Acto 2

Es divertido ver como algunos sucesos de la vida nos hacen cambiar nuestra perspectiva del mundo; como pequeños actos hacen que miremos de manera diferente o como podemos llegar a cambiar por cosas tan simples como un saludo matutino.

Nada es fácil es está vida, pero Karamatsu no era de aquellos que se rendía fácilmente o se dejaba amedrentar por las dificultades, y poco a poco Ichimatsu fue entendiendo, costo, pero lo entendió. Pero no adelantamos el relato.

Cada día sagradamente Karamatsu iba al salón de Ichimatsu para saludarlo, conversarle un poco, sacar un poco el tema del club y luego irse a sus clases.

Cada día, Ichimatsu lo veía entrar pomposamente al salón, lo escuchaba parlotear de diferentes cosas y lo veía marcharse tranquilamente. Nunca le contestaba, era como un eterno monólogo por parte del otro que simplemente se dedicaba a observar.

Pero para Karamatsu estaba bien; el hecho de que el arisco joven lo mirara mientras estaba ahí ya era un avance gigante, le daban ganas de compararlo con un gato arisco, pero de seguro si lo decía terminaría con aquella buena racha que estaba teniendo con el chico. Ninguno volvió a mencionar su "pelea" como algo que ambos quisieron olvidar.

Aunque los compañeros de Ichimatsu seguían sin acercarse al arisco joven debido a este accidente, no es como si a él le molestara o siquiera le importara, pero sí a Karamatsu, y bastante, aunque no lo dijera.

Por su lado, los compañeros veían está extraña relación cómo discordante e insostenible; todos tenían gran curiosidad por entender porque Karamatsu senpai se dedicaba a ir cada día a ese salón a ser ignorado por el otro chico. Los comentarios y chismes empezaron a esparcirse como fuego en hierba seca, pero ambos simplemente lo ignoraban.

Hoy no era un día especial, ni había el mejor clima, no tenía nada particularmente bello, era simplemente un día monótono como cualquier otro.

- Y bueno, como te iba diciendo - volvió a concentrarse en aquel parloteo inexplicablemente eterno que el chico iba a darle cada día - en primer año interpretamos una obra espléndida y fue ahí, en esa ocasión, en donde supe que el teatro era lo mío -

- "No me imagino porqué" - pensó Ichimatsu observando al dramático joven que tenía al frente.

- A la obra siguiente fui el protagonista -

- E interpretaron Hamlet, eso ya me lo contaste… - dijo despreocupadamente Ichimatsu.

Karamatsu lo quedó observando un momento antes de sonreír ampliamente.

- Creí que no me tomabas en cuenta - dijo sin dejar de sonreír.

- El que no te responda no significa que este oyendo tus incansables monólogos, no quiero escuchar lo mismo una y otra vez simplemente -

- Podríamos conversar de otras cosas entonces, ¿de qué quieres hablar? -

- ¿Quién dijo que quiero hablar contigo? -

- No me echas cuando vengo - sonrió altanero Karamatsu.

- Si lo hice, y no te fuiste - respondió secamente el otro chico.

- Pero no lo hiciste más -

- ¿Quieres que te vuelva a echar? -

- ¿Quieres que me vaya? -

- Haz lo que quieras - el chico volvió a mirar por la ventana molesto.

- Quiero quedarme y convencerte - dijo con aquella sonrisa engreída tan propia del muchacho.

- No me uniré a tu estúpido club -

- Al menos dale una oportunidad, ve a vernos a algún ensayo -

- No tengo tiempo para andar desperdiciándolo en tonterías -

- Estamos todos los días después de clases en el auditorio, por si algún día tienes tiempo libre, my little Ichimatsu -

- ¡Que no me digas así! -

- Ya, relax - sonrió mientras se paraba de donde estaba sentado - debo irme, pero te veo mañana otra vez, little Ichimatsu - dijo mientras caminaba hacia la salida del salón antes de recibir la furia del arisco chico.

- ¡Que no soy little Ichimatsu! - Dijo enojado al aire, ya que el otro había escapado por la puerta.

Los días eran tranquilos y sin grandes novedades, Ichimatsu empezó a esperar la compañía del altanero joven casi sin darse cuenta y lo poco que le respondía a sus monólogos, Karamatsu lo atesoraba con la ilusión de que antes de que el mes acabará lograría que se uniera a club, tan sólo le quedaban 2 semanas para ese momento, comenzó a ponerse nervioso, debía cambiar su estrategia una vez más.

Como cada día, Ichimatsu salía tranquilamente de la escuela cuando un grupo de aproximadamente 10 personas le impidió el paso. Todos estaban liderados por Karamatsu, por supuesto.

- ¡Oh my little Ichimatsu, que coincidencia encontrarte aquí! - Dijo dramáticamente Karamatsu fingiendo sorpresa.

Ichimatsu se quedó en silencio durante unos segundos antes de contestar.

- No me parece que sea mucha coincidencia emboscarme a la salida de la escuela - espetó indiferente.

- ¿Emboscada? ¿Dónde? Quizás son alucinaciones tuyas my little boy - dijo aparentando demencia Karamatsu.

- Sí, claro - dijo el otro entornando los ojos.

- Anyways, ya que nos hemos encontrado, que te parece acompañarnos a comer algo, yo invito - dijo sonriendo mientras posaba una de sus manos en el pecho con dramatismo
Ichimatsu recién cayó en cuenta del grupo que secundaba a Karamatsu en aquella emboscada; eran hombres y mujeres de diferentes clases y todos le sonreían mientras esperaban su respuesta.

- No tengo tiempo - dijo secamente el chico.

- Oh vamos - le habló un muchacho de tez clara, grandes ojos y ademanes delicados, traía un gorro color café claro que combinaba con su mochila del mismo color - será divertido y así aprovechamos de conocer al famoso Ichimatsu de quien tanto nos ha hablado Kara nii-san - dijo el joven mientras tomaba el brazo de Ichimatsu y lo arrastraba, contra su voluntad, hacia donde iban a comer todos.

- ¡Que no quiero maldición! -

- Tu tranquilo, que no mordemos - le dijo el chico extraño sin tomar en cuenta sus reclamos; finalmente Ichimatsu simplemente se dejó llevar, en el fondo si quería ir, pero tampoco iba a decirlo en voz alta.

Fueron a un pequeño local de comida rápida en donde solía comer ese extraño grupo. Todos sentados en una amplia mesa conversaban entre ellos muy alegres y se notaba a leguas la gran confianza que se tenían.

Karamatsu se veía incluso más relajado, menos dramático y pomposo, sonreía sinceramente mientras conversaba de varias cosas con aquellos chicos; Ichimatsu pensó que quizás era otra persona "¿Es éste el mismo que va cada día a hablarme? Se ve muy diferente cuando no actúa como un imbécil presuntuoso, se ve hasta agradable".

Ichimatsu no decía nada frente a tanta conversación y rápidamente alguien lo notó, hablándole despreocupadamente.

- Quizás no lo sepas, pero los que estamos aquí somos algunos de los del club de teatro - dijo el mismo chico que lo arrastró hacia ese lugar. Ichimatsu lo miro sin decirle ni una palabra, el otro estiró su mano hacia él y se presentó.

- Soy Todomatsu, pero dime Totty - Ichimatsu aceptó la mano estrechándola con desconfianza

-Ichimatsu…-

- Sí todos lo sabemos, no era broma que Kara nii-san nos habla de ti siempre - dijo riendo dulcemente.

- Hmm - la verdad Ichimatsu no sabía cómo tomarse eso, ¿debería sentirse incómodo? instintivamente su mirada se dirigió hacia Karamatsu quien seguía conversando y riendo al otro lado de la mesa.

- Él creía que si venías con nosotros quizás te convencieras de entrar al club - Ichimatsu volvió a fijar la vista en el chico - cree que tienes gran potencial -

- ¿Por qué yo? -

- Pues, podrías preguntárselo tú mismo -

- Prefiero no saberlo entonces - Totty río con aquello.

- No es tan malo como se ve, sé que parece pretencioso y altanero, pero en el fondo es una buena persona, si no yo creo que la gente no le querría tanto. Kara nii-san es... digamos que un tanto especial -

- No me había dado cuenta - dijo irónico Ichimatsu - ¿de verdad son hermanos? -

- Oh no, somos amigos desde pequeños, aunque nos faltó poco para ser hermanos - otra vez el joven río; en ese momento les trajeron la comida que habían pedido y Totty la miró con cara de hastío.

- No puedo comer eso, mira todo el aceite que tiene, me llenaría de granos - dijo Totty indignado.

- Oh vamos Totty, por una vez no te hará daño - dijo uno de los chicos que ahí se encontraba mientras paseaba la comida aceitosa frente a la cara de Totty, a lo que este simplemente corrió su rostro asqueado.

- ¡Ni hablar! Esta piel no se mantiene sola, ¿sabes? -

Ichimatsu simplemente se dedicaba a comer ignorando el gran jolgorio que había en esa mesa, pero en el fondo se sentía cómodo, había algo en esos ruidosos chicos que le agradaba, también era interesante ver al presuntuoso actuando normal, se veía más persona, más afable, mucho más interesante que cuando actúa de esa forma tan pomposa, ¿a quién quería impresionar actuando de esa manera? No lo entendía. Sin darse cuenta se había quedado mirando al chico fijamente mientras este reía y conversaba. En un momento el otro también fijo su mirada en él y simplemente le sonrió mientras le guiñaba un ojo coquetamente.

Ichimatsu sintió su cara arder por haber sido descubierto en aquella situación y desvió rápidamente su mirada.

- Ahora que me fijo, tu piel se ve muy tersa, ¿haces algo para mantenerla así? - le dijo el delicado joven.

- Nada en especial… -

- ¡Que envidia! -

Quizás sí iría a ver algún ensayo, claro, sin que nadie se enterara.

Ya era la tercera semana del primer mes y el tiempo se agotaba para Karamatsu, empezaba a ponerse nervioso, aunque el único que lo sabía era Totty que insistía en que el chico vendría solo a unirse, que si trataba de presionarlo sería peor.

- Pero Totty, ¿y si al final fracaso y no logro que se una al club? -

- Bueno, siempre puedes acercarte con otra excusa - dijo despreocupadamente Totty a lo que Karamatsu lo miró extrañado.

- ¿Por qué dices eso? Yo solo quiero aprovechar el gran potencial que tiene Ichimatsu -

- Sí, lo sé, por eso vas cada día a su salón a hablar con él -

- ¡Para convencerlo! -

- Claro Kara nii-san, te creo - le dijo el chico sonriendo dulcemente.

- Cuando sonríes así no sé si lo dices irónicamente o si de verdad me crees -

- Es como tú quieras verlo Kara nii-san, solo te digo que le des tiempo, se nota que el chico es algo tímido -

Los dos chicos van al teatro dónde ensayaban cada día junto al resto del club la obra que presentarían antes de vacaciones de verano. Todos estaban preparándose para comenzar el ensayo, incluido su profesor a cargo, Iyami; atrás del escenario todo era un caos organizado entre los muchos "tramoyas" encargados de diferentes cosas que daban vida a las obras.

Karamatsu leía despreocupadamente el guion antes de que tocara su entrada al ensayo cuando Totty salió de una de sus escenas y se le acercó con una gran sonrisa.

- Kara nii-san, asegúrate de hacer la actuación de tu vida - dijo Totty sonriéndole.

- Siempre lo hago my little Totty - dijo presuntuosamente Karamatsu.

- Lo sé, pero creo que hoy en especial querrás impresionar a alguien que está allá afuera -

- ¿Quién? -

- Tú sal y fíjate en el fondo del teatro, ¡pero no dejes de actuar! - le dijo antes de darle un pequeño empujón hacia el escenario, era su turno.

Karamatsu salió interpretando su papel como en cualquier otro ensayo, fijándose con mucho esfuerzo en aquello que le había dicho Totty, los focos le dificultaba un poco aquella tarea; finalmente lo vio, casi escondido en una de las butacas del final estaba Ichimatsu, y algo en él despertó, como un fuego que nacía desde la boca del estómago.

En ese momento no había nadie que deslumbrara el escenario como Karamatsu, su actuación era simplemente impecable, nada estaba sobreactuado o exagerado, la naturalidad de su personaje salía de cada poro de su cuerpo, su voz se extendía por todo el auditorio de manera clara y sin titubeos, era sencillamente la mejor actuación de su vida y absolutamente todos quedaron pasmados, maravillados; Ichimatsu no fue la excepción, ahora entendía por qué el chico era tan asquerosamente popular, ¡aquello había sido genial! ¿Ahora como le decía que no? Al fin comprendía por qué todos le seguían los pasos y lo alababan por los pasillos ¿Por qué entonces querría que precisamente él se uniera al club? Se veía tan deslumbrante sobre el escenario que algo empezó a crecer en él.

- "Yo también quiero brillar así" -

Y escapó. Cuando Karamatsu salió del escenario a Ichimatsu le entró pánico admitir aquello en voz alta y huyó hacia la salida antes de que alguien se diera cuenta que había estado ahí, pero Karamatsu ya lo presentía y lo alcanzó en la salida del teatro con la mejor sonrisa que pudo formar, Ichimatsu palideció.

- ¿Te ha gustado el ensayo? - le dijo apenas lo tuvo al frente mientras se apoyaba en una pared con sus brazos cruzados sobre el pecho.

Ichimatsu quiso escapar ignorando y pasando de largo frente a él, pero el otro no iba a dejarlo ir tan fácilmente y, sujetando uno de sus brazos, hizo que se detuviera.

- Wait, wait, my little Ichimatsu, al fin viniste a vernos, al menos dime que piensas -

- Que no me digas así -

- Está bien, solo dime que piensas -

- Fue… - miró en todas las direcciones posibles menos hacia aquel sujeto que tenía al frente - supongo que como cualquier ensayo de una obra -

- ¿Pero te gustó? - Insistió Karamatsu.

- ¿Es eso importante? -

- ¡Of course! -

- Estuvo...bien, supongo -

Eso era más de lo que hubiera esperado del chico, pero aun así esperaba haber causado una mejor impresión en él y eso le tocó un poco la moral. ¿Por qué el chico era tan difícil?, ¿no era más fácil simplemente dejarlo tranquilo y seguir con su vida, olvidándose de ese arisco, peculiar y extrañamente interesante chico de primer año? Pero no, Karamatsu era torpe e insistente y ¡no se daría por vencido con esto ni ahora ni nunca!

- ¡Únete al club, Ichimatsu! - Dijo casi gritando con toda la convicción de su cuerpo.

El otro se impresionó por ese grito-súplica-demanda y dudó por un momento, ¿y si se unía?

- ¿Por qué yo?, de todos los nuevos de primer año, ¿por qué tienes que insistirme a mí? -

- ¡Porque sé que tienes potencial! -

- Son solo suposiciones -

- Claro que no, ya lo comprobé - dijo sonriendo.

- ¿Cómo? -

- Si eres capaz de gritarme como lo hiciste en aquella ocasión, en donde cada una de tus palabras fueron claras y precisas, tu tono excelente y sin mencionar que lograste expresar tantos sentimientos en tan pocas palabras, entonces tienes talento; hay algo dentro tuyo que quiere salir y brillar, ¡el teatro es perfecto para hacerte deslumbrar, Ichimatsu! -

Karamatsu se encontraba exaltado y casi había gritado todo aquello, se sentía nervioso y ansioso, gesticuló más de lo que hubiera querido y en su mirada se notaban todos estos sentimientos.

Ichimatsu estaba enmudecido; bien ya tenía la razón de su insistencia, se castigó mentalmente por haberle gritado en esa ocasión y no sabía cómo responder a todo lo que le había dicho, en realidad no sabía de qué manera negarse porque en el fondo sí que quería unirse.

Karamatsu al no ver respuesta Insistió.

- Al menos dime que lo pensarás -

Ichimatsu estaba dudando, le empezaba a doler la cabeza, aquel chico no le dejaría ir a menos que le diera una respuesta.

- Yo...lo voy a pensar - dijo casi en un susurro.

Karamatsu quiso ponerse a saltar, gritar, abrazarlo y luego llorar, ¡al fin había conseguido que el chico diera señales de interés! Pero no hizo nada de eso, en cambio sonrió altaneramente como solía hacerlo y se dirigió al chico.

- Aquí te estaré esperando, my little boy -

Ichimatsu simplemente se fue pensando.

"¡¿En qué lío me metí?!"