Los Guerreros Z van a luchar para terminar con la amenaza del árbol sagrado a la tierra y Gohan hace su aparición en el campo de batalla llamando la atención de Turles quien desea incluirlo en su pelotón.

La táctica del guerrero es hacer que el pequeño le demuestre el "verdadero poder de un saiyayin". ¿Qué le espera al pobre Gohan?

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Kalette

Turles y yo nos encontrábamos dentro de la cueva donde estaba nuestra nave, comentando acerca de los sucesos que habían ocurrido en los últimos días. Sin embargo, él se notaba inquieto, no al punto de sentirse agobiado, pero sí se le notaba atento a alguna otra cosa que sucedía lejos de aquí.

De repente, comenzaron a escucharse explosiones en las cercanías.

— Ha comenzado — dijo serenamente.

— ¿Qué comenzó? — pregunté intrigada.

— La batalla.

Mi hermano se concentró, supongo que para seguir la pelea entre sus hombres y no sabía quien, pero después de unos minutos, un niño apareció en la pantalla gigante que estaba en la nave, y ese pequeño atrajo la atención de Turles y la mía.

— Es muy fuerte. Debe ser un … — mencionó él después de ver al niño lanzándole una técnica muy poderosa a Lakasei y Rasin — Si no hay duda, ese niño es un saiyayin. Su poder de pelea es de 10 mil — añadió mi hermano lanzando una sonrisa maliciosa.

¿Un saiyayin? ¿Con 10 mil de poder de pelea? Casi a mi nivel... Pero si mi memoria no me traicionaba, ese niño era el mismo que había conocido hace días. Aquél que me confundió con un ángel.

Gohan

Mi mami no dejó que yo fuera a pelear con mi papi y sus amigos, así que tuve que quedarme en casa. Varios minutos después, ella se puso a hacer las labores del hogar y de puntitas, bajé de mi cuarto en la segunda planta y salí de la casa. Buscaría a mi amigo bebé dragón, a quien tuve que prácticamente correr de mi casa. Ojalá no se haya enojado conmigo.

Llegué a su cueva, y vi el agua y las frutas intactas. Oh no, seguramente ya no quiso ser mi amigo y se fue porque lo traté mal. Salí de la cueva con tristeza cuando lo vi y el vino hacia a mí y me lamió la cara. Mi amiguito no estaba enojado.

Sin embargo, los cariñitos debieron quedar para otra ocasión porque bebé dragón se mostraba muy nervioso. Me indicó que me subiera encima de él y me llevó a donde estaba sembrado el árbol sagrado del cual habló mi papi, y él junto con mis amigos, peleaban con varios hombres muy fuertes, que vestían armaduras de saiyayines y scouters como los del ejército de Freezer. Tenía que intervenir en la pelea.

Kalette

Turles estaba maravillado ante la destreza del pequeño saiyayin. Con la mirada atenta seguía cada uno de los movimientos de ese chiquillo y una sonrisa se dibujaba en su rostro. Quizá esa misma sonrisa tuvo cuando me encontró en una galaxia lejana 11 años antes.

— ¿A dónde vas? — le pregunté cuando se disponía a salir del lugar.

— A arreglar unos asuntos. Quédate aquí y no te muevas — me dijo con autoridad.

Alcancé a balbucear una pequeña protesta que por supuesto, ni oyó ni atendió, mientras me cruzaba de brazos y me sentaba bufando.

Gohan

No fue fácil para mí combatir con esos mellizos malvados, pero después de dos poderosas técnicas, el Kame Hame Ha y el Masenko, pude vencerlos a ambos. O al menos eso creía. Al dejar de pelear me dediqué a buscar a mi amigo. Pobrecito. Seguro se asustó por la pelea y corrió a esconderse.

Desde las alturas eché ojo por todo el lugar, pero no podía encontrarlo. Mientras volaba choqué de espaldas con algo... Mejor dicho, con alguien, que me sujetó fuertemente. Era mi papá vestido con el traje de los saiyayin.

Pero no, ¡el no podía ser mi papá! Así que intenté zafarme pero él no lo permitió. Me dijo su nombre, Turles, y que era tan parecido a mi papá porque ambos eran saiyayines de la clase más baja.

— ¿Acaso no quieres unirte a mí? Podrás viajar por todas las galaxias, destruir planetas, ser un guerrero, tendrías toda la comida que quisieras y vino para embriagarte. ¿Qué más puedes pedir, niño?

— ¡Jamás haría eso! — grité a todo pulmón mientras intenté golpearlo en la cara con un puño.

— Ey cálmate, no te precipites — me dijo Turles deteniendo mi ataque — Ya quedamos pocos guerreros saiyayin así que será mejor que seamos amigos.

Pero el tono amistoso de sus palabras no tenían que ver con la forma en que me apretaba el cuerpo. Me dolía y parecía que iba a estrangularme.

Entonces, el señor Piccoro llegó a defenderme, aunque el saiyayin no se inmutó. Con una bola de energía nos sometió a los dos y mientras el señor Piccoro yacía en el suelo, a mi que llevó a otro lugar. Ahí habló de algo como el valor de ser saiyayin o el verdadero poder de estos guerreros.

Entonces otra bola de energía apareció en su mano y de pronto, sentí como me crecía la cola de nuevo. No quería mirar hacia arriba, sabía que no debía hacerlo, pero él me tomó y con sus manos, obligó a mis ojitos a ver a esa bola de luz que imitaba a la luna en el cielo hasta que perdí la conciencia.

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¡Gracias por leer!

Este capítulo estuvo basado en la película "Dragon Ball Z: La batalla más grande este mundo".

Espero sus críticas, comentarios y sugerencias

¡Nos vemos en el próximo capítulo!