Disclamer: Los personajes no me pertenecen yo solo los uso para contarles mi historia.

Mil gracias a Isa Mella Romo por betear la historia.


CAPITULO 2. ABUELOS

Toc, toc, toc … Toc, toc, toc ... Toc, toc, toc …

—Mamita, mamita, están tocando— Abrí los ojos y vi a Tony hincado junto a mí en mi cama —Mamita ya tocaron muchas veces— me dijo.

Miré el despertador: seis y media de la mañana… No. Hoy era el primer día en tres meses que iba a poder despertarme tarde ya que había tenido el turno de cinco de la mañana a doce del día por tres meses.

Toc, toc, toc ….

¿Quién podría ser a esta hora? Todavía más dormida que despierta, me paré y caminé hacia la puerta.

—¿Quién?— pregunté.

—Somos Esme y Carlise— me respondieron.

Abrí rápido la puerta y pude verlos. Estaban casi igual a como lo recordaba. Ella alta, hermosa y él seguía igual de guapo.

—Bella— me dijo Esme, antes de abrazarme —Mírate, ya eres una mujer.

—¿Podemos pasar?— Me dijo Carlisle.

—Claro, claro pasen, es solo que todavía estábamos dormidos— Y vi las maletas que traían.

—Perdón, pero tomamos el primer vuelo y llegamos del aeropuerto para acá— me dijo Carlisle.

Sentí como Tony se escondía atrás de mis piernas. Lo jalé un poco y le dije —Tony, ellos son tu abuela Esme y tu abuelo Carlisle.

Él los miró con curiosidad y enseguida les dio un beso y les dijo —Hola abuelos, ya tenía muchas ganas de conocerlos.

—Nosotros también— le dijo Carlisle.

Cerré la puerta y cuando volteé, Esme me miró y me dijo —¿Por qué nunca nos dijiste nada?, Bella ¿Qué pasó para que nos ocultaras esto?

Tony había tomado la mano de su abuelo y lo llevó hacia el sillón y la mesita que hacían las veces de sala. Miré hacia donde estaban Carlisle y Tony platicando y la acerqué más hacia la cocina.

—Esme, perdón realmente no… no sé que decirte. Durante años he ensayado lo que iba a decirles, pero todo ha sido tan rápido tan... que no sé que decirles. Estaba dolida y triste y no sé si sea escusa suficiente, pero realmente no sé que decir— le dije si empezaba a hablar lo más probable era que llorara y no quería llorar.

Esme volvió a abrazarme y me dijo.

—Es idéntico a Edward cuando tenia su edad. Eres mala Bella mira todo lo que nos perdimos— me dijo Esme, aunque yo sabía que lo decía bromeando, también lo decía muy en serio.

—Se llama Anthony, pero le decimos Tony de cariño.

—Anthony, como Edward— me dijo Carlisle que ya estaba parado con Tony en la entrada de la cocina.

—Sí, como mi papito. Mi mamita me dijo que me puso ese nombre porque así se llamaba mi papito. Que bueno que ya apareció, yo lo quería mucho pero ahora lo quiero más. Ayer me enseñó una canción nueva en el teclado y me dijo que me iba a comprar un piano y me iba a llevar a clases— Dijo muy seguro Tony.

Carlisle estaba con cara de … y Esme tenia los ojos llenos de lagrimas.

—Bella, ¿Él toca?— Me preguntó Esme. Ella fue quien enseñó a tocar el piano a Edward.

—Sí, bueno tocar, tocar lo que se dice tocar, no, pero hace ya unos meses lo descubrimos paseando una tienda de instrumentos musicales. Entramos y cuando me di cuenta él estaba tocando un teclado y comenzó a apretar las teclas y no sonaba nada mal, al contrario, el chico de la tienda me dijo que Tony era músico nato y…

—Y mi mamita juntó todas sus propinas, el tío Jake, el tío Seth y el tío oso también y me compraron el teclado— dijo Tony muy orgulloso.

—Wow Bella, él es…— Decía Carlisle

—Especial, sí. Él es muy inteligente, se parece a su mamá— dije riéndome.

Tony volteó a verme y me dijo —No, me parezco a mi papito.

Eso me dolió un poco, Tony estaba descubriendo a su papá y es normal que ahora él fuera lo más importante, pero dentro de mí sentía celos.

—Ups, creo que tengo que bañarme y cambiarme. Me dan 20 minutos, ¿Esme?— le dije al recordar que todavía llevaba la playera vieja y el pants con el que solía dormir.

—Dime Bella— Me dijo

—¿Te puedo encargar a Tony en lo que me pongo decente?

—Hija eso no tienes ni que pedirlo, anda ve a bañarte, no te preocupes nosotros lo cuidamos.

Regresé a mi cuarto, tomé ropa interior limpia, unos jeans, una camiseta de color amarillo, que era la más nuevecita que tenia, mis tenis, mi toalla y corrí al baño.

Me bañé y vestí lo más rápido que pude. Cepillé mi pelo y lo sequé con la toalla, mi secadora había pasado a mejor vida unos días atrás. No me preocupaba que Esme y Carlisle cuidaran a Ethan, ellos eran muy capaces de cuidarlo, pero me preocupaba la gran boca de Tony. Recogí el baño, puse la ropa sucia en su lugar y salí a enfrentarme con lo que sea que hubiera pasado.

Tony ya estaba cambiado y peinado y los tres me esperaban junto a la puerta.

—Bella— me llamó Carlisle —queremos llevarlos a desayunar.

—Sí mamita, por favorcito, ayer íbamos a comer hamburguesas, pero encontramos a mi papito y ya no fuimos, por favor, podemos ir por pancakes. Me gustan los pancakes con mucho jarabe de chocolate y helado de chocolate encima— decía Tony juntando sus manitas a manera de súplica.

Esme me miró y puso ojitos tipo Alice.

—Ay no, ojitos Alice no, vamos— le dije a Esme, me puse de rodillas y le dije a mi hijo —pero Tony, si pides eso no va te van a tocar más dulces después ¿Estamos? Sin berrinches y sin pedir todo lo que veas— Porque aunque mi hijo estaba bien educado, de repente le salía lo Cullen y se ponía algo exigente.

—Sí mamá, ya sé— dijo poniendo los ojos en blanco.

Salimos y tomamos un taxi llegamos a un restaurante muy bonito, era un lugar elegante, entramos y nos dieron una mesa. Me sentía totalmente fuera de lugar, el único sitio al que podía llevar a Tony era el restaurante donde trabajaba y eso porque me daban descuento.

Cuando nos sentamos, nos dieron las cartas y empecé a ver los precios. Siempre hacia eso primero buscaba las cosas más baratas y luego escogía alguna de ellas. Pero aquí la cosa más barata estaba totalmente fuera de mi presupuesto. Con lo que pedía Tony apenas me alcanzaría.

Se acercó el mesero y me preguntó —¿Qué desea ordenar?

—Yo solo café, gracias.

—Disculpe ¿Nos permite unos minutos?— dijo Carlisle al mesero —Bella, hija puedes pedir lo que quieras, nosotros los invitamos.

—La verdad me da pena, no me gusta— Les dije con un poco de agua en los ojos.

—Bella, hija— me dijo Esme —Ya no tienes que preocuparte, nosotros estamos encantados de tener a Tony y a ti en nuestras vidas, sabes que siempre fuiste como una hija para nosotros. No sabes como nos dolía que Charlie ya no nos diera información de ti, déjanos ayudarte por favor.

Me lo dijo de una manera tan sincera que no sabía como negarme, pero odiaba cuando me regalaban cosas, no me gustaba que la gente pensara que no era capaz de conseguir las cosas por mí misma. Ya tenía suficiente con todo lo que me daban los demás.

—Está bien, gracias— Dije con voz suave y baja.

Regresé mi atención a la carta y pedí unos huevos benedictinos. En una película alguna vez vi que los sirvieron y siempre tuve curiosidad. Para Tony pedí los pancakes con jarabe de chocolate, una bola de helado de chocolate y leche sola. Ya era bastante azúcar.

—Bella, cuéntanos ¿Ha sido difícil cuidar tú sola a Tony?— me dijo Carlisle.

—La verdad es que sí y no, tuve mucha ayuda de gente, pero aun así… la verdad sí ha sido algo difícil, ha sido cuestión de organizarme para poder cuidarlo y trabajar. Además mucha gente me ha ayudado, mi mamá se viene unas semanas a estar conmigo sobre todo en época de exámenes.

Desayunamos tranquilos platicando de cómo habían sido mis años obscuros, pero había algo que me hacía sentir que estaba perdiendo algo, como si supiera que tenía que ver a alguien o hablar con alguien, pero no recordaba a quien.

Les conté una versión resumida de la historia. Tampoco iba a ponerme a contarles mi historia en el desayuno.

Tony estaba feliz en el área de juegos infantiles. Carlisle se paró.

—Voy a ver a Tony jugar— dijo y se fue con él.

—Cuando Edward nos dijo que tenía un hijo— comentó Esme tratando de disimular su malestar —nunca imaginé que fuera contigo. Bella ¿qué te hizo que huiste de Forks? Tu padre dejó de hablarnos, al principio siempre que le preguntábamos por ti nos decía que estabas bien, luego nos decía que no podía hablar mucho de ti y después de unos meses prácticamente nos miraba y se iba.

—Perdón, eso fue mi culpa, le prohibí a papá decir que estaba embarazada y cuando nació Tony… bueno, creo que entendió por qué. Sabes que no tuve que decirle a nadie de quién era hijo en cuanto le vieron; los ojos, la cara… todos adivinaron. Papá quería matar a Edward, pero con trabajo lo convencí de que no lo hiciera.

—Fue duro, pero ¿No crees que hubiera sido más fácil con más apoyo?— me dijo tomando mi mano.

¿Y qué quería que le contestara? ¿Sí, pero no quería que Edward se enterará o que estaba tan dolida que tardé cuatro meses en darme cuenta que mi periodo no bajaba y tenía un bulto en la panza?

—Sí, tal vez, pero lo hecho, hecho está— tenía que cambiar de tema —¿Sabes que el lunes empiezo de maestra?— le dije.

—Algo nos dijo Tony, que ahora ibas a ser maestra, pero no entendí muy bien, cuéntame— me dijo dándose cuenta que yo quería cambiar el tema.

—Tengo una maestra que se encariñó conmigo. Ella aparte de dar clases en la universidad, es parte de una la directiva de una escuela. Una maestra se accidentó y necesitaban una suplente por quince días así que me ofreció el puesto a mí. Pedí unas vacaciones que me debían en el restaurante y trabajé dos semanas de maestra de literatura. Los alumnos y los directivos quedaron tan contentos con mi trabajo que me ofrecieron la plaza a un a medio año escolar, empiezo el lunes— Le relaté muy emocionada.

—Bella, siempre supe que ibas a llegar muy lejos, eres una mujer increíble.

—Gracias Esme— le dije.

—Bueno, creo que es hora de irnos, tenemos que ir a ver un lugar donde quedarnos— me dijo Esme haciéndole señas a Carlisle.

—Si quieren mi casa es pequeña, pero ya veremos como nos acomodamos— le dije sabiendo que mi pequeño departamento era demasiado pequeño.

—Gracias Bella pero...— Esme se quedó sin palabras.

—No te apures, sé que mi departamento es muy pequeño.

Regresamos a casa y ellos me dijeron que iban a ir a buscar a Alice y después buscarían hotel. Nos despedimos en la entrada del edificio. Entramos y al llegar al departamento encontramos un mensaje.

Bells

Vine a desayunar y no estabas, me debes un desayuno

Te quiere

Jake

P.S. Seth: ¡También a mí y también te quiero!

Apenas pasaban de las diez de la mañana, ya me sentía como si todo mi mundo fuera una hoja de papel hecha bola sin pies ni cabeza, sin principio y sin fin, casi 24 horas desde que él volvió a mi vida, hasta ahora todo estaba saliendo bien…

—¡Déjenme pensar!— grité en mi mente cuando escuché el teléfono.

—Bueno— contesté enfadada.

—Bells ¿Qué pasó? No me hablaste anoche y hoy te marqué a la casa y no contestabas, te marqué al celular y tampoco. ¿Pasó algo?.

—No pa' no te pongas así— dije tratando de sonar mas relajada —Anoche olvidé marcarte y hoy muy temprano llegaron Carlisle y Esme, fuimos a desayunar y la verdad no tengo ni idea donde pude haber dejado el celular, la última vez que lo vi lo puse a cargar…

—¿Qué te dijo?— me interrumpió mi papá.

—Que quería que Tony llevara su apellido y que quería convivir con él.

—Menos mal, y ¿qué más?

—Jefe, no le conocía ese vena chismosa— Le dije mientras me reía —Sabes, le dio las gracias a Jake por cuidar de nosotros.

—Es lo menos y ¿Carlisle y Esme?

—Ellos están felices con su nieto.

—Nunca me vas a contar como sucedieron las cosas verdad Bells.

—Pa' tú sabes que te amo —hice una pausa. No, nunca nadie sabría como fue —Sabes también que eso es algo mío, como ya te dije anteriormente, él nunca me forzó, lo que hice, lo hice porque yo quise.

—Está bien y mi nieto favorito ¿qué está haciendo?

—Ahora que lo dices está demasiado callado, y eso no es buena señal, prácticamente acabamos de llegar. Pa' te marco, al rato voy a buscarlo

—Como si lo pudieras perder en tu casa— dijo antes de colgar.

—Tony, Tony— lo llamé.

Abrí su puerta y lo encontré hablando por mi celular.

—Amor ¿con quién hablas?

—Con mi papito— me contestó.

—¿Él marcó?

—No, yo le marqué para contarle de los abuelos.

—¿Me dejas hablar con tu papito mi vida?

—Sí mami— y me paso el teléfono.

—¿Edward?—pregunté curiosa.

—Bella ¿Él marcó? ¿Él solito?— me dijo asombrado.

—Sip, él sabe como usar los teléfonos, te dije que era muy inteligente.

—Wow es fabuloso.

—Edward, tengo que salir, nos vemos al rato.

—Sí claro, nos vemos al rato.

Colgué. Tenía que salir, pero no era urgente, simplemente al ver a Tony llamando a su papá, la realidad me empezó a llegar.

Hace menos de veinticuatro horas, estaba feliz por mi nuevo trabajo, por terminar mi trabajo de mesera y ahora tendría que lidiar con más cosas. A mí me gustaba mi vida sencilla que si bien no era fácil, era práctica. Ahora en mi vida estaba llena de preguntas, de confusión, de telarañas, quería gritar, quería correr… esta situación me estaba sobrepasando.

Edward estaba en mi vida otra vez y mi amor por él estaba ahí y yo ya no puedo. Pensé que guardándolo, escondiéndolo en los más profundo de mi ser no volvería, ¿Por qué tenía que regresar ahora? Yo todavía no estaba preparada, casi cinco años y todavía no estaba preparada. Cuando lo ví entrar en la cafetería mi corazón volvió a latir. Casi fue como cuando lo conocí.

Fui a Forks en vacaciones y mi papá insistió a llevarme a un curso de verano, cosa que yo odiaba, siempre he sido algo… muy torpe y siempre me caía cuando corría o me las ingeniaba para caerme hasta sin hacer nada cuando era peque. Alice fue la primera niña que me habló y no se burló de mí, en un descanso me dijo que me iba a presentar a su hermano, desde ese día estoy... estaba... ¿A quién hago tonta? Estoy enamorada de él…

Su olor me vuelve loca, anoche no pude dormir, soñé otra vez con él como cuando era adolescente. Tengo que sacarlo de mi cabeza, de mi corazón, no puedo permitir que me rompa el corazón, todavía no me recupero de la primera vez.

Estaba sumida en mis pensamientos cuando Tony me gritó

—¡MAMITA!

—¿Qué pasó? ¿Por qué me gritas?

—Porque ya te hablé dos veces y tú no me contestas.

—Perdón amor ¿Qué quieres?— le dije tratando de sonar lo más normal posible.

—Ya tengo sueñito, me voy a dormir una siesta.

—Sí mi vida, ve a dormirte ¿Quieres tu cobija de oso…?

Ya no escuché que me decía Tony, pero creo que era que ya la tenía. Oso era la palabra clave.

Solo faltaba un Cullen, pero ese Cullen era el único que conocía mi secreto, sip, Emmett Cullen. Él sí conocía a Tony, tenía que llamarlo y decirle que ya los demás sabían de Tony.


¿Qué les parecieron los abuelos? Por fin Bella se acordó de a quien tenía que avisarle.

Mil gracias por sus favoritos, alertas y sobre todo por sus reviews.

Gracias a Maya Cullen Masen, Bydanny, V1V1, Hildiux, Musa-23b, Vikkii Cullen, VaNeSaErk, Roxcio, Supattinsondecullen, Laubellacullen94,

Maryroxy, M.L., Lunita Cullen Masen, Cindylis, Lili4ever y . Hay varias chicas que no pude contestarles el review pero es por que tienen deshabilitados los mensajes privados. En serio mil gracias.