuera a hacer algo de lo que más de uno llegara a arrepentirse, tomó sus cosas y salió con el judío y el pobre, dispuesto a llegar a la casa de Cartman y hacerlo confesar toda la verdad.
-Vamos a meternos en problemas, Kyle, en especial tú. Y me perderé el final de la revancha de Maury, la ballena marica, en contra de los escorpiones abusivos que abusan de su amigo Yoyo la Sardina. -Stan trató de pararlo, pero aparte de que se ganó un rugido de Kyle, solo gastó saliva.- Kenny, haz algo, Kyle no quiere escuchar.
-No me digas. -Kenny frotaba sus sienes por el dolor de cabeza que tenía, cortesía de Kyle.- No me había dado Stan, creo que debo retomar las clases de sentido común, y llevarlos conmigo, quizá me hagan rebaja.
-¡Kenny, no es el momento para hacer bromas!
Kyle abrió las puertas principales de la escuela con una patada, más no contó con un pequeño detalle: la presencia de sus padres.
-¡Jesucristo!
Con el portazo que dio, Kyle golpeó a su mamá, mandándola escaleras abajo ante la atónita mirada de su padre y la mirada de completa desaprobación de sus compañeros y maestros.
-¡Oh, mierda!
Sobra decir que el pelirrojo se la pasó castigado toda la tarde, inundado por tareas, cortesía del profesor ofendido, y los regaños de sus padres, en especial de su madre, quien se puso a llorar exclamando sobre los posibles errores que cometió criando a su hijo.
Al día siguiente, todo parecía normal para Kenny y Stan; Kyle mantuvo un perfil bajo en la mañana, incluso ignoró las bromas a la hora del almuerzo, más no imaginó lo que pasaría antes de la última hora...
-"Stanley Marsh y Kenneth McCormick, presentarse con urgencia en la entrada de la escuela con sus pertenencias."
Confundidos, ambos tomaron sus cosas y salieron, encontrándose con Kyle vestido de soldado, quien les dio un par de trajes para camuflaje y encendió uno de los autos que estaban estacionados al frente tras despegar el volante y conectar algunos cables.
-Tenemos que averiguar qué planea el gordo de mierda. Vamos.
Stan iba a negarse, pero Kenny le dio un pequeño codazo y movió de forma negativa la cabeza mientras se ponía su traje, que parecía una paloma guerrera gigante.
-Esto se ha salido de sospechoso, y averiguaré de una vez por todas qué trama ese gordo de mierda.
-Kyle, con todo respeto...
-¡No me hables de respeto, traidor, hijo de puta! -Le gritó Kyle a Kenny descuidando toda atención del volante, que fue oportunamente tomado por Stan.- Si no vas a ayudarme, al menos no estorbes e investiga algo.
Se detuvieron a un par de cuadras de la casa de Cartman, salieron del auto y se subieron al árbol que estaba plantado atrás de la casa, haciendo lo posible para no llamar la atención, a pesar de que Kenny parecía un pollo de felpa gris gigante con carrilleras.
-Parece que hay alguien adentro de la casa. -Dijo Stan tras ver una silueta moverse por las ventanas.
-Si, es un hombre alto, bigotón, pecho velludo, nalgas firmes, usa tanga de elefantito gris, está con la señora Cartman y le acaba de dar 350 dólares. -Dijo Kenny tras un rápido vistazo que dio, aunque no parecía tener ganas de dejar de espiar.
-No necesitamos ver esto. -Kyle trató de moverse, pero la bota de hierro se atoró en unas viejas conexiones de luz que dejaron abandonadas.- Carajo, Stan, ayúdame a quitarme esta mierda.
El pelinegro trató de alcanzar a su amigo para ayudarle, pero lo único que logró fue hacer que el judío resbalara de la rama, quedando colgado gracias a las extensiones viejas.
-¡Ah! -Gritó adolorido por el súbito golpe en contra de las ramas, y la ventana de la habitación de la señora Cartman se abrió, dejando ver al tipo con una metralleta.
-¡Maldito mirones, hasta aquí llegaron! -Gritó el tipo antes de descargar el contenido de la metralleta rumbo al árbol, partiendo a Kenny en dos, literalmente.
-¡A la madre! -Gritó Stan al verse salpicado por la sangre de su amigo y salió huyendo de ahí a toda velocidad, dejando colgado a Kyle.
Rato después, los bomberos, la señora Cartman, ya vestida, por supuesto, y los Broflovsky, rescataban a Kyle del árbol.
-Ya les dije que me caí, no hagan drama. -Se excusaba Kyle, pero no se salvó de los regaños de sus padres.
Justo en el momento en el que se sintió ajeno a todo lo que se estaba hablando a su alrededor, pudo escuchar un vehículo estacionarse, y tras un par de portazos, levantó la mirada, arrepintiéndose por ello.
-¿Qué pasó? -Preguntó Natura totalmente preocupada.
-No te apures, querida. -La señora Cartman le puso una mano en el hombro.- Es solo un amiguito de Eric que estaba espiando y se quedó colgado, pero no le pasó nada malo.
-¿Se quedó colgado? Pobrecito.
-¡Ja, ja, ja, qué estúpido! -Cartman se burló en voz alta, y a su vez, un par de bomberos le hicieron segunda.- Mamá, tengo hambre, ¿hiciste el pollo?
-Si amor, te dejé preparado un plato para ti y uno para Natura, y uno extra por si traías a tus amiguitos.
Podía soportar las burlas y la lástima, ya tenía años de experiencia, pero se dio cuenta de que no estaba listo para lo que estaba por ver.
-Iré a calentarlos. -Natura entró a la casa y los Broflovsky se acercaron a Lianne.
-Sentimos mucho la extraña conducta de Kyle, ha estado raro desde que nos fuimos a NY, pero no se preocupen, nos aseguraremos que no vuelva a ocurrir.
Cuando los bomberos le quitaron los cables de la bota de hierro a Kyle y se fueron, sus padres se subieron al auto y lo esperaron, puesto que aún debía ir a la escuela por las clases que se saltó. El pelirrojo, por su parte, volteó hacia la ventana, observando a Natura batallar con el microondas, como quien nunca en su vida ha usado uno, y notó que Eric le miraba fijamente con los brazos cruzados.
-¿Qué?
-Escúchame muy bien, rata judía, por que esto solo te lo diré una vez. -El gesto de Cartman le dio a entender que estaba realmente encabronado, y el que luciera tan tranquilo no mejoraba en nada el ambiente.- No quiero que te le acerques a Natura. No le hables, no la toques, no le grites y mucho menos te acerques a mi casa, o conocerás mi lado más cruel, y hablo en serio.
Kyle había visto a Cartman molesto, pero nunca como en esta ocasión. ¿Desde cuando Cartman protege de esa manera a una persona como ella? En otras circunstancias, haría hasta lo imposible para que ella se matara, se largara del pueblo, la deportaran, o se burlaría hasta resecarse los pulmones, pero simplemente no entendía por qué era tan importante para el gordo.
-Listo, dejé tu plato en la mesa y la comida de Bobby lista. -Y fue cuando ella salió de la casa que lo entendió.
Se acercó con su uniforme de trabajo puesto, con el mandil en mano y un bebé en la otra. Como si eso no fuera suficiente, el gesto de Cartman se volvió en una sutil sonrisa, y tras tomar al bebé en manos, sacó de su billetera 20 dólares y se los entregó a Natura.
-Tómalos, quizá te hagan falta. -Eric usó un tono de voz tan diferente que Kyle realmente se sintió extraño. ¿Cómo era posible, si hace unos segundos bien podría haberlos destruido a todos?- Cuidaré bien de Bobby hasta que regreses.
-Gracias Eric. -Cuando ella le agradeció, precisamente con un beso, el judío sintió frío en toda su espalda, tembló como si no hubiera comido en días, y le faltó el aire, como quien corre una maratón sin detenerse ni para sacar las piedras del calzado.- Pórtate bien, Bobby, mamá regresará en la noche.
Eric Cartman y esa chica eran padres.
-¡Kyle, vámonos! -Le gritaron sus padres, pero el judío estaba ausente en sus pensamientos.
Lianne llevó a Natura al trabajo y Cartman se metió a la casa, ignorando a los Broflovsky para irse a comer. Stan y Kenny, que revivió en el acto, se acercaron a Kyle, quien empezó a correr la camioneta de la señora Cartman, seguido de sus padres; tras un par de minutos, el pelirrojo regresó, sin sus padres, hecho una furia, fue directo a la puerta, la abrió de una patada y encaró al gordo, quien recién dejara al bebé en el corralito.
-¡No digas nada, gordo de mierda! -Kyle le apuntó con el dedo al tiempo que retrocedía paso por paso.- ¿Crees que no me doy cuenta de lo mucho que presumes tu amor? ¡No me importa nada de lo que digas, gordo estúpido! ¡Quédate con ella y olvídalo!
Kyle se salió limpiando las lágrimas como pudo, ante la atónita mirada de Cartman y Stan, quienes lo vieron alejarse dando brinquitos rumbo a su casa, posiblemente.
-¿Y a ese judío de mierda qué carajos le pasa? -Preguntó evidentemente confundido el gordo, y Kenny solamente le puso una mano en el hombro.
-Ni él mismo lo sabe, no te preocupes.
Continuará.
¡Extra! ¡Extra!
Rato después del drama de Kyle, Cartman se encontraba en la sala de su casa. Con su brazo izquierdo sostenía a Bobby, y manipulaba el control del videojuego con su respectiva mano; entre su oreja y hombro derecho tenía el teléfono, ya que le Elvin le llamó para saludarlo, y concentraba su mano derecha en comer y tomar refresco respectivamente.
-Si, yo también quiero ir a comer las costillitas asadas que prepara el tío Stinky. -Hizo una pausa al notar un olor que le provocó fruncir las narices, y dejó la comida por la paz.- Luego te llamo. -Colgó y alzó al bebé.- ¡Má, el bebé se ensució!
