Title: Party Clown
Pairing: Shizuo x Izaya; Shizuo x Akane
Rating: M
Dejen reviewers POR FAVOR! Dx, me da animos para seguir esta historia :)
Disclaimer: Ninguno de los personajes de esta historia me pertenece.
Después de haberse alejado un poco del lugar en el cual paso todo el –incidente- anterior. Izaya, se mantenía callado pensando en las acciones del rubio, que por cierto se salían completamente de sus expectativas. Simplemente algo no estaba bien. El cobrador de deudas no solía cargarlo estilo princesa, hacia la casa de Shinra. Dirigió su mirada hacia el rubio, y comenzó a inspeccionarlo. Pero de nuevo cayó en cuenta, que por donde pasaban, toda la gente se quedaba con la boca completamente abierta al ver al informante, siendo cargado por el hombre que decía odiarlo.
"¿Qué paso con el mundo?".- leía claramente en la cara de todas las personas que presenciaban este acto de incredulidad.
-Shizu-chan, yo se que me adoras, y que no puedes evitar ser tan tierno conmigo al cargarme de esta manera, pero… ¿Te importaría bajarme? Esto ya se vuelve algo incomodo.- Dijo Izaya, esperando que Shizuo reaccionara agresivamente ante su comentario. El rubio volteo a verlo, sorprendido, como si se acabara de acordar que llevaba a Orihara Izaya cargando. Tal vez sea porque la pulga era demasiado ligera, y su peso no indicaba problemas para el rubio. Luego, cuando al fin se concentro y analizo lo que le acababa de decir el pelinegro, sonrió de lado, consiguiendo irritar al informante.
-No, no quiero bajarte.- dijo mirándolo juguetonamente, sin borrar su media sonrisa. Y es cuando Izaya se dio cuenta, que el bruto cara de mono se estaba burlando de él. Izaya, frunció el ceño y comenzó a forcejear y revolverse para soltarse del agarre de Shizuo. Pero claramente sus intentos por salir de los brazos del rubio eran fallidos, ya que este lo mantenía fuertemente sujeto.
No es como si se esforzara mucho de todas maneras.
Pronto entraron por un callejón, atajo para llegar a casa de Shinra. Mientras Izaya seguía insistiendo ferozmente al rubio que lo soltara.
-¡QUE ME SUELTES! ¡IDIOTA!-. Gritaba Izaya enfadado, pero ya no era por el simple hecho de que el rubio estuviera jugando con él, sino que, al sentirse así de vulnerable, inconscientemente el bruto le hizo recordar su pequeño trauma. El estar forcejeando de esta manera, sin que lo dejara en paz, sin que lo soltara, y con el simple hecho de que lo estuviera tocando, le ponía nervioso en demasía. Cerró los ojos tratando de tranquilizarse.
Solo es Shizu-chan…
Solo es Shizu-chan, vamos tranquilízate Izaya…
Solo…-
Y es cuando se dio cuenta que habían parado en seco. Subió la mirada hacia el rubio, que lo miraba desconcertado y con una seriedad que jamás había visto en el. El rubio libero una de sus manos para acercarla a su mejilla. Y es cuando Izaya se dio cuenta que estaba temblando, y que unas lagrimas traicioneras se asomaban por sus ojos.- Izaya, ¿Que te pas-…
-¡CALLATE Y SUELTAME AHORA MISMO!- grito enfadado el pelinegro, pero no estaba enfadado con el rubio, sino con el mismo por mostrarse tan jodidamente débil frente a él. ¿Pero que le pasaba? El no es así. Orihara Izaya no puede estar siendo derrotado por dos imbéciles pervertidos que decidieron jugar con él. Sí, porque él se había sentido precisamente así… un juguete. Que ironía, él trataba como juguetes a sus queridos humanos, y eso mismo le era regresado… y no le gusto para nada.
¿A esto es a lo que le llaman Karma?
Sintió como unos brazos lo soltaban lentamente, y lo depositaban suavemente en el piso; Logro sostenerse rápidamente a la pared del callejón, con la mirada baja. Se sentía tan patético. No se atrevía a mirar al rubio, no quería ver esa cara burlona diciéndole: "Te lo dije… todo se te iba a regresar cabrón"
No quería verlo.- Izaya… - escucho como el rubio lo llamaba, ¿Por qué no se iba de una vez?, No lo quería ahí con él, ni siquiera sabía porque lo había ayudado. Escucho como el rubio volvía a llamarlo dos veces más. Una tercera e Izaya volteo a mirarlo enfadado y con los puños apretados.
-Lárgate… No quiero que tus asquerosas manos vuelvan a tocarme… VETE!- espeto. El rubio seguía mirándolo, con esa misma mirada seria de hace unos momentos, Izaya se desconcertó ¿Por qué no le dedicaba esa sonrisa burlona que pensó que pondría? ¡El rubio siempre le había dicho que todo se le iba a regresar, que lo quería ver sufrir, que lo quería muerto! ¿Por qué no hacía nada de eso?
-¿Qué esperas? ¿O acaso tu mente de primate no puede comprenderlo?, L-A-R-G-A-T-E, significa date la vuelta y llévate tu asqueroso culo de aqu-!
Fue interrumpido por unos fuertes brazos que lo volvieron a rodear, sin embargo, esta vez no fue levantado. Y se encontró a si mismo envuelto en un fuerte abrazo, sus ojos se abrieron en demasía, sorprendido.
Impredecible… totalmente impredecible…
No se había dado cuenta de que a pesar de que Shizuo ya lo había bajado, aun seguía temblando, fuera por el enojo, los recuerdos, el miedo… No importa. Todo eso se fue con ese simple abrazo. Se sintió… una vez más, protegido, a salvo.- Maldita pulga… lo que me haces hacer… - mascullo el rubio en su pelo. ¿Pero que mierda le estaba pasando?...
-Shizu-chan… ¿te das cuenta que lo que estás haciendo ahora mismo… es darme un abrazo… a mi?
-Cállate… es tu culpa maldita pulga.
-Shizu-chan, eres muy malo, no eres nada romántico.
-¡Cállate! ¡¿Y porque habría de ser romántico?- espeto el rubio sonrojándose, y cabreándose al mismo tiempo.
-No lo sé, tú has empezado esto… - dijo Izaya frunciendo el ceño, ¿pero qué hacia? Debería empujar a ese pervertido e irse de ahí. Sin embargo, ese bruto sí que era fuerte y a Izaya se le hacía imposible poder soltarse… o quería creer que esa era la razón.- Muy bien, basta de abrazos.- dijo el rubio separándose rápidamente, como si acabara de darse cuenta al completo de que era exactamente lo que estaba haciendo. Izaya, permaneció quieto, dedicándole una mirada indescifrable, el rubio se sentía extraño, desde que salió de la casa de la pequeña Akane, todo había cambiado.- ¿A qué crees que estás jugando Shizuo?... -. Se escucho al voz de Izaya en un tono bajo y sombrío.- Pensé que tu no eras del tipo del que le gustaba jugar con las personas… -. Dijo sin cambiar su tono. Shizuo le dedico una mirada de completo desconcierto, ¿Acaso lo había llamado Shizuo? ¿Sin sus estúpidos apodos, o insultos?¿Y que trataba de insinuar la pulga…?
-Siempre diciéndome que era una mierda, un asco por jugar con las personas… pero, ¿Qué no es exactamente lo mismo que estás haciendo tu? No tengas lastima por mí, ni me mires con esa estúpida mirada de preocupación… como si en realidad te preocuparas por mi… Yo no necesito nada de eso ¿entiendes? ¡NO NECESITO TU JODIDA LASTIMA! Yo te odio y siempre te odiare, me da asco que alguien tan retrasado como tu se "preocupe" por mi… ¿Haznos un favor a los dos si? Deja de hacer estupideces… -. Bramo. Su pecho baja y subía rápidamente, mostrando el enojo y vergüenza que sentía. Shizuo se estaba burlando de el. Y el no era un idiota del cual burlarse.-suspiro- Dio media vuelta y se dispuso a caminar, sin embargo, olvido completamente que su pierna estaba gravemente lastimada por la pelea anterior, así que donde apoyo en ella, cayo de lleno al piso. Trágame tierra.
Que patético…
Izaya, enorgullece a tu papa y deja de ser tan patético…
Escoria… No mereces ni que te miremos…
Eh! Putita, ¿disfrutas de mi polla?
¿Quién diría que la puta fuera virgen?
Tu pequeño y asqueroso cuerpo…
-Mierda… esto no está pasando… - murmuro el pelinegro, cerrando los ojos fuertemente, tal vez si era buena idea ir con Shinra… necesitaba salir de ahí ya. Se levanto como pudo, sintiendo derrepente un frio insoportable, mientras esas memorias permanecían en su mente, repitiéndose y repitiéndose, como si de un disco rayado se tratara. ¿Por qué mierda habían vuelto todos esos recuerdos? Joder…; El se había deshecho de ellos hace mucho tiempo, no tendrían porque existir aún. Una vez que logro incorporarse, comenzó a caminar despacio… miro al cielo de nuevo, y vio que no solo estaba anocheciendo, sino que se avecinaba la lluvia. Genial.
Miro hacia atrás, para comprobar que el rubio ya se hubiera ido de una vez por todas, no quería que ese bruto estuviera aun ahí. Sonrió débilmente al ver que efectivamente el rubio se había ido, tal vez al fin había entrado en razón y se daba cuenta de lo que hacía. Así era mejor, entre más rápido regresara todo a la normalidad, mejor. Esto debería quedar en el olvido para siempre. Y así es como se prometió a si mismo que una vez que se recuperara, actuaria con el rubio de los más normal. Daba pasos pequeños, pero con tal de llegar a su destino estaba bien, no importa cuánto se tardara, eso serviría para que esos malditos recuerdos se fueran. Siguió caminando por las oscuras calles, veía como cada vez se iban inhabitando, la gente ya regresaba a sus hogares –sonrió- era mucho mejor así, tal vez de esa manera dejaría de recibir miradas desconcertadas y de disgusto. Entonces vio un trió con el uniforme de Raira, muy peculiar.
Sonrió, al ver a Kida con ellos. Es hora de que ese mocoso ya haga algo de provecho.
-Mikado-kun, Kida-kun, Anri-chan-. Dijo dedicándoles una de sus típicas sonrisas fingidas.- Que placer encontrarlos.
-Orihara-san… ¿Q-Que le ocurrió a su pierna?- dijo Mikado entre desconcertado y asustado, señalando su pierna con la mirada. Izaya sonrió.- Bueno, tu sabes, una peleíta por aquí, otra por allá. Esos vándalos atacan a cualquier pobre e inocente ciudadano.- dijo fingiendo una cara de dolor y tristeza. Luego volteo a ver a Kida, que solo lo miraba con el ceño fruncido, y los puños apretados levemente, señal que indicaba que ya se había dado cuenta, que el tenia que ayudarlo.- Bueno si me permiten, debo irme, pero me temo que me llevare a Kida-kun conmigo, es que… es tan amable que piensa ayudarme… ¿Cierto, Kida-kun?-. dijo Izaya dirigiendo su mirada a Kida con una sonrisa de oreja a oreja, el susodicho se había tensado al escuchar eso, pero no tuvo mas opción que asentir y despedirse de sus amigos como si nada malo estuviese pasando.
Una vez que caminaron los dos juntos, Izaya no borraba la sonrisa de su cara. Lo cual asustaba más a Kida.
-¿Qué te paso ahí Izaya?-. se atrevió a preguntar con cierto recelo.- ¿Dónde, aquí? Bueno, no era mentira lo de los vándalos, me han atacado, y termine así, es por eso que te traigo para que me protejas.- dijo Izaya guiñándole un ojo.- Pensaba ir a curármelo, pero, mejor iremos a mi apartamento, y ahí te diré el numero de un amigo para que venga a sanarme.- dijo ahora Izaya con una mirada de aburrimiento. Kida asintió, no entendía muy bien para que era requerida su presencia, pero mejor no provocar al pelinegro. Izaya volteo rápidamente con el ceño fruncido al escuchar unos palos rebotar en el pavimento, abrió los ojos desmesuradamente no creyendo que de nuevo, tuviera que lidiar con ese tipo.
-Orihara-san, ¿De verdad creíste que te librarías de mi? Ya he comprobado que eres la mejor puta de Ikebukuro, y no pienso acabar mi diversión hasta que me canse.- dijo Akita, con un bate en sus manos. Kida se desconcertó al escuchar lo último, ¿Que trataba de decir ese hombre con puta? Izaya tenso su mandíbula, ahora sí que estaba enfadado. Esta vez mataría a ese imbécil.
-Nee, ¿Te comió la lengua el gato, o simplemente estas ansioso de verme?.- dijo con una sonrisa burlona el hombre, y luego tomo su bate arrojándolo fuertemente hacia Izaya, que con mucha dificultad, logro esquivar, metió su mano al bolsillo, y se dispuso a avanzar para acabar con esto, pero sintió un tremendo dolor en la pierna. Soltó un grito desgarrador, mientras caía al suelo. Había sido golpeado en su pierna, y ahora, los golpes no cesaban, golpeándolo en el mismo lugar, rompiéndosela. O al menos, si no la tenía rota aun, ahora tenía por seguro que la tendría. Vio como Kida era golpeado también por otros dos tipos más, pateándolo hasta dejarlo inconsciente. Vaya guardaespaldas.
El también fue perdiendo la inconsciencia, mientras pensaba desesperado… "No otra vez…"
Continuara…
