Hola a todos, debería estar en la escuela pero no fui, me dio hueva (Además de que nadie fue), por eso nuevo capitulo, por cierto lo de Mika y Natsume es apropósito, es que no se como hacer su pinche declaración, digo cuando lo hicieron había un 60% de probabilidad de que Mikan muriera, meh, mejor vean el capitulo.
Las cuatro miraban las puertas de esa enorme academia, una de ella avanzo hasta tocar las rejas, se voltea a sus compañeras y dice con una voz seria–: Están aquí.
El jurado de los naipes.
Después de esa fiesta, todo volvió a la normalidad, pasaron los días hasta acabar diciembre y mitad de enero, debido a ciertas cosas, Mikan había cambiado, pero no señores, no, su personalidad sigue siendo la misma idiota y alegre castañ; su uniforme bien arreglado, todo bien ¿Qué era lo distinto? ¡Pues claro! Su pelo ahora solo iba peinado con una colita de lado, y lo demás iba suelto, créanme, cuando Makoto la vio, estaba que se le caía la baba, pero por suerte Natsuki lo salvo de morir achicharrado.
– Buenos días a todos –saludo la castaña sonriente, algunos le devolvieron el saludo otros no.
– Mikan ¿tienes mis libros, no? –pregunto Mun, la mencionada asintió entregándoselos.
– ¿De qué son? –pregunto Anna acercándose.
– ¿Ah? Son anotaciones de mis estudios –explico la peli plateada, le mostro uno de ellos–, cuando nos fuimos yo comence a ir a la universidad del reino de los ángeles, me gusta aprender la historia de mi mundo, es muy interesante.
Nonoko murmuro asombrada al leer una parte–. Así que ustedes son los ángeles especiales –la chica asintió–, pero... faltan cinco, el jurado de los naipes.
– Oh si... no los conocemos... bueno solo al... –intento decir pero un escalofrio le recorrio sin dejar de mostrar su sonrisa despreocupada.
– Joker, el líder... ¿creen que estamos locos? –pregunto Hikari, todos se miraron unos segundos, luego asintieron–, ella es peor... mucho peor.
– Hola chicos... –intento decir Narumi pero Koko lo interrumpio y sin necesidad de leer su mente.
– ¿Cuántos ingresaron? –pregunto ya sabiéndosela.
– Cuatro señoritas... pasen –indico, por la puerta pasaron cuatro chicas todas con la misma vestimenta.
La primera era rubia, venia peinada en dos colitas, como las que usaba Mikan, sus ojos eran del mismo color, tenía un vestido de lolita negro con amarillo y un sombrerito negro con una cinta amarilla, se mostraba seria–. Buenas tardes, soy Pilar, alice del ángel y habilidad especial.
La segunda tenía los ojos y el pelo verde, amarrado en dos colas largas, era unaMiku Hatsune, pero vestida de lolita, negro con verde, tenía igual unsombrerito negro con una cinta verde, tenía una expresión tierna–. Hola soyEstefany, alice del ángel y habilidad especial.
La tercera era pelirroja con los ojos del mismo color, su pelo era corto, porencima de los hombros, vestia igual, solo que negro con rojo, no tenía ningúnaccesorio en el pelo y tenía una sonrisa burlona y un tanto perversa–. SoyCarrie, alice del ángel, habilidad especial.
La última era de pelo y ojos azules, su cabello le llegaba a la espalda, iba vestida como todas, pero en negro y azul, tenía un diademas con un par de cintas blancas, tenía una expresión de indiferencia–. Y yo Diana, lo demás ya lo saben.
Los chicos vieron a las cuatro con sorpresa, no era necesario decirlo, pero bueno, rara vez se topaban con alguien que tuviera ese alice... más bien poder, en el mundo humano.
– Sus parejas serán... de Pilar con Yoshin –el mencionado alzo su mano aburrido–, a Estefany con Irie –el mencionado igual alzo la mano–, a Carrie con Sergio y a Diana con Kobato –ambos alzaron la mano, uno desinteresado y la otra un tanto efusiva–. hora libre... pero tienen tarea de la sesenta y ocho hasta la novena.
– ¿No es mucha tarea? –le murmuro Diana a la rubia quien se encogió de hombros.
– Naru nunca da clases, solo aparece para calificar el semestre o dar anuncios –explica Kobato apareciendo de cabeza entre ellas.
– ¿Cómo...? –intento preguntar Pilar apuntando al hecho de que estaba de cabeza, la peli azul solo desaparece y aparece en su asiento–. ¿Nien?
– Tranquilas, es normal –murmuro Mitsuki leyendo su libro de texto–. ¿Cuándo es la simulación de Jin-Jin?
– El martes –respondio Natsuki comiendo un chocolate, el jurado se miro dudoso.
– Hoy es martes –murmuro tímidamente la peli verde.
...
– ¡Fuck, no estudie! –gritaron Taiyo y Mikan alarmadas, sacaron sus apuntes pero...–. ¡Natsuki préstame tu cuaderno!
La mencionada susurro un sueve "Idiotas" para despues lanzar su cuaderno hacia ellas, Carrie las miro confundida por su actitud–. ¿Eso es normal? –pregunta apuntando a las dos leyendo y escribiendo a velocidad luz, Sergio levanta la mirada de su teléfono y asiente.
– ¡Ustedes! –llama Mun, las cuatro se voltearon a ver a la peli gris, esta las veían algo aburrida–. ¿Qué hacen en el mundo humano? –se recostó en sus brazos, sin dejar de verlas con curiosidad.
– Vinimos a buscar a los ángeles especiales –murmuro, las chicas levantaron la mirada–. ¿Son ustedes?... ¿Quién es la juez de la luna?
– Yo mera –respondio la peli plateada, para sorpresa de todos tuvo que agacharse al tiempo que una bola de energía amarilla casi le arranca la cabeza. Todos quedaron en shock al ver como Pilar había atacado a Mun. La victima las miro aburrida, se levantó con calma, se subió a la mesa y corrió hasta alcanzar la otra, esquivando los ataques de Pilar, brinco a la ventana y salió rompiéndola.
– Una vez alguien dijo... no reparare el salón si se destruye –comento aburrida mirando como la rubia salto y quedo frente a frente–. ¿Qué traes conmigo?
– ¡Calla! –ordeno furiosa, el cielo empezó a oscurecerse, un rayo impacto cerca de Mun–. ¡Te voy a destruir!
– Esa es mi pregunta ¿por qué? Ni te conozco –pregunto Mun, otra bola de energía impacto cerca de ella.
– ¡No, claro que no! –grito furiosa, sintió como dos personas la agarraban.
– Calma mi sister, la violencia no soluciona nada... bueno si lo hace, pero... –intento ayudar Sora a su modo.
– Mejor cállate –indica Natsuki sosteniendo a la chica que luchaba por liberarse.
– ¡Suéltenme! –exclamo la rubia, en su mano formo un trinche, era color amarillo, parecía de oro, intento atacar a las chicas pero una flecha fue enterrada en su brazo, todas miraron a Taiyo quien había disparado. La chica miraba desde la ventana sin saber que alguien la observaba con odio en los ojos, sintió como fue empujada y cayó junto a esa persona al piso desde la ventana. Carrie estaba encima de Taiyo intentando estrangularla, la peli naranja la miro con sorpresa, ahora que se fijaba bien...
– ¿Qué? ¿Ahora ya no te defiendes? –grito furiosa, fue jalada por Hikari quien la aventó lejos de la oji amarillo. Taiyo se levantó tosiendo y tocándose el cuello
– No te metas Hikari, este es un asunto que debo arreglar yo –le pidio Taiyo algo tensa.
– ¿De qué hablas? –pregunto la rubia arqueando una ceja.
– Si ¿De que hablas? YO soy la que tiene que arreglarlo –respondio Carrie, saco un trinche, pero color rojo. Taiyo miro como se acercó la otra a atacarla, pero ella solo la esquivo, igual esquivo una bola de energía roja. Todos observaban con impresión la pelea entre la nueva y Taiyo, la segunda estaba tranquila, esquivando, no queriendo luchar. Las otras dos bajaron dispuestas a calmar a sus compañeras. Después de un rato por fin lograron neutralizar a la pelirroja. Las cinco se alejaron de las jóvenes ángeles, quedando de frente, nunca es bueno dar la espalda a tus enemigos.
– Cálmate... –le dijo Diana a la pelirroja, está todavía luchaba por ir a atacar a nuestra Mary-sue.
– ¡Tú no sabes lo que me hizo! –grito aun buscando liberarse.
– ¿Qué paso? –le pregunto Hikari a la peli naranja quien se encogio de hombros con una sonrisa nerviosa.
– ¿Se acuerdan de la parte de que golpeaba gente porque ser brabucón es gratis? Ella es una de las que golpeaba... se ve que me recuerdas –sonrió estúpidamente, todos se golpearon la cara, menos Carrie quien se soltó y fue a golpearla, la chica se quejo al sentir el golpe en su estómago–. Ya entendí, ya entendí –suspiro bajo la mirada de todos–, entiendo que me odies... digo, yo igual lo haría, pero ¿qué les hizo Mun? Ella nunca ha molestado a nadie de joven... –todos miraron a la peli plateada que negó afirmando lo que dijo Taiyo.
– Lo que hice es por lo que ocasiono con su huida –gruño Pilar mirandola con furia.
– ¿Huida? –preguntaron Hikari y Taiyo ladeando la cabeza– ¿hablan del secuestro?
– ¿¡Disculpa!? –pregunto Mun ofendida– me secuestraron a mí y a mis amigas, créeme, después de lo que pase... –un escalofrío le recorrió sintiendo unas descargas en toda su espalda– hubiese preferido estar en casa... o tal vez no...
– Eso me da igual, causaste un alboroto que nos llevó a mis y a ellas –señalo a sus compañeras– a un infierno... ahora te hare pagar juez lunar...
– Son... ¿el jurado de los naipes? –pregunto y las miro con rareza–. ¡Claro! Pilar por Picas, Diana por Diamantes, Carrie por Corazones y ¿Estefany por Treboles?
– Tifany, así me dicen –murmuro la última mencionada algo tímida, Yami, quien observaba desde la ventana, la vio con atención... ella era una loli, lo sentía, sonrió algo perversa.
– ¡Genial! –murmuro fascinada la peli plateada hasta que se dio cuenta de algo–. ¿Eh? Esperen, nos secuestraron a las tres, no solo a mí –se quejó–, digo, no quiero que igual las ataquen... aunque ya atacaron a Taiyo, pero...
– Se oía más tu nombre que el de las otras dos, algo de experimentación o no se –murmuro Diana mirándola, aunque ella igual pensaba que era toda una estupidez. Después de oír eso la chica solo se quedó callada, recordó un poco eso, no era malagradecida, pues conoció a sus amigos, sus hermanos, pero...
– Solo por eso... ustedes no saben nada, odiarme por eso es estúpido –murmuro, todos observaron cómo apretaba sus puños–. No tienen idea de lo que pase, porque, incluso cuando ya termino, las cicatrices no se borran –aquello lo penso más no lo dijo, odiaba quejarse, levanto su vista la cual estaba oscura, ella solo apretaba los dientes molesta–. Odio a la gente ignorante, ustedes entran en ese tipo de gente –se alejó con molestia.
– ¡Mun! –exclamo Taiyo y corrió hacia ella, no sin antes dirigir su mirada a las chicas–, piénsenlo de nuevo antes de hacer una idiotez –sus ojos se pusieron rojos–. Porque la próxima ocasión... si habrán un par de huesos rotos –siguió su camino.
Todos volvieron a clases menos ese par, un poco de tensión en el ambiente, pero siendo que nuestros chicos no son groseros.
– Ruka-kun ¿me podría acompañar a darles un tour a las nuevas estudiantes? –le pregunto Linchou nervioso, el rubio parpadeo confundido.
– ¿No debería ir Imai? –pregunto, ambos vieron como esta miraba con desconfianza a las chicas.
– Digamos que no le caen muy bien –murmuro más nervioso– y le pediría a otro pero... –intento decir, todo mundo miraba desconfiado a las chicas, menos Linchou, Ruka y las seis miserables del salón, pero ellas no les iban a dar un tour.
– Yo lo hare... pero dudo que me dejen ir –respondio el rubio, miro a Natsuki quien los miraba de reojo, luego a Natsume y Mikan que igual lo veían de reojo, él estaba fuera de su lugar mientras hablaba con Linchou.
– ¿Y si va Natsume-kun? –porpuso el delegado, Ruka negó, dudaba que este perdiera su tiempo dando un tour–. ¿Quién podría ir? Y que de ese modo no se preocupen –se cuestiono, los dos dirigieron su vista al lobo solitario y al tigre despreocupado, al ser hombre eran menos... menos... menos metiches y rencorosos.
– Son ellos o... –intento decir Ruka, miro a Jin suplicando a Yami, a Shin comiendo, a Sergio oyendo música y a los gemelos hablando con Kobato y Mistuki–... Jin está en crisis nerviosa, a Shin y Sergio no deben ser interrumpidos y con los gemelos...
– ¿Orenji-kun o Shiro-kun? –pregunto Linchou, se miraron unos momentos– ¿o ambos?
– La cuestión es que quieran –replanteo Ruka, se dirigieron donde Orenji por tenerlo más cerca y porque era más facil que el accediera.
– Orenji-kun, no preguntábamos sí... –intento decir Linchou pero estaba algo nervioso, no tenía mucha comunicación con el chico por su aura hipocrita que daba miedo, aunque sabía que el chico era un pan de dios.
– ¿Nos acompañas a dar un tour a las nuevas? –pregunto Ruka notando los nervios de su compañero, el era más apegado a los chicos y con Orenji llevaba buena comunicación, el peli naranja los miro apenado.
– Me gustaría pero... le prometí a Hotaru-chan ayudarla con un experimento –los tres miraron a la mencionada que parecia escribir algunas cosas–, pero tal vez Shiro pueda.
– Ya, eso espero, o si no, no nos dejaran ir –murmuro el rubio, miro al albino, ambos se acercaron nerviosos, es que nunca le habían pedido algún favor y el chico tenía siempre ese aura fría a su alrededor–. Shiro nos preguntábamos sí ¿nos acompañas a darle un tour a las nuevas?
– Adivino –comenzo a decir dejando de leer su libro "Como sobrevivir siendo Tsunderse"–. Nadie más que ustedes dos quieren, pero Natsuki y Mikan no les dejaran ir sin alguien que les proteja en caso de que estas los ataquen –ambos asintieron–. No tengo nada que hacer aparte de leer y dormir.
– Perdon –al albino negó y retomo su lectura.
– ¿Qué planean eso tres? –murmuro Natsuki alzando una ceja, miro a Makoto quien venía a acosar a Mikan–. Otra vez, no siempre le puedo salvar el culo –se quejó acostándose.
– ¡Todos acomódense y saquen un lápiz! ¡Hora de la simulación! –ordeno Jinno, mostrando una pila de hojas, todos suspiraron.
– ¡Llegamos! –gritaron Mun y Taiyo abriendo la puerta y cayendo una sobre la otra, todos rieron ante esto.
– ¿Dónde estaban? –pregunto molesto el profesor.
– Dirección...
– Disculpe...
– ¡Siéntense, Ahora! –ordeno, los dos corrieron a sus lugares sentandose como si nada.
– Veamos... dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis ¿Cuál es la hipotenusa de un triángulo de 6548 metros x 3421 metros?... –leyo, bajo su lápiz y levanto la mano. Jinno la miro fijamente.
– ¿Qué?
– ¿Cuál es el trabajo que requiera lo menos posible las matemáticas?
– Vaga de la basura o payaso de circo, ambos van acorde a usted –volvió a leer pero dos hojas de examen fueron dejadas frente a él, miro a Natsuki y Natsume–. ¿Seguros?
– Más que cuando escape de un derrumbe –respondio la joven.
– Más que cuando me enfrente a toda la academia controlada por Luna –contesto el joven. Ambos se miraron unos segundos y después rieron, que buenos tiempos. Todos los miraron con una gotita en la cabeza. Si así fue cuando sus vidas peligraron ¿Cómo eran cuando no?
Los tres chicos y las cuatro nuevas iban por la escuela, viendo los rincones disponibles para los alumnos. Las chicas iban sin decir nada–. Después les darán sus uniformes, ya los pueden modificar a su gusto –dijo Shiro mirando las cadenas de su pantalón.
– ¿Está permitido? –pregunto Diana observando cómo solo el albino había modificado su uniforme.
– No –respondio, las cuatro entrecerraron los ojos viéndolo, tan relajado a la hora de hablar, parecía algo anormal.
– ¿Entonces...?
– No busquen lógica a lo que hace –les dice Ruka suspirando. Linchou rio a su lado.
– Pero tampoco les dicen algo, ya ven como esta Yami-kun.
– ¿La emo? –pregunto Carrie, los tres asintieron–, son raros –volvieron a asentir, solo el rubio y el albino.
– Me dan desconfianza esas chicas –murmuro Natsuki algo intranquila.
– ¿Qué propones? –pregunto Mikan con una libreta en mano para los planes maquiavelicos que podia idear la chica.
– ¿Ir a espiar? –pregunto Kuro viéndola, esta asintió–. Shiro está con ellos.
– Pero él no puede protegerlos y luchar al mismo tiempo, no nos subestimemos, seguimos siendo humanos... –explico Natsuki.
– ¡Menos Yami, Yami es inmortal! –Sora rio ante sus palabras.
– Ni tanto –respondio Kuro soltando una suave risa–, ahora que lo pienso ¿Cuándo se termina una maldición?
– Cuando su tarea se completa, lo cual podría tardar años en ocurrir, siglos o milenios –explica Mikan.
– Dejando de lado eso, ¿Quién me acompaña? –pregunta Natsuki, Mikan y Kuro alzan la mano.
– Estoy ocupada –explica Sora encogiendose de hombros.
– ¡Igual voy! –exclama Makoto acercándose a Mikan quien sonrie amablemente.
– Yo igual –declaro Natsume mirando con desconfianza a Sasaki.
– ¡Yo voy! –grita Nathali acercándose–, quiero pasar a Central town.
– Comprara más yaoi –murmuro Natsuki al peli morado.
– No, comprare yuri –responde divertida viendo su último manga.
– Vamos –indica Mikan suspirando mientras negaba–. ¿Qué problemas nos traerá esto?
– No lo sé –murmuro Kuro–, pero pienso que no son tan malas el jurado de los naipes.
Ustedes que piensan ¬u¬, les caen bien o mal?, pues les caerán mal, se los aseguro y no porque sean malas
