Konnichiwa! Como me han dicho algunas de mis amigas aquí (¡Sigo viva!) y eso ya es un milagro :D
Muchas gracias por seguir esta historia, por leerla, y por dejar reviews *un Hibari de chocolate para cada una por el San valentín atrasado* (y ya estamos a marzo ¬¬). Bueno... ¿les parece un HibaHaru Special White Day? (haganmelo saber :D)
Advertencia: Hibari ooc (ya le dió cupido y no lo pude evitar XD)
Disclaimer: KHR! no me pertenece ni sus personajes (sí fuera mio; habría 1886 por todos lados, y no sería shonen sino shoujo, y sería desconocido para el mundo porque simplemente no existiría XD. Esta bien, ya no escribó mis divagaciones).
Disfruten el capítulo =)
Una chica de hebras cafés transitaba a paso solemne por las calles poco transitadas a esa hora; ya que las personas se encontraban trabajando y los adolescentes jugando o en centros comerciales.
Miró su reloj; 4:30.
Dino-san se había ofrecido acompañarla; pero ella se negó rotundamente; argumentando que no quería causarle más problemas. El blondo aceptó la decisión de la chica y se despidió.
[***]
Hibari buscaba por el parque, por las calles, incluso entró en un lugar con multitudes en busca de aquel novato que le había hecho correr en pijama. Cada vez que recordaba, sentía una furia recorrer su cuerpo; definitivamente lo mordería hasta la muerte.
En ese momento; alcanzó a ver una cabellera café; medio ondulada, larga; amarrada en una coleta.
'La mujer de ayer'
Y sin pensar; olvidó al herbívoro y fue tras la chica.
Se veía menos decaída que el día anterior; eso de alguna forma le hizo sentirse ligero, pero ella seguía con el semblante ausente; parecía meditar algo.
Media hora más de camino; y ella ni se había percatado de su presencia, a pesar de que todas las personas que le veían huían; por lo tanto las personas que pasaban junto a ella también huían, pues Kyoya iba a metros de distancia.
Repentinamente la morena cruzó una calle; y se detuvo frente a un edifico blanco de forma rectangular. Miura aspiró aire para darse fuerzas; levantó la frente, se dio dos palmaditas en el rostro y antes de entrar gritó.
—¡Ánimo Haru! —y con el mismo porte de confianza se adentró al edificio. Hibari como venía haciendo, la siguió hasta dentro; le movía la curiosidad; aunque bien podría estar haciendo otras cosas más importantes.
Observó una recepción cuadrada; la morena le agradecía a la dependienta; y se encaminaba a la segunda planta del lugar.
Ella subió las escaleras; introduciéndose en un pequeño cuarto. Hibari recargado desde la esquina de una pared; escuchaba los sollozos de las personas; poco le importaba. Estaba por irse, cuando la vio salir.
Su boca casi se abre de la impresión; suerte de él ser estoico.
La chica vestía un kimono negro con matices discretos difuminados en violeta tanto en su hombro izquierdo como en el obi que llevaba; pues lo demás era completamente oscuro, con excepción de una flor de loto en la parte de sus rodillas al costado derecho que adornaba la mayoría de esa sección. Era grande, pero no exagerado. El peinado era un chongo recogido con una horquilla morada de una rosa a la que le caían por los costados finos pétalos sujetados con hilo trasparente.
Hermosa.
No llevaba maquillaje, pero eso la hacía ver sublime. Se sintió idiota por primera vez en su vida al percatarse de su palpitante corazón. Frunció las cejas ante su descubrimiento.
Ella se acercaba a él; ¿le había visto?, nuevamente ese "dokun, dokun"* en su pecho que le molestaba.
[***]
Miura sentía sus ojos acuosos y veía todo nublado; pero no, debía de sacar las fuerzas de algún lado. Caminó rumbó a la sección donde le esperarían los conocidos y amistades de su padre.
[***]
¡Le había pasado de largo! ¡a él! ¡a Hibari Kyoya!. Una cosa era temerle, alejarse de él; ser respetado; y aunque jamás en su vida deseó que alguien se acercará a él; en estos momentos sentía una sensación desagradable.
E un impulso; la apretó del brazo antes de que continuara; ella le miró desconcertada; al percatarse de quién estaba ahí; exclamó.
—¡Hibari-san! —. Y el aludido esbozó una mueca de sorpresa, pero levemente sonrió. Miura no sabía qué hacer; ¿la había descubierto? ¿la quería golpear?. No, por favor; no en este momento.
—¿Nombre? —preguntó el moreno; confundida contesto.
—Haru-desu —. Hibari curvó los labios en disgusto; igual, su nombre empezaba igual al herbívoro que debía golpear.
—Te acompaño —ofreció se sin pensarlo. Haru le miró contrariada, pero aceptó; al parecer no la había reconocido; suspiró aliviada. Sin saberlo la presencia de ese chico le aminoraba el peso y la presión de lo que venía; por un instante se había olvidado de lo demás para centrarse en él.
Las puertas de madera y papel arroz se abrieron de par en par. Al centro reposaban las cenizas y el cuadro del rostro de su padre en marco caoba e impreso monocromático. Hibari la miró de reojo; la muchacha con el porte de una dama saludo en un leve cabeceó a los presentes. El moreno se retiró a una esquina de aquel pequeño cuarto.
Miura se posicionó en el centro; frente a la imagen. Reverenciando tres veces; y juntando sus palmas la misma cantidad. En acto solemne, se colocó al lateral de aquel altar; recibiendo el pésame y la reverencia de despedida de los adultos.
Tanto ella como Kyoya alcanzaron a escuchar.
"—Es una lástima que ella tenga que pagar los gastos. Es muy joven —".
"—Apenas quince o dieciséis años; y además mantener a su madre en el hospital. Seguramente en unos días estará pidiéndonos ayuda —"
"—¡Já! No me sorprendería que se hubiera acabado el dinero en caprichos juveniles, y en este sencillo cortejo; para después ir a rogar ayuda descaradamente —"
"—¡Shhh! La harán sentir mal. Además ella es la hija de uno de nuestros amigos. No podemos abandonarla—".
Los murmurios terminaron por parte de aquellos adultos. Haru al ver las intenciones asesinas de Hibari sonrió; a pesar de su apariencia era buena persona; pensó.
Se dirigió a los adultos, y con una elegante sonrisa comentó.
—Agradezco sus preocupaciones; pero no son necesarias. El dinero de la operación, de este servicio, de los gastos de mi madre y demás los pagaré con el empleo que conseguí. Y no he gastado nada en caprichos personales; no se inquieten por eso —. Los aludidos callaron; algunos de ellos se sintieron indignados y se marcharon. Kyoya no podía apartar su vista de ella.
'Una herbívora débil, fuerte e inquietante'
Las personas se empezaban a despedir; la muchacha asentía y sonreía con gratitud. Una vez la última persona se retiró; sin contar al prefecto. Miura soltó un suspiró cansado y melancólico.
Se acomodó frente al retrato; mirando fijamente el rostro de su padre en aquel papel. No sintió el momento en que el moreno se posó detrás de ella y se inclinó a presentar sus respetos por primera vez en el día. La chica entre sorprendida y verdaderamente agradecida sonrió con unas pequeñas gotas a punto de caer de sus ojos.
Cuando el prefecto terminó, dirigió su vista a la chica que le veía con una calurosa mirada; esos ojos cacao reflejaban tanto en esos momentos. Era un torbellino de sensaciones, desde dolor, tristeza, agradecimiento, felicidad, consuelo; eran tantos los sentimientos encerrados en aquellos ojos que le costó trabajo mirarla directamente; sentía que de un momento a otro sus mejillas se teñirían de color.
Desviando por primera vez en su vida la mirada; observó el rostro del señor desconocido y preguntó.
—¿Tú padre? —. Ella asintió; calmando sus emociones. Se sentía afligida, pero por alguna razón le hacía feliz que aquel chico violento la acompañase; y no la dejase sola desde el inició de la ceremonia ni en estos momentos. Aunque él no lo sabía, su presencia fue un gran apoyo; no le había hablado más que unas palabras, pero su simple presencia bastaba para tranquilizarla.
—Gracias… —susurró apenada. Kyoya la miro fijamente, no hizo gesto alguno; pero eso era innecesario; y por algún motivo sabía que ella le entendería. La castaña empezó a hablar.
—Era un excelente padre. Despistado, muy centrado en sus deberes, pero jamás descuido a mi madre o a amí. Lo quiero mucho —terminó antes de que las palabras se le hicieran nudo.
El chico preguntó.
—¿Quieres, no es querías? —sus azules intensos esperaban la respuesta; la muchacha sin impedir sus lágrimas, dejó que salieran junto a una sonrisa verdadera que exaltó el alma del prefecto.
—Lo quiero porque jamás lo olvidare, y mi corazón le recordara aunque ya no este conmigo —. Y sin saberlo, el corazón del joven quedó prendado de aquella sonrisa que contrario a la debilidad que se esperaba, aunado a las palabras; era una muestra de una fuerza que no conocía hasta el día de hoy.
—Mh —respondió desviando la mirada al lado contrario de ella. La chica sonrió, y como sí hablase con su padre dijo.
—Otou-san; esta persona a mi lado es un amigo muy importante para Haru. Se llama Hibari Kyoya —. El aludido miro la fotografía y cabeceó en aceptación dubitativo; era extraño sentirse así y estar tan calmo durante tanto rato.
"Y es el sujeto que debo de cuidar por mi trabajo" Haru bajó su mirada ensombrecida; por alguna razón pensar en Hibari como trabajo ya no era lo mismo; preferiría haberlo conocido de forma diferente; así al menos su amistad sería sincera. Sin dinero de por medio.
Sus sentimientos de pesar se esfumaron cuando escuchó.
—Un placer conocerle —la voz gruesa y firme de su custodiado la trajo de regresó a la realidad; y la morena pensó.
"Pagaré esa deuda, y mis sentimientos de amistad serán verdaderos. No le engañaré; bueno… con excepción de lo de ser hombre-desu".
Y positivamente observó el rostro del azabache.
—Es tarde… —susurró; él la miró cuestionante. Ella agregó —dentro de poco será el "adiós" definitivo, tengo miedo —. El acto que siguió a esas palabras la dejo indefensa; Hibari le había abrazado, otorgándole su hombro como fuente de consuelo; y ella aceptó. Llorando todo lo que no había podido desde hace días, humedeciendo la blanca camisa del prefecto y parte de su chaqueta negra. Intentando ahogar sus gemidos, pero la simple frase "no te contengas" la liberó de cualquier recatamiento; y en segundos soltó sus gimoteos de dolor.
La noche arribó, con ella la despedida; y Miura aún en los brazos de muchacho; recibió las cenizas de su padre; y observó como todos los adornos eran removidos. Se alejó del aquel reconfortante abrazo y mirando ese azul grisáceo; dijo.
—Tengo que llevarlo al cementerio; me espera un empleado para terminar este servició. Gracias por todo —. Esa frase a despedida le incomodo al moreno, pero no dijo nada. Seguramente era algo que quería hacer sola; él mejor que nadie sabía qué era estar en solitud. Y notaba el esfuerzo de ella al decir esas palabras; seguramente lo más fácil sería pedirle ayuda a él. E incluso así; se daba fuerzas sola para terminar una parte de su vida, para despedirse de una persona importante para ella; su padre.
Kyoya no se atrevió a preguntar algo cursi; como "¿te volveré a ver?", pero su mente pedía a gritos la respuesta a esa y otras preguntas.
Era tan extraño, a penas conocerla, y haber compartido con ella algo tan personal, tan íntimo; un familiar y más la despedida del mismo era tan difícil que ni él se entendía; pero sabía que no se arrepentía de ninguna de sus extrañas acciones del día.
Sin una palabra se levantó, le dio la espalda y se retiró de aquel lugar. No había más que decir; no existían palabras de aliento, él no podía hacer más por ella; y ambos lo sabían. Y ese día, se retiró sin despedirse; porque de algo estaba seguro. La volvería a ver.
*dokun; la onomatopeya japonesa del sonido del corazón.
Nota: Bien; Hibari me quedó ooc, lo sé TT-TT No me maten (y les prometo que no se me hará costumbre ponerlo ooc tan seguido _bueno, al menos lo intentaré _). Pero creo que cuando tienes un flechazo romántico; actúas sin pensar y de forma distinta a la usual; además de que era algo serio; y sí logré plasmar lo que quería. Sabrán que Hibari quedó más prendado de ella, pues también se necesita fuerza para mostrar lo que se siente, aunque sea a través del llanto; y eso él lo entendió al ver a Haru (según Tsuki ¬¬ XD).
¿Qué más?. Pues al parecer el romance todavía espera; y en esta ocasión el primero en torcer tal vez sea nuestro querido moreno de ojos azules XD.
Ok, cuídense mucho *besos*
Gracias por sus reviews a:
Mary-chan: Jeje, pues si; pobre Haru. Y ya ves; Hibari sí se aventó el maratón en pijama XD (fue súper gracioso para mi escribir eso, aun me acuerdo y me rió XD). Lamentó no haber puesto el encuentro con los arcobalenos, eso será en el próximo. Saludos Mary-chan n_n
Yuuniie Kuran: Gracias; pues creo que no era lo que esperabas. Pues me quedó muy dulce y con un poco de drama; pero lo divertido viene en el próximo XD Ja ne~!
Vicki27: Muchas gracias Vicki-chan; en este Hibari quedó ooc T-T pero mentiría si dijera que no me gustó; esa parte linda de él me encanta aunque le haga ser diferente al carnívoro que conocemos n_n Saludos.
Valeria: ¡Hola!; gracias =) Si, eso mismo pensé yo (eso se verá después, la querrán obligar a la pobre a ser de algún club XD); nuevamente gracias. Un saludo y un abrazo =)
Go men123: ¡Hola! Muchas gracias por tu review :D me alegra que te gustara; bueno, aun no sé si aparezcan ellas, pero espero que sí. Espero saber tu opinión de este capítulo; gracias. Saludos.
Y mi eterna pregunta ¿reviews?
Ja ne! :D
Pd: No me he olvidado de Vongola's Stars ni demás fics; tenganme paciencia por favor. Estoy trabajando en ellos n_n
Proximo capítulo: Conociendo a mis maestros
