Capitulo III

El tono de barítono en la risa de Sherlock inundo el taxi, un sonido que era bueno para los oídos de John Watson. No había visto que Sherlock esbozara siquiera una sonrisa desde que Todd McCarthy entrara de nuevo en la vida de Molly. Ahora el detective reía mientras le contaba como le había dicho a Anderson la verdadera causa de la muerte en el caso Moore. Decir que Anderson no había tomado la noticia nada bien era subestimar la situación.

John no pudo evitar sonreír también. Anderson era un presumido. "Entonces, ¿A quien veremos ahora?"

"Hildy Moore, la sobrina mas joven de Gertrude Moore. Ya se que ella no es la asesina y será completamente inútil, pero quiero hablar con ella para saber un poco mas de sus primos."

John lo miro por el rabillo del ojo. Aun con todos los defectos de Sherlock – y John Watson no era ciego a ninguno de ellos- en verdad le agradaba el detective asesor. El hombre había traído emoción y propósito a su vida.

Como era usual, Sherlock estaba en lo correcto. Hildy Moore era una joven mujer pálida con cabello castaño y ojos azules. Su ropa completamente negra, su delineador cargado y sus múltiples tatuajes parecían aburridos. Ella recibió al detective y al doctor como interrupciones en su día que solo involucraba enviar mensajes de texto en el parque local.

"¿Es por todo esto de la Tía Abuela Gert? Como sea," dijo sin darle importancia, sentándose en una banca. "Si fue una Nazi, nunca lo supimos."

"No era una Nazi; ella y toda su familia colaboraba con los Nazis," John la corrigió impacientemente. La chica se encogió de hombros y encendió otro cigarrillo.

"Eso fue hace cientos de años. ¿A quien le importa?" ella dejo salir el humo por una de las esquinas de su boca.

Sherlock dio un paso para acercarse a Hildy. "Algunos de tus primos mayores les importa."

Hildy resopló. "¿Quién, Cyrus? Entonces debe de haber dinero de por medio. ¿Georgina? ella es lo suficiente estúpida para pensar que alguien esta tras ella por culpa de la Tía Gert."

"¿Qué hay de Michelle y Charles?" Sherlock pregunto.

"Él se emociono de que tuviéramos una historia Francesa. No hablo con Michelle."

"¿No sabían que su familia venia de Francia?" John pregunto.

"Si, pero no sabíamos que fuéramos ricos en ese entonces. Pero todo se lo llevaron."

"Cyrus y Michelle han reclamado que algunas piezas de arte reconocidas y otros valores fueron robados. ¿Como supieron de la existencia de dichos objetos?" Sherlock pregunto.

"Pregúntales." Hildy se encogió de hombros una vez más. "Como sea."

El par la dejo para que siguiera concentrada en su teléfono móvil y se dirigieron al taxi.

"Hablare con Georgina." Sherlock dijo.

"Bien, muy bien. Déjame en la clínica, ¿Quieres? Tengo algunos pacientes que ver, después debo ir a St. Barts. Nos veremos en Baker Street."

Sherlock se detuvo mientras abría la puerta. "¿St. Barts? ¿Por qué?"

"Necesito hablar con Molly acerca del Baile de Caridad." John se dio cuenta del brillo que cruzo por los ojos azules de Sherlock. "¿Quieres que le de algún mensaje?"

"¿Que tendría que decirle a Molly Hooper?"


Molly sostuvo el brazalete que Sherlock le había regalado a la altura de sus ojos y observo como los colgantes se mecían. El gato, el libro, y el microscopio parecían burlarse de ella por creer que Sherlock podría algún día tratarla diferente, a pesar de el presente de cumpleaños. La pequeña estrella en particular parecía sacudir su cabeza tristemente.

No podía evitarlo. En su corazón sentía que su amistad con el detective asesor había superado muchas cosas, pero no podía ignorar la crueldad de sus palabras ese día en el laboratorio. Había pasado una semana completa desde que Sherlock la había insultado, y en ese tiempo Molly no había escuchado nada de él. El trabajo la había mantenido ocupada, pero cuando regresaba a casa por la noche, su mente la hacia pasar malos ratos. Ella revivía los sucesos de esa tarde en particular una y otra vez en su cabeza, utilizando los métodos de Sherlock para deducir la razón de su cambio de actitud tan repentino. Pero no pudo concluir nada.

"Él siempre te ha tratado mal. ¿Por qué se detendría ahora?" Molly puso el brazalete en su bolso. "Verdadero norte, si, claro."

Amistad y cariño tenían una definición completamente diferente en el extraño diccionario por el que Sherlock se regia. Ella sabia que John era su mejor amigo, aun así, había visto a Sherlock tratar al doctor de corazón noble como si no tuviera importancia. Ni siquiera estaba segura de que el detective supiera como tener una relación real que involucrara sentimientos reales.

De hecho, si Molly estaba segura de una cosa era de que Sherlock tenia una increíble habilidad de hacerla sentir completamente miserable de diversas formas. No solo estaba molesta con el, también estaba poco complacida con ella porque, a pesar de todo, lo extrañaba. Y para poner una cereza en el pastel de una particularmente mala semana, las lluvias torrenciales habían obligado a Todd a posponer su día de campo y el viaje a la villa donde crecieron.

Viendo que tan desilusionada estaba, Todd trato de arreglar las cosas cuando regreso a Londres llevándola de compras. Molly no era afecta a las compras o invertir mucho tiempo en esa actividad, pero Todd le mostro una tarjeta de crédito y dijo que él pagaría. Ahora era Lunes por la mañana y estaba de pie frente al pequeño espejo del baño de su trabajo, observando los resultados de sus compras.

Su cabello recién cortado descansaba en su espalda en una elegante trenza francesa. Una blusa verde a la medida, que la hacia ver profesional y estilizada, era tan cómoda como cualquiera de sus prendas de algodón. Los pantalones formales color negro parecían agregarle altura y mostrar sus curvas. Convencida por una muy determinada vendedora de cosméticos, Molly había aceptado comprar un nuevo tono de labial llamado Caribbean Rose. Todd había dicho que destacaba el color dorado en sus ojos marrones.

Pensar en las palabras de Todd le dieron calidez a su corazón. Él la hacia feliz. Se reía de sus bromas, la escuchaba cuando hablaba, y expresaba interés en sus opiniones. No insultaba su guardarropa. No le decía que su boca y sus pechos eran muy pequeños.

En otras palabras, él era el polo opuesto de Sherlock Holmes. Y aun así ella estaba enamorada del hombre que la trataba mal. Cuando Sherlock le había hablado de esa manera la semana pasada, había sobrepasado su crueldad ordinaria. No, había algo más detrás de sus palabras.

Él había sido malvado.

Si un artista estuviera haciendo un dibujo de ella en ese preciso momento, habría colocado una pequeña bombilla sobre su cabeza.

"¡Sherlock estaba molesto conmigo!" Molly concluyó.

El aire en el baño era cálido y pesado con la fuerte esencia del jabón anti bacterial. Molly comenzó a caminar mientras repasaba esa tarde una vez más. ¿Que rayos había hecho para molestarlo? Sherlock pregunto por los resultados de la prueba, y ella obedeció. Cuando regreso al laboratorio, Todd estaba ahí y después fueron a almorzar.

Molly se froto la frente. ¿Por que ir a comer con Todd haría que Sherlock se molestara?

A menos que…

Ella respiro profundo. ¿Era eso? ¿Sherlock sentía enojo porque ella no se había quedado a ayudarle con sus experimentos?

Pero eso no tenia sentido. Él sabía donde estaba todo en el laboratorio. De hecho, había sugerido un nuevo esquema de organización. No, su ausencia no habría detenido su trabajo, a menos que le molestara que ella no estuviera ahí dispuesta a complacer sus peticiones.

"¡Increíble!" dijo en voz alta. Absorta en sus pensamientos, dejo el baño y camino hacia el laboratorio. Cuando dio la vuelta en una esquina, choco con John Watson.

"¡John!" dijo en un grito de sorpresa. Ella miro sobre el hombro del doctor, esperando encontrarse con su alto y obscuro amigo, y así hallar un poco de paz. Y para saber como estaba él.

"No esta conmigo," John dijo tranquilamente. "Lamento mucho su comportamiento anterior."

Molly trato de sonreír. "No eres responsable por él."

Mientras caminaban al laboratorio, John hablo de la apariencia de Molly. "Te ves muy bien el día de hoy. ¿Nuevo corte de cabello?"

"Si, en realidad. Todd me llevo de compras este fin de semana así que decidí tener un pequeño cambio de imagen." Molly camino al escritorio y le sonrió a su amigo, "Así que, ¿Qué puedo hacer por ti?"

"Estoy aquí a nombre de mi mucho mejor mitad. Sarah se ofreció voluntaria en el comité de planeación del Baile de Caridad este año y quería que te entregara esto." John saco dos boletos de su bolsillo. "¿Quisieras sentarte en nuestra mesa?"

Molly sonrió anhelante a ver los boletos dorados para el próximo sábado. "No planeaba ir."

"¿Ah?"

"Fui el primer año que trabaje aquí y fue agradable y todo, pero en realidad no me gusta ir a los bailes sin un acompañante, ¿me explico?"

John asintió. "Bueno, conserva los boletos en caso de que cambies de opinión."

"Dile a Sarah que aprecio que haya pensado en mi."

Mientras John se daba la vuelta para retirarse, la puerta se abrió y Todd entro.

"¡Veo que este es mi día de visitas!" Molly rio. "¿Qué haces aquí?"

Todd saludo a John, después le dedico una brillante sonrisa a Molly. "¡Estoy aquí para recoger las llaves de tu apartamento!"

"¿Por qué?"

"¡Porque quiero que la cena este lista cuando llegues a casa!"

"¡No voy a rechazar una oferta como esa!" Molly dijo sacando las llaves del bolsillo de su abrigo.

"Por siempre en mi corazón," Todd murmuro en voz muy baja. Se había olvidado de que John aun estaba de pie junto a él.