Uuhhh! Les dejo el segundo capítulo *-*
Aquí ya salen más personajes :333 Espero que les guste. Yo creo que la próxima semana subiré el tercero. Aunque puede que lo haga antes x3
Bueno. Leaaaaan!
Capitulo II
El sol estaba en lo alto del cielo, acalorando aun más ese día de verano. Una peliazul jugaba con su diadema con tal de protegerse de los potentes rayos del sol. Observo su reloj de pulsera, y al levantar la vista, se encontró con una rubia chica frente a ella. Esta sonreía.
-Te felicito. Como siempre, 10 minutos tardes. Ni uno más ni uno menos. –Dijo a la recién llegada, y aunque debería haber estado molesta, era divertida la manía de su prima de llegar siempre tarde a todos lados.
-Te vi desde el octavo minuto, pero espere a que llegaran los diez. Tengo una reputación que cuidar ¿sabes? –Respondió, ganándose un zape suave por parte la peliazul.
Caminaron durante un rato charlando sobre temas triviales, y al doblar por una de las esquinas divisaron el cartel que les indicaba el final de su recorrido. Después de entrar, los ojos de la de cabello rubio no podían estar más abiertos. Había estado tantas veces ahí pero jamás se había tomado la molestia de entrar y recorrer el lugar como debía de ser. Era enorme. Y decir lindo quedaba corto. La decoración daba un ambiente tan agradable que no le habría molestado quedarse el resto de la tarde ahí.
No pasaron ni cinco minutos cuando una tercera persona apareció. Una chica de edad similar a las otras dos, el cabello azulado igual que la chica de la diadema, pero un poco más largo y con ondas. Llevaba un vestido azul cubierto por un delantal blanco.
-¡Juvia ! –Chillo la más baja del grupo. – ¡Este lugar es increíble! No puedo creer que vaya a trabajar aquí, con ustedes…
Mavis saltaba sin dejar de recorrer el lugar con la vista mientras que Juvia y Levy solo rodaban los ojos con una sonrisa.
-Es cierto. Parte de madurar es obtener un trabajo. Y "túuu…" –dijo Levy cargando su dedo índice en la frente de la menor. –Realmente necesitas madurar.
Mavis saco la mano de su prima rápidamente y sobo la parte afectada.
-¿Qué dices…? Soy mucho más madura que Lucy y Erza. –Reclamo haciendo pucheros.
-Erza es un caso aparte. Esa chica creo que maduro en ciertos temas hace bastaaaante tiempo. –Hablo esta vez Juvia, cruzando sus brazos en su pecho sonriendo a la hora de nombrar a su amiga.
Juvia y Levy dieron el tour por todo el lugar para Mavis. Le mostraron todo el primer piso, y el segundo. También la llevaron a la parte trasera del primero en donde se encontraba la Zona especial, que era en donde la mayoría de las chicas que pasaban por ahí compraban dulces, o una que otra cosa. También solían ir mucho por ahí las madres con sus hijos debido a la decoración. La cual tenía ese fin.
Terminaron el recorrido en la cocina principal de la cafetería, la cual también estaba en la primera planta. Cuando entraron, no se encontraron más que con una joven, la cual les llevaba algunos años.
-¡Mavis! ¿Cómo estás? Ha pasado mucho tiempo-Dijo de inmediato acercándose.
-Hola Mirajane. –Respondió con una sonrisa. –Si, ha sido mucho tiempo.
-La última vez que te vi estoy segura que eras un poco más pequeña. –Dijo haciendo un gesto con sus dedos, burlándose de la baja estatura de la rubia.
-See… La verdad es que creció un par de centímetros y se quedo igual. –Bromeo Juvia.
-¡Yah! –Grito la rubia causando risas entre las cuatro. Levy poso su mano en el hombro de la pequeña dándole a entender que la entendía, puesto que su estatura no era tan superior que la de su amiga.
Se quedaron un rato conversando entre ellas. Juvia había servido unos jugos junto a unos pasteles y se sentaron en una de las mesas de afuera junto a la ventana. Ese día claramente no abrirían. Llevaba cerrado más o menos desde hace una semana ya que el día anterior a que iniciaran las clases en la ciudad solían hacer algo así como un día festivo, con tal de que los jóvenes fueran y pudieran partir el nuevo año de buena manera. Ya era como una tradición. Era por ese motivo que cerraban unas semanas antes, para poder ordenarlo todo y dar más expectación. La cafetería era muy famosa en la ciudad, por lo que ese día solía ser agotador. Pero para todas era muy agradable.
El café pertenecía a la madre de Mira y Lissana. Fue así como Lucy y las demás terminaron trabajando allí. Mavis también formaba parte del grupo. Era la prima menor de Levy y siempre estuvo con ellas, pero estuvo en el extranjero todo el segundo semestre del año anterior y había vuelto para el final del mismo. Era por ese motivo que no había estado trabajando allí. Mirajane Strauss era la hermana mayor de Lissana. Esta tenía 20 años y era la primera hija de la dueña del local. Cana Alberona era prima de ambas, y teniendo 21 años se encargaba de la cafetería junto a Mira la mayor parte del tiempo ya que su tía debía salir muy seguido.
Tomo asiento tranquilamente en la silla que acababa de correr, dejando caer la bolsa de su compra en la del lado. La más baja se sentó en la del frente.
-Por dios Lucy… No entiendo porque te haces tanto problema. –Decía de lo más tranquila, metiéndose una cucharada de helado a la boca. –Esto esta delicioso… -Murmuro para sí, quitándole completamente el peso al asunto que discutían.
-¿Cómo que "por qué"? ¡Es horrible! Tú no entiendes. –Bebió un sorbo de su pajilla, dejo su bolsa junto a la de la otra y cargo ambos codos en la mesa para tomar luego su cabeza. –Primero, el haber intimado con un completo desconocido. Y segundo ¡el hecho de necesitarle tanto! –Grito exasperada.
-Eso sí es un poco más comprensible… -Respondió Erza pensándose ahora un poco más el asunto. –Aunque para que TÚ hayas hecho eso, y más aun, quedado así, el chico realmente debió haber estado muy bueno… Que envidia… -Murmuro lo último haciendo un mohín.
-No. Si de que estaba bueno el condenado, mierda que lo estaba. –Sincero, cargando ahora todo su cuerpo sobre la mesa.
-Mm… ya te dije que el sexo casual es algo bastante común. ¿Por qué no te buscas otro tío bueno y "zaz", te lo tiras? –Dijo de lo más común.
-¡Erza! ¡Ya suenas igualita que Cana! –Reclamo incorporándose.
-Pues recuerdo que te dio el mismo consejo el otro día.
-Son unas cerdas… terminaran yéndose al infierno… -Bufó.
-Sí, y tú te irás con nosotras.
-¡Lo sé! –Chillo. –Y creo que me iría las veces que fueran necesarias con tal de volver a vivir algo así… ¡Es que Erza! ¡¿Qué demonios tenía ese chico?! ¡¿Éxtasis por todo el cuerpo?! –Abrió exageradamente sus ojos y comenzó a mover las manos.
-No lo sé, pero yo quiero uno de esos. –Dijo cargando se cuerpo contra el respaldo y deseando que su petición se cumpliera. Lucy solo golpeo su cabeza contra la mesa una vez más.
La luz del sol iluminaba toda la habitación, colando la brisa del exterior por la ventana que se encontraba completamente abierta. Dos personas se encontraban ahí. Una de ellas estaba sentada en la gran alfombra que cubría la mayor parte de la habitación. Tenía el cabello corto, llegando con suerte hasta sus hombros y de un brillante color celeste. Tocaba tranquilamente algunas notas de su guitarra la cual estaba afinando. A metro y medio de distancia, frente a ella y sobre la cama, una albina con dos coletas que mostraban lo corto de su cabello, jugaba con sus piernas en el aire mientras sostenía una revista sobre su rostro.
-Creo que ya está. –Dijo alegre la de cabello color cielo, sonriendo satisfecha y tocando una suave melodía para comprobar su trabajo hecho.
-Nee, Yukino… Me gusta este estilo. –Bajo sus pies y tomo asiento al borde de la cama. –Podría hacer algo igual con mi cabello ¿no crees? De ese modo si pareceríamos gemelas. -Rio.
-Mm… –Observando la imagen que su amiga le mostraba y sonrió. –Tienes razón. Ahora si molestarían con razones jaja. Pero me gusta. Se vería muy bien en ti. –Hizo una "O" con sus dedos índice y pulgar mostrando su apoyo.
-Entonces decidido. Antes de entrar a clases tendré un cambio de look. –Sentencio con aires de orgullo.
Todas corrían de aquí para allá tratando de que todo estuviera perfecto. En unos minutos abrirían y ya se podía ver a algunas personas haciendo una pequeña fila afuera del café. Una vez todo listo se posicionaron en sus puestos. Todas en fila frente a la puerta, mientras que Mira y Cana estaban en los bordes de esta.
Erza, Mavis y Levy usaban el conjunto de color rojo, mientras que Juvia, Lissana y Lucy llevaban el negro.
Después de una mirada cómplice entre todas, la castaña, quien traía el uniforme oscuro, abrió la puerta, dando el paso a todos los clientes.
-¡Bienvenidos! –Se escucho a coro. Todas las chicas sonrientes hicieron una reverencia.
-Síganme por favor. –Mira tomo al primer grupo de comensales y los dirigió a una de las mesas grandes ya que eran bastantes. Los vuelos de su uniforme rojo se movían al caminar.
Así fue como comenzó el día de "Inauguración especial" como ellas solían llamarle.
-Buenos días, ¿puedo tomar su orden? –Pregunto Juvia, sorprendiéndose gratamente al ver a los tres clientes que estaban ahí.
-Buenos días Juvia-chan. –Dijo alegremente la chica de melena celeste.
-¡Yukino! Has venido muy temprano. –Respondió esta de igual manera que su amiga.
-See… nos hizo levantar demasiaaado temprano diría yo. –Se quejo el chico a su lado. Un rubio de pelo puntiagudo y ojos verdes.
-Eres un holgazán Yuri. Yo no tuve problemas para venir a esta hora. –Alego el chico frente a ellos, de cabello castaño y lentes.
-Tú solo has venido para ver a Lucy en uniforme. –Dijo divertida Juvia.
-Claro que vine por eso. Esto tiene que tener su recompensa, ¿no? –Respondió seguro. Los otros tres rieron.
-Supongo que puedo molestar a Vermilion un rato. –Pensó el rubio.
-Pues te digo que has tenido mala suerte, porque a Mavis le toco quedarse todo el turno de la mañana en la zona especial, así que no estará paseándose por aquí hasta la tarde. –Aclaro la mesera, matando todas las ilusiones del chico, quien se cargo de golpe sobre la mesa.
-Ya hombre, supéralo.-Rio Yukino palmeando su hombro.
-Bueno, bueno, ¿qué pedirán? –Pregunto finalmente Juvia, ganándose la atención de los tres.
-Yo quiero un pedazo de tarta de cereza con un zumo de naranjas. –Decía alegre la chica, dando pequeños saltitos en la banca.
-A mí dame un café cargado. –Dijo Loke. –Y a este otro tráele algo de chocolate. Luego pediremos otra cosa.
-Muy… bien. –Decía la de cabellos azules terminando de escribir. –Ok, tengo: un zumo de naranja, un trozo de tarta de cereza, un café americano, y "algo" de chocolate. Bueno, no tardo chicos. Esperen un momento. –Y con una sonrisa, se marcho a buscar el pedido.
No pasaron ni cinco minutos cuando Erza paso por ahí cargando una bandeja de bizcochos.
-Hola… -Dijo con una sonrisa acercándose a la mesa. –No sabía que ya estaban aquí.
-¡Hello! –Decía una feliz Yukino. –Veo que estas con mucho trabajo.
-No tanto. ¿Ya los atendieron? –Pregunto la peliroja.
-Juvia acaba llevarse nuestros pedidos. –Respondió el de cabello castaño.
-Nee, Erza. –Hablo Yuri. -¿En dónde está la zona especial?
-¿La zona especial? –Pregunto confundida.
Le indico en donde se encontraba tal zona para luego partir a su mesa en donde la esperaban. Yuri partió a molestar a su amiga antes de que su orden llegara.
-Muchas gracias por su compra.
La rubia hizo una reverencia y despidió con una sonrisa a la señora que acababa de pagarle. Movió su mano de manera amistosa hacia el pequeño que la acompañaba. Cuando volteo para volver a la caja, no pudo más que gritar debido a la sorpresa que se llevo.
-¡Yuri Dreyar! ¿Qué demonios crees que haces? ¡Me asustaste! –Grito esta, golpeándole el pecho ya que estaba demasiado cerca.
-¡Yah! Ni que fuera tan feo… -Respondió ofendido, aunque divertido por el grito de su amiga.
-Si lo eres. –Bufó.
-Bueno, vengo a apoyarte en tu primer día ¿No deberías ser menos grosera y tratarme bien? Después de todo, soy un cliente. –Cuestiono.
-Me importa un reverendo pepino que seas un cliente. Sigues siendo un torpe y fastidioso idiota. –Dijo poniendo sus brazos en forma jarra.
-Gracias. –Solo sonrió, como si acabare de recibir un cumplido.
La rubia resoplo rendida.
-Claro, en seguida traigo su orden. –Una enorme sonrisa adorno su rostro y partió con papel en mano.
Saco unos platos de la alacena en donde se encontraban y luego se dirigió hacia los pasteles y tartaletas. Saco cuidadosamente pedazos de varios de ellos y los depositaba en los platos de antes. Dejo unos hielos en un vaso y lo lleno de jugo. Lo único que faltaba eran los cafés de la orden, así que tomo unas tasas y las coloco bajo la cafetera.
Justo cuando terminaba de ubicar la ultima taza de café sobre la bandeja, sintió que el bolsillo de su falda vibraba anunciando un nuevo mensaje. Antes de seguir en lo que estaba, busco su teléfono y observo la pantalla. Su semblante cambio al momento.
"Nuevo mensaje: ¿Hasta cuándo seguirás con esto? ¿No crees que ya has jugado demasiado a la princesita mimada? ¡Respóndeme maldita sea!"
Decidió apagar el aparato y volver a guardarlo. No quería volver a recibir otro mensaje. ¿Por qué ese maldito idiota siempre lograba amargarle el día? No se lo explicaba.
-Oye, Levy, quie-… -Lissana llamo a su amiga con la intención de preguntarle algo, pero se corto al verla voltear con esa cara. -¿Sucede algo malo?
Levy la observo, para luego resoplar.
-Nada en especial. –Soltó simple.
-Mm… me parece que, ese "nada especial", tiene nombre y apellido. –Dedujo la albina cruzando sus brazos.
Levy suspiro de mala gana.
-Desgraciadamente sí… -Bufó mirando para el lado.
-Ya, ya, que no me guste esa cara. Si vas a estar así, que no sea cerca de mí que me carga que tiren malas vibras. A ver, a ver, una sonrisita, una sonrisita. –Decía Lissana tirando de la cara de su amiga para formar la anhelada sonrisa. Levy no pudo aguantar reír con tal acción y pensando en lo ridícula que de seguro se veía. –Así me gusta. Nada de caras largas en mi presencia.
-Ok… -Dijo de mejor ánimo la chica.
-Bien. -Lissana sonrío. -¿Quieres que te ayude con eso?
-Claro.
Y con ambas bandejas en mano y sonrisas alegres y amistosas, fueron hacia la mesa.
-Más a la derecha…
-¿Esta? –Pregunto el rubio.
-No, espera. Creo que era la de la izquierda. –Decía Mavis, señalando las cajas de los estantes de arriba, en donde se encontraba Yuri buscando la caja que la chica le decía.
-Diablos, Vermilion… -Gruño mientras bajaba de la escalera y la movía unos metros más allá para volver a subirse. –Espero que esta vez sí sea la que buscas…
Desde hace un buen rato que tenia al chico buscando una supuesta caja que necesitaba. Yuri ya había cambiado de lugar las escaleras unas cuatro veces, y según la rubia, la caja no estaba.
-Espera, creo que aquí esta. –Dijo tomando una caja a su lado sobre la mesa. –Sí, esta es. –Sonrió.
Yuri la observo perplejo, comprendiendo que todo este tiempo, su amiga se había estado burlando de él.
-¡Espera a que baje de aquí Mavis Vermilion, porque no la contaras dos veces! –Regaño, bajando las escaleras, tropezando con los últimos maderos y cayendo de culo al suelo, en donde una rubia de enormes ojos verdes se partía de risa.
Eran cerca de las 7 de la tarde. A estas alturas ya no había tantos clientes como los había habido en la mañana. De que eran hartos, lo eran. Pero no tantos en comparación. Lucy observo una de las mesas de la ventana, en donde Mira se encontraba sentada acompañada de alguien. Esa espalda le pareció familiar, y como estaba libre, se acerco a ellos.
-¿Y qué haces tú aquí? –Se sorprendió al darse cuenta que Laxus bebía tranquilamente un café en compañía de la peliblanca.
-¿Qué forma es esa de saludar? –Le regaño divertido, siendo abrazado al momento por su amiga.
-Lo siento, es solo que no sabía que vendrías. ¿Por qué no me avisaste? –Pregunto.
-Lo hice… -Respondió. –Pero como siempre, lo olvidaste.
-Riendo. –Ha estado todo el día muy ocupada, ¿cómo querías que lo recordara? –Salió Mira en defensa de la menor.
-Yo debería ser lo más importante en esa cabeza flotante suya. –Respondió el rubio, ganándose un golpe en el hombro por parte de Lucy.
-No te des tanta importancia amigo… -Dijo haciendo pucheros, causando una leve risita en los otros dos.
Aunque Lucy y Laxus se conocían desde pequeños ya que eran vecinos, y prácticamente familia, este conoció a Mira en la universidad. Grande fue la sorpresa cuando supo que el café en el que Lucy trabajaba era el de la familia de Mira.
-El turno está por terminar. Quédate y luego bebemos algo todos juntos ¿de acuerdo? –Le dijo Mira a Laxus, observando a ambos.
-No problem. –Respondió este.
-Genial. Así me llevas a casa después del trabajo. –Le dijo Lucy, abrazándolo por los hombros.
-Claro, claro. Como tu fiel esclavo.
Los tres rieron. Y como Mira había dicho, todos se quedaron a disfrutar de unos ricos dulces tras un agotador, pero divertido día de trabajo.
Qué taaaaaal?
Espero que todos aquellos que lean la historia hayan disfrutado del capítulo *-* En verdad, eso me hace muy feliz x3333
En particular, quiero darles un especial agradecimiento a LucyNamiKagome y MisakaKurosaki. Sus comentarios me hicieron muy muy feliz *-* En verdad, no saben cuanto me inspiro xD
Espero que la historia no las decepcione n.n
Bueno... buenas noches! :333
