Chicos… como les explico esto? Bueno, seré sincera…

Sus reviews de esta semana fueron vacíos y tristes, en serio, si solo van a poner "Udates" o "Actualiza" mejor no pongan nada, neta no pongan nada, siento que me están dando órdenes y me molesta.

Tampoco me acosen por facebook cada día para ver si actualizare ese día.

Amo los reviews, y amo hablar en facebook con ustedes, pero los reviews son retroalimentación para mi, por ejemplo mencionaron de una película que se llama If I stay o algo así, no tengo idea de ella, pero la veré porque dicen que tiene algo de parecido con esta historia. Pero si solo van a escribir literal, una palabra para rellenar y que yo suba, mejor no pongan nada ni siquiera los tomo en cuenta.

Y chicos, estoy estudiando la universidad, tengo cosas que hacer todos los días, además de un empleo. No saben lo difícil que es encontrar un tiempo para escribir. Sin embargo lo hago, y lo comparto con ustedes dispuesta y sinceramente porque les gusta, así que no me acosen en facebook por favor, no tienen idea del valioso tiempo que perdemos en ello. Sin embargo, si quieren platicar de la historia o preguntar algo, que no sea "vas a subir hoy?" todos los días, estoy encantada de platicar.

Bueno, espero no se tomen esto a mal, y sigan apoyando la historia, o de lo contrario, sin reviews, no podemos avanzar y si no avanzamos, mejor me pongo a estudiar anatomía y no subo más si no están interesados.

Ahora a leer

Capitulo tres

Freddie estaba en un estado de shock cuando despertó, no podía, o no quería hablar. Tras ser atendido por las enfermeras, y que ellas confirmaran que había sido el impacto de ver a Sam así, lo llevaron de nuevo a la sala de espera donde se sentó en uno de los sillones y no se movió más. No reaccionaba cuando le hablaban y el café que Beck puso frente a él se había enfriado hacía una hora.

No podía dejar de pensar en Sam, tan pálida como un cadáver, su vida pendiendo de un delgado hilo. Si una de esas maquinas dejaba de funcionar… adiós.

¿Qué iba a hacer si la perdía? ¿Qué iba a hacer él con su vida? ¿Una vida sin Sam? No podía ni quería imaginarse tal cosa. Ya bastante difícil era tener que vivir con ella al otro lado del país, y pensar en tener que vivir sin ella en absoluto le hacía querer quitarse la vida.

-Freddie, vamos a traerle algo de comer a Cat, ¿quieres algo? ¿Necesitas algo? –Freddie negó con la cabeza sin siquiera mirar a Tori. –Escucha Freddie, se que te sientes solo, lo entiendo, pero tus amigos y la mamá y hermana de Sam ya vienen en camino, no deben de tardar. Y, aunque no he convivido tanto con Sam, como Jade o Robbie, las veces que la he visto me bastan para saber que ella es muy fuerte. No se va a rendir sin dar una buena pelea, así es Sam ¿Seguro que no quieres nada?

-Gracias Tori –Respondió Freddie negando con la cabeza. De verdad apreciaba su ayuda, pero simplemente no se sentía correcto que fueran ellos. No así. Ella se levantó y se alejó, dejándolo de nuevo solo con sus pensamientos.

No supo cuanto tiempo pasó desde que Tori hablara con él, o desde que vio a Sam, o desde que había llegado a california, pero lo único que lo pudo regresar en sí, fue la voz de su mamá al entrar a la sala de espera.

-¡Oh mi Freddie! –Dijo Marisa caminando hacia él y Freddie se puso de pie inmediatamente lanzándose a los brazos de su madre para encontrar consuelo como cuando era un niño pequeño. –Lo lamento tanto cariño. Lo lamento tanto.

-Mamá… ella está tan mal… tal vez… tal vez nunca vuelva a despertar…

-Freddie, cariño eso no va a pasar… escucha, soy una enfermera y he visto casos de este tipo más veces de las que me gustaría, y si hijo, a veces la gente no despierta, pero también las he visto despertar Freddie, muchas veces. Despiertan, se recuperan y continúan con su vida. Escucha –Tomó a su muchacho por los hombros –Lo importante es mantener la esperanza hasta el último momento ¿me escuchas Freddie? –Él asintió. Abrazando fuertemente de nuevo a su mamá.

-¿Y podemos verla? –Preguntó Pam Puckett y hasta entonces Freddie se dio cuenta que ahí estaba, junto con Spencer.

-No lo sé señora Puckett, pero… es bastante difícil verla… ni siquiera nos dejan pasar con ella, solo la ve a través de un cristal. –La señora Puckett asintió, sin intentar ocultar las lágrimas de sus ojos.

-Oh Sammy… -Susurró sentándose en uno de los sillones. Freddie nunca la había visto de esa manera, a penas y podía creerlo.

-¿Sabes si alguien puede quedarse con ella durante la noche, Freddie? –Preguntó Spencer poniendo una mano sobre el hombro de la señora Puckett.

-Regularmente se pueden quedar tres o cuatro personas –Dijo la señora Benson –sobre todo cuando el paciente está en una situación tan delicada y si hay espacio. –Freddie y Pam se miraron, haciendo un silencioso acuerdo de que nadie los movería de ese hospital hasta que Sam estuviera despierta y recuperándose.

Unos cuarenta minutos después el teléfono de Pam comenzó a sonar

-¿Hola? Oh, sí, estamos en la sala de espera… claro… bien. –Y con eso simplemente colgó, miró a los demás. –Melanie está en el estacionamiento con Carly. Se quedaron de ver en el aeropuerto. Quiero advertir… bueno… Sam y ella son hermanas gemelas –Explicó Pam a los amigos de Cat quienes asintieron.

Las puertas de la sala de espera se abrieron y todos contuvieron el aliento. Freddie tensó la mandíbula. Ver a Melanie fue como un golpe en el estomago, como un balde de agua fría en invierno. Carly corrió a los brazos de Freddie pero él no podía dejar de ver a Melanie, y ella lo entendió, tal vez debió haber avisado con más tiempo que estaban llegando. Freddie envolvió a Carly entre sus brazos sin quitar la vista de Melanie quien había caminado para abrazar a su mamá.

Melanie comenzó a sentirse un poco incomoda por las miradas de todos sobre ella, lo entendía, era difícil pensar que Sam estuviera ahí adentro, magullada y tal vez irreconocible, y aquí estaba ella, una copia exacta de su hermana mayor por cinco minutos, sana y salva. Incluso ella pensaba que era injusto.

-¿Cómo pasó Freddie? ¿Qué fue lo que pasó? –Preguntó Carly, Freddie suspiró, no quería escuchar la historia tanto como Cat no quería contarla de nuevo, pero los recién llegados tenían derecho a escucharla, así que Cat les contó todo. De nuevo incapaz de continuar al recordar toda la sangre.

Justo cuando estaba terminando de contar la historia, la doctora Hammer apareció por una de las puertas laterales.

-Buenas noches –Saludó a los recién llegados adultos. –Marisa… ¿Es familiar tuyo?

-En realidad, es la novia de mi hijo –Dijo señalando a Freddie.

-Oh, sí, ya decía yo que se me hacía conocido tu muchacho. Marisa y yo trabajamos juntas hace un tiempo en Seattle. En fin, señora Puckett, en vista de que está aquí la pondré al tanto de la situación de su hija… -Y Freddie tuvo que escuchar de nuevo, con detalles como era que el amor de su vida estaba al borde de la muerte. –Primero, vine porque necesitamos sangre para Sam, está demasiado pálida y su organismo está teniendo problemas para recuperar los niveles de sangre, perdió mucha –Cat apretó la mano de Robbie. –Así que si alguien tiene el mismo tipo de sangre que ella –Melanie dio un paso al frente inmediatamente y la doctora Hammer la miró detenidamente. –Tú eres su hermana

-Su hermana gemela –Dijo Melanie asintiendo.

-Ya veo. ¿Alguien más? Sam es O negativo

-Yo soy O negativo –Dijo Tori colocándose al lado de Melanie y por último la señora Benson.

-Muy bien, con ustedes debe ser suficiente. Ahora, pueden quedarse máximo cuatro personas, los demás, mientras que ella siga en observación no tiene mucho caso que se queden, les recomiendo que vayan a descansar. –Todos asintieron, dando las gracias y la doctora Hammer se fue seguida de las tres mujeres que donarían sangre para Sam.

-Necesitan mucha sangre Freddie –Sollozó Carly refugiándose en los brazos de Freddie. -¿Quién se va a quedar?

-Creo que lo mejor es que se queden Pam y Melanie, obviamente, y ustedes dos –Dijo Spencer y luego se giró para mirar a Cat. –Cat, ya has pasado por mucho y luces terriblemente cansada, lo mejor será que vayas a casa y duermas un rato

-Pero Sam…

-Te mantendremos informada por cualquier cosa –Dijo Freddie. –Ve a descansar Cat, lo necesitas –Ella asintió

-Yo la llevaré a casa –Robbie tomó la mano de Cat. –Spencer, si no te vas a quedar aquí puedes quedarte en el apartamento de Sam y Cat al igual que la mamá de Freddie.

-Claro, gracias chicos. –Spencer besó a Carly en la frente –Vendré mañana por la mañana.

-Díganle a Tori y la señora Benson que las esperamos en el estacionamiento –dijo Beck y ellos asintieron y luego Spencer se fue con Cat y sus amigos a descansar, les esperaba una larga jornada.

Cuando las chicas salieron, la señora Puckett les dio las gracias por ayudar a su hija.

-Gracias mamá –Le dijo Freddie a Marisa abrazándola fuertemente. –Gracias

-No es nada Freddie, mañana temprano les traeremos el desayuno –él asintió y luego Tori y la señora Benson se fueron para alcanzar a los demás.

-Bueno, esperaremos un par de minutos mientras terminan de acondicionar la habitación de Samantha, ahí hay dos sofás y dos reclinables para que ustedes puedan descansar, y también aprovechen este tiempo de espera para que Melanie coma algo, necesita recuperar su nivel de sangre.

-Gracias doctora –Dijo Pam y luego la doctora Hammer se fue, dejándolos solos, Carly y Pam se sentaron de nuevo en las sillas de la sala de espera, y cuando Melanie se iba a sentar Freddie la tomó por un brazo.

-Vamos a la cafetería Melanie, tienes que comer algo. ¿Quieren algo? –La señora Puckett negó con la cabeza, Carly pidió un café americano.

Freddie y Melanie permanecieron en silencio el camino hacia la cafetería, pidieron un café para cada quien y un par de panecillos, más por la necesidad de comer que por apetito.

-Lo lamento –Dijo Melanie, notando como Freddie la miraba fijamente. –Lamento ser igual que ella

-Oh, lo siento Mel, no me di cuenta que te estaba viendo, es solo…

-Lo entiendo Freddie. Debe ser difícil, después de verla tan mal…

-Solo… solo quiero que se recupere Melanie, estas 48 horas van a ser eternas… su vida pende de un hilo y yo no puedo hacer nada… si tan solo pudiera ponerle las manos encima el tipo que le hizo esto… te juro…

-Tranquilo –Melanie tomo la mano de Freddie. –El cerebro de Sam solo está en reinicio

-¿Cómo haces para ser tan optimista?

-No lo hago. Solo que si ella lo siente, yo lo siento. Desde anoche me sentía inquieta, incluso pensé en llamarle ¿sabes? Siempre ha sido así, cuando estoy pasando por un momento difícil, ella siempre llama para preguntarme como va todo. Cuando ustedes terminaron, esa noche no podía dormir así que le llame y ella me lo contó todo, estaba tan triste –Freddie sonrió tristemente, también había sido una noche difícil para él. –Desde que éramos niñas, siempre ha sido así de fuerte nuestra conexión de gemelas. Y no sé cómo explicarlo Freddie, pero lo sé, se que su cerebro va a reaccionar, se que ella está luchando, está peleando contra la muerte. Es lo que Sam hace, pelear. Ella es muy fuerte y va a estar bien. –Las palabras de Melanie fueron las únicas capaces de darle consuelo en toda la noche. Todos se lo habían dicho, pero escucharlo de Melanie, su hermana gemela, con su voz tan parecida a la de Sam, eso le había servido de consuelo.

-Gracias Mel. Era lo que necesitaba escuchar. Ella tiene que ponerse bien

Terminaron su café y regresaron a la sala de espera, veinte minutos después, llegó una enfermera a buscarlos para conducirlos a la habitación de Sam.

La señora Puckett entró primero, quería ver ya a su hija, su testaruda hija a la que siempre había admirado en secreto.

Ojalá tuviera una oportunidad para decírselo.

-Oh mi niña –Susurró llevando las manos a su rostro, temblando de miedo. Melanie entró después seguida de Carly y por ultimo Freddie. Él era el único medianamente preparado para verla, porque ya sabía a lo que se enfrentaba, pero no estaba listo para las reacciones de las chicas. Melanie se dejó caer de rodillas al lado de la camilla, tomando la fría e inerte mano de Sam, justo cuando Freddie se disponía a ayudarla a levantarse Carly cayó al piso, inconsciente. Y él fue el único que se movió para hacer algo, para intentar atenderla.

-Está bien joven, la tengo –Dijo la enfermera. –Está bien, solo se desmayó, será mejor que atienda a la otra chica –Freddie asintió, dándole una última mirada preocupada a Carly antes de ir con Melanie.

-Mel, Mel levántate por favor

-Oh Freddie… está como muerta…

-No Mel, tú lo dijiste, tú dijiste que lo sentías, ella está bien y va a estar mejor, solo debemos darle un tiempo y su cerebro estará listo para entrar en acción de nuevo. Tu lo dijiste Melanie… tu lo dijiste –Su voz se cortaba, al borde de las lagrimas, lagrimas de desesperación porque no podía ayudar a Sam ni a su hermana. Ella se dio la vuelta y se levantó para aferrarse fuertemente al cuello de Freddie.

-Si no sale de aquí Freddie, te juro que me voy a morir, te lo juro

-No digas eso Melanie, las dos van a salir bien de aquí, ya lo veras. –Dijo Freddie, porque era lo que tenía que decir, no lo que sentía. En realidad quería decirle que si Sam no salía de esta, él también se iba a morir.

Cuando todos estuvieron más tranquilos, cada quien tomó su lugar, la señora Puckett se acostó en uno de los sofás totalmente inmóvil y con la mirada perdida, al igual que Carly que se sentía demasiado cansada, físicamente por el viaje y mentalmente por el shock de ver a Sam.

Melanie y Freddie colocaron los reclinables a los lados de la camilla de Sam, él a su derecha, ella a su izquierda. Ella se quedó dormida al poco rato, también agotada. Él se sentía cansado, claro que si, demasiado cansado, incluso para dormir.

Todo estaba en silencio, a excepción de la maquina que forzaba el aire dentro y fuera de los pulmones de Sam, la maquina que marcaba sus constantes fisiológicas con su incesante beep y la respiración de las chicas.

Se inclinó hacia adelante y tomó la mano de Sam entre las suyas, frotándola suavemente para regresarle un poco del calor que alguna vez tuvo. ¿Tendría frio? Estaba tan fría… tan pálida.

-Te amo –Susurró con los labios pegados a la mano de Sam que estaba un poco más caliente ahora. –Te amo tanto. Por favor regresa conmigo.

-Todos queremos que regrese chico, no seas egoísta. –Dijo la señora Puckett y Freddie giró la cabeza para verla. Su voz era monótona y su mirada seguía perdida, como si quisiera reunir el humor para el chiste pero le fuera humanamente imposible hacerlo.

-Lo sé, es solo que…

-Ella también te ama demasiado –Le interrumpió. –no dejaba de hablar de ti cuando eran novios. Freddie esto… Freddie lo otro… Freddie, Freddie… y luego, no dejaba de llorar cuando terminaron. De verdad te amaba –Levantó la mirada para por fin hacer contacto visual.

-Me ama. Aun no ha muerto

-Si yo hubiera sido una mejor madre, ella tal vez no se hubiera ido de Seattle. Si yo hubiera sido una mejor madre se hubiera quedado con nosotros Freddie, contigo y conmigo. Si yo hubiera sido una buena madre esto no le hubiera pasado…

-Señora Puckett no puede culparse por esto, fue un accidente –Ella negó con la cabeza.

-Es mi culpa y la del hombre que se pasó el alto. Ahora duerme niño, nos espera una larga jornada. –Ella se acomodó pero no cerró los ojos.

Él decidió dejar el tema por la paz por ahora. Se volvió a acomodar y tomó la mano de Sam entre las suyas. Ya se daría cuenta de que no fue su culpa.

En realidad, había sido culpa de todos. Todos en esa habitación la habían abandonado de una u otra forma en algún momento.

Ella solo había huido de Seattle.

Ella solo había huido del abandono.

Bien, ahí lo tienen.

De verdad espero que no se tomen a mal lo de arriba y que comprendan.

El capitulo dos, en realidad solo tuvo tres reviews así que… si, es realmente triste.

No quiero seguir perdiendo tiempo, tanto para ustedes como para mi, estoy segura que todos tenemos cosas que hacer. Así que díganlo, si no seguimos lo entenderé.

Que tengan una bonita semana chicos, se les quiere.