Capítulo 3 - Temor

El teléfono resonó en la oscuridad. Varias veces. Con su ruido estridente reclamando que alguien le descolgase.

- ¿Quién...? - preguntó una voz soñolienta.

- Stupido fratello(1)! - gritó angustiado alguien al otro lado de la línea.

- Scheiße(2), ¿quién es a estas horas?

- Mi hermano, Doitsu – Feliciano miró al alemán, que dormía junto a él en la cama.

- ¿Qué le ha picado ahora? ¿Se ha vuelto loco ese italiano?... Llamando a estas horas de la madrugada. - refunfuñó Alemania, girándose y poniéndose cómodo para, al menos, intentar conciliar el sueño.

Quedó dándole la espalda al italiano menor. Romano no paraba de gritar.

- Hm... - bostezó Feliciano. - Fratello, ¿por qué llamas a estas horas? ve...

- ¡Ha ocurrido una cosa horrible! - dramatizó.

- Che cossa(3)?

- ¡Llevo llamando al imbécil de España y el muy bastardo no me lo coge! Chigiii ¡Se supone que debería haber vuelto hace cinco horas pero no es así!

- ¿Y no habrá tenido problemas con el avión de vuelta de Cuba? - volvió a bostezar, por un momento perdiendo el interés.

En un caso normal se habría preocupado, pero siendo como eran las tres y media de la madrugada, le tenía más apego a la cama junto a su novio que a su hermano.

- ¡No creo! ¡He mirado el avión y llegó sin problemas! Le debe de haber ocurrido algo. Dios... - se le oía hiperventilar.

- Cálmate, fratello. Seguramente perdió el avión. Tal vez decidió quedarse algún día más, ve.

- ¡Idiota! ¿Y por qué debería hacer tal cosa?

- Bueno, la verdad, no lo sé... - se mantuvo en silencio.- Cuba fue colonia suya, ¿no? Tal vez quiera recordar viejos momentos...

No, eso no se lo creía ni él. Hasta él mismo sabía que lo que le había dicho no era cierto. ¿Quién querría recordar viejos momentos cuando eran estos dolorosos? Pero en lo único en lo que pensaba Feliciano en aquellos momentos era en dormir.

- ¿Pero entonces por qué no me avisó? ¿Por qué ese estúpido no me ha llamado? ¿Por qué-

- Lo sentimos... - el alemán, exasperado, había tomado el teléfono. - … pero ya estamos cerrados. Por favor, llame más tarde y a horas más normales. - remarcó esas dos últimas palabras, agradeciendo en alemán antes de colgar y desconectar la línea, por si volvía a llamar.

- Doitsu...

- Italia, duerme... - contestó de no muy buen humor.- Mañana tenemos que madrugar y no pienso cargarte hasta la sala porque estás demasiado cansado como para andar. - se acostó.- Así que Gute Nacht, Italien(4).

- Buona notte(5), Doitsu, ve~ - se acurrucó contra el pecho del germano y soñó lindo.

- ¡Imbécil! ¡Idiota!

- Lo siento, Lovi-Love...

- ¡Eso no me vale, imbécil! - gritaba Lovino a su teléfono móvil mientras caminaba por los pasillos. - ¿¡Acaso sabes hasta qué hora estuve despierto esperándote! ¡Por tu culpa no he dormido! ¡Tengo unas putas ojeras hasta la boca!

- De verdad que lo siento, Lovi-Love, pero surgió un problema con Cuba y América, y fui a ayudar. Y entonces perdí el avión.

- ¿¡Y por qué no me cogías el móvil!

- Me lo había dejado en el hotel. - rió. Solía ser muy despistado.

- ¡Imbécil bastardo!

- Lovi-Love, no sabes cuánto me alegra saber que te preocupaste por mí, fusososo~

- ¿Preocuparme yo? ¡Ni muerto! ¡Estoy cabreado porque me pediste que te esperase despierto para recibirte y al final me pasé toda la noche en vela! ¡Y, además-

Se oye, interrumpiendo, un sonido agudo, como de un coche derrapando al otro lado de la línea. Luego unos pasos apurados de mucha gente y la respiración agitada de alguien que corre.

- Lovi, tengo que dejarte. ¡Luego hablamos!

- ¡Bastardo, espera! ¿Qué ha ocurrido?

Pero nadie respondió a su pregunta porque ya habían colgado. Refunfuñó.

A lo lejos, el murmullo propio de un tumulto de personas, alrededor de una puerta, captó su atención. Se acercó curioso en busca de la causa. Cuando logró escabullirse por entre la gente hasta el interior de la estancia lo vio.

El cadáver de alguien que en su último suspiro se encontraba escribiendo en la pizarra. El cuerpo muerto de China.

Le entraron náuseas y arcadas muy fuertes ante el olor que desprendía la rápida putrefacción a causa del calor del cuerpo. Era irónico que él, jefe reconocido de la peor de las mafias italianas, se comportase así ante un muerto, pero la realidad es que no era un caso como los que cumplía su famiglia(6). Nunca en su vida se había sentido tan identificado con un cadáver.

Tal vez fue eso, la similitud tan asombrosa que compartía él con China. Ambos eran naciones, como lo era su hermano, el bastardo español o el estúpido macho-patatas. Y también como lo había sido el letón, el ruso y el babacho. Fue en aquellos momentos cuando se percató del riesgo que corría si vida, en todas direcciones.

Entre aquel gentío de agentes americanos que investigaban -o, en su defecto, hacían que- visualizó al alemán apuntando cosas en una libreta. Estaba solo.

- Tú, kraut-Sherlock, ¿dónde está mi hermano? - preguntó con descaro. El alemán apenas le miró al responder, aunque tampoco era necesario.

Con paso decidido y a base de empujones y codazos, Lovino logró salir de allí y adentrarse en los pasillos. Al poco llegó al lugar que le había indicado el alemán. Sin hacer ruido cerró el pestillo tras de sí y le llamó.

- ¿V-Ve? ¿Quién? - inquirió asustado.

Le volvió a llamar. Feliciano se temió lo peor. Arrepintiéndose de no haber cerrado los baños, no se le ocurrió hacer otra cosa que acurrucarse abrazándose las rodillas sobre la letrina sobre la que segundos antes estaba llorando.

- Fratello... Sé que estás ahí.

Esa voz. Nunca se había alegrado tanto de escucharla.

- Sono qui(7) – abrió la puerta. En frente, su hermano le observaba.

- Te estaba buscando.

- No lo sabía, ve... - intentó mostrar la acostumbrada sonrisa de felicidad bobalicona, pero no pudo. Se limpió las lágrimas con la manga de su jersey verde.

- ¿Por qué no vas con el bastardo de las patatas? Es más seguro que estés con él – le costó reconocerlo horrores.

- No. - negó enseguida.- No quiero volver a ver el cadáver.

- Pues no lo veas.

- Tampoco quiero estar cerca de él. Ni respirar su mismo aire... El aire de aquella habitación está viciado y huele a muerte. - escondió la cara en sus rodillas y sollozó.- Yo no quiero tener nada que ver con las muertes, pero Doitsu no piensa lo mismo. Ahora se pasa cada vez más tiempo junto al cadáver y ya actúa... snif, como un detective más de la CIA. Y no entiendo por qué. - comenzó a llorar, aún con la cara escondida. Lovino entró en ese estrecho compartimento y le acarició el pelo, intentando reconfortarlo. Entonces, se le ocurrió algo que decir:

- Sus razones tendrá para comportarse así. Y seguro que son muy buenas.

Luego de esas palabras se hizo el silencio por minutos. Pero no un silencio incómodo, sino uno de esos que sin palabras lo dicen todo. Uno que sólo podía darse entre hermanos.

- Tú lo viste, fratello. Lo viste. - alzó la vista, pero no le miró.- Viste cómo le había dejado el asesino. Sin una mano. Sin poder escribir. El con el cuello roto, como a los conejos y las gallinas. Y toda esa sangre alrededor... Y la espalda... … La espalda.

Le volvieron las arcadas. La espalda del asiático era lo que peor se veía: totalmente desgarrada, con muchas de las blancas vértebras a la luz, rotas. Esta vez no aguantó. Fue a la letrina contigua y devolvió hasta lo que no recordaba haber comido. Al lado, Feliciano permanecía ausente, viviendo en otro mundo.

- ¿Estás mejor? - preguntó al rato.

- Creo que sí. Ya no me queda nada en el estómago. - escupió y se fue a enjuagar la boca para quitarse el sabor a bilis. - ¿Quieres volver ya?

- Sí. Doitsu estará comenzándose a preocupar, ve.

El camino de regreso fue, esta vez sí, de silencio incómodo. Pero es que no había nada que decir.

- ¡Italia!

El italiano se sobresaltó. Alguien se acercó corriendo hasta ellos.

- Italia, ¿dónde estabas? Me tenías preocupado.

- Yo... ve...

- Mi fratello no se encontraba bien, estúpido macho-patatas. Por eso fue al baño.

- Uh, ya recuerdo. - había estado tan enfrascado en la investigación que simplemente había respondido que sí como a los locos a Feliciano.

- ¿Vas... a seguir investigando, ve?

- No, peor ahora hay otra reunión.

Romano sintió un fuerte escalofrío que le hizo estremecerse. Nadie lo notó y él lo dejó pasar por algo. Aunque en el fondo tenía un muy malo presentimiento.

- ¿Hay que ir, ve? Yo quiero volver a casa ya... - murmuró.

- Sí, Italia, es obligatorio ir. Es más... - se miró el reloj de pulsera.- … llegamos tarde. Vamos.

Ambos hermanos, Feliciano y Romano, le siguieron. El primer con la cabeza gacha y entristecido, esforzándose por que no más lágrimas saliesen a la luz; el segundo, tan sumido en sus pensamientos que si el mismísimo asesino hubiera pasado por delante de sus narices ni se habría percatado.

El aire que se respiraba era denso.

- Señores, saber bien el porqué de esta reunión. - Inglaterra estaba hablando, subido en el estrado, cuando los tres entraron.- Ah, a buenas horas...

- Disculpen el atraso. - se disculpó escuetamente el alemán antes de tomar asiento en aquella larga mesa de reuniones. Los hermanos Vargas le imitaron.

Romano se sentó junto a una de las muchas sillas vacías y, lejos de atender a una charla que solo le daba malos tragos y arcadas, dejó a su mente divagar por los terrenos áridos de la sospecha y los presentimientos.

Feliciano se sentó en el sitio libre entre Ludwig y Elizaveta, completamente destrozado, y se limitó a mirar la mesa, tampoco prestando atención.

- Ita-chan... - la húngara lo observó desolada. Pasó una de sus manos por el castaño cabello del italiano, en un gesto fraternal que pretendía pasarle ánimos. - ¿Qué es lo que te preocupa? - ella tenía buen ojo y conocía a Veneciano demasiado bien.

- Doitsu... Él me preocupa.

- ¿Temes que le pase algo malo a él también? - era más como una afirmación.

- Eso claro. Pero me da miedo. Está muy raro... - echó un rápido vistazo a la charla, que ahora tenía además imágenes desagradables, antes de explicarse.- Está como obsesionado con esas muertes. Saca fotos a los cadáveres, toma apuntes y pregunta a cualquiera que vea. Es como si tuviese algo entre manos. Algo muy importante...

- Bueno, Ita-chan, eso es cierto. - sonrió acariciándole la húmeda mejilla.- Y ese algo no es sólo muy importante para él.

Feliciano no comprendió, y tampoco tuvo ocasión de hacerlo, pues el inglés alzó la voz, tratando de captar la atención de todos los presentes. Aparecieron dos forenses con una pequeña caja negra.

- Traigo aquí, señores, un vídeo: el que grabaron las cámaras de seguridad sofisticada que instalamos hace poco en la sala de reuniones para descubrir al ladrón de tizas.

Se formó en respuesta un murmullo de reprobación. Era estúpido instalar cámaras caras para saber quién robaba tizas.

- Silencio, por favor. - rogó el británico.- Ignorando las causas iniciales por las que se colocó la vigilancia, nunca habríamos previsto que sería una pieza clave para descubrir a este Jack actual.

- Explícate, imbécil. - comentó el mayor de los italianos, exasperado.

- … Mejor que lo vean con sus propios ojos.- se retiró a un lado mientras apagaba las luces y accionaba con un mando la proyección en la pared.

Las caras de todos empalidecieron, bien por causas diferentes, a medida que la película corría. Lo habían visto. Muy claramente, además.

- Bueno, creo que con esto se queda el asunto zanjado. - repuso el alemán, ordenando unos papeles una vez la luz de la estancia se hubo encendido de nuevo.

- ¡N-No! ¡Esperen! Seguro que fue una coincidencia. Nada más. - suplicó con nulas esperanzas Inglaterra. - Ese abrigo de aviador se vende en muchos sitios. Está muy comercializado hoy día. Solo ha sido pura casualidad...

- Mucha casualidad, ¿no crees? - inquirió alzando una ceja Ludwig.

- ¡Es imposible! Él... ¡América está investigando también!

- ¿Desde su casa?

- ¡Desde el Área 51!

- Su casa. - puntualizó el alemán.- No creo que haga un buen trabajo de detective de esa manera.

- ¡Envió a la policía secreta!

- Justo. ¿Y por eso no deja que investigadores de otros países participen también? - Ludwig se cruzó de brazos. Ya comenzaba a cansarse de aquella discusión que no llevaba a ninguna parte. - ¿No será que quiere que nosotros no nos enteremos sino de la información que él quiere? Lo viste claramente en el vídeo. Era él quien manejaba el arma.

- ¡Solo pudimos ver parte del brazo!

- Si, pero con su misma chaqueta y su mismo guante...

Alemania, al ver que el otro no tenía con qué contraargumentar, se dispuso a proseguir. Sin embargo, fue bruscamente interrumpido por un fuerte golpe. Todos los presentes se giraron hacia las dobles puertas que habían sido abiertas tan bruscamente.

A través del umbral, y a contraluz, se podían distinguir dos hombres, de nacionalidades diferentes y uniformes completamente opuestos, hablar atropelladamente sobre dos temas que desembocaron en un mismo final. Otro asesinato.

Y esta vez doble.


Aclaraciones

(1) Stupido fratello → Estúpido hermano [Italiano] (ésta era fácil)
(2) Scheiße → Mierda [Alemán]
(3) Che cossa? → ¿El qué? [Italiano]
(4) Gute Nacht, Italien → Buenas noches, Italia [Alemán]
(5) Buona notte → Buenas noches [Italiano]
(6) Famiglia → Familia [Italiano]
(7) Sono qui → Estoy aquí [Italiano]


Agradecimientos a Sakurarichan, y Greengrass07 por su reviews en el capítulo 2. También a todos los que dejaron review al primero y los que añadieron la historia a favoritos así como los que se subscribieron. Realmente me ayudan a continuar w

¡Hola a todos! *^* Siento el retraso. Realmente lo siento, pero es que tuve algunos problemillas en el instituto, unidos a los del conservatorio y luego una depresión de creatividad en la que me la pasaba leyendo pero no era capaz de escribir nada. Pero bueno, creo que ya ha pasado (POR FAVOR) XDD

¿Qué les pareció? ¿Algo corto? Estoy tratando de hacer capítulos más humanos después del mortal que hice de casi 8000 palabras (Trick and Treat). Sufrí hasta yo XD

Hm, ¿cuántos van muertos? Hagamos una lista: Rusia, Francia, Letonia y China, ¿me dejo alguno? Creo que no XD

Bueno, pues que sepan que NO SERÁN LOS ÚNICOS. No descansaré hasta que el asesino acabe con todos DDD *es un ser malvado*

¿Alguien ya se imagina quiénes serán los dos muertos siguientes?~~ kukkuku~ ¡Háganmelo saber! Quienes acierten uno o los dos (que es ya tener mucha suerte) se llevarán el siguiente capítulo dedicado :3

¿Merece Review? ;w;)/