Ale, publicada la segunda parte del primer día completo en el balneario. He separado las tramas con líneas, para que no os perdáis mucho.


Día 2, jornada

Saga salió de su habitación. Llevaba un albornoz en la mano y unas zapatillas blancas con el membrete del balneario. Nada más cerrar la puerta, Kanon abrió la de su habitación.
-Buenos días hermano- saludó Saga mostrando una sonrisa algo forzada -¿has desayunado bien?-
Kanon agarró a su hermano y lo aplastó contra la pared.
-Sé que fuiste tú quien llamó para cancelar mi desayuno- susurró al oído de su gemelo.
Saga sonrió diabólicamente.
-¿No crees que exageras, hermanito? Quizás se te olvidó a ti pedirlo-
-No me vaciles, jugar con mi comida y sobre todo, jugar conmigo cuando estoy hambriento no es buena idea, "hermanito"- subrayó con inquina Kanon, que soltó a su hermano cuando escuchó abrirse una puerta.
-Buenos días Saga y Kanon- saludó Dohko seguido de Shaka.- Nos vamos a probar la barroterapia ¿venís?- preguntó el anciano.
Saga miró a su hermano y le apartó de su camino.
-Voy con vosotros- dijo enfilando por el pasillo.
-¿Kanon?- preguntó Shaka.
El gemelo menor sacudió la cabeza.
-Déjalo…ya iré en otro momento…-contestó mirando de soslayo como su hermano desaparecía pasillo adelante junto al caballero de Libra.
Shaka cerró los ojos y salió detrás de los otros dos.
-Se va a enterar- murmuró Kanon esperando a que los tres desaparecieran del todo.

Afrodita salió en ese momento junto a Deathmask.
-Kanon, no has desayunado, ¿por qué no bajas al bar a tomar algo? Ya que no quisiste comer nada de mi desayuno, debes tener mucho hambre.- dijo preocupado el caballero de Piscis.
-Ahora iré a comer algo, esperadme abajo en el bar- pidió el gemelo.
-Vale, pero no tardes, que quiero ir a la piscina grande…debe de haber tías por este hotel. Por cierto, toma la otra llave de la habitación-dijo Deathmask tendiéndole una tarjeta a Kanon.
Ambos se despidieron de su compañero que se metió dentro de la habitación.

Aioros salió de su cuarto y llamó al de su hermano. Le abrió la puerta Mü.
-Buenos días Mü, ¿estáis listos para ir a la piscina a hacer unos largos?- preguntó el caballero de Sagitario ajustándose el cordón de su bañador.
-Sí…bueno, tu hermano…no sé si querrá ir…- dijo el lemuriano señalando dentro de la habitación. Aioros entró dentro.
Aioria estaba en el baño con un bote de alcohol, con la cara rojiza de tanto frotar con algodones. Miles de bolitas blancas y grises se amontonaban en el lavabo. El de Sagitario contuvo la risa.
-¿Pero qué te has hecho en la cara?-
-El imbécil de Milo me pintó la cara mientras dormía. El muy cobarde se ha escapado y ahora está encerrado en la habitación de al lado con Camus. Algún día tendrá que salir de su escondite…-gruñó el de Leo.
Mü recogió un par de toallas de playa.
-Venga Aioria, que ya no se te nota tanto…sólo que tienes la nariz grisácea y la marca de las rayas-dijo el lemuriano tendiendo una de las toallas a su amigo.

-Buenos días a todos…bueno casi buenas tardes, ya ha pasado el mediodía- saludó Shura entrando en la habitación.
-¿Estamos todos?¿Y Milo y Camus?- preguntó Aldebarán oteando.
-Están en la otra habitación, ahora vamos a llamarles- dijo Mü saliendo de su cuarto.
Los cinco jóvenes salieron al pasillo y cerraron la puerta.
-Nosotros vamos bajando, que como salga Milo, mi hermano lo descuartiza- susurró Aioros a Mü. Éste asintió y se quedó en el pasillo esperando a que desapareciera el grupo.
A continuación, llamó a la puerta de la habitación.
-Ya puedes salir.-
-¿Seguro?- se escuchó una voz desde dentro.
Mü suspiró.
-Sí, seguro. Venga que quiero nadar-
Milo abrió la puerta un poquito y asomó la cabeza. Efectivamente Aioria no estaba ahí.
Camus abrió la puerta del todo y empujó a su amigo fuera de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.
-Debería haber permitido que Aioria te zurrara- dijo fríamente el francés mientras se echaba una toalla al hombro y tendía otra al griego.
Milo se terminó de colocar bien el bañador rojo y negro.
-Yo también te quiero Camus- murmuró mientras cogía la toalla que le tendía el francés.
Los tres desaparecieron por el pasillo.

Kanon abrió al puerta lentamente y se asomó al pasillo. Al fin no había testigos. Carraspeó un poco e intentó imitar una voz.
"Perfecto" pensó mientras caminaba por el pasillo, atento a cualquier persona que se cruzase.
Cambio su porte desganado por otro más recto y serio, endureció su expresión facial y llegó al mostrador de recepción.
-Ejem…disculpe señorita…con las prisas me he dejado la llave de mi cuarto dentro….¿sería tan amable de darme una copia?- preguntó exagerando la voz grave.
-Por supuesto, dígame el número de su habitación y nombre-
-Soy Saga, estoy alojado en la habitación 212-
La recepcionista se agachó y entregó una copia a Kanon.
-Aquí tiene señor Saga. ¡Y tenga cuidado la próxima vez!- dijo mientras veía a Kanon echar a correr escaleras arriba.

Kanon no se lo podía creer.
-Jujujujuuju se lo ha creído, ¡perfecto!- susurró mientras accedía a la habitación de su gemelo.
Cerró la puerta delicadamente. Empezó a rebuscar entre la ropa.
-Como no, lo deja todo perfectamente ordenado…- dijo colocando al milímetro cada objeto que movía.-¡Ah, aquí estás! Vas a ver lo que es bueno, hermanito- soltó una risa maléfica mientras escondía lo que había encontrado.

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-¡Hola chicos!- llamó Afrodita a Mü, Camus y Milo.
Los tres correspondieron el saludo y se acercaron.
-¿Qué hacéis aquí?- preguntó Mü.
-Esperando a Kanon, que no ha desayunado. Está tardando mucho- respondió impaciente Deathmask.
Afrodita suspiró.
-¡Bueno, pues vete con ellos a la piscina, ya espero a Kanon aquí!-
Deathmask se levantó del taburete sin pensarlo dos veces.
-Luego vamos a comer todos juntos, a las 14:30 en el restaurante. Hasta luego Afrodita- informó Camus. Pero Milo no le siguió.
-Mejor me quedo con Afrodita…Aioria quiere matarme y no quiero verle hasta que se le pase el cabreo- dijo el griego.
-Como quieras, pero recordad la hora-
Mü, Deathmask y Camus se dirigieron a la piscina.
-¿Quieres un poco?- ofreció Afrodita a Milo. Éste agarró el vaso y se bebió el contenido de un trago.
-Camarero, ponle otra copa a mi amigo- llamó Milo rápidamente, sacando un billete del bolsillo de su bañador. Afrodita se asustó.
-Milo, que esa bebida lleva vodka y cointreau, entre otras cosas…-
Kanon apareció al fin.
-¿En serio? Camarero, que sean dos más- dijo Milo saludando al gemelo.
Éste se pidió un sándwich mixto. Cuando el camarero fue a cobrar a Milo, Kanon le paró.
-Cóbremelo a mi- dijo tendiendo una tarjeta de crédito.
Afrodita le miró sorprendido.
-Vaya, qué generoso por tu parte- dijo sorbiendo por la pajita.
-Ya ves, es que me he levantado de buen humor.- contestó el gemelo sonriendo abiertamente.
Los tres brindaron.

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En la bañera de barro, Shaka mantenía los ojos cerrados y meditaba. Saga estaba recostado contra un lateral y Dohko trataba de mantenerse a flote agarrado a una esquina.
-Mmmmmm…deberíamos tener de esto en el Santuario- susurró Saga cerrando los ojos.
- Sí…la verdad es que es una maravilla- admitió Dohko.
Una trabajadora se acercó a los tres.
-Es su turno para el masaje. Por favor, salgan de la bañera y síganme- dijo amablemente.

Los tres caballeros salieron embadurnados y siguieron a la joven, que les condujo a una especie de duchas.
Los caballeros se situaron debajo de cada grifo y esperaron. Una suave cascada de agua tibia les limpió el barro. Al terminar, aparecieron tres jóvenes con toallas en las manos para entregarlas a cada uno y poder secarse.
Las chicas se miraban nerviosamente, admirando cada músculo de los cuerpos de Saga y Shaka. No tuvo tanta suerte la que se tuvo que ocupar de Dohko.

Condujeron a los tres hacia unas camillas y les tumbaron. La música relajante del hilo musical y el ambiente oscurecido les adormeció.
-Ahora procederemos con un masaje para liberar tensiones-

La joven que se encargaba de Shaka se untó las manos en aceite de sándalo y ámbar, mientras recorría con gusto el cuerpo musculoso del indio, que permanecía con los ojos cerrados dejándose llevar por la música.

La que se encargaba de Saga, se untó las manos con aceite de cedro y ciprés, recorriendo con lascivia el cuerpo apolíneo del caballero de géminis. Saga se sabía irresistible, y le gustaba jugar con ello. Permitió que la joven disfrutara de su cuerpo, aunque fuera dando un masaje.

Para Dohko la joven miraba con recelo la piel amoratada del viejuno, que sonreía feliz al ver el escote de la masajista tan cerca de su cara. Con un poco de aprensión, untó sus manos con aceite de salvia y pimienta negra sobre el cuerpo centenario del anciano y realizó el masaje sin ganas.

La paz inundaba la estancia hasta que de repente se escuchó un grito y un tortazo.

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Deathmask fue corriendo como una exhalación y se tiró en bomba a la piscina, salpicando a Shura y Aioros que charlaban animadamente. Tras esto, los dos jóvenes se sumergieron en busca de Angelo, que sufrió aguadillas cuando salió a tomar aire.
Mü hacía largos de lado a lado de la piscina mientras Aioria y Aldebarán jugaban con una pelota en el agua. Camus se estiró en una tumbona al sol con un libro.

-¡Cuidado Camus!- gritó Aioria a su compañero. La pelota le dio al caballero de Acuario en la cabeza, que se quedó un poco aturdido.
Dejó el libro en la tumbona y recogió la pelota. Se dirigió al borde de la piscina.
-La próxima vez tened más cuidado, no estamos solos en la piscina- regañó el francés a Tauro y Leo.
Los dos caballeros asintieron y respiraron tranquilos.
-Al menos no se ha vengado- murmuró Aioria. De repente un escalofrío recorrió ambos cuerpos, que empezaron a tiritar.
Camus estaba de espaldas en la piscina mirando de reojo con media sonrisa. Un suave polvo de diamantes envolvía a los dos caballeros causantes del pelotazo.
-Tengo derecho a divertirme ¿no?- dijo bajando la mano delicadamente y encaminándose a su tumbona.

El caballero de Acuario cogió el libro dispuesto a proseguir con su lectura, cuando una sombra oscureció la lectura.
-Aioria, no seas pesado, déjame leer con tranquilidad. Ya te dije que no sé dónde está Mi…-
-Hola- dijo una voz femenina.
Camus levantó la vista sobresaltado. A su lado estaba la camarera que llevó el desayuno esa mañana.
-Ehm…disculpe creía que era otra persona…¿quiere algo?- preguntó Camus incómodo.
La señora se tornó colorada.
-Esto…sí, ¿desea tomar algo? Tenemos servicio a piscina, si quiere comer o beber algo sólo pídamelo y se lo traeré- dijo algo nerviosa.
Camus alzó una ceja y desvió la mirada al libro.
-Gracias, pero ahora mismo no quiero nada-
La mujer se quedó de pie a su lado sin inmutarse. El francés frunció el ceño, y miró de reojo.
-Disculpe señora, pero es que me quita luz. Si no le importa…-
Al fin reaccionó.
-¡Sí, perdón!- respondió saliendo de la ensoñación y escapó apresuradamente de allí.
En ese momento se acercaron Aioros y Shura, que colocaron sus toallas en las tumbonas al lado de Camus.
-Vaya con el Helado, te ha salido una admiradora- dijo el español mirando cómo la camarera se volvía cada cierto tiempo.
El francés dejó el libro suspirando.
-Oye, ya basta con esa broma. Sólo está haciendo su trabajo y punto.- dijo con suficiencia.
Aioros y Shura se miraron y compartieron una risa.
-Oui, lo que tu digas. Pero tengo la impresión que estas mujeres están un poco idas ¿no?- matizó Shura.
-Esta mañana Shura tuvo su momento de gloria masculina. Y creo que no sois los únicos en haber despertado pasiones por aquí- señaló Aioros alrededor, donde prácticamente el género femenino que estaba en la piscina estaba mirando a uno o varios compañeros.

Cuando Mü salió del agua tras dar unos largos, cogió su toalla y se fue secando a medida que avanzaba en dirección donde estaban los tres compañeros. A su paso, las mujeres desviaban la mirada recorriendo el fornido cuerpo del lemuriano. Una mujer poco discreta se quitó las gafas de sol al verle pasar y abrió la boca extasiada.

Aldebarán, Deathmask y Airoia, que seguían en remojo jugando acaparaban la atención de un grupito de jóvenes que reían y cuchicheaban entre ellas.

-¿Ves?- dijo Shura.
En ese momento Mü llegó y se tumbó junto a sus compañeros. Pronto llegaron los que estaban en remojo a acompañarles.
Deathmask miraba a todos lados.
-Esto está lleno de mujeres. ¡Es el paraíso!- dijo entusiasmado sentándose en la tumbona.
Mü escurrió su larga melena.
-Mmmm…ahora que lo pienso…parece que hay mucha mujer…¿no hay hombres en este hotel?- preguntó extrañado.
-¿Qué sucede Mü, te la ponen dura los hombres o qué?- bromeó Deathmask. – A nosotros esta mañana nos trajo el desayuno un camarero.-
-Me gustan las mujeres, crustáceo imbécil, ¿o te recuerdo qué sucedió con aquella amazona que me eligió a MI en lugar de a TI?- disparó Mü en respuesta.- Lo que me extraña es eso, que veo más mujeres que hombres. De momento, salvo nosotros y algún empleado, el resto son mujeres-
Aldebarán miró alrededor.
-Es verdad, al menos en esta piscina los únicos hombres somos nosotros- murmuró – Bueno, de todas maneras, ya va siendo hora de ir a comer. Deberíamos ir a cambiarnos, ¿los demás saben que a las 14:30 tenemos que estar en el restaurante?- preguntó llevándose la mano al estómago.
Camus respondió afirmativamente, así que sin más, recogieron sus trastos y se fueron a sus habitaciones a cambiarse.

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-¡Fuera de aquí! ¡Y no quiero volver a verle en barroterapia!- gritaba la responsable de esa sección.
Dohko tenía la marca de un tortazo en la cara. La joven que le había dado un masaje estaba siendo consolada por una de sus compañeras.

Saga y Shaka se llevaron a rastras de ahí a su compañero.
-Ya te vale Dohko…con lo a gusto que estaba- dijo Saga enfadado.
-¿Pero qué le hiciste para que te abofeteara?- preguntó Shaka sorprendido.
El anciano sonrió con la zona no inflamada de su cara.
-Mereció la pena- dijo emitiendo una risa mientras hacía un gesto de apretar dos cosas en el aire. Saga recuperó la sonrisa.
-Eres un viejo verde-
-Si llego a estar con mi cuerpo real, seguro que no hubiera gritado ni me hubiera golpeado.-
Saga empezó a reírse a carcajada limpia.
-¿O me dirás que a ti no te apetecía hacer lo mismo?- dijo Dohko guiñando un ojo a su compañero.
Saga asintió burlonamente.
-Sois los dos iguales…en lugar de respetar a unas señoritas que están trabajando, os dedicáis a tocarle los pechos. Qué vergüenza…- musitó Shaka, molesto con la actitud de sus compañeros.
-Oye, que ellas se lo buscan- respondió Saga – Al menos la que me hizo el masaje a no paraba de insinuarse. Un masaje de relax no incluye zonas erógenas, que la tía se empeñaba en tocar mis ingles.-
Shaka rodó los ojos ante tal respuesta y los dejó por imposibles. Los otros dos continuaron cotilleando sobre mujeres mientras el indio se alejaba de ellos en dirección a su cuarto.

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Al fin se reunieron todos en el restaurante bien vestidos.
-Pero bueno ¿dónde se han metido Afrodita, Milo y Kanon?- preguntó Aldebarán.
Saga negó con la cabeza, ignorando el paradero de su hermano gemelo. Camus alegó que informó a Milo y Afrodita de la hora, que los dejó en el bar. En ese momento una idea recorrió la mente del francés.
-Como estén haciendo lo que me estoy imaginando…- murmuró mientras se abría paso entre sus compañeros. Deathmask y Saga le siguieron, indicando a sus compañeros que fueran pidiendo mesa para comer.

Los tres jóvenes se acercaron al bar, pero en la barra no había nadie.
-Oiga, ¿y los dos jóvenes que estaban aquí? Uno con aspecto de mujer y pelo azul celeste y otro con el pelo azul y en bañador. Y otro igual que él- dijo señalando a Saga – Pero se llama Kanon- preguntó Camus al camarero.
El camarero observó a Saga.
-Usted debería saberlo, se fueron los dos contigo. ¿Usted es Saga, no?- repuso el muchacho secando unos vasos.
El dorado se quedó extrañado.
-Claro que soy Saga y a quien buscamos es a mi hermano Kanon- respondió con acritud.
El camarero se encogió de hombros.
-Pues me consta que usted pagó con la tarjeta de crédito. Si hasta me enseñó el DNI y ponía claramente el nombre de Saga en ambas tarjetas-
El caballero de géminis empalideció de pronto, justo antes de volverse rojo de rabia.
-¿Que ha usado MI tarjeta? Le arranco la piel con tenazas…¡me va a oír!- se apoyó sobre la barra - ¿Cuánto ha sido?- preguntó con un hilo de voz.
-Pues…unos 25 euros…sólo en consumición en barra…luego pidieron un par de botellas de champán por valor de 130€ la botella…y se fueron en esa dirección- dijo señalando una puerta.- Por allí se va a la zona de masaje hidrotermal y jacuzzis privados.-

Deathmask se quedó alucinado
-285€ en consumiciones…por Dioniso que se están pegando una buena juerga- Saga agarró a Angelo y Camus de los brazos y fueron corriendo en la dirección que indicó el camarero.

Fueron preguntando a todos los empleados que se iban encontrando y a medida que avanzaba el tiempo, el cabreo de Saga iba aumentando considerablemente, puesto que Kanon había estado invitando a diestro y siniestro a todo aquel que se había acercado.

Al fin llegaron a una puerta. Dentro se oía música y muchas voces. Camus trató de aplacar a Saga, pero el de géminis hervía de rabia.
Tiró la puerta abajo.
Dentro estaba Kanon sentado en el jacuzzi, con los brazos alrededor de una rubia y una morena charlando animadamente. Milo se estaba pegando el lote con una morena en otro lado del jacuzzi y Afrodita jugueteaba con dos hombres que le servían champán en una copa.

El primero en ver a Saga, Camus y Deathmask fue Afrodita que dejó caer la copa al suelo del susto. El ruido de la copa rompiéndose hizo que Milo dejara de besar a la chica para ver al trío. Apartó a la muchacha de su lado que se puso a buscar la parte superior de su bikini y él salió del agua rápidamente.
-¿Pero qué pasa, por qué paráis? ¡Que siga la fies…!- dijo Kanon con un tono de embriaguez evidente. Se calló de inmediato al reconocer a su hermano, que se había colocado al borde del jacuzzi, justo detrás de él. – Je…hola hermanito…¿qué tal?- Kanon trató de rebajar la tensión.
Las dos chicas que acompañaban a Kanon salieron del jacuzzi completamente desnudas, así que Afrodita les tendió una toalla a cada una. Las tres mujeres y los dos hombres salieron corriendo de allí.
-Muy bien. Excelente. Una fiesta en toda regla ¿verdad, Kanon?- empezó Saga conteniendo el enfado.
El gemelo menor tragó saliva.
-Ya ves…¿por qué no te unes?- dijo poniendo su sonrisa más forzada que nunca.
Saga sonrió de medio lado.
-Por supuesto…pero antes dime ¿con qué dinero has pagado todo esto?- dijo señalando la habitación.
Kanon tragó más saliva.
-Entiendo…¿sabes? Me gusta que te diviertas y no me importa que te quieras enrollar con dos…"mujeres". Tampoco me cabrea que estés borracho. Creo que eres mayorcito para hacer lo que creas conveniente…-
Camus y Deathmask intuyeron que se acercaba el Apocalipsis, así que empujaron a sus amigos fuera del cuarto y cerraron la puerta.
-Sois idiotas- repuso Camus mientras –os estuvimos buscando durante un buen rato. ¿Qué demonios hicisteis?- preguntó mientras se oía a Saga murmurando cosas tras la puerta.
Afrodita se dejó resbalar por la pared y cayó al suelo, también estaba bastante afectado.
-Mmmm…tampoco bebimos tanto- repuso llevándose un dedo a la boca- pero Kanon nos pidió que le llamáramos Saga, no sé por qué. Nos empezó a invitar a más copas, luego compró dos botellas de champán, invitó a unas chicas, también a esos dos chicos…ay…- suspiró Afrodita.

Deathmask, que estaba apoyado en la puerta con la oreja pegada se giró.
-Pues os habéis pegado la juerga padre con el dinero de Saga- dijo socarronamente mientras volvía a pegar la oreja para seguir escuchando la bronca de Saga.
-¿Y nosotros qué íbamos a saber?- respondió Milo pasándose una mano por la frente.
Camus le echó una mirada heladora.
-¿No tenéis dos dedos de frente o qué? ¿Desde cuándo Kanon ha sido tan generoso, sabiendo la miseria de sueldo que percibe de parte de su hermano?- dijo tratando de levantar a Afrodita.

Deathmask se apartó de la puerta rápidamente.
-¡Apartáos!- dijo arrastrando consigo a sus compañeros.
Un bombazo hizo que la puerta estallara en mil pedazos.
-¡Y YA HABLARÉ CON EL PATRIARCA EN CUANTO REGRESEMOS! ¡QUE ESTO TE SIRVA DE LECCIÓN, ESTÁS SUSPENDIDO DE SUELDO HASTA QUE RECUPERE TODO LO QUE TE HAS GASTADO CON MI TARJETA!-

Saga salió airadamente de entre los escombros. Al pasar por delante de Afrodita y Milo, les miró
-Y vosotros dos, tenéis parte de culpa en esto. Seréis reportados al patriarca igualmente- dijo seriamente.
-¡Pero si la culpa fue de tu hermano, nosotros no sabíamos nada!- se quejaron al unísono.
Saga se volvió.
-No me calentéis más ¿de acuerdo?- dijo caminando por el pasillo.- Me voy a mi cuarto, no quiero que NADIE me moleste en lo que queda de día ¿entendido?-

Los cuatro se acercaron hacia el cuarto destruido.
-¿Kanon? ¿Dónde estás?- preguntó Camus, buscando al gemelo.
Milo miró hacia arriba.
-Joder…está empotrado en el techo- dijo señalando el cuerpo de Kanon.
-Aaaaay…ayudadmeeee…- gimió dolorido. Antes de que pudieran hacer nada, Kanon se despegó del techo y cayó pesadamente en el suelo.
Deathmask se agachó y lo cargó a su espalda.
-Vámonos-

Caminaron hasta la recepción, donde estaban el resto de sus compañeros.
-Pero bueno ¿dónde habéis estado? ¡Por Atenea! ¿Qué le ha pasado a Kanon?- dijo alarmado Aioros.
-Ya os contaré luego…no molestéis a Saga bajo ningún concepto ¿de acuerdo?- dijo Camus.
-Nosotros terminamos de comer hace más de una hora… al ver que tardabais…- informó Aldebarán señalando el restaurante.
-¿Qué hora es?- preguntó Milo que sujetaba a Afrodita.
-Pues las cinco y media pasadas…casi las seis.- contestó Mü. –Os estuvimos buscando por todo el hotel, y oímos una explosión así que íbamos para allá ahora-
-Eso fue Saga, castigando a su hermano.- respondió Deathmask.
Los caballeros se miraron algunos con sorpresa y otros no tanto.

-Creo que voy a irme a dormir, estoy agotado y no me encuentro muy bien. Además hay que subir a Kanon y Afrodita, que tal y como están…- dijo mirando al caballero de Piscis que estaba medio dormido apoyado en el escorpión. Milo le acarició la barbilla.- Despierta, que hay que subir escaleras-
Afrodita espabiló un poco y ambos caballeros subieron por las escaleras. Deathmask iba detrás sujetando a Kanon. Camus les acompañó.

-Buf, cómo empezamos la semana…y lo que nos queda…- suspiró Shaka.
-Y se supone que esto eran vacaciones…- murmuró Shura aún consternado.

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Después de dejar a Kanon en su cama con varios vendajes, a Afrodita durmiendo la resaca y a Milo descansando, Camus y Deathmask se reunieron con el resto para contarles lo sucedido.

El resto de la tarde la pasaron tranquilamente. Algunos, como Aioros, Shura, Aioria, Deathmask y Aldebarán aprovecharon para salir a dar una vuelta por el centro de Epidauro.

Mü, Camus, Dohko y Shaka se quedaron en el salón descansando, unos leyendo y otros jugando a las cartas.

A eso de las 20:30, Milo bajó a reunirse con ellos. Según entró en la sala, sus tripas rugieron escandalosamente.
-¿No cenamos?- dijo sentándose en un sofá blanco de cuero.
Shaka levantó la vista.
-De hecho ni tú ni Camus habéis comido nada, debéis estar hambrientos-
Se escuchó otro rugir de tripas.
Milo levantó los brazos.
-Esta vez no fui yo- dijo mirando a Camus.
El francés sonrió y se levantó.
-Vamos entonces, que estoy cansado del día y quiero irme a dormir cuanto antes-

Los cinco se dirigieron al restaurante y cenaron copiosamente. Milo reservó algo de comida para Kanon y Afrodita, para cuando despertaran.
-¿Y Saga?- preguntó Mü.
Dohko meditó la respuesta.
-Creo que deberíamos dejarle por hoy, si tiene hambre puede llamar a recepción para encargar lo que sea, aunque dudo mucho que con el disgusto tenga hambre-
Y sin pensarlo más, los caballeros se dirigieron a sus respectivas habitaciones a dormir.

Dohko, Shaka y Camus se despidieron de sus compañeros y cerraron la puerta.

Mientras se desvestían para ponerse el pijama, Shaka se quedó contemplando el cuerpo desnudo de Camus. Al notar la mirada, el francés frunció el ceño.
-¿Qué sucede?- Shaka no contestó, se limitó a llamar a Dohko. El anciano se quedó callado aguantando la risa mirando el cuerpo de Camus.
-¿Queréis dejar de mirarme? Parecéis pervertidos. Me duele la cabeza y llevo todo el día con mal cuerpo, así que dejadme tranquilo-
Shaka se acercó a su compañero y acarició la piel del francés. Éste emitió un quejido.
-¿Qué haces? Me has hecho daño- dijo Camus molesto.
Shaka agarró del brazo a su compañero, y volvió a quejarse. Le soltó el brazo.
-Camus….¿te has puesto protección solar?- preguntó presionando un dedo contra la piel. Al hacer presión, la piel cambió de color rápidamente.- Creo que te ha dado una insolación, mírate en el espejo-
El francés de mala gana se fue a mirar al espejo del baño. Efectivamente, tenía una tonalidad rojiza en la piel, y la zona de mitad del muslo hasta la cadera, donde el sol no incidió, blanco como la leche.
-Merde!-

Mü y Milo entraron en su cuarto. Mientras Milo se desvestía para dormir, dos tarjetas cayeron de sus vaqueros.
-¿Y esas tarjetas?- preguntó Mü mientras se desataba el pelo sentado en la cama.
Milo las recogió.
-Son llaves de habitación…la de ésta…y la de la habitación de Kanon y Afrodita-
-Pues tenemos un problema- pensó Mü.
El griego miró a su compañero extrañado.
-Sí, porque aunque somos tres, en recepción sólo nos dieron dos llaves. Hemos abierto con mi llave y tú tienes la otra. Por lo tanto Aioria no podrá entrar. Y no sé cuándo volverán- repuso el lemuriano.
-Bueno…siempre puede dormir con su hermano- contestó Milo.
-Ya…eso sí…pero ¿y Angelo? Si tienes también la segunda llave de la habitación y dejaste la otra en la mesita de Afrodita, tampoco tiene llave- preguntó Mü.
-No, ahora que recuerdo Deathmask se llevó una cuando dejó a Kanon…ostras, entonces, la otra llave que tengo…¿de quién es?- dijo observándola con detenimiento. El lemuriano se sentó a su lado para mirarla también.
-No tengo ni idea- susurró.- Bueno, será mejor que nos vayamos a dormir, mañana nos enteraremos.


NOTAS:
¡Abiertos los frentes! Al menos, algunos de ellos. Dentro de unos días subiré el tercer día, que espero no tener que romper en dos XD

¡Muchas gracias por los comentarios! Los contesto por MP, que es más cómodo :)

¡Un saludo!