Capítulo 3

Tiempo inmejorable

Terry y Alister regresaron a su trabajo en las fuerzas especiales de USA, ahí la comandante Analy seguía de cerca a Terry, quien le era muy irresistible, lo protegía a su manera, mientras Alister era llamado por su familia para tomar decisiones en las empresas, tendría que darse de baja en las fuerzas especiales, un año después Terry era llamado de la misma forma, su Padre lo necesitaba para cuidar de sus hermanas y su madre, así mismo de los negocios que este tenía, en el caso de Terry era nacido en América, pero su padre era Inglés y sus hermanas igual, el único era el que nació antes de que sus padres se casaran, era muy romántico para esto pues la pareja se amaba mucho, el fue una sorpresa inesperada de esta familia.

La tristeza fue para Analy cuando se fue Terry el hombre que amaba pues se había ido para Inglaterra, ya no estaría cerca de él.

Alister que apenas llegando la buscaba, se daba cuenta que su hermano había estado en contacto con Candy al igual que su primo, se sentía derrotado, pues ya llevaba tiempo de no verla, se había convertido en un amor platónico para este y lo más seguro era que su hermano o su primo habían conquistado uno de ellos su corazón. Archie fue varias ocasiones a visitar a Candy en Inglaterra, se frecuentaban al igual que Anthony.

Albert no había vuelto a coincidir con ella, ambos en distintos lugares se sabían sus vidas por los notas de sociales y culturales donde ambos eran muy importantes. Candy sin que nadie notara su interés, recordaba aquella vez que escapaba como la mirada de Albert era tan importante que no podía sacarlo de sus pensamientos, así sin decir mucho siempre estaba al pendiente de las notas de sociales, y una dama estaba ahí, pero en las fotografías él nunca estaba con ella, y eso le seguía dando esperanzas.

Por su parte Albert siempre entraba a la página de los animales que eran rescatados con el pretexto de buscarla a ella, y siempre lo lograba con uno que otro detalle, además que el abuelo de ella era socio directo de él, pero no podía preguntarle por ella o su interés pues el le llevaba varios años y no se vería bien insinuarse o que se le escapara algún sentimiento por ella, frente a su abuelo, así que no le preguntaba lo más mínimo posible, conservaba fotografías y recuerdos de ella, pues le amaba con un sentimiento limpio, y con admiración, ambos compartían ese amor por los animales, y eso era una relación entre ellos.

Los periódicos anunciaban notas de Terry al saber que era el nuevo dueño de las empresas Grandchester de Europa y América, Candy al ver la noticia sonreía por haberlo recordado, siempre veía la forma en que su pequeña lo había asustado.

Anthony por su parte seguía en contacto, llevaba relación directa en los negocios con Candy al igual que Archie.

- ¿Archie has visto a Candy últimamente?

-No Anthony, ¿Qué? ¿ al fin la dejas sola?

-No te aproveches de ella, recuerda que ella me aceptará en cuanto sepa mis sentimientos, ambos somos muy compatibles,

-Pues Alister me pregunto por ella, me preguntó que si era mi novia, solo pude decir que me interesa mucho, pero no le dije que no nos hace caso a nadie, es muy buena o no se decide, estoy seguro que esta indecisa entre tú o yo. Anthony le respondió

-No te confíes, escuche que Alister y Terry también la pretenden, son unos idiotas no dejare que se le acerquen jamás, ambos se sonreían.

Mientras tanto en una llamada telefónica Alister y Terry conversaban

-Por fin te saliste Terry, no que era un cobarde

-Por favor y dejar que me ganes mi lugar

- ¿Tu lugar? ¿cuál lugar? si los negocios los tenemos separados, soy socio tuyo por minoría, a poco piensas que con eso ocupe tu lugar

-No te hagas el tonto mi lugar en el corazón de Candy Austen, se que regresa pronto y créeme estoy interesado en conocerla y tratarla.

-Al parecer todos, será que no se quede con ninguno, esa joven es muy rápida, recuerdas que no dimos con ella, fue ella quien dejo que la encontráramos, Terry respondió

-Como olvidarlo, cuando tengo pesadillas recuerdo a ese gremlins de ojos saltones, hasta me he caído de la cama, tiene quien la cuide demasiado, creo que el único que aguanta a ese animal es Anthony

-Tal vez le deje que cuide al animal pero no a la hermosa Candy, estoy muy interesado en ella, tengo una gran sociedad en negocios suficientes para estar cerca y porque no hacerla mi esposa

-No lo permitiré Ster, crees que puedes robarme su amor sin luchar, para tu información cuento con una cita, ahora que regresa y es segura, también es mi socia mayoritaria pues me conviene quedar muy bien, la tendré en mis oficinas, ya mande hacer su oficina a mi lado.

-Que engreído eres por eso huyo de ti, lo volverá a hacer, de mi cuenta corre.

-Que bueno que sabes soñar despierto Ster, recuerda sé pelear bien

-Si por la comandante, no por Candy

-Usarás trucos sucios Ster

-No los necesito, ella vendrá y será una Cornwall, te lo aseguro. Se despedían muy amigos y seguían en sus oficinas.

Candy se especializaba en sus negocios, su abuelo era muy feliz, cuando perdió a su hijo busco la manera de dejar protegida a Candy, o tal vez fue un buen pretexto en su anhelo de si el faltará no había una mujer cerca de su nieta, coincidió con un viejo amor de su abuelo la señorita Elroy Andrew quien para asegurarse que Candy no quedará sin nadie, si el faltaba Elroy se casaba de manera legal y privada con Enzo su abuelo, ella lo sabía y se iba a vivir con ellos a Inglaterra, donde Elroy se encariñó con Candy

-Hija me recuerdas a mis sobrinos Rose y William

-De verdad, abuela ¿y en que me parezco a ellos?

-Físicamente te pareces mucho a Rosemary, madre de Anthony y hermana de William, de tu carácter eres muy rebelde, parecida a William cuando tenía tu edad, tuve que ponerlo en estudios particulares porque todo el tiempo estaba con animales y aun ahora, igual que tu hija, ambas sonreían.

-Sabes abuela, te quiero mucho eres la mejor abuela del mundo, gracias por quererme y aceptarme como soy

-Candy, hace mucho fui novia de tu abuelo, por azares de la vida nos distanciamos, él se caso con tu abuela pero ella falleció hace mucho años, para que tu abuelo me buscara y te cuidará, es el mejor regalo que la vida me ha dado, estar cerca del hombre que amo y de su nieta, porque me necesita, me hace sentir muy bien hija.

-Gracias, tu presencia nos hace muy felices a mi abuelo y a mí

Su abuelo dejaba como su única heredera a su nieta, con la condición de que Elroy estuviera viviendo con ella, pues gracias a Elroy, Candy contaría con el amor de madre, así ella se lo hacía sentir, pues Elroy en su juventud había amado al abuelo de Candy en ella veía una hija, la que nunca tuvo, legalmente quedaba como su nieta, ahora a Elroy le preocupaba que todos tomaban muy en cuenta por sus futuros ingresos en las empresas Austen de todo el mundo a su pequeña nieta, ella le decía su preocupación, mientras que Candy la tranquilizaba, le dijo

-Abuela nunca me he dado tiempo de tener un novio, pero no permitiré que se casen conmigo por la fortuna de mi abuelo,

- Mi niña eres muy inocente, también muy lista, estoy segura que sabrás elegir con el corazón cuando te enamores de un buen hombre. Ambas sonreían y se apreciaban.

La fortuna de Candy se asociaría al corporativo Andrew con el 50% donde volvería a encontrarse ahora con Albert, al adquirir acciones de las empresas Grandchester los Austen quedaban en la cima de los negocios pues su abuelo compró acciones de los Grandchester por un 30% mientras Terry era el dueño del 60% siendo este ultimo 10 % de los Cornwall, este feliz porque conocía la amistad que tenía con ellos. Con los Cornwall era distinto, ellos tenían un 55%, mientras Grandchester tenía un 10%, el 20% de los Austen y el 15% de los Andrew

En la página Natural Austen lucía aquel animalito en compañía de su pareja y sus pequeños, con Candy en los brazos, esta fotografía era anunciada en Nacional Geography por el aniversario luctuoso de la pérdida de los padres de Candy, el rescate de esta especie, era algo que el mundo valoraba, que la jovencita en la fotografía había salvado en meses de salir al rescate, mostraba una fotografía con cinco caballeros todos altos vestidos casual, con una leyenda "Héroes de los Austen" cuando para Albert no era cierto porque la dama había llegado a salvo sola, en su intento por regresar a casa, el guardaba la fotografía de Candy en su álbum personal y la valoraba.

Terry vio la revisa, no dejaba de reír, solo recordaba al animal salvaje ese, de que formaba parte de sus pesadillas y se reía a carcajadas.

Alister junto a su hermano recordaban algunas cosas que pasaron en el rescate, se burlaban de Terry y del susto del animal que lo hacía correr, se reían los dos, llegó Anthony, se unía a los Cornwall, no podían dejar de burlarse de aquella vez. Anthony dijo

-Saben chicos, este tiempo he convivido mucho con Candy, he conseguido una especie del aye aye muy hermosa, estoy seguro que el día que nos toque la reunión en el edificio Grandchester, sería la mejor forma de divertirnos, ver la cara de Terry con el aye aye, no puedo perderlo, Alister dijo que le tiene terror y voy comprobarlo. Los tres saltaban grandes carcajadas. Alister dijo

-Dicen que hay un perro muy especial de raza Xoloitzcuintli en México que se parece al aye aye ese, buscare un cachorrito, para regalárselo a Candy, para cuando Terry la visite sea quien le dé la bienvenida. Saltaban las carcajadas los tres, se estaban aleando por quitar a Terry de la mirada de Candy. Y no se equivocaban, era realmente un hombre muy atractivo, que tenía mayores acciones con los Grandchester que con los Cornwall y desconocían como era la sociedad con los Andrew.

Lo cierto es que nadie tenía una fotografía reciente de Candy, el ultimo año viajo sola a África y a Malasia, quien la acompañó a este viaje fue Karen quien llego seis meses después, por computadora ponía al día a Anthony y Archie, sin poder ver a Candy quien estaba en una expedición, esta corría tras un jaguar para tomar las mejores tomas fotográficas ya que en donde estaba era una sección de protección animal, la cual disfrutaba con mucho placer, pues ese era el mayor de los hobbies de los Austen.

-Si Anthony, está en una expedición, ayer su seguridad la confundió con un león, debes ver la risa que teníamos anoche, Candy podía atacar al hotel, porque ella estaba vestida tras unos matorrales y todos corrían, mientras ella esperaba tomar una fotografía a un jaguar.

-No es verdad, estas en el altavoz te está escuchando Archie, por eso escuchas las risas, como que Candy fue confundida con un león, en ese momento pasaba Albert, escuchó muy claro sonrió por lo que dijo Anthony, que imbécil podría confundir a Candy con un león, continuaba la conversación pero Albert se retiraba.

-Anthony, ella es un caso perdido, parece salvaje en su hábitat quisiera decirte que está interesada en ti o en Archie, saben que los aprecio mucho, pero la verdad no se hagan ilusiones, no mientras este fuera, lo mejor es esperar a que este con ustedes, así si la confunden con un león en New York, sería irónico, pero aquí es una realidad, Candy es tan feliz, como un animal salvaje desde que llegó a la selva.

Candy después de concluir sus estudios, pidió a sus abuelos que le dieran un año sabático antes de tomar su lugar en la administración de sus empresas, estos accedieron, porque Candy se desenvolvía muy bien, era muy precavida y muy buena para protegerse.

Enzo llamaba a William por la línea y conversaban

-Como estás muchacho, te he echado de menos, no hemos hablado hace tiempo

-He estado trabajando en Asia y Sudamérica, pero ya estoy de nuevo aquí, a sus órdenes, Señor Austen

-Sabes bien que Candy debe tomar mi lugar, espero sea de ayuda para ti, necesito que la guíes, todo lo mío es de ella, no me queda mucho por decir, que pedirte que la cuides, serías el mayor perjudicado si Candy comete un error en los negocios.

-Es muy lista no cometerá errores, lo prometo, la ayudare en lo que sea necesario

-Gracias hijo, no solo la ayudes en lo que sea necesario, quiero que la cuides, hazlo por la amistad que tuve con tu Padre, por mi hijo o por lo que más desees en el mundo, pero cuídame a Candy, William

-No es difícil, ella debe ser una mujer mayor ahora, y es muy lista, ya verá que no me necesita, pero le juro a usted que si está en mis manos la cuidare, lo juro.

-Gracias hijo, en unos meses estará en New York.

Candy estaba instalada en un hotel muy asegurada con varios vigilantes de los cuales ella era la mejor de todos para lo que necesitaba pues hasta sus guías no le seguían el paso de lo buena que era, es que ella disfrutaba mucho de ese lugar era una Reserva de Masai Mara, donde recordaba el amor de sus padres a los animales. Candy en ese lugar era una dama muy solitaria y muy especial.

Karen se había tenido que marchar de urgencia, ella siempre que salía en expedición era mejor sola, su cabello era sujeto por una coleta aun rizado era largo, el polvo y la cámara, en uno de esos días ella estaba cerca de la manada de leones, muy en silencio para no romper la atmosfera se alejaba poco a poco para volver al camino.

A lo lejos alguien la observaba incrédulo al verla, dio con ella, ambos sonriendo se reconocieron y se saludaban

- ¡Hola Candy! ¿Cómo estás? hace mucho que no sabía nada de ti, que has hecho todos estos años.

- ¡Albert! que gusto verte de nuevo, he estudiado mucho, me gané un año libre, ahora me divierto por mi graduación de haber estudiado, que te parece.

-Pues me parece excelente, sé que pronto te harás cargo de los negocios de tu abuelo, que ahora el te deja a cargo de todo. En ese momento Candy lucía apenada por su atuendo, se sacudía un poco el polvo.

-Si, le he dicho que no debió anunciarlo, pero la gente es muy intuitiva, ahora ni quien no publique la vida de los demás. Por cierto se que pronto te casas con Katherine Colman no es así.