Los personajes de twilight no me pertenecen solo el trama.
Sin poder mirar, mirandote.
Por angielizz.
-Despierta, dormilón. – la voz de Emmet me saco de mi profundo sueño.
- Ok, ya, ya voy en diez minutos bajo.
- Apresúrate, que se nos hace tarde.
- Seguro, bajo en diez minutos.
Definitivamente me tarde unos diez minutos, me tarde lo que debía en abrochar mis agujetas y baje las escaleras. Alice me ayudo a avisarme si toda mi ropa la puse como debía y ella dijo que se me veía muy bien.
Me estaban matando los nervios, Alice me había dado unos lentes negros y según ella tanto Emmet como Jasper llevarían y de esa manera yo pasaría desapercibido en el sentido de que no se darían tan rápido de quien era, pero dudaba que alguien aquí en este lugar tan pequeño como Forks nadie se diera cuenta de mi ceguera.
Sentí una mano tomar la mía y apretarla supuse que sería Alice a mi lado nerviosa, si yo conocía a alguien que se quejaba de lo discriminantes que solían ser los chicos aquí en la escuela esa era Alice.
- No se van a meter contigo Edward no hay porque estar nervioso. – la voz de mi hermana me hizo reír.
- Creo que aquí la única nerviosa eres tu Alice, no tengo duda que si alguien se mete conmigo entre clases se den un susto al conocer al duende que tengo como hermana.
- Y al musculoso hermano que tienes, de eso no te olvides. – Emmet, parecía más ansioso de dar una buena pelea y claro si alguien se metía conmigo sería muy bien visto que mi hermano me defendiera, aunque yo y mi familia supiéramos que el solo quería buscar un buen pleito y nada más.
En un momento llegue a creer que todos habían guardado silencio para dejarme pensar o algo por el estilo hasta que una parte de mi me dijo.
Hemos llegado a tu nueva escuela.
- ¿Estás listo Edward? – la voz de Rosalie me sorprendió tenia al igual que Alice nerviosismo y miedo ante la reacción de ellos.
- Nunca lo he estado más.
Alice tomo mi mano con más fuerza y me jalo hacia ella para que bajáramos del carro ya que yo me encontraba en el asiento del medio del convertible de Rosalie. Alice soltó mi mano y supuse que era para que yo bajara así que con un suspiro baje del carro con cuidado, al pararme fuera por fin del carro, sentí otra vez una mano alrededor de la mía y supuse que era la de Alice, ella me dijo a mi oído que nos tocaba entrar juntos a la clase de Historia, que no sería difícil esa materia para mí y que el maestro no me haría sufrir con una presentación tonta, al pasar caminando escuchaba unos "ya vistes al chico nuevo" o "dicen que es un Cullen", " es guapísimo" "definitivamente debería de darle mi numero" o también "guau" y "oh", me pregunte si mis hermanos en verdad eran tan influyentes como solía decir Emmet, pero quizás era que solo era el chico nuevo.
Al llegar a la clase, o eso supuse yo, el profesor me presento ante el grupo y después nos dejo continuar con nuestro recorrido, Alice me indico cuando y donde sentarme y yo solo continúe con su explicación, la clase que el profesor dio la había estudiado ya, así que no hice apuntes ni leí nada.
En la siguiente clase Trigonometría Alice me dijo lo que el profesor escribía y yo lo apuntaba, fueron operaciones fáciles y sin ninguna dificultad de promedio.
Así pasaron la hora hasta que Alice me dijo que era hora de ir a el almuerzo, me jalo de la mano y otra vez volví a escuchar los tontos sonidos de las personas solo que había algunos distintos como:
"Alice anda con Edward"
"Que hombre"
"Espero que ella aun ande con Jasper y no con él"
"¿Tendrá alguna novia?" y la mayor parte de ellos se basaban en mi físico.
La verdad nunca antes me había tomado como alguien guapo, nunca nadie me lo había dicho aparte de mis papas y mis hermanas, pero solo eran ellos, y entre la familia nunca importa el físico, la verdad siempre imagine que yo sería feo mi cara demacrada por mis muchas caídas que tuve en mi infancia al estar ciego y por lo mucho que odiaba la idea de usar un tonto bastón a todos lados.
- Edward, ¿Cómo te fue? – me dijo Jasper cuando llegamos supuse a la mesa y me senté.
- Bien, solo que no he dejado de escuchar sus comentarios, incluso algunos en los que creen que Alice te cambio por mí, eso suena tonto. – le dije en broma.
- Bah… Alice, demostrémosles que se equivocan. – hubo un silencio de parte de ambos supuse que se estaban besando o algo así – Ahora no creo que digan nada de eso y si vuelve a suceder tendremos que hacer esto enfrente de todos y cada uno de ellos.
- A mi no me importaría recargarles quien es mi novio. – le respondió Alice
- Hola, Edward, Alice, Jasper, ¿Cómo te fue Edward que tan mal te trata la escuela? – la voz de Emmet sonaba divertida pero tenía un punto de frustración, así que de seguro él y Rose se volvieron a enojar.
- Aun no me he caído, ni lastimado a nadie… así que bien – le respondí lo más sincero que pude.
- Eso sí que es raro… - musito Rose a mi otro lado donde supuse acababa de ponerse.
- ¿Qué cosa? – dijo Emmet, pero con un tono algo rudo, nunca lo había escuchado hablarle de esa forma a Rose.
- La chica nueva se sentó solamente con Ángela, Newton y Eric… y ya no hay tantos chicos a su alrededor… supongo que Edward le ha quitado un gran peso de encima a la chica. – respondió Alice.
- Cierto, ella tenía cara de querer desaparecer y no volver… ahora solo quiere… parecer normal supongo con ellos.
- Yo la entiendo supongo que si pudiera ver ya hubiera salido huyendo de aquí sin pensarlo, pero para mi suerte no veo nada y creo que es diferente escuchar murmullos a ver las expresiones de ellos.
- Edward no pienses de esa forma tan cruel. – me dijo Jasper.
- Lo lamento, estaba solo bromeando… sé que no es de buen gusto mi broma, lo siento.
Me ver como mis hermanos sufrían por mi culpa la mayor parte del tiempo llegue a creer que solo serbia como un estorbo mas, que entre yo y la basura, la basura es mas útil y al menos ella tenía un uso antes de ser basura y después de serlo, y yo no encontraba nunca una meta para vivir, recordaba mis muchas veces cuando me enojaba en mis inicios de adolescencia y llegue a decir en voz alta lo que pensaba y como me sentía al respecto, pero sabía que aunque no podía ver y la vida conmigo no había sido justa, tenía una familia que me amaba y me quería tal y como era, aceptaban mi condición y estaban conmigo sin ningún inconveniente y sabia también que aunque no podía leer sus expresiones sabia que en su voz estaba el dolor, ira, coraje, miedo, y todos sus sentimientos de preocupación hacia mí.
La vida no fue justa y lo sabía, mas no lo entendía, ¿es que acaso a mi corta edad de diez había hecho algo malo o indebido, un pecado imperdonable? Quizás dios creía eso o se había equivocado de persona, quizás la vida me odiaba, quizás, no lo sabía, quizás nunca lo sabría pero si sabia como enfrentarlo, sabía que era una barrera mas, un rio que no me dejaba llegar al otro lado, que estaba en mi pesadilla sin fin, quizás en mi jardín había entrado en un laberinto que me había llevado a perderme, quizás compre una mansión muy grande y me quede sin llaves para salir de la habitación a la que entre y solo se abría de afuera, quizás estaba en un cuarto obscuro y se me había perdido la llave para salir y no había luz para buscarla.
Pero esto no era una barrera mas, no había rio que cruzar, no había una pesadilla, ni un laberinto en mi jardín, no existía una mansión muy grande, y tampoco era un cuarto muy obscuro, yo no tenía tanta suerte, porque una barrera la saltaría, un rio lo nadaría, en una pesadilla despertaría, un laberinto no me haría perderme, no era tan tonto para comprar una mansión que solo se abría de afuera y si fuera el caso gritaría, y no existía un cuarto demasiado obscuro para mí.
Era la vida y no podía luchar contra ella y salir ganando, solo podía afrontarla y buscar una manera de vivir, un punto al cual centrarme y esa era mi familia, no tenía una luz inagotable de energía quizás, pero no me daría por vencido la buscaría y encontraría.
- Quisiera hablarle, en verdad que si a la chica nueva… me gustaría cambiar su estilo de vestir, viste no sé, muy… inocente… o no sé cómo explicarlo – dijo Alice, para cambiar de tema y hacer el ambiente más relajado.
- No estaría mal, también podríamos maquillarla, buscar su color o algo para que se vea más grande o como una chica que no tiene dieciséis. – dijo Rose.
Después de eso Alice y Rose comenzaron con una plática de cómo deberían vestir a la chica nueva y que colores le quedarían, después lo cambiaron a una conversación de una salida para ellas de compras, y esas cosas de chicas, mientras que tanto Jasper como Emmet discutían sobre que harían el fin de semana aunque aun faltara bastante ya que apenas era martes, pero ellos aun así tenían que pensar en si ir a acampar era buena idea o hacer algo los tres juntos como por ejemplo hacer una salida a donde fuera, aunque yo no preste mucha atención a su conversación ya que yo prefería que ellos se divirtieran haciendo algo más divertido que estar conmigo, ya que a mí no me importaba estar más tiempo en casa disfrutando de la compañía de Esme o mis hermanas o mi piano y las melodías que compuse, sabía que era difícil tocarlo pero para mí era algo muy normal incluso siendo ciego era muy sencillo para mí.
Tocaron para entrar a la siguiente clase, ya me había hartado de intentar comer lo que estaba frente a mí, Rose me lo había traído a mi mesa, así que solo quería entrar a mi siguiente clase, la cual me había dicho Alice la tendría solo y eso estaba bien.
-Edward aquí es el aula de biología, yo voy a venir por ti al terminar la clase, suerte. – me dijo Alice al llegar a la clase, cuando sentí que ella se había dado vuelta e irse, entre camine a ciegas, algo normal en mi, intentando no poner mis manos frente a mí.
-Usted ha de ser el joven Cullen, es un gusto bienvenido a la escuela, espero que le guste. – me dijo quien de seguro era el profesor.
- Gracias… ¿Dónde es mi asiento?- esperaba con todas mis ansias que él me dijera donde era mi lugar y me guiara según Alice, los maestros sabían que yo era ciego, esperaba que el no fuera la excepción.
- Claro, es en la esquina, justo allá. – demonios, como iba llegar a mi lugar, si no me guiaban. Avance con mi suerte cuatro pasos antes de tropezar con alguien y llevarlo conmigo al suelo.
Hasta aquí llegaba mi record de no tirar a nada ni nadie.
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