Siento mucho haber tardado tanto, pero es que estuve ocupada preparando mi fiesta de cumpleaños y estudiando para el examen. El one-shoot viene en camino. Como esta semana he estado con mis amigas (según mi profe manipulo a la gente) casi todo el rato, me he inspirado mucho más. Bueno no me voy a enrollar mucho y os dejo con el tercer capítulo del fic. Mil millones de gracias por los reviews! Cada vez que leo uno nuevo me pongo a dar saltitos por casa de alegría!^.^
Mi meta son tus labios
Y diciendo esto se acercó a la mesa donde estaban sentados los chicos. Al parecer no habían escuchado la conversación.
-Vamos Luffy, tú duermes conmigo. Ace, Nojiko quiere dormir contigo. Pero te cobraré 1.000 berries por cada ruido que salga de vuestra habitación.
-Shishishi. Que bien Nami hoy dormimos juntos. ¿Pero por qué iban a hacer ruido Ace y tu hermana por la noche?
-Por nada hermanito, por nada-dijo un risueño Ace-.
-Eso espero-dijo Nami-.
Cuando se dieron las buenas noches, cada uno fue a su habitación. Nami observó cómo se cerraba la puerta del cuarto de su hermana. "Esto va a ser divertido" pensó Nami.
Chapter 3
En el dormitorio de Nami…
-Luffy, deshaz la maleta. Pon tus cosas en el baño y la ropa en… ¿Me estas escuchando Luffy?
-¿Eh? Shishishi claro Nami, lo que tú digas.
-¡No hables tanto y ponte a ello!-gritó una enfurecida pelirroja-
-Ya voy Nami, ¿no necesitabas cagar?
Nami le dio un buen golpe en la cabeza y le robó el sombrero.
-Hasta que no termines no te pienso devolver el sombrero. Ven, pon tu ropa en el armario junto a la mía. Las cosas ponlas en la mesa. La comida de emergencia a la despensa, no quiero migas en la cama.
-¿Qué dices? si yo no tengo comida en el bolsillo…-Nami se lanzó hacia él y le sacó un trozo de rey marino frito del bolsillo del pantalón- No se cómo ha llegado eso ahí, pero si eso yo me encargo de llevarlo a la despensa.
-Bah déjalo. Sácate el pijama o con lo que vayas a dormir. Ya ordenaremos las cosas mañana.
-Oi Nami…Creo que me he dejado el pijama en el Sunny.
-¡Serás baka! Pues ya es tarde para acercarse al barco. Duerme con la ropa que tienes puesta y ya está. Quítate el chaleco, que si no mañana va a estar arrugado-el moreno asintió y fue desabrochándose lentamente el chaleco-. Date la vuelta Luffy, que me voy a poner el pijama.
Luffy accedió y se dio media vuelta, quedando así de espaldas a Nami. Cuando la chica terminó de cambiarse, bajó la persiana y se metió en la cama; seguida de Luffy que se tumbó a su lado.
-Estoy helada, esta noche va a hacer frío. ¿No tienes frío, Luffy?-dijo dándose la vuelta para quedar cara a cara con el moreno-
-No.
-Voy a por una manta, espera un segundo.
-Tengo una idea mejor para que entres en calor, Ace lo hacía con las chicas de Fusha y se ponían rojas-antes de que Nami pudiese reaccionar Luffy la abrazó-¿Estas mejor no? Estas roja de calor.
-S-si gr-gracias… Luffy, te acuerdas… ¿De lo de esta mañana de la playa?-dijo la joven acomodándose en el pecho del moreno-
-Si. Nunca había hecho eso. Tu lengua estaba rica. Ace me explicó algo sobre los besos, dijo que se daban de repente sin querer mientras que otros se daban por amor. Pero yo lo del amor no lo entiendo. ¿Se come o algo?
-El amor es cuando quieres mucho-mucho a alguien. Cuando estás con esa persona tienes ganas de abrazarla, de protegerla, de besarla…Cada vez que su cuerpo te roza sientes un calor muy especial en el pecho. ¿Entiendes? Cuando te pasa esto se dice que estás enamorado.
-¿Cómo lo que siento cuando estoy contigo?
-Si Luffy, como lo que sientes cuando… ¿Qué?
-Que según lo que acabas de decir, estoy enamorado de ti-sin saber muy bien por qué, Luffy se sonrojó-¿Pero eso es bueno?
-Sí Luffy… Yo… también…
-¿Me quieres?
-Sí
-Entonces puedo probar tu lengua cuando quiera.
Y diciendo esto el moreno se sumergió en los labios de la pelirroja. Aunque no lo pareciese Luffy besaba muy bien. Estaba contentísimo de que Nami le hubiese dicho que le quería. Los labios de Nami eran exquisitos, mejor incluso que la comida de Sanji. Estuvieron besándose hasta que el cruel deber de respirar los separó. Se sonrieron mutuamente y se durmieron debido a las fuertes emociones que habían sufrido hoy. Se durmieron, ella en su pecho y él entre sus cabellos.
En la otra habitación donde podría haber surgido un brote de pasión sólo surgió un dormido Ace (por culpa de su maldita narcolepsia se había quedado dormido sobre la cama, antes de que empezaran a pasar cosas) y una dormidamente feliz Nojiko.
Aviso: Aquí empieza el lemmon. Es prescindible. Cuando vuelva a poner "Aviso" en negrita acaba el lemmon y sigue la historia. Vuelvo a decir: este trozo es prescindible. Lo único que hay que saber es que el lemmon es ZoRo.
Sin embargo, en una habitación del hotel…
-Zoro, ¿no ibas a ducharte?-dijo Robin-
-Ya me ducharé mañana, hoy no tengo ganas, que ya es tarde-respondió el joven peli verde-. Si eso nos duchamos juntos…
-Me lo tendré que pensar. ¿No tienes la camiseta del pijama?
-Es que tengo calor.
-Entonces yo también-dijo Robin-.
La morena se desprendió de la camiseta. Llevaba un sujetador morado de encaje que no dejaba nada a la imaginación y que parecía a punto de reventar por sus generosos senos. Se acercó a la nevera. Sacó una botella de sake que había pedido al servicio de habitaciones. Sirvió un poco en una copa. Se acercó a la cama donde estaba tumbado el espadachín y fingió tropezar, haciendo así que el sake cayera sobre su perfecto cuerpo.
-Vaya, me he empapado. Creo que tendré que cambiarme-dijo la arqueóloga con una sonrisilla traviesa-.
-No hace falta. Ven aquí-respondió el chico, invitándola a que se tumbara a su lado-.
Cuando la chica se tumbó, Zoro la acercó hacia él y la besó. Era un beso salvaje, lleno de pasión; nada que ver con el de esta mañana. El juego de sus lenguas reflejaba el inmenso deseo que tenían los dos de quererse, de volverse uno. Pronto los besos comenzaron a saberles a poco y empezó el verdadero (si así puede llamarse) juego. Zoro trasladó los besos al cuello de la morena. La chica disfrutaba de ellos inmensamente mientras que el espadachín se relamía del buen sabor que el sake había dejado en la piel de la arqueóloga.
Poco a poco fue bajando, hasta encontrarse con sus pechos. Los lamió por encima de la tela para no desperdiciar el sake. Robin soltó un gemido de placer cuando se encontró sin su sostén. "¿Pero cuándo me lo ha quitado? Estaba tan excitada que no me he dado cuenta…" Ahora Zoro masajeaba con una mano el "botoncito" derecho de su (ahora) amante. Hizo lo mismo con el otro y ambos quedaron erectos. Recorrió el vientre de la arqueóloga con su lengua hasta toparse con el botón de su pantalón. En un abrir y cerrar los ojos el pantalón se encontraba en el suelo y lo único que cubría el cuerpo de Robin era su fino tanga morado (a juego con el sujetador). La joven empezó a desnudar al espadachín. Se tumbó encima de él y puso sus piernas entre las de él, para que el roce de sus cuerpos acelerase un poco el trabajo.
Le quitó rápidamente la camiseta (se veía que estaba ansiosa). Mil veces eran las que le había visto sin camiseta por el barco cuando entrenaba, millones de veces había admirado su musculoso torso; pero ahora le parecía más hermoso y sexy que nunca. "A lo mejor le da asco la cicatriz" pensó el espadachín. Pero este pensamiento se desvaneció en cuanto sintió cómo una lengua recorría su cicatriz. Cuando Robin se cansó de recorrer los músculos del peli verde con la lengua, empezó a bajarle los pantalones. No se sorprendió cuando, al bajarle los pantalones, algo crecía debajo de ella. Sólo les separaba un par de trozos de tela. Zoro acarició la mejilla de Robin y, de improvisto, le quitó a Robin la única pieza de ropa que cubría aún su perfecto cuerpo.
La pasión mandaba sobre sus mentes, que no se opusieron a los deseos que les causaba el placer de estar en contacto cuerpo a cuerpo; sin nada que les estorbase (pues Zoro se había quitado los calzoncillos). Abrazó a su amante y se giró para quedar encima de ella. Colocó su cabeza entre las piernas de la arqueóloga y empezó a lamer la húmeda parte de su cuerpo (por culpa del grado de excitación que sentía la chica). El sabor del sake mezclado con el olor a flores que desprendía Robin se convirtió en la bebida más exquisita que había probado jamás (lo cual era mucho debido a su amor por la bebida) el joven. Era suave pero a la vez salvaje, mil veces mejor a las comidas de Sanji. Alzó un poco la cabeza y vio a la morena totalmente sonrojada, jadeando. Esto le excitó más y provocó que se zambullera en sus labios para poder así controlar el deseo y no explotar de puro placer.
La morena participó en el beso dificultosamente ya que no podía respirar de tanto placer. El beso duró poco, pues ambos no se sentían satisfechos sólo con eso. Sentían la necesidad de unirse: de ser uno. Y así fue. Robin se puso a cuatro patas sobre la cama para dar a entender al chico que empezase. Zoro agarró por las caderas a la arqueóloga y de rodillas empezó a sumergirse dentro de ella. Cuando se unieron por completo, ambos soltaron un gemido que reflejaba lo deseosos que estaban por seguir y mostrarse mutuamente hasta dónde podían llegar.
Zoro empezó a moverse. Lo hizo suavemente por si hacía daño a la chica. Empezó con unas lentas estocadas. Al ver lo excitada que estaba, decidió hacer que esa noche fuera inolvidable para Robin. Se reclinó para pegarse a su espalda y empezó a masajear sus pechos (todo esto sin parar las, ya no tan lentas, entradas y salidas del cuerpo de la chica). Posiblemente no fuese la primera vez para Robin, pues tuvo que utilizar a mucha gente debido a tener que sobrevivir del mundo desde los ocho años (sin nadie que la ayudase). Y Zoro sabía que seguramente para sobrevivir había tenido que hacer cosas algo fuertes. Pero lo que le importaba era que ahora ella estaba a su merced (voluntariamente) y que lo estaba disfrutando tanto como él. Bajó de las nubes y volvió al mundo real para ver a Robin al límite.
Aumentó la velocidad de las estocadas. "Me sorprende que no me haga daño pese a lo rápido y fuerte que entra" pensó la joven. Ambos estaban al límite. El placer les invadía por completo. Llegaron a la vez. Menos mal que cuando Zoro llegó estaba fuera, porque de lo contrario podría haber venido la cigüeña. Exhaustos se tumbaron sobre la cama; ella sobre el pecho de él. Todo estaba mojado pero ambos estaban contentos porque lo que habían hecho expresaba lo que sentían el uno por el otro.
-¿Te ha gustado?-preguntó el peli verde-
-La mejor noche de mi vida, Zoro-respondió Robin-.
Aviso: termina el lemmon.
Por la mañana...
-Venga Luffy, despierta. Pronto vendrán los demás y hay que preparar el desayuno-dijo Nami-.
-Shishishi buenos días Nami-respondió sonriente el moreno-. ¿Has dormido bien?
-Sí, de un tirón. Venga levanta.
-Naaami déjame dormir un poco más. Avísame cuando esté listo el desayuno-dijo Luffy haciendo un puchero-.
-Y yo que pensaba darte un aperitivo en lo que llegaban los demás...Pero bueno, supongo que se lo daré a Ace.
-¡Meshi, meshi! Ahora voy a la cocina y te ayudo Nami. Shishishishi
Luffy cogió de la mano a Nami y salieron de la habitación. Al parecer no se habían levantado sus respectivos hermanos "Me voy a forrar a costa de mi hermana y de Ace. Me tiene que pagar por los ruidos. Le diré que oí unos gemidos y ya está, aunque la verdad es que no oí nada" pensó la gata ladrona. Calentaron un poco de café y pusieron la mesa. Como todavía los demás no llegaban, les dio tiempo a recoger unas cuantas mandarinas.
-Oi, Nami ¿y mi premio?-preguntó el senchou-.
-Podías trabajar así de bien en el barco-respondió Nami-.
El premio no era comida, si no un beso. Como aperitivo no estaba mal. A Luffy le encantaban aquellos premios, además desde lo que pasó la otra noche Nami estaba mucho más feliz que de costumbre. Se separaron por la falta de aire y se metieron dentro de la casa. Apenas segundos después aparecieron por la puerta los mugiwaras restantes.
-Nami-swaaan. ¿Has dormido bien? Yo he soñado con tu belleza. Lo he pasado muy mal anoche al estar separado de ti y de Nojiko-chwan. ¿Ah? ¿Y mi Nojiko-chwan?-dijo Sanji-
-Está durmiendo. Como tenía un invitado en casa acabó muy cansada-respondió Nami-. Voy a despertarla.
-Si quieres voy a despertarla yo-"Así le daré un besito de buenos días" pensó el pervertido rubio-.
-No digas que no te avisé.
Y el cocinero se alejó de allí dando saltitos de felicidad. Tocó la puerta del dormitorio pero como nadie contestaba, entró dentro. Se acercó a la cama. "Que raro, está tapada hasta la cabeza. Sanji céntrate; vas a darle un beso a la hermana de Nami" Destapó un poco la cama y la escena que vio hizo que el rubio soltara un grito, ahogado por una mano en la boca de una precavida Nami (que le había seguido). Ace estaba besando a Nojiko y esta estaba con la mano en el final de la espalda de él. Menos mal que Sanji salió a rastras de la habitación por ordenes de Nami, porque si no habría intentado matar a Ace. Cuando Sanji se fue Nami habló:
-Hablemos de negocios. Anoche hubo unos cuantos ruidos así que serán 1.000 berries por diez-dijo contenta la pelirroja-.
-¿Estás segura de que no te confundes con tus ruidos de te quiero con Luffy?-preguntó maliciosamente Nojiko-
Nami se puso roja y salió de la habitación dando un portazo. Ace miró a Nojiko.
-¿Cómo lo sabias?-preguntó sorprendido el moreno. Nojiko se encogió de hombros-. Es que eres tan lista cari.
Ambos rieron y se volvieron a besar. Era la primera vez que Ace llamaba a alguna chica cari. Era muy guapo y había tenido algunas novias en Fusha, pero sólo por probar; en realidad esa era la primera vez que se enamoraba de alguien.
Salieron de la habitación agarrados de la mano. Algunos se sorprendieron de verlos pero otros se lo esperaban; pues la ausencia de Ace era sospechosa. Nami les anunció que iban a desayunar en la playa porque hacía muy bueno fuera. Incluso prepararon la comida para así estar todo el día en la playa. Después de todo, ¿eran sus vacaciones no?
Cuando todos se encontraron en bañador partieron hacia la costa. Sanji llevaba la comida y los otros llevaban toallas y demás. Extendieron una toalla gigantesca sobre la que pusieron el desayuno. Había tostadas, café, leche, galletas… Zoro y Robin sonrieron maliciosamente sin poder evitarlo cuando vieron sacar a Sanji una botella de sake. Después de desayunar las chicas se tumbaron en sus respectivas toallas a tomar el sol y charlar un poco.
Nojiko hizo muy buenas migas con Robin; tanto que la contó todo lo que sentía por Ace y lo que le había pasado esa mañana. Cómo no, Nami se unió a la conversación y relató su romántica noche. Cuando acabó de hablar, las dos hermanas miraron a Robin y esta después de hacerlas prometer que no le gastarían bromas a Zoro sobre el tema que iba a contar a continuación, habló sobre su mágica noche.
-¿Y fingiste tropezar para bañarte en sake? Jo Robin, ¡eres malvada! Aun así, no me puedo creer que estés con Zoro-dijo una asombrada Nami-.
-No sé si estoy con él. Me acosté con Cocodrilo y no era su novia. Él lo hacía porque le apetecía. A lo mejor Zoro sólo quería un poco de diversión. Puede que esté enamorado de o…-no pudo acabar la frase porque se vio interrumpida-.
-¡No digas tonterías Robin! ¡Zoro te quiere! Le conozco más bien poco, pero él nunca haría una cosa así. Además, eres guapa e inteligente. Durante la cena de ayer me contaste tu pasado y, créeme, Zoro no haría algo así en la vida. Como le menciones que te acostaste con Cocodrilo, irá a Impel Down a matarle. Ni se te ocurra decir algo semejante nunca más. Nosotros somos tus nakamas y Zoro tu…bueno puede que novio no sea, pero te quiere más que todos nosotros juntos. Y créeme, eso ya es mucho-dijo Nojiko-.
-Callaos, que se acerca Sanji-ordenó Nami-.
-¿Qué tal están mis chicas? ¿Os apetece daros un baño para refrescaros?-preguntó Sanji con sus peculiares ojos en forma de corazón. Iba a coger de la mano a Robin cuando vio que alguien se le ponía delante-¿Qué coño haces, marimo?
-Calla ero-kuku, tengo que hablar con Robin sobre un libro de espadas. Robin vamos al agua. Así estaremos sin interrupciones de malditos rubios con cejas rizadas-dijo Zoro-.
-Claro, Zoro; soy toda tuya-el doble sentido de la frase causó un leve sonrojo al peli verde, sólo visible para Robin que estaba frente a él-.
Pasearon un poco por la orilla. Mientras que el agua les mojaba los tobillos, hablaban sobre el libro que estaban leyendo y lo que podrían hacer esta noche. Decidieron ir a una taberna antes de cenar. Cuando regresaron ya era la hora de comer. Después, Sanji les propuso un juego.
-A ver. Se gira la botella y al que le apunte tiene que decidir beso, verdad o desafío. Si elige beso los demás tienen que cerrar los ojos y al que le toca le da un beso a quien diga el que giró la botella. Si eliges verdad te hacen una pregunta y la tienes que contestar la verdad y si eliges desafío, pues tienes que hacer lo que te diga el que giró la botella. Normalmente se juega sin botella, pero así no le toca siempre al mismo-explicó el rubio-Que levante la mano el que no quiera jugar-como nadie la levantó, empezaron a jugar-.
Sanji giró la botella y esta se paró en Ace.
-Elijo…
Continuará
Siento el retraso. Es que con mi cumple no he tenido casi tiempo, por lo que el one-shoot todavía no está así que podéis seguir votando a vuestra pareja favorita. ¿Qué tal escribo Lemmon? Opiniones porfiplis. ¿Qué tal el capítulo de esta semana? Por favor poned si habéis leído el Lemmon. Muchas gracias a todos los que dejan reviews; también a los que no los dejan. Mil millones de gracias por leer mi historia y apoyarme. Muchas gracias a mi amiga Alba por apoyarme esta semana y darme un empujoncito. Voy a hacer un proyecto con ella que de seguro, os gustará. Gracias Alba ¡Eres la mejor!
Sayonara!^.^
