¡La historia no es mía! Es de Maya Banks.
Capitulo III
Naruto subió las escaleras hasta el apartamento de Hinata. Había muchos escalones en mal estado y zonas sin barandilla. Le parecía increíble que no se hubiera caído por las escaleras en alguna ocasión. No sabía si la iba a encontrar en el apartamento, pero se había pasado por el restaurante antes de ir a su casa y un hombre bastante desagradable, un tal Orochimaru, le había dicho que Hinata no estaba allí. Frunció el ceño al ver que la puerta de su apartamento no estaba cerrada con llave. La abrió y se encontró a Hinata de rodillas en el suelo, buscando algo debajo de la mecedora. Vio que murmuraba frustrada mientras se levantaba del suelo.
– ¿Qué se supone que estás haciendo?- Hinata gritó sobresaltada y se giró para mirarlo.
– ¡F-Fuera de aquí! –exclamó ella. Levantó las manos para que se calmara.
–Siento haberte asustado, pero la puerta no estaba cerrada con llave.
– ¿Y crees que eso te da derecho a entrar sin llamar? ¿No se te ocurrió llamar a la puerta? A lo mejor no te quedó claro ayer, pero no quiero verte por aquí, Naruto-Hinata fue a la cocina y la siguió. Vio que abría y cerraba todos los armarios. Parecía estar buscando algo con desesperación. Ya se había imaginado que no le haría gracia verlo allí, pero había tenido la esperanza de que estuviera algo menos enfadada ese día. Perdió la paciencia al ver que se ponía de nuevo de rodillas. Fue hasta donde estaba y la ayudó a levantarse.
– ¿Qué estás buscando? -Hinata se apartó para que dejara de tocarla.
–El cheque. ¡Estoy buscando el cheque!
– ¿Qué cheque?
–El cheque que me diste- Lo sacó entonces del bolsillo y la miró.
– ¿Este cheque?- Hinata trató de agarrarlo, pero él lo elevó por encima de su cabeza.
– ¡Sí! He cambiado de opinión y voy a cobrarlo.
–Siéntate, Hinata, por favor. Explícame qué ha pasado. Después de esperar seis meses y de tirarme el cheque a la cara, ¿cómo es que has cambiado de opinión? ¿Te has vuelto loca?
Le sorprendió que le hiciera caso. Hinata se dejó caer en una de las sillas de la cocina y se tapó la cara con las manos. Se quedó perplejo al ver que empezaba a llorar. No sabía qué hacer. Nunca había podido soportar verla así. Se sintió muy incómodo. Apoyó la rodilla en el suelo y, con suavidad, le apartó las manos de la cara.
Hinata apartó la vista. Sus mejillas se tiñeron de un suave rosa y parecía avergonzada, como si no quisiera que él la viera en ese estado.
– ¿Qué es lo que ha pasado, Hinata? –le preguntó.
– M-Me han echado del trabajo –repuso ella entre sollozos– Y ha sido por tu culpa.
– ¿Por mi culpa? ¿Qué he hecho yo?
Al oír sus palabras, Hinata lo miró indignada.
– ¿Que qué has hecho tú? Nada, ¿verdad? Nunca es culpa tuya, no es la primera vez que lo oigo-Se limpió las lágrimas con el suéter que traía, en su pequeño apartamento no había calefacción- Seguro que todo es culpa mía, igual que lo fue todo lo que ocurrió durante nuestra relación. Limítate a darme el cheque y sal de aquí. No tendrás que volver a preocuparte por mí.
– ¿De verdad esperas que me vaya y que te deje así? –Le preguntó él con incredulidad mientras volvía a guardar el cheque–Tenemos mucho de lo que hablar, Hinata. No voy a irme a ninguna parte y tú tampoco. Lo primero que vamos a hacer es ir a un médico para que te haga una revisión en condiciones. No tienes buen aspecto. Siento ser tan directo, pero alguien tiene que decírtelo- Hinata se puso lentamente en pie.
–No pienso ir a ninguna parte contigo. Si no vas a darme el cheque, sal de aquí. No tenemos nada más de lo que hablar.
–Hablaremos del cheque después de ir al médico –repuso él. Ella lo miró con desprecio.
– ¿Cómo te atreves a chantajearme de esa manera?
–Llámalo como quieras, no me importa. Vas a ir al médico conmigo. Si te dice que estás bien, te entregaré el cheque y no tendrás que volver a verme.
– ¿S-Seguro? –le preguntó ella con cierto temor. Él asintió con la cabeza. Sabía que ningún médico estaría satisfecho con su estado. Parecía agotada y estaba pálida. Vio que se quedaba pensativa, como si estuviera decidiendo si iba a aceptar sus condiciones o no. Respiró tranquilo al ver que cerraba los ojos y suspiraba.
–De acuerdo, Naruto. Iré contigo al médico. Y cuando nos diga que estoy perfectamente, no quiero volver a verte.
–Si dice que estás bien, no tendrás que hacerlo-Hinata volvió a sentarse en la silla. No podía creerlo, no parecía consciente de lo mal que estaba. Creía que necesitaba alguien que cuidara de ella y se asegurara de que comiera bien. También necesitaba descansar lo suficiente –Bueno, deberíamos irnos ya. La cita es para dentro de media hora y no sé si habrá mucho tráfico-Vio que se había dado por vencida. Se levantó, tomó su bolso y fue hacia la puerta.
Hinata no dejó de mirar por la ventana durante el trayecto en coche. Su discusión con Naruto había conseguido agotarla. Lo quería fuera de su vida. Ni siquiera podía mirarlo, era demasiado doloroso. Vio que aparcaba frente a un moderno edificio. Era una clínica médica. Subieron en el ascensor hasta la cuarta planta y Naruto se encargó de hablar con la recepcionista.
Rellenó los papeles con sus datos médicos y una enfermera la acompañó al lavabo. El primer requisito era una prueba de orina. Cuando terminó, otra enfermera la llevó hasta una de las consultas, allí la esperaba Naruto. Lo fulminó con la mirada al verlo. Abrió la boca para decirle que saliera de allí, pero él se adelantó.
–Quiero estar presente cuando el médico hable contigo –le dijo, Se dio cuenta de que tenía esa batalla perdida, no quería discutir. Se apoyó en la camilla, tratando de convencerse de que ya no iba a tener que soportarlo durante mucho más tiempo. En cuanto el médico le dijera que estaba bien, podría librarse por fin de él. Pocos minutos más tarde, llegó un doctor joven y le dedicó una sonrisa. Le pidió que se tumbara en la camilla. Le midió el vientre y escuchó los latidos del bebé. Después, acercó una máquina y le aplicó un gel transparente en la barriga. Levantó la cabeza sobresaltada al ver lo que hacía. El gel estaba muy frío.
– ¿O-Oiga Qué está haciendo?
–Pensé que le gustaría ver a su bebé. Voy a hacerle una ecografía para medirlo y comprobar la fecha aproximada en la que podría dar a luz ¿Le parece bien?- Hinata asintió con la cabeza y el doctor comenzó a mover un aparato sobre su barriga. Después, señaló algo en la pantalla de la máquina.
–Esa es la cabeza –le dijo el médico.
Naruto se acercó para poder ver el monitor. Ella tenía que estirar mucho el cuello para poder observar la pantalla. Al verla así, El rubio le colocó una mano bajo la nuca para que pudiera verlo más cómodamente. Se le llenaron los ojos de lágrimas al ver la imagen y no pudo evitar sonreír.
–Es preciosa –murmuró ella.
–Sí, lo es –repuso Naruto muy cerca de su oído. Odio la reacción de su cuerpo cuando sintió como ambas mejillas se calentaba
–B-Bueno, preciosa o precioso –se corrigió Hinata, ignorando los latidos de su pobre corazón.
– ¿Les gustaría conocer el sexo del bebé? –Preguntó el médico– Podemos intentar averiguarlo.
–Mejor no, quiero que sea una sorpresa –le dijo ella.
El médico siguió examinando la imagen y haciendo algunas anotaciones. Después, le limpió la barriga. Le entregó una imagen de lo que acababan de ver en la pantalla. Era increíble tener una ecografía de su bebé, pero estaba algo nerviosa, el médico estaba haciendo muchas anotaciones en su libreta.
–Estoy algo preocupado por usted –le dijo el doctor. Hinata frunció el ceño y trató de incorporarse. Naruto la ayudó a hacerlo. –Tiene la tensión muy alta y hemos encontrado trazas de proteína en su orina. He visto que tiene las manos y los pies hinchados y mucho me temo que no se está alimentando demasiado bien, debería pesar más a estas alturas del embarazo. Son síntomas de preclamsia y se trata de una condición muy peligrosa que puede tener consecuencias serias- No podía creerlo, estaba sin palabras; por inercia cubrió su vientre con ambas manos- Por otro lado, las marcas que tiene en el cuello me preocupan aún más- El doctor Kabuto le dirigió una mirada amenazante a Naruto, quien hasta el momento no parecía haberlas notado- Si es víctima de algún tipo de maltrato por parte de su pareja; quiero que sepa que estaré más que encantado de ayudarla, no solo a denunciar sino también a que acceda a un programa especial para mujeres que sufren este tipo de maltrato-El rubio se sintió indignado ante tal acusación, iba a defenderse pero Hinata no lo interrumpió abruptamente-
– F-Fue un a-accidente que no volverá a ocurrir- Kabuto suspiro resignado, sabía que eran pocas las mujeres que accedían a denunciar a su pareja, más aun si estaban en estado de gestación-P-Por favor ignore eso y d-dígame ¿qué es la preclamsia?-
–Se trata de una complicación que está asociada con una hipertensión inducida durante el embarazo y con elevados niveles de proteína en la orina. Puede desembocar en una eclampsia. En casos severos, se ponen en peligro la vida del feto y la de la madre –les explicó el médico–Si su condición empeora un poco más, tendrá que ser ingresada en el hospital y quedarse allí hasta que llegue el momento de dar a luz. Si no me aseguran usted y su esposo que va a hacer reposo absoluto y a cuidarse más, tendré que ingresarla en el hospital.
–Por eso no se preocupe –dijo Naruto, luego de un silencio un tanto incomodo– No dejaré que mueva ni un dedo, tiene mi palabra.
–Pero… –protestó Hinata.
–No quiero oír ningún «pero» –le dijo el médico mientras la miraba serio a los ojos–. Creo que no entiende lo peligrosa que es esta condición. Si empeora, podría morir. La eclampsia es la segunda causa de muerte materna en Japón y es la complicación más frecuente con la que nos encontramos durante el embarazo. Esto es muy serio y tiene que tomar todas las precauciones necesarias para que no empeore- Vio que Naruto estaba muy pálido y ella también sintió que se le helaba la sangre.
–Doctor, le aseguro que a partir de ahora Hinata se limitará a descansar y a comer –le aseguró Naruto.
El médico asintió con la cabeza y se despidió de los dos.
–Me gustaría que volviera dentro de una semana. Si siente un fuerte dolor de cabeza o ve que empeora el edema de sus manos y sus pies, vayan directamente al hospital, ¿de acuerdo?
En cuanto se quedaron solos, Hinata se sentó en la camilla. Lo que el médico acababa de decirles había conseguido asustarla. Naruto se acercó y le apretó cariñosamente las manos.
–No quiero que te preocupes por nada, Hinata-Estuvo a punto de echarse a reír al oírlo. Nunca había tenido tantos motivos por los que estar preocupada. Le entraron ganas de gritar y salir corriendo de la clínica. –Venga, vámonos –le susurro él. Dejó que la acompañara hasta el aparcamiento y que la metiera en el coche sin protestar, no podía creer que le estuviera pasando algo así.
Naruto encendió el motor y comenzaron el trayecto de regreso a su apartamento, pero ella seguía sin poder hablar. No tenía trabajo pero, según lo que acababa de decirle al médico, era mejor así. De haber seguido trabajando al mismo ritmo, su condición podría haber empeorado rápidamente. Pero no sabía cómo iba a poder subsistir sin trabajar. Estaba desesperada y no le gustaba sentirse tan vulnerable como lo estaba en esos momentos. Se sobresaltó al oír el móvil de Naruto. Éste contestó la llamada y lo miró de reojo al ver que pronunciaba su nombre.
–Vamos ahora al apartamento de Hinata, a recoger sus cosas. Reserva dos billetes desde Houston y llámame cuando tengas el número de vuelo y la hora de embarque. Después, llama a la consulta del doctor Kabuto en Yokohama y pídeles que envíen el historial médico de Hinata a la doctora Tsunade de Tokio. Encárgate de mantener las cosas al día en el despacho, que Kira revise los contratos que necesiten mi firma. Volveré a la oficina dentro de unos días- Naruto colgó poco después y guardó el teléfono.
– ¿Se puede saber de qué estabas hablando? –le preguntó ella con incredulidad.
- Vienes a casa conmigo –repuso él.
–Por encima de mi cadáver –replicó ella furiosa.
–No te lo estoy pidiendo –insistió Naruto con firmeza–Necesitas a alguien que cuide de ti, ya que tú te niegas a hacerlo ¿Acaso quieres poner en peligro la salud del bebé? ¿O la tuya? Dame una solución, Hinata. Demuéstrame que puedo irme de aquí sabiendo que vas a estar bien.
– ¿Es que no entiendes que no quiero nada de ti?
–Sí, eso me lo dejaste muy claro cuando te acostaste con mi primo. Pero el caso es que ese podría ser mi hijo o mi sobrino. De un modo u otro, no voy a irme de aquí sin saber que están los dos bien, por eso tienes que venir conmigo a Tokio. Y, si te niegas, tendré que llevarte a rastras hasta el avión.
–No es tu hijo –le dijo ella.
–Entonces, ¿de quién es?
–Eso no es asunto tuyo.
–Vas a venir conmigo –insistió Naruto– Esto no lo hago solo por un bebé que ni siquiera sé de quién es.
– ¿Por qué lo haces entonces?- Naruto no contestó. Cuando llegaron a su apartamento, salió del coche antes de que Naruto pudiera abrirle la puerta y ayudarla. Subió las escaleras tan deprisa como pudo, pero él la seguía muy de cerca y no le dio tiempo a cerrar la puerta de su apartamento antes de que llegara Naruto.
–Tenemos que hablar, Hinata.
–Es verdad. Me dijiste que podríamos hablar del cheque después de ir al médico. Estabas dispuesto a tirármelo a la cara cuando me llamaste prostituta, ahora soy yo la que quiero ese cheque y poco me importa ya lo que pienses de mí.
–Ya no hay trato-Hinata levanto ambos brazos-
– ¡Estupendo! –replicó ella con sarcasmo.
–Quiero que vuelvas a Tokio conmigo.
–Estás loco –le dijo con incredulidad– ¿Por qué iba a ir a ningún sitio contigo?
–Porque me necesitas- Sintió un fuerte dolor en el pecho al oírlo y se quedó sin aliento.
–Ya te necesité en otra ocasión y no te tuve-Se apartó de él antes de que Naruto pudiera contestar. Estaba muy asustada, pero no podía dar su brazo a torce, el rubio se había quedado en silencio. Cuando volvió a hablar, notó algo distinto en su voz, parecía muy afectado por algo.
–Voy a salir a la farmacia para comprar lo que te ha recetado el médico. También compraré algo para comer. Cuando vuelva, espero que hayas hecho ya la maleta-
Se sentó en la mecedora en cuanto se quedó sola. Tenía un fuerte dolor de cabeza y se frotó la frente para tratar de aliviarlo. Su vida había cambiado por completo en unas pocas horas. Solo un par de días antes, había tenido un plan. Un plan bastante bueno. Pero se había quedado sin trabajo, tenía problemas de salud y su exnovio la estaba presionando para que volviera a Tokio con él.
No le hacía ninguna gracia tener que hacerlo, pero se dio cuenta de que iba a tener que llamar a su padre. Se había jurado que no volvería a pedirle nunca nada, pero en ese momento se dio cuenta de que no tenía otra opción. Tomó el teléfono y respiró profundamente antes de marcar su número de teléfono, ni siquiera sabía si Hiashi seguiría viviendo en Osaka. A decir verdad Hiashi Hyūga nunca había sido un padre para ella, siempre fue tratada como lo que era; unas bastarda nacida de un revolcón entre sirvienta y jefe. Su padre se hizo cargo de ella porque un juez así lo ordeno luego de que la prueba de ADN diera positivo y de que su madre la dejara abandona en frente de la gran casa Hyūga, alegando que ella ya le había dedicado tres de los mejores años de su vida, años que nunca iba a recuperar, y que había malgastado criando a una hija que nunca había querido tener.
Su padre había dejado de ocuparse de ella en cuanto terminó sus estudios en el instituto. Le faltó tiempo para echarla de casa. Estaba deseando poder vivir solo con su legítima esposa e hija, para poder al fin tener la familia perfecta. Había tenido incluso el descaro de decirle que ya le había ofrecido quince años de su vida; aun cuando solo le dirigía la palabra solo para insultarla o echarle en cara que ella siempre sería un ser no deseado, alguien que nunca debió nacer. Al recordarlo, estuvo punto de colgar el teléfono, pero de la oficina de su padre ya habían descolgado.
–Corporación Hyūga, ¿qué desea?–preguntó una vieja voz-
–E-Estoy buscando a Hiashi Hyūga, por favor-
-El señor Hiashi no se comunica con nadie por este medio, si gusta puedo agentarle una cita para que sea atendida personalmente por él- Hinata estuvo a punto de perder su paciencia, pero luego recordó porque lo hacía-
-Dígale que es de Hinata Hyūga, por favor-al no oír respuesta añadió- es urgente, por favor.
-Espere unos minutos, el Señor Hiashi la atenderá en breve- Hizo lo que le ordenaron y espero… espero… y espero… hasta que pasaron alrededor de diez minutos, despego el teléfono de su oído dispuesta a colgar, cuando una voz profunda y gélida se escuchó del otro lado-
-Tienes dos minutos, Kuzu- Sus ojos se llenaron de lágrimas, ese siempre fue su apodo en esa casa, incluso los sirvientes la llamaban así-
–V-Veras T-Te llamo porque necesito tu ayuda-Trato de que su voz no sonara tan quebrada, guardo silencio un par de segundos totalmente convencida de que llamar a su Hiashi había sido su peor idea – E-Estoy embarazada y necesito u-un poco d-de d-dinero-
– ¿Dónde está ese novio tan rico que tenías?- Le sorprendió bastante que él supiera de ese detalle de su vida, mas no comento nada al respecto. Entre menos hablara con él mucho mejor-
–Y-Ya no estamos juntos –repuso Hinata– A-Ahora vivo en Yokohama, He perdido mi trabajo y no me encuentro bien. Al médico le preocupa mi salud y la del bebé. Necesito un sitio donde quedarme durante unas semanas, hasta que esté mejor-Se felicitó a si misma por no tartamudear mientras le explicaba su penosa situación.
-¿En serio creíste que malgastaría un solo centavo de mi dinero en dos bastardos como lo son tú y esa criatura?-Su alma se congelo-Todos en el mundo empresarial saben la clase de zorra que eres Hinata-Ella no hizo ningún esfuerzo en tratar de contener las lágrimas- No te basto revolcarte con Naruto Uzumaki sino que además lo hiciste con su primo, me das asco… n…-
Se sintió destrozada. Ya se había imaginado que de nada iba a servirle llamar a su padre, pero se llevó una desagradable sorpresa de que al parecer todo el circulo en el que la tía de Naruto se movía estaban seguros de que no era nada más que una zorra-destroza-familias. Colgó sin despedirse, no tenía nada más que decirle. Su padre siempre fue un desconocido, alguien que se había limitado a cuidarla porque no tuvo más opciones.
–Te quiero –susurró mientras se acariciaba la barriga, tratándole de transmitir todo ese amor que guardaba en su corazón–Y siempre te querré, voy a disfrutar de cada momento que pase contigo- Apoyó la espalda en la mecedora y miró al techo. Se sentía muy vulnerable, cerró los ojos…estaba agotada… Se despertó de repente cuando alguien le sacudió el hombro. Abrió los ojos y vio que Naruto la miraba preocupado. Tenía un plato y un vaso de agua en las manos.
–Te he traído comida tailandesa y rollos de canela–le dijo él, era su comida favorita y le sorprendió que lo recordara. Se incorporó con dificultad y tomó el plato que le ofrecía. Naruto fue a la cocina por una silla y se sentó a su lado. Le incomodaba que él estuviera observándola mientras comía y decidió concentrarse en lo que tenía en el plato –No te va a servir de nada ignorarme –le dijo él, entonces dejó de comer y lo miró.
– ¿Qué es lo que quieres, Naruto? Sigo sin entender qué haces aquí o por qué quieres que vuelva contigo a Tokio. No entiendo por qué te importa tanto cómo esté. Me dejaste muy claro hace unos meses que me querías fuera de tu vida.
–Estás embarazada y necesitas ayuda. ¿No te parece motivo suficiente para que quiera ayudarte?
– ¡No! ¡No lo es!- Naruto apretó enfadado los dientes.
–Muy bien, te lo diré de otra manera –le dijo él–. Tú y yo tenemos mucho de lo que hablar; entre otras cosas, he de saber si soy el padre del niño. Necesitas ayuda y puedo dártela. Alguien tiene que cuidar de ti. Necesitas un buen médico y puedo proporcionarte todas esas cosas-Desesperada, se llevó las manos a la cabeza y se dejó caer contra el respaldo de la mecedora. Al verla así, Naruto se puso de rodillas a su lado y le tocó con cuidado un brazo, como si estuviera acariciando a un animal salvaje y asustado–Ven conmigo, Hinata. Sabes que somos nosotros los que tenemos que solucionar esta situación. Tienes que pensar en el bebé- No le gustaba que tratara de manipularla de esa manera, haciendo que se sintiera culpable. –No puedes trabajar. El médico te ha dicho que debes hacer reposo para no poner en peligro tu salud y la del bebé. Si no aceptas mi ayuda, hazlo al menos por el niño. ¿O acaso es tu orgullo más importante que su bienestar?
– ¿Y qué se supone que vamos a hacer cuando lleguemos a Tokio, Naruto? –le preguntó ella.
–Vas a descansar y, mientras tanto, hablaremos de cómo va a ser nuestro futuro.
Se le hizo un nudo en el estómago al oír sus palabras. Hablaba con mucha seriedad y le sorprendió que hablara del futuro de ellos tres. Sabía que no debía aceptar su propuesta, pero tampoco podía dejar de hacerlo. Había estado dispuesta a tragarse su orgullo y aceptar el cheque, se imaginó que también podía hacer lo que le sugería Naruto por el bien del bebé.
–De acuerdo, iré –susurró ella. Naruto la miró triunfante.
–Entonces, vamos a hacer las maletas y salir de aquí cuanto antes.
Cuando Hinata se despertó a la mañana siguiente, tardó unos segundos en recordar dónde estaba. Le costaba creerlo, pero estaba en Tokio y con Naruto. En pocas horas, ese hombre le había ayudado a hacer las maletas y la había llevado al aeropuerto. El avión aterrizó en el aeropuerto de Narita casi a medianoche y un coche los esperaba para llevarlos hasta su piso. Cuando llegaron, estaba tan agotada que fue directamente al dormitorio de invitados. Era increíble estar allí de nuevo, en una casa que le resultaba tan familiar. Ese sitio había sido su hogar y sintió un gran dolor en el pecho al verse allí de nuevo. Hasta el olor de ese piso le resultaba familiar. Cerca de ese dormitorio de invitados estaba el que Naruto y ella habían compartido, donde habían hecho el amor infinidad de veces y donde había sido concebido el bebé que crecía en sus entrañas. Pero también había sido allí donde la peor humillación de su vida había sucedido.
Era una situación muy complicada, pero ya había aceptado que no tenía otra opción. Se duchó rápidamente, se vistió y fue al salón. Naruto estaba allí, escribiendo algo en su ordenador portátil. Levantó la vista al oírla.
–El desayuno está listo. He estado esperando a que te levantaras para comer- Fue a la cocina, donde alguien había preparado una mesa para dos. Naruto comenzó a servir huevos, jamón y tostadas en los dos platos. Se sentó a la mesa y se dio cuenta de que hacía muchas semanas que no se sentía tan bien. No había sido consciente de lo agotada que estaba hasta que el médico le había obligado a descansar – ¿Cómo te encuentras? –le preguntó Naruto.
–Bien –murmuró ella mientras masticaba, había recuperado el apetito y se concentró en la deliciosa comida que tenía frente a ella. Todo aquello era muy extraño. Se comportaban con exquisita educación, como si la situación fuera normal. Pero no lo era. Habría preferido volver a su habitación y esconderse bajo la colcha, era mucho más llevadero que tener que compartir ese desayuno para dos que Naruto le había preparado.
–Durante algún tiempo, voy a estar trabajando desde casa –le dijo él.
– ¿Por qué?
– ¿No es obvio? –le preguntó Naruto.
–Esto no va a funcionar. No puedo quedarme en casa y que tú estés vigilándome todo el tiempo. Preferiría que fueras al trabajo e hicieras tu vida normal.
Sin decir nada más, Naruto se levantó y salió de la cocina. Le molestaba que actuara como si él fuera la víctima, como si ella fuera una mujerzuela horrible y desagradecida. Se dio cuenta de que nunca iba a poder superar lo que Naruto le había hecho. Y él se comportaba como si estuviera esperando que ella le pidiera perdón, cuando era Hinata la víctima inocente. Terminó de desayunar y salió de la cocina. Fue al salón y se detuvo frente a los grandes ventanales. Desde allí se veía todo el centro de Tokio.
–No deberías estar de pie –le dijo Naruto tras ella. Suspiró y se giró para mirarlo, pero se quedó sin aliento al ver que sólo llevaba puesta una toalla. Se dio la vuelta de nuevo, pero ya era demasiado tarde, tenía esa imagen grabada en la retina. Aunque no le habría hecho falta verlo para recordar a la perfección su anatomía. Tenía un torso ancho y musculoso. Siempre le habían gustado especialmente sus abdominales.
–Siento haberte avergonzado –susurró Naruto–. Después de lo que ha habido entre nosotros, no pensé que fuera un problema.
Le entraron ganas de echarse a reír. Él no la había avergonzado, pero no podía dejar de pensar en lo que había bajo esa toalla y eso era lo que menos gracia le hacía, que su mente la estuviera traicionando. Respiró profundamente y se giró para mirarlo con frialdad.
–Si piensas que podemos continuar donde lo dejamos sólo porque fuimos amantes, estás muy equivocado.
–Dios mío, Hinata. ¿Piensas acaso que intentaría forzarte a tener relaciones sexuales conmigo cuando estás embarazada y el médico te ha mandado hacer reposo?
–Creo que no quieres que te conteste –replicó ella. Vio que había conseguido ofenderlo. Naruto la miró furioso.
–Además, ¿qué te hace pensar que querría estar contigo después de que te acostaras con mi primo?
Apretó los puños y respiró profundamente para no dejarse llevar por la ira.
–Bueno, como a ese bastardo no le importó, pensé que era algo que les gustaba hacer en la grandiosa familia Uzumaki.
Naruto la fulminó con sus ojos azules. Después, se dio media vuelta y salió del salón. Cuando se quedó sola, suspiró y se dejó caer en el sillón que tenía más cerca. No sabía por qué había sentido la necesidad de añadir más leña al fuego. Ya no le interesaba defenderse. Naruto no la había creído cuando se lo pidió ella, cuando de verdad importaba. Era muy doloroso estar de vuelta en Tokio. En ese lugar había demasiados recuerdos del tiempo que habían pasado juntos. Nerviosa y algo desesperada, fue a la cocina. Abrió todos los armarios y la nevera para ver si Naruto tenía todo lo necesario para preparar uno de sus platos favoritos. Cuando vio que era así, lo colocó todo en la encimera. Era un alivio tener algo que hacer. Recordó entonces que siempre le había encantado cocinar para Naruto.
– ¿Qué demonios crees que estás haciendo? –le preguntó Naruto entrando de repente en la cocina. Le quitó la sartén que sostenía en las manos y la llevó hasta salón. –Siéntate –le ordenó cuando llegaron al sofá. Después, colocó un cojín en la mesa de centro para que pusiera allí los pies. –A lo mejor no entendiste bien las órdenes del médico. Tienes que descansar, no puedes estar de pie –le dijo Naruto pronunciando lentamente cada sílaba. Le pareció que estaba mucho más calmado de lo que lo había estado unos minutos antes. Ella también estaba más tranquila. Decidió que había llegado el momento de aclarar algunas cosas.
–Tenemos que hablar –le dijo ella. Naruto la miró con suspicacia, pero se sentó frente a ella.
– ¿De qué quieres hablar?
–Quiero saber por qué fuiste a Yokohama y cómo conseguiste encontrarme-Él se quedó en silencio.
–Contraté a un detective –le confesó después. Lo miró boquiabierta.
– ¿Por qué querías encontrarme? ¿Para poder insultarme otra vez? ¿Para poner mi vida patas arriba? No lo entiendo. Sé lo que piensas de mí. Lo dejaste muy claro cuando me echaste de tu vida. ¿Por qué ibas a querer encontrarme y volver a desenterrar el pasado?
– ¡Por el amor de Dios, Hinata! –Exclamó Naruto– Desapareciste sin despedirte de nadie y no cobraste el cheque. Pensé que te había pasado algo. O incluso que habías muerto.
–Supongo que fue una desilusión para ti descubrir que seguía viva.
–No vuelvas esto contra mí –gruñó Naruto–Fuiste tú la que echaste a perder nuestra relación, la que decidiste que yo no era suficiente para ti. Decidí buscarte porque, a pesar de lo que hiciste y de que quería olvidarte, no podía soportar la idea de imaginarte perdida y sola en alguna parte- Naruto se quedó callado y apartó la vista. Unos segundos después, volvió a mirarla –Ya he contestado dos preguntas, ahora quiero que me contestes tú ¿Quién fue el infeliz que te dejo esos moretones en tu cuello?
Hinata iba a decirle que eso no tendría por qué importarle en lo más mínimo cuando el timbre de la puerta Los interrumpió. Poco después, entró en el salón su primo, Menma.
–Hola, Naruto. El portero me dijo que estabas de vuelta y… –dijo Menma– Hola, Hinata –añadió con expresión de sorpresa al verla allí. Naruto miró entonces a Hinata y vio que se había quedado helada, temblaba levemente y su mirada se había dirigido al piso.
No quería que pensara que él había planeado esa situación. Creía que los tres necesitaban aclarar algunas cosas, pero sabía que no era el momento más adecuado. Se levantó del sillón y fue al encuentro de su primo.
Había tardado meses en superar su enfado y volver a tener una relación normal con su primo. Siempre se habían llevado bien y Menma tenía una llave de su piso. Entraba y salía a su antojo. Pero las cosas habían cambiado después de que Menma se acostara con su prometida. Las dos personas más importantes de su vida lo habían traicionado. Cuando por fin consiguió perdonar a su primo, decidió que quizás había llegado el momento de encontrar a Hinata y, aunque no podía perdonarla, tratar al menos de entender por qué lo había hecho. Aunque lo había perdonado, su relación había cambiado. Pensó que quizás había llegado el momento de que hablaran los tres, creía que así podría por fin superar lo que había pasado, pero prefería esperar a que Hinata se recuperara un poco.
–No es un buen momento, Menma –le dijo Naruto.
–Eso ya lo veo –repuso su primo mirando con nerviosismo a Hinata. Se giró entonces y vio que los temblores se hicieron muy notorios, parecía muy pálida y apretaba con fuerza los puños.
– ¿Qué querías? –le preguntó a su primo al ver que no se marchaba.
–Nada importante. Solo quería saludarte y decirte que mi madre quiere que cenemos allí el sábado. Últimamente te he visto muy poco, has estado ocupado con lo del complejo hotelero y esperaba poder pasar algo de tiempo contigo.
Suspiró al oírlo. Siempre habían sido grandes amigos, pero Hinata lo había cambiado todo. No le gustaba nada que una mujer se hubiera interpuesto entre los dos. Después de todo, Menma era más que un primo. Después de las muertes de sus padres Naruto se había mudado a la casa de su tía, y ante la gran ausencia de esta por estar siempre involucrada en negocios multimillonarios, él lo había tratado como si fuera su hermano.
–De acuerdo, ya llamaré más tarde a Konan-san y podremos charlar tú y yo. Pero ahora no es el mejor momento.
–Lo entiendo. Hasta luego –le dijo Menma. Lo acompañó a la puerta– ¿Es que vas a volver con ella después de lo que pasó? –le susurró su primo antes de salir. Frunció el ceño sorprendido.
– ¿Por qué hablas de eso? ¿Acaso no te preocupa que pueda ser tuyo el bebé que está esperando?-Menma hizo una mueca al oírlo y palideció.
– ¿E-Es eso lo que te ha dicho ella?
–No, no me lo ha dicho ella. Pero es posible que lo sea.
–No, no puede serlo –insistió su primo–Sé que es un tema delicado, pero sabes que no me gusta ir por allí sin condón. Lo siento, pero el bebé no es mío.
Menma salió del piso y fue hasta el ascensor. Naruto cerró la puerta y suspiró. Odiaba estar en esa situación. Estaba enfadado con Hinata, con su primo y con él mismo. Estaba casi seguro de que el bebé era suyo. Cuando volvió al salón, le sorprendió la expresión en el rostro de Hinata. Parecía muy alterada y nerviosa.
–S-Si vuelve al piso, me voy de aquí. N-No pienso estar en la misma habitación con él –le dijo ella mientras lo miraba directamente a los ojos.
–Sabes de sobra que viene mucho por aquí-Hinata apretó aún más los puños.
–No pienso quedarme aquí.
No entendía por qué estaba tan enfadada con su primo. Creía que era Menma el que debía sentirse ofendido. Después de todo, ella lo había acusado de violarla. Le parecía que nada tenía sentido y estaba cansado de tratar de entender lo que pasaba.
–Menma acaba de decirme que usó protección contigo –le dijo él entonces. Le pareció que sus palabras le causaban mucho dolor, no era la reacción que había esperado de ella.
–Y-Y le has creído, por supuesto –repuso Hinata. Parecía estar a punto de echarse a llorar.
– ¿Qué es lo que quieres decir? ¿Que no lo hizo? ¿Sigues manteniendo que el bebé no es mío? –le preguntó el. Hasta ese momento, no había sabido hasta qué punto deseaba ser el padre de ese niño. La miró a los ojos para pedirle sin palabras que le dijera lo que ansiaba oír, que era el padre. Pero su rostro no expresaba nada.
–Yo no mantengo nada- Cada vez se sentía más frustrado. Hinata se había encerrado en sí misma y no iba a conseguir sacarle nada. Le entraron ganas de atravesar la pared con el puño.
–Voy a salir un rato –le dijo entonces–. Traeré algo para comer.
Mientras bajaba en el ascensor al garaje, le sonó el teléfono móvil. Lo sacó de mala gana.
– ¿Qué?–contestó enfadado.
– ¿Naruto? –repuso su tía algo confusa. Naruto se metió en el coche y cerró los ojos – ¿Qué es lo que te pasa?
–Nada, Konan-san es que tengo mucho trabajo hoy ¿Qué querías?
–No sé si te lo dicho Menma, pero me gustaría que vinieras a cenar mañana por la noche-Respiró profundamente antes de contarle a Konan-san lo que acababa de descubrir. No iba a ser fácil, pero se dio cuenta de que no podía ocultarlo.
–Konan-san, tengo que decirte que Hinata está aquí conmigo y está embarazada- Su tía se quedó unos segundos en silencio.
–Entiendo… Bueno, supongo que entonces será mejor que no invite a Rin a la cena.
Hizo una mueca al oír el tono con el que le hablaba su tía. Rin Nohara era la joven con la que ella llevaba algún tiempo tratando de emparejarlo. Nunca le había gustado Hinata ni la idea de que se casara con ella. Aun así, siempre había tratado con educación a su prometida, él no habría permitido que lo hiciera de otro modo. Después de lo que le pasó con Hinata, no le habría extrañado que Konan-san aprovechara la ocasión para recordarle que a ella no le había gustado desde el principio, pero siempre se había mostrado muy compasiva.
–Creo que será mejor dejar la cena para otra ocasión. No es buen momento para Hinata ni para mí.
Se despidió de ella y colgó. Encendió el motor y salió del garaje. Condujo durante algunos minutos sin un destino en mente. Pero no tardó en llegar a su edificio de oficinas, era como si su coche se supiera el camino. Aparcó y subió a las oficinas de la empresa. Obito lo miró sorprendido y no le extrañó nada que lo hiciera. Acababa de decirle que iba a estar unos días sin aparecer por allí. Fue directamente a su despacho. Se sentó en su sillón y le dio la vuelta para contemplar las vistas desde la ventana. El cielo se había nublado esa mañana. Era un día gris y frío. Después de pasar varios días en las playas de Miami, le estaba costando adaptarse al frío de Tokio. Sonó el teléfono y estuvo punto de no contestar. Vio que se trataba de Jūgo. Su amigo iba a preguntarle por qué se había ido tan deprisa de Isla de Miyako. No le apetecía darle explicaciones de ningún tipo, pero se dio cuenta de que no tenía ningún sentido alargar más lo inevitable.
– ¿Ya están de vuelta Sasuke y tú? –le preguntó cuándo contestó. –
-¡Por fin te localizo! Llevo mucho tiempo llamándote. ¿Dónde te habías metido? –quiso saber su amigo.
–Me llamó el detective y me dijo que había encontrado a Hinata.
Jūgo se quedó callado. Después, oyó que murmuraba, imaginó que se lo estaría contando a Sasuke.
– ¿Y?
–La encontró en Yokohama, me fui de la isla para ir personalmente a ver si era ella –le explicó– Y, en efecto, era Hinata y ha vuelto a Tokio conmigo.
– ¿Cómo? –Preguntó Jūgo estupefacto– ¿Por qué has hecho algo así?
–Está embarazada, Jūgo.
–No lo puedo creer ¿Qué es lo que está pasando? Últimamente, aparecen mujeres embarazadas por todas partes; te voy a hacer la misma pregunta que le hice a Sai cuando Ino reapareció de repente en su vida ¿Cómo sabes si es tuyo el niño?
–No he dicho en ningún momento que sea mío –repuso Naruto–Lo único que he comentado es que está embarazada.
–Claro ¿Y pretendes que me crea que te has llevado a tu exnovia de vuelta a Tokio embarazada de otro hombre?
–No me hables así. El caso es que podría ser mi hijo o el de mi primo ¿Entiendes ahora mi problema?
–Pues sí, es un problema muy grande que me alegra no tener ¿Qué te ha contado ella?
–Ese es otro de los problemas, está enfadada conmigo, furiosa. Me trata como si ella fuera la víctima, no lo entiendo, no me ha querido decir de quién es el bebé.
–Bueno, a lo mejor no lo sabe –le comentó Jūgo– Si se acostó contigo, con tu primo y quizás con alguien más, es normal que no sepa quién es el padre.
No le gustó oírlo, pero se dio cuenta de que podía estar en lo cierto.
–Ese comentario está fuera de lugar, Hinata no es ninguna mujerzuela
–No he dicho que lo fuera
–Pero lo has insinuado
–Sé que estás muy molesto, Naruto, pero no te enfades conmigo. Eres mi amigo y me preocupa que estés perdiendo la cabeza. Creo que no deberías haber tratado de encontrarla. Ahora ya no tiene remedio, pero deberías hacerte cuanto antes las pruebas de paternidad.
–Preferiría no llegar tan lejos –susurró Naruto
– Lo único que quiero saber es por qué se torcieron tanto las cosas –agregó mientras sacudía la cabeza. Sabía que esa conversación no iba a llevarle a ninguna parte. Jūgo era un tipo duro que no perdonaba fácilmente –Lamento mucho que te veas en esta situación, Naruto –le dijo entonces su amigo– Lo que necesitas es salir, tomarte un par de copas y tener una breve aventura. Deberías abandonar esa especie de celibato que te has impuesto tú mismo desde que rompiste con Hinata-Naruto se echó a reír al oír la sugerencia de su amigo–Espera un momento, Sasuke quiere hablar contigo –le comentó Jūgo. Unos segundos después, estaba hablando con él.
–No voy a repetir lo que ya te ha dicho Jūgo, pero estoy de acuerdo con él –le dijo Sasuke–Sólo quería comentarte que voy a estar unos cuantos días incomunicado.
– ¿Acaso te escapas para casarte con Sakura? –le preguntó Naruto sonriendo.
–Hmp, No y no me gustan esas bromas –repuso Sasuke–Ha surgido un problema con la construcción del hotel y he decidido ir personalmente a solucionarlo. Ya hemos sufrido demasiados retrasos y creo que esto será lo más rápido.
– ¿Cuándo te vas?
–Pasado mañana. Me iría antes, pero no puedo. Y Jūgo va a estar fuera del país a partir de mañana. Tampoco puedo pedirle ayuda a Sai, después de todo, está de luna de miel.
–Ahora lo entiendo –murmuró Naruto–En realidad, me llamabais para ver si puedo hacerlo yo.
–Sí, pero después de oír lo que ha pasado, tendré que ir yo mismo –le dijo Sasuke. Naruto se quedó un momento pensativo y tomó rápidamente una decisión.
–No, iré yo.
– ¿En serio? Pero, ¿no acabas decirnos que Hinata está en tu casa?
–Sí, pero puede venir conmigo. Creo que será perfecto. Así podemos estar lejos de todo. Tendremos tiempo para hablar y tratar de solucionar las cosas-Su amigo se quedó en silencio.
– ¿De verdad quieres volver con ella? ¿Después de lo que te hizo? –le preguntó Sasuke.
–Aún no lo sé. Necesito tener algunas respuestas antes de tomar una decisión tan importante. Pero, si el bebé es mío, no voy a permitir que se vuelva a marchar.
–Muy bien, entonces te enviaré un correo electrónico detallándote todos los temas que debes supervisar en la isla. Mantenme informado de cómo va todo y recuerda que puedo ir yo mismo si surge cualquier problema.
–Así lo haré –le aseguró Naruto– Por cierto, sé que piensan que estoy loco, pero me alegra poder contar con su apoyo.
–Sí, creo que estás loco –repuso Sasuke– Pero es tu vida y tu felicidad, amigo.
Se despidió de ellos y se quedó mirando el teléfono móvil después de colgar. Llamó después a Obito. Le dio una larga lista de instrucciones. Entre otras cosas, había que encontrar un obstetra para Hinata. Iba a necesitar que un médico le diera permiso para viajar. Si todo estaba bien, le apetecía poder pasar algunos días a solas con ella para poder hablar de lo que había pasado y tratar de solucionar las cosas. Después, hizo otra lista con las cosas que tenía que comprar. Hinata iba a necesitar todo tipo de ropa.
¿diccionario?
Kuzo: Es algo como basura en japonés, lo puse así porque me gusta como suena.
Comentarios de la "adaptadora"
Hola, esta vez me tarde un poco porque es el doble de palabras XD
¡Muchas gracias por todos sus reviews, follows y favoritos! Me hacen inmensamente feliz. Gracias por tomarse su tiempo de leer esta adaptación. Le he cambiado algunas cosas; originalmente Hinata se comunica con su madre, pero vamos Hiashi siempre fue un bastardo frió con ella, así que cambie un poco los detalles para darle mas dramatismo al asunto, no se si haya funcionado. Por otro lado no puse a Menma como hermano de Naruto porque simplemente no veo a Kushina en un papel tan vil como la madre de Ryan (el protagonista original). Konan no me desagrada pero tampoco me agrada del todo y tiene un color de cabello oscuro como el de Menma así que dije ¿why not?, por otro lado no me gusta Rin, asi que la pondré como la suripanta de la historia (NO le are bashing ni nada por el estilo, solo le dí ese papel porque es el personaje que menos me agrada de Naruto, lo lamento si hay fans de ella) Ademas eso de que Shion sea la mala del cuento ya sabe como a mierdilla ¿no?
He tratado de ser lo más exacta en los lugares pero es un poquito complejo, y yo no tengo idea de geografía, a duras penas se que Colombia y Columbia no son lo mismo (Soy de Colombia) :v
Zona VIP
AmyRose6640: Hola, en verdad que el Naruhina es perfecto, te agradezco por leer mi adaptación. Yo soy fan de tus adaptaciones. Este capitulo te lo dedico por ser la primera persona en comentar ¡Muchas Gracias Por Leer!
JaviCorona: VIP Es donde voy a contestar a todos los que me regalan un Review, es una zona Exclusiva :v Por otro lado este capitulo lo traje el doble de largo solo por ti. La trama es muy buena yo solo le agrego un poco de dramatismo ¡Muchas Gracias Por Leer!
Miirellinu: Fue una lastima que no pudiera cobrar el cheque pero hay se nos hubiera acabado toda la historia. Tienes razon, en ocasiones hay que tragarse el orgullo. Orochi siempre da miedito es por eso que no aparecerá mas. Quizás mas adelante decida darle una escena extra. ¡Muchas Gracias Por Leer!
Blue-Azul-Acero: Hola, bueno hace mucho yo leí esta historia y me tarde bastante en encontrar el libro. Le estoy cambiando algunas escenas pero no todas. Espero que este capitulo sea de tu agrado. ¡Muchas Gracias Por Leer!
AKime Maxwell: Naruto es un idiota total de eso no hay duda, obvio ella es incapaz de traicionarlo, espero que disfrutes de esta actualizacion. ¡Muchas Gracias Por Leer!
Project-Amakura: Lo que paso entre ellos fue muy tan y circunstancial. Obvio Hinata lo ama con todo su ser y Naruto, siendo lento por naturaleza, tardara un poco en entender que ella jamas la traicionaría. Aquí tienes la actualización ¡Muchas Gracias Por Leer!}
Alisse: Hola, tratare de actualizar lo mas rápido posible. Me encanta que sea de tu agrado mi adaptación. ¡Muchas Gracias Por Leer!
Amaru276: Aquí esta la continuación ¡Muchas Gracias Por Leer!
Monica735: Hinata es muy vulnerable y lo que viene es mucho peor, todos tenemos un punto de quiebre. Yo amo a Naruto de todas las maneras posibles. ¡Muchas Gracias Por Leer!
Lucy: Me alegra que te guste mi historia mas que el pan? Poco a poco se darán cuenta de que fue lo que paso. He tratado de mantener sus personalidades mas maduras, conservando su toque característico. Lo zukulento esta horneandose y yo lo are incluso mas zukulento por ti. espero que te haya gustado la actualizacion. ¡Muchas Gracias Por Leer!
Yamilitaw: Aquí esta la continuación. que bueno que te haya gustado. Saludos. ¡Muchas Gracias Por Leer!
Abreunikita: ¡GRACIAS! ¡TU IGUAL! ¡Muchas Gracias Por Leer!
LOS AMO, LOS AMO, LOS AMO.
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