Título: Mi Gran Aventura Ham Ham

Autor: Lady chibineko

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Miembro de la Mazmorra del Snarry)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

Disclaimer: Los personajes de esta historia, pertenecientes a la serie "Saint Seiya" son propiedad de su autor Masami Kurumada, y los personajes pertenecientes a la serie "Hamtaro" son propiedad de su autor Ritsuko Kawai. Yo solo escribo por diversión.

Capítulo III

Habían pasado ya un par de meses desde la llegada de Andy a la vida de los hermanos Kidoh y algunas cosas habían acontecido durante ese tiempo, pero entre las más resaltantes se podía nombrar el gran número de veces que ambos Santos habían sido convocados por la diosa, tanto a la mansión Kidoh como al Santuario en Atenas, y todo debido a la extraña aura de posible cosmoenergía que se sentía por ratos en el ambiente. Saori no había podido precisar con exactitud el origen de dicha energía, o la identidad de su o sus dueños; pero de una cosa estaba segura y era de que no presagiaba nada bueno, y lo más aconsejable era estar siempre en guardia.

Sea como fuese, el ajetreo de dicha empresa, aunado a los parciales de medio ciclo y los respectivos trabajos de medio tiempo que casi y pintaban a tiempo completo, estaban haciendo estragos en los hermanos, los cuales estaban cada vez más agotados.

Como en esos momentos, cuando pintaban casi las 10 de la noche e Ikki hacía guardia a las afueras de la facultad de su hermano menor, el cual debía de estar rindiendo su último examen de la semana (¡Por fin!). Y si el Fénix no terminaba dormido encima de su motocicleta era solo por pura fuerza de voluntad.

Pensar que la siguiente semana sería igual, casi y lo hacía llorar.

- "¿Ikki?"- llamó una voz a su costado, sobresaltándolo un poco- "Te desperté nii-san. Lo siento."

El mayor parpadeó y gruñó cansado.

- "No estaba durmiendo... solo descansaba los ojos."

Shun sonrió cansado, pero ya no replicó nada sobre el asunto. Más bien estiró la espalda un poco y se acomodó tras Ikki en la moto, al tiempo que éste le pasaba un casco.

- "Gracias por llevarme, nii-san."

- "Nah, ni lo digas. No das para pedalear hoy."

Y tras decir eso, la moto se puso en marcha con dirección al departamento de ambos; y de paso a sus respectivas camas, porque ni de cenar tenían ganas.

Desde la jaula situada en la sala, Andy vio a sus dueños llegar con aire cansado, pero aún así Shun le cambió el papel y el aserrín mientras que tío Ikki revisó que tuviese agua fresca y suficiente comida... así como algunas semillas extra de girasol.

Si, él era un hámster feliz y muy afortunado de tener un par de dueños como esos dos, que lo cuidaban y lo sacaban a pasear por todas partes y que le enseñaban nuevas técnicas de entrenamiento todo el tiempo.

Shun tomó finalmente la jaula y se la llevó consigo a su habitación, tras lo cual tomó su pijama y entró al baño. Tan solo pasaron unos pocos minutos antes de que la puerta del baño se volviese a abrir y Shun dijese.

- "La ducha ya está libre. Buenas noches Ikki."

- "Gracias otouto. Duerme bien ¡Hmph! Menos mal que mañana es sábado."

- "Si... Di buenas noches Andy."

- "¡Heke!"

~.~.~.~.~.~

Andy vio a sus dueños salir apurados del departamento. Era lunes de nuevo y por lo tanto ambos estarían fuera todo el día tanto por sus trabajos como por sus clases, lo que significaba que era hora de salir de la jaula a entrenar.

Comió un par de semillas de girasol para asegurar tener las fuerzas necesarias (tío Ikki siempre se aseguraba de que Shun comiese bien en las mañanas justo por dicha razón), se aseguró que su casco de entrenamiento estuviese correctamente puesto y luego, sacando un clip que tenía escondido entre las virutas de aserrín, abrió la puerta.

Miró alrededor preguntándose por donde comenzar, cuando decidió que trepar las cortinas de la ventana de la sala que tenía vista al parque era un buen comienzo, así que tras algunas sentadillas, varios abdominales y unas cuantas planchas para calentar, corrió a la ventana y comenzó a trepar la tela de la cortina.

Hizo tres circuitos completos de subida y bajada antes de subir a medias de nuevo y saltar al marco de la ventana para descansar un rato. La vista era relajante y le gustaba.

Estuvo unos minutos admirando la escasa actividad en el parque, cuando algo llamó su atención.

Un puntito amarillo se movía entre los arbustos de manera algo desordenada, y al enfocar bien la vista, pudo notar dos orejitas redondas que se asomaban por la parte superior.

¡Era un hámster como él!

Hacía mucho que no tenía contacto con otros hámsteres, y como que le daban ganas de hablar con ese en el parque. Pero para eso tendría que salir del departamento solo, y él nunca había hecho eso.

Miró de nuevo desde la ventana del segundo piso y tomó una decisión.

¡Él iba a ser un Santo de Athena! ¡Algo como un departamento cerrado no podía ser motivo para detenerlo!

Decidiendo que ya luego se las arreglaría para volver, comenzó a revisar todo el lugar, hasta que finalmente dio con la rejilla del aire acondicionado, la cual convenientemente tenía un agujero por el cual sería capaz de entrar.

Luego de algunos sobresaltos, llegó al techo por dicho sistema y tras recorrer el techo encontró el tubo para el drenaje del agua de lluvia.

Sin pensarlo dos veces, tomó aire y se metió por dicho tubo, deslizándose hasta el jardín trasero del edificio.

- "¡Lo logré!"- exclamó emocionado antes de darse cuenta que estaba con el pelaje cubierto de polvo.

Tras un pequeño sobresalto, se sacudió todo y se dispuso a encontrar al hámster que había visto desde la ventana; así que emprendió una carrera rápida en dirección al frente del edificio.

Estuvo buscando por varios minutos, comenzando a desilusionarse un poco al pensar que el otro hámster ya se había ido, cuando un movimiento a tres arbustos a su derecha llamó su atención. Y de pronto, el puntito amarillo apareció frente a sus ojos ¡Allí estaba el otro hámster!

- "¡Hola!"- saludó Andy alegre, mientras se acercaba al hámster cubierto por una mantita amarilla, quien lo miraba con enormes ojos verde azulados, llenos de curiosidad.

- "¿Ukyu?"- fue la respuesta que obtuvo estando ya frente a frente al otro hámster, el cual por cierto era mucho más pequeño que él, y al parecer era hembra.

- "¿Por qué estás toda cubierta? ¿Eres aprendiz de amazona?"- preguntó alegre.

El otro hámster lo miró de manera confundida antes de negar vehementemente con la cabeza.

- "¿Ukyu?"- volvió a decir.

- "Yo soy Andy ¿Tú quien eres?"

- "¡Penélope!"- se escuchó de pronto una voz, y unos segundos después la hámster cubierta también gritó.

- "¡UKYU!"

Y dos hámsteres más, aparecieron de entre los arbustos, y ambas parecían ser hembras también. Una tenía el pelaje blanco y rubio y llevaba una bufanda rosa alrededor del cuello, y la otra era naranja con rayas oscuras en el cuerpo y llevaba un lazo en la cola. Ambas parecían preocupadas y no repararon en el nuevo al inicio.

- "¡Penélope! Te he dicho que no te alejes sola ¡Me preocupas!"- dijo agitada la que llevaba la bufanda al cuello, justo antes de abrazar a la hámster pequeña.

Fue entonces que la hámster rayada reparó en Andy.

- "¡Hola! Mi nombre es Andy."- volvió a saludar el emocionado hámster ¡Cuantos rostros nuevos al mismo tiempo!

La hámster naranja parpadeó un par de veces, antes de reaccionar y contestar el saludo.

- "Hola, yo soy Tigrilla. Y ellas son mis amigas, Pashmina y Penélope."

Ni bien Tigrilla terminó de hablar, Penélppe se desembarazó del abrazo de Pashmina para abrazar a Andy ¡Ella lo había conocido primero!

Las dos hámsteres miraron a la pequeña con sorpresa.

- "¿Es tu amigo, Penélope?"- preguntó Pashmina con curiosidad.

Fue sin embargo el nuevo hámster el que respondió mientras le daba suaves palmadas a la pequeña entre las orejas.

- "La conocí apenas unos minutos antes que a ustedes... pero es bastante simpática."

Ambas miraron al nuevo hámster sorprendidas un instante, antes de sonreírse entre ellas.

Fue Tigrilla la que habló de nuevo.

- "Nuestros amigos Ham Ham y nosotras estamos teniendo un día de campo ¿Te gustaría venir?"

- "¿Un día de campo?"- preguntó Andy recordando como su dueño Shun había organizado uno de esos unas dos semanas atrás (antes de los parciales), y lo mucho que se habían divertido él y sus dos dueños- "¡Me gustan los días de campo! ¿En serio puedo ir?"

- "¡Claro que sí!"- respondió Pashmina, con lo cual los 4 hámsteres transpasaron un par de arbustos, llegando finalmente a un pequeño claro en donde por fin Andy vio aún muchos más rostros nuevos, los cuales pronto comenzaron a ver al recién llegado con curiosidad.

- "¿Y ese quién es?"- preguntó el que parecía ser el más corpulento de todos.

- "Su nombres es Andy, Gran Jefe. Nos lo acabamos de encontrar."- respondió Pashmina mientras que Penélope volvía a abrazar al mencionado, haciendo a Andy sonreír y volver a darle palmaditas en la cabeza.

- "¡Hola Andy! Yo soy Hamtaro y estos son mis amigos los Ham Ham."- saludó un hámster bajito con el pelaje entre blanco y naranja, con una gran sonrisa en el rostro.

- "¿Los Ham Ham?"- preguntó el recién llegado entre curioso y confundido.

- "Es como se llama nuestro grupo."- respondió Hamtaro animoso- "Mira, te presento a Gran Jefe, Colitas, Cerebrin, Dandy, Bromín, Bocadín y Gorritas."- señaló a los hámsteres que tenía a su izquierda y cada uno lo saludó a su vez mientras era nombrado. Luego fue hacia la derecha- "Tigrillo, Panda y el que está en el calcetín es Siestín."- el pequeño hámster sonrió aún más- "Casi siempre está durmiendo, pero le encantan los días de campo, así que lo traemos a todos. Y tú ya conociste a Tigrilla, Pashmina y Penélope."

- "¡Es un placer!"- respondió el nuevo hámster del grupo con mucho brío.

- "¡Ah!"- exclamó Hamtaro de pronto- "¿Te gustaría unirte a nuestro club?"- preguntó emocionado.

- "un momento, un momento."- lo cortó Gran Jefe con un gruñido- "Detente allí Hamtaro, ni siquiera sabemos de dónde viene este sujeto."

Andy ladeó la cabeza, miró en dirección al edificio que se podía ver perfectamente desde donde el grupo estaba y lo señalo.

- "Vivo allí con mis dueños."- exclamó alegre.

- "Ooooh"- dijeron los Ham Ham al ver el edificio.

- "Bueno, está inesperadamente cerca."- dijo Gran Jefe con los bracitos cruzados y una ceja alzada.

- "¡Casi somos vecinos!"- exclamó Hamtaro.

- "¿Cómo es que no te habíamos visto antes? ¿Recién te mudaste?"- preguntó un curioso Bocadín.

- "No, mi dueño Shun me trajo hace algunas semanas, pero es la primera vez que salgo."

- "Aaaah"- fue la respuesta que varios dieron.

- "¿Por qué?"- preguntó Gran Jefe curioso.

Andy ladeó la cabeza, como pensando.

- "Tengo que entrenar. Soy aprendiz de Santo."- respondió con vehemencia- "Pero hoy vi a Penélope por la ventana y salí a saludar."

- "¿Santo?"- Gran Jefe parpadeó confundido- "¿Y eso que es?"- preguntó bastante curioso.

Otros Ham, por no decir todos, esperaban también la respuesta por parte del joven hámster.

- "Pues... es alguien que entrena mucho para ser un buen protector ¡Como mis dueños y sus amigos! Ellos son Santos de Athena y protegen a las personas."

- "¿Athena? ¿Y esa quién es?"- volvió a preguntar Gran Jefe.

- "La señora de mis dueños."- respondió Andy con convicción.

Gran Jefe abrió la boca con sorpresa.

- "¿La señora de tus dueños? ¿De los dos?... ¿Y cómo hacen para compartir esposa?"

- "No, no."- negó el nuevo- "No es la esposa de ninguno de mis dueños. Ellos son sus Santos y por eso ella es su señora. De ellos y de los demás Santos."- trató de explicar lo mejor que pudo.

Gran Jefe parpadeó, cerró los ojos y subió la cabeza en actitud pensativa durante un buen rato, siempre con los bracitos cruzados. Finalmente abrió los ojos y los clavó en Andy.

- "Chico... tienes una familia bastante complicada."

Andy puso una expresión que denotaba confusión y preocupación.

- "¿Ah, si?... no me había dado cuenta."- dijo un tanto consternado.

- "¡Gran Jefe!"- regañó de pronto Colitas, mientras daba unos pasos acercándose al hámster más grande- "Ese tipo de cosas no se le dicen a alguien que acabas de conocer ¡Es una falta de delicadeza!"

Ahora el consternado era Gran Jefe, quien miró a Colitas compungido.

- "No... no me di cuenta."- se dirigió a Andy- "Lo siento."- dijo con seriedad y sinceridad.

El nuevo parpadeó y esbozó una gran sonrisa.

- "No hay problema. Tal vez sea cierto y mi familia sea un poco complicada, pero no me importa en realidad. Todo lo que sé es que debo seguir entrenando para ser un día merecedor de ser un Santo de Athena."- y de pronto el hamstercito pareció desinflarse un poco y ladeó la cabeza preocupado- "Aunque no estoy seguro de que Santo sería."

- "¿Y eso?"- preguntó Bocadín, simpatizando con la preocupación del joven hámster.

- "Pues... uno de mis dueños es el Santo de Andrómeda, el otro el del Fénix. Y hay muchos más, pero... no sé cual iría conmigo. Llevo mucho pensándolo y no doy con la respuesta."

Como si se hubiesen puesto todos de acuerdo, una ola depresiva surcó el lugar. Eso claro, hasta que Cerebrín habló.

- "Pues es bastante obvio que tipo de Santo serás. Ahora eres un miembro del Club Ham Ham, así que lo lógico es que sea el Santo Ham de Athena."

Un coro de 'Oh' y 'Ah' se dejó escuchar, al tiempo que al nuevo se le llenaban los ojos de brillos y estrellas.

- "El Santo Ham de Athena.". dijo el hámster con reverencia- "¡Es perfecto!"- de pronto tomó una actitud decidida y empuñando la patita, exclamó- "¡Entrenaré mucho para ser merecedor de portar la armadura del Santo Ham de Athena!"

- "¿Armadura?"- preguntó Cerebrín- "No sabía que había armaduras de por medio ¿Habrá de Ham?"

Esta vez Andy no se lo pensó mucho antes de responder.

- "Si hay una armadura para un pato congelado, debe de haber una para un Ham."

Todos asintieron ante la lógica de aquella frase, y de pronto ante el grito de Hamtaro de '¡Pues ahora a celebrar!', todos los presentes reanudaron el día de campo, haciendo de Andy un participante activo y haciéndolo sentir bastante bienvenido.

Andy conoció un poco sobre la vida de cada uno de los Ham Ham y contó otro poco sobre la suya. De cómo sus dueños eran dos hermanos que estaban a principios de sus veintes y como aparte de ser Santos de Athena, también tenían otros trabajos. Y que de paso estudiaban, por lo cual él estaba la mayoría de los días solo en el departamento; pero que los días que sus dueños no tenían ni clases ni trabajo se lo pasaban en casa con él y que si por algún motivo tenían que salir, o se quedaba con el que se quedase en el departamento o sinó salía con Shun o con ambos hermanos, quienes incluso lo habían llevado en algunas ocasiones a un lugar llamado 'El Santuario' en Grecia.

- "¿Grecia?"- preguntó Cerebrín fascinado- "Eso está en Europa si no me equivoco."

- "¿Europa? ¿Igual que Francia?"- comparó Colitas- "Pues el viaje es agotador."- se lamentó, recordando su propia experiencia.

- "¿En serio? Pues yo ni lo siento. Un momento estamos en casa y al siguiente en el Santuario. Es bastante rápido."- dijo Andy mientras hacía memoria sobre los viajes.

- "Vaya, eso suena rápido ¿Usas alguna aerolínea en particular?"- preguntó Colitas interesada.

- "Mmmm... Viajamos a velocidad luz. O eso es lo que he oído."

Colitas asintió.

- "Velocidad Luz. Debe ser nueva... trataré de recomendársela a María."- dijo la Ham Ham francesa con seriedad.

Y así la mañana continuó entre conversaciones, juegos y muchas semillas de girasol. Y de pronto era hora de finalizar el día de campo, porque muchos de los dueños de varios de los Ham Ham iban a volver a sus casas luego de clases, y ellos tenían que estar allí para recibirlos.

- "¿Qué tal si nos reunimos mañana?"- le preguntó Hamtaro a Andy- "Bocadín y yo te esperaremos en estos mismos arbustos para llevarte a conocer la casa club. Es tu derecho como nuevo miembro saber dónde está y pasártela bien allí con nosotros."

Andy asintió feliz.

- "¡Eso me encantaría!"

- "Entonces queda arreglado."- dijo Hamtaro alegre.

- "De acuerdo. Entonces los esperaré mañana junto a Siestín en la casa club."- accedió Gran Jefe, quien se preparaba para volver con el durmiente hámster a casa luego de haber comido como un rey en el día de campo.

Fue entonces que la señal de alarma se dio a conocer en el momento en que Pashmina preguntó preocupada.

- "¿Alguien ha visto a Penélope?"

Porque si, la pequeña Ham Ham de nuevo se había escabullido por allí.

Los Ham Ham en pleno comenzaron a buscar frenéticos por todos lados, hasta que Bromín llamó la atención del grupo pues la había encontrado, señalando hacia un arbusto algo lejano que tenía pequeñas flores que Penélope parecía estar sacando para hacerse un adorno.

Pero el alivio fue momentáneo, porque justo por sobre el arbusto se estaba asomando.

- "¡Un gato!"- exclamó Pashmina casi sin aliento, al tiempo que todos se petrificaban por el miedo.

O casi todos.

La reacción fue instantánea. Su pequeño cerebro de hámster le gritó que debía de alejarse, pero su instinto de guerrero le ordenó que usase todo su entrenamiento para salvar a la simpática Ham Ham y su cuerpo respondió antes de que pudiese dar un segundo parpadeo.

- "¡Ey! ¡Espera!"- gritó Gran Jefe al ver al nuevo correr de frente hacia Penélope y el gato con toda la fuerza de sus cuatro patitas ¿Que iba a poder hacer un hámster pequeño contra un depredador como ese? El chico era apenas mayor que Gorritas ¡Casi un niño!

Corrió detrás para ayudar. El chico era ahora parte de su familia y debía de protegerlo.

Y en cuanto a Andy, un recuerdo vino a él de su último viaje al Santuario.

Estaban algunos dorados en la arena de entrenamiento, junto a Ikki, Shun, Seiya, Nashi y Jabú; y era el turno de Seiya y del león dorado llamado Ayoria.

Era un combate amistoso, pero eso no significaba que fuese algo suave. Los golpes y patadas llovían de parte de ambos contrincantes y ahora que Andy había adaptado un poco mejor su vista a la velocidad con que entrenaban, luego de docenas de peleas donde apenas y había distinguido un borrón en sus visitas anteriores, podía apreciar algunas técnicas de ataque y defensa.

Y fue una suerte que se hubiese concentrado más en la pelea y menos en su semilla de girasol, porque pudo notar el movimiento de Seiya en el cual se impulsó ayudado de una columna cercana, y tras un giro en el aire le impactó una patada al león en la nariz, tras lo cual venció y se mofó del dorado asegurando que los gatos tenían la nariz sensible, incluso los grandes.

Pues bien ¡Ahora tenía un plan de ataque!

- "¡Penélope!"- llamó la atención de la pequeña Ham- "¡Agáchate!"- ordenó.

La pequeña por fin notó la presencia del gato, y hecha una madeja de nervios hizo lo que le dijeron.

Andy buscó un punto de apoyo con la mirada, se impulsó, dio una voltereta en el aire y con otra la fuerza de sus patitas traseras le dio una patada con garrita incluida a la nariz del gato, el cual tan solo atinó a dar un zarpazo defensivo y salir corriendo del lugar.

¡El pobre tenía una nariz muy sensible!

Andy, quien había caído al suelo, se despejó un poco y comenzó a levantarse, cuando un peso se posó sobre él.

- "¡UKYUUUUUU!"- le lloró encima una asustada Penélope.

- "Tranquila, ya pasó."- fue la respuesta del pequeño aprendiz de Santo.

- "Eso... fue sorprendente."- exclamó Gran Jefe sin dar crédito a lo que había visto.

Pronto el resto de los Ham Ham los rodeaban.

Andy, sin despejar la vista de Penélope, respondió a Gran Jefe.

- "No fue nada."- dijo con humildad y una sonrisa- "Es deber de los Santos humanos de Athena el cuidar de la humanidad, así que supongo que es mi deber el cuidar de los Ham Ham."

- "¡Penélope!"- Pashmina se abrió paso entre los otros Ham hasta llegar al centro, donde abrazó a la aún llorosa niña, tras lo cual alzó la vista hacia Andy- "Gra... ¡Sangre!"

Allí recién el resto se dio cuenta del zarpazo que cruzaba sobre la nariz de Andy, y se armó el desmadre.

- "¡Llamen a Flora!"- gritó alguien solicitando a la enfermera Ham.

- "¡Un botiquín!"- pidió otro Ham.

Andy se tocó con la patita, efectivamente había sangre y le escocía un poco, pero...

- "Nah, no es nada. Se cura solo."- dijo con tranquilidad, repitiendo las palabras que tantas veces le había escuchado decir al tío Ikki cuando Shun trataba de curarlo tras algún 'raspón'. Ahora lo entendía.

Se paró y se sacudió un poco el polvo del pelaje, luego se sacó la sangre de la nariz con ayuda de sus patitas delanteras y miró a Hamtaro, quien le devolvía la mirada sorprendido.

- "Entonces ¿Los veo mañana por los arbustos?"- preguntó ilusionado.

Hamtaro asintió aún conmocionado. Andy sonrió y se despidió, comenzando a dirigirse hacia el edificio donde vivía.

Llevaba ya un buen trecho cuando intuyó que no estaba solo, y al voltear vio a todos los Ham siguiéndolo, muchos con rostros bastante preocupados.

Los miró curioso.

- "Es que... es que... ¿Y si te desmayas por falta te sangre?"- preguntó Tigrilla preocupada.

- "No se preocupen, voy a estar bien."- insistió el nuevo Ham, pero igual no dejaron de acompañarlo.

Finalmente llegaron a la espalda del edificio.

- "¿Y exactamente dónde vives?"- preguntó Dandy con interés.

- "En el departamento del segundo piso."- respondió el jovencito alegre.

Dandy volvió a ver el edificio de 4 pisos y se cruzó de bracitos.

- "¿Y ya tienes una manera de entrar?"- preguntó evaluando el lugar.

- "Igual que hice para salir. Por el techo, allí está mi entrada."

Todos los Ham Ham miraron hasta arriba.

- "Va a ser un camino largo y penoso."- predijo Gran Jefe.

- "¿En serio?"- se preguntó de nuevo Andy ladeando la cabeza.

Él no le veía la dificultad, no era mucho más de lo que hacía en unos 10 minutos de entrenamiento cada mañana. Sobre todo porque ya se había trazado un circuito ni bien salió del tubo por el cual había bajado: Subir por el árbol hasta la copa que daba más o menos al mismo tubo por el cual salió, pero a la altura del final del tercer piso. De allí subir por el tubo de drenaje hasta el techo a gran velocidad sin perder el impulso. Era tan sencillo como comer semillas de girasol.

- "¿No tienes otra entrada, Andy?"- preguntó Hamtaro preocupado- "Yo apenas y puedo entrar por la ventana del primer piso... aunque llevaba una carta en la espalda cuando no pude, pero igual. Con tu pérdida de sangre y todo..."

- "Es cierto."- apoyó Colitas- "Puede ser peligroso."

- "Si."- insistió Hamtaro- "Tal vez si fueses Ninja Ham, con todas sus técnicas secretas, pero..."

- "¡Ukyuuuu!"

Todos los Ham lo miraron tan preocupados que Andy se sintió muy querido y se sonrojó un poco, pero desmereció el asunto con un movimiento de su patita delantera derecha.

- "Esta bien. Los veo mañana."- volvió a insistir y puso patitas en marcha.

Y ante el asombro del resto de los miembros del club, hizo justo lo que había planeado en su mente. Trepó sin dificultad el enorme árbol, sorteando distancias al saltar entre rama y rama, para finalmente llegar a la copa, tomar un impulso y dar un salto hacia el tubo de drenaje, por el cual siguió corriendo a gran velocidad hasta llegar al techo, desde donde un tanto agitado se despidió moviendo una patita y desapareciendo hacia el otro lado.

- "Eso fue... fue... ¿Exactamente a que clase de entrenamiento se somete ese chico?"- preguntó Gran Jefe, aunque sin esperar en realidad una respuesta.

Pero ya, en serio ¡Apenas y era mayor que Gorritas! ¡Era un niño!... Eso no era normal.

~.~.~.~.~.~

Era ya de noche y Andy, luego de haberse dado un buen baño bajo el grifo del lavadero en la cocina (los baños bajo cataratas eran importantes para el entrenamiento de un Santo, o por lo menos eso le escuchó decir una vez al maestro Dohko), de haberse acicalado y de haber dormido un par de horas, entrenado otro tanto y vuelto a descansar; ahora le daba duro a la rueda de entrenamiento de su jaula.

Y estaba en esas cuando el ruido de la puerta le dijo que sus dueños llegaban a casa.

Pasó un rato re acicalando otro poco su hocico herido, asegurándose de tapar el 'raspón', y luego continuó mientras la puerta finalmente se abría y sus dueños se arrastraban hasta el sofá de la sala, donde se desplomaron finalmente.

- "Por fin en casa."- gruñó Ikki.

- "Si."- respondió Shun cansado- "Solo dos días más y termino con los parciales y trabajos de medio ciclo. No quiero ni imaginar como será el final de ciclo."

Otro gruñido de Ikki.

- "En mi caso es hasta el jueves."

Shun abrió los ojos y miró a su hermano.

- "Mis más sinceras condolencias."- suspiró el muchacho antes de pararse- "Voy a hacer la cena."- anunció y luego emitió una risita al ver a Andy corriendo en su rueda- "Por lo menos a alguien aquí le queda energía. Hola Andy ¿Te divertiste hoy?"

- "¡Heke!"- ¡Si, mucho! Conocí a los Ham Ham y me hice su amigo y me metieron a su club. Y además tuvimos un día de campo ¿Cuando hacemos otro día de campo nosotros tres?

- "Alguien está parlanchín hoy."- se rió Shun terminando de entrar a la cocina, debido a los ruiditos que de pronto emitía el integrante peludo de la familia.

- "Lo que faltaba, un remedo de ratón con aires de orador."- gruñó el Fénix mientras se paraba con la intención de ir a su cuarto, pero un solo vistazo al alegre bichito y se detuvo de golpe- "¡¿Qué demonios?!"- maldijo entre dientes mientras sacaba al animalito de su jaula y lo veía de manera detenida- "Tienes un..."- tocó con cuidado la herida en la nariz del hámster- "¡Diablos!"- volvió a maldecir encaminándose al baño con todo y hámster, sacando algodón y antiséptico del botiquín, para luego aplicar el antiséptico con cuidado.

- "¿Ikki, que pasa?"- llegó la voz de Shun desde la cocina.

- "¡El bicho está herido!"- renegó el mayor- "¡¿Cómo demonios te hiciste eso?!"- le preguntó al hámster.

- Me lo hizo un gato cuando protegía a Penélope, pero no es para tanto, es solo un raspón. Además ¡Yo vencí!

- "¿Herido?"- se acercó Shun en mandil, preocupado- "Es cierto... parece un arañazo, que raro. Aunque no es tan reciente."- analizó el menor- "Ya tiene algunas horas, está seco."

- "¿Y qué tipo de animal pudo haber entrado al departamento y hacerle eso? Es un zarpazo grueso... ¿Una rata?"

- Noooo, fue un gato; y ya sé cómo defenderme de ellos ¡De frente a la nariz!

- "Ikki, como el que limpia extensivamente este lugar cada semana en mayor medida, te puedo asegurar que no hay ratas ni por asomo en donde vivimos."

- Y si alguna entra la venceré ¡Por mi futuro honor de Santo Ham!

Ikki no parecía muy convencido.

- "Ve a terminar con la cena. Yo daré por si acaso un vistazo, no vaya a ser que uno de esos animalejos se haya metido justo hoy."

Shun rodó los ojos pero asintió, llevándose de paso a Andy al volver a la cocina, dejándolo sobre la mesa que a veces usaban para comer junto a unas cuantas semillas de girasol para que se distrajese, tras lo cual reanudó sus preparativos para la cena. Así, dándole la espalda a Andy, comenzó a hablarle.

- "Tu tío Ikki es a veces demasiado aprehensivo. Vas a tener que acostumbrarte."

- Si, ya lo noté. Pero no es necesario, soy un Ham en entrenamiento, puedo defenderme solo.

- "En fin, no pareces nervioso o asustado; así que dudo que algo haya entrado a atacarte."- Shun se encogió de hombros.

- Es un buen razonamiento. Nada entró, yo salí.

- "Así que si no fuiste atacado ¿Qué hiciste hoy?"

- Ya te lo dije, tuve un día de campo y conocí muchos nuevos amigos.

- "Como sea, espero que te hayas divertido, o que por lo menos la hayas pasado mejor que yo."

- ¡Sin duda la pasé bien!

- "Y que tu día mañana sea bueno también."

- ¡Definitivamente lo será! Iré a conocer la casa club y luego tengo planeado explorar a ver si encuentro buenos lugares para entrenar ¡Me gusta afuera! Es espacioso y hay contrincantes interesantes.

Shun terminó de picar las verduras y trozar el pescado y comenzó a hacer el aderezo para meterlo luego todo a la olla.

Tras todo eso, se apareció Ikki de nuevo en la cocina.

- "Nada."- anunció cansado.

- "Te lo dije."

El mayor se sentó a la mesa y miró de manera fija al pequeño hámster, mientras Shun decidía que comerían en la cocinita en lugar del pequeño comedor. No había necesidad ni razón para moverse de más.

- "La cena estará en 15 minutos."

- "Está bien."- respondió Ikki distraído mientras acariciaba con un dedo la mejilla derecha del animalito.

- "¡Ánimo Ikki! Comemos, estudiamos un poco y a la cama. Mañana será, con suerte, mucho mejor."

- "Eso espero."- suspiró el mayor.

- ¡Sin lugar a dudas!- respondió el hámster mientras que sus dueños solo escucharon un muy animado- "¡Heke!"

Fin del tercer capítulo

Notas de la autora:

¡YAY! Acción Ham Ham por fin. Y he aquí la segunda parte de la base de esta locura de fic. Como que va cobrando forma ¿Verdad? Pues para que vean, si tenía un argumento, y no solo eso... En el próximo capítulo ¡Aparece el villano de turno! Así que no desesperen mis lectores, vamos bien con este fic y mientras se pueda, yo sigo escribiendo...

Sí, mi trabajo me sigue alejando del mundo virtual. Pero así el internet no me distrae, hay que verle el lado positivo. El capítulo cuarto ya está terminado, por lo cual el subirlo la próxima semana es una realidad a menos que, para variar, el mundo se acabe.

Yendo a la historia, Andy ha hecho buenos amigos, y estoy segura de que pronto necesitará esa amistad. Y que manera de necesitarla. Como dije aparece el villano de turno y no quiere hacerle la vida sencilla a nadie .Y... ya no doy más spoliers, sino que los dejo en ascuas de paso con lo que acabo de escribir.

Nos vemos en el siguiente capítulo. A mis maravillosos lectores, gracias por seguir conmigo, no saben lo feliz que me hacen. Shadir, gracias por el review; espero que este capítulo te guste. y a todos los que hicieron click tanto en Fanfiction como en AO3, pues muchas gracias, de nuevo gracias por seguir conmigo.

Muchos apapachos para todos y un beso felino.

chibineko chan

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

(Miembro de la Mazmorra del Snarry)

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Campaña de NO AL PLAGIO

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