N/A: Bueno ya lo saben, los personajes no me pertenecen, si no a nuestra querida JK Rowling! :) Gracias por los reviews y los follows, se los agradezco mil y espero que les guste el capitulo. Les iba a decir, estoy tratando de poner de todos un poco, en lo que les pasa en un dia, a veces sera mas de una persona que de otra, pero practiamente los personajes principales son Draco, Harry, Theo, Daphne, Pansy, Hermione. Pero tambien saldra Luna, Ron, Blaise y otros mas... pero practicamente esta historia se sentra mas en Daphne y Pansy y su amistad y amores :) aunque no lo paresca hahaha xD gracias por leer :)

Capítulo 2

-Harry. Levántate ¡Harry!

-Mm… 5 minutos más- ronroneo Harry estirando la colcha que su amiga trataba de arrebatarle

-Nada de 5 minutos Harry, tenemos un desayuno ¿Recuerdas?- Hermione estaba batallando demasiado para lograr que su amigo se levantara de la cama. Al ver que no podía con el regreso a la entrada para tomar su varita.

-¿Hermione?- La voz de Luna se escuchó por el pasillo, para cuando se giró su mirada paso de ser una de molestia a una de decepción total. – Buenos días- le dijo Luna la cual tenía una camisa de Ron que le quedaba demasiado larga.

-Hola Luna – saludo muy apenas, acto seguido se dirigió de nuevo al cuarto de Harry para poder levantarlo, tenía planeado usar "aguamentí" contra él, pero Harry ya se había levantado y caminaba de un lado a otro, sacando ropa a lo loco.

-Rayos Hermione, lo siento. Pero es que Luna y Ron son…

-¿Demasiado ruidosos?- lo interrumpió Ron que estaba recargado sobre el umbral de la puerta con Luna atrapada en un abrazo.

-Rony… a Hermione le incomoda estas conversaciones- le regaño Luna logrando que la castaña bufara con molesta.

-Te espero afuera Harry- fue lo único que contesto antes de salir del cuarto no sin antes empujar a Luna con el hombro.

-¿Cuál es su problema? ¿Y por qué tanta prisa?- pregunto Ron al ver a Harry que volvía a moverse con demasiada rapidez

-Por merlín Ron ¡Esta enamorada de ti!- lo señalo con molestia, para después mirar a Luna con un poco de incomodidad, pero si no se daba prisa, podría estropear su futuro - Miren tengo un desayuno demasiado importante, así que si no les molesta, tengo que cambiarme- les aventó la puerta en la cara para después entrar a la ducha y arreglarse.

Si no hubiera sido por Hermione, que siempre llegaba prácticamente una hora antes, jamás lo habría logrado. Tener que estar enfrente de un montón de personas importantes solo para lograr que lo aceptaran como practicante en algún lugar del Ministerio era un poco aterrador. Aunque claro que no debería estarlo, pues todos se acercaban a él con la esperanza de que entrara a su área. Estaba decepcionado, lo que más anhelaba era que fuera tratado como todos los demás.

-¿Estas bien Harry?- le pregunto Hermione al verlo un poco incomodo

-Sí, es solo que todas esas personas solo me buscan por ser el niño que venció a Lord Voldemort.

-Sí, creo que entiendo lo que quieres decir. Igual pasa con Ron y yo, solo que él encontró su lugar con los Chudley Cannons.

-¿Aun piensas en ingresar a las Leyes mágicas?- pregunto tomando dos copas de un mesero que paso cerca, entregándole una Hermione que acepto con gusto.

-Por supuesto. No pienso acceder a las presiones del Ministro Astro, no me interesa ser Auror. Y tú tampoco deberías Harry- lo detuvo poniéndose frente a él para hacerlo entender.- No tienes que hacer lo que los demás quieren. Tienes que vivir tu propia vida Harry, haz lo que a ti te gusta- su vista se posó detrás de Harry-Piénsalo Harry. Ahora si me disculpas tengo a alguien a quien impresionar.

-¡Hey! ¿Adivina quién soy?- sus ojos fueron tapados por unas delgadas manos al momento que él se giró para ver a su amiga irse con el Ministro de Leyes.

-Veamos… si tengo razón, debe ser la bruja más hermosa de todo el mundo.

-¿Y quién será esa?

-Ginny… ¡Auch! Era broma- se sobo el brazo en el cual su novia lo había pellizcado

-No es gracioso. Ginny y tú, tuvieron historia- le dijo Daphne haciendo pucheros y cruzando los brazos sobre el pecho, cosa que hacía que Harry pensara que se veía tierna.

-Pero Ginny es feliz con Deán Thomas. No hay por qué ponerse celosa, además no hay mejor y más hermosa bruja que Daphne Greengrass. – le dijo abrazándola por la cintura, haciendo que sonriera y pasara los brazos sobre su cuello

-¡Giu! Consíganse una habitación- Daphne separo los labios de la boca de Harry, para mirar a Pansy con cierta burla en su rostro.

-Parkinson- saludo Harry girándose solo por educación y tratando de no mostrar mala cara

-¿Sucede algo Pans?

-Sucede todo, Daphne. Pero no lo discutiré con Potter aquí, vamos ven- tomo la mano de Daphne la cual miro con a Harry con lamento.

-Está bien, ve.

-Regreso enseguida

-¡Vamos, no tengo todo el día!- le dijo jalando a su amiga que se despedía de Harry –Por cierto. ¿No conoces el cepillo Potter? Péinate, parases ambulante.

-Gracias por el consejo- le gruño Harry con una mueca al igual que ella, mientras se robaba a su novia.

-Harry, Harry.- una sonriente Hermione caminaba hacia el mientras repetía su nombre constantemente, acompañada de una persona que jamás había visto en su vida. El solo pudo responder con una sonrisa de incredulidad, pero estaba seguro que ese no era el Ministro de Leyes – Quiero presentarte al Ministro del Profeta, Rufus Van Carteen.

-Mucho gusto, Señor.

-¿Tu nombre es Harry…?

-Potter, Señor. Harry Potter

-Oh, ya veo. Mucho gusto jovencito y dime ¿Qué te interesa del periodismo?

-Disculpe un momento- se excusó Harry tomando a Hermione del brazo y alejándola un poco del Señor Van Carteen. -¿Qué demonios Mione?- le susurro, mirando sobre su hombro para mirar al Ministro, que los veía algo confundido. Harry soltó una sonrisa antes de proseguir con su amiga.

-Harry, piénsalo. Te gusta la verdad e indagar, el periodismo es para ti, no como esa Rita. ¡Tú escribes la verdad! A demás leí esos escritos, que tienes. Son realmente buenos- le alentó Hermione con una sonrisa sobre su rostro, tratando de animarlo.

-¿Los leíste?- su rostro se tornó completamente rojo- Eso era privado Hermione. Solo era uno el que debiste leer, te lo dije.

-Oh, Harry no seas nena y habla con el señor- le ordeno mientras lo empujaba de regreso y lo dejaba solo, caminando demasiado rápido a la mesa de bebidas que estaba al final del restaurante.

-Granger… Que alegría verte por aquí- Hermione suspiro al escuchar aquella voz que tanto odio en sus años en Hogwarts.

-Malfoy- contesto en forma de saludo cortante sin siquiera mirarlo

-Supe que el pobretón de tu enamorado se te escapo de las manos

-Eso no es tu asunto y para tu información, Ron es un jugador excelente, así que pronto tendrá tanto éxito del que tú nunca tendrás.- le dijo girándose a verlo, estaba recargado sobre la barra de bebidas, con el ceño fruncido. Tenía que admitir que la edad lo hacía verse mejor.

-¿Weasley? ¿Bromeas? Podrá tener el éxito del mundo, pero jamás podrá superar a un Malfoy. Si yo quiero puedo tener su puesto en los Chudley Cannons.

-¿Cómo? ¿Comprando al equipo entero como en el 2do año?- le dijo con una sonrisa altanera, cosa que irrito a Draco- Que si no recuerdo, no sirvió de nada. Porque acéptalo Malfoy, eres un pésimo jugador. Lo único en que eres bueno es en decir mentiras

-Mide tus palabras Granger…- le dijo entre dientes, su rostro estaba lleno de ira, cosa que alegro a Hermione, pero de repente su rostro cambio a uno de incertidumbre, ya que la cara de Draco en cuestión de segundos cambio a una de satisfacción. – ¿Sabes? Tienes razón, soy excelente diciendo mentiras, deberías cuidarte las espaldas, compañera- le dijo levantando las cejas antes de caminar

-¿Qué significa eso Malfoy?- lo detuvo

-Ya lo sabrás Granger.

-¿Hermione? ¿Sucede algo?- le pregunto Harry que había llegado a su lado junto con Daphne

-Te vez algo contrariada- acuso Daphne, dando un sorbo a la copa de vino que tenía en su mano

-No pasa nada. Solo Malfoy que le gusta molestar- les contesto mirando hacia donde se había ido Draco, pero su cabellera rubia había desaparecido de su campo de visión.

-Hay veces que creo que Draco no tiene remedio- negó con la cabeza – En fin ¿Vienes con nosotros? Harry y yo iremos al callejón Diagon por unos libros- le anuncio Daphne

-Claro, necesito pergaminos nuevos- comento Hermione

-Perfecto, vamos entonces- Harry estiro la mano a su novia para que la tomara.

-Adelántense, iré a despedirme de Pansy- le dio un beso en los labios antes de buscar a su amiga. La vio hablando con uno del ministerio, sonrió al notar el rostro de Pansy. Era claro que anhelaba conseguir una vacante en esa parte del Ministerio, y vamos que cuando Pansy quería algo hacia lo posible por conseguirlo, a lo que llamaba Daphne, traición y trampa. Pero aún faltaba mucho para que todos supieran si habían logrado conseguir lo que querían.

-Disculpen la molestia- interrumpió con una sonrisa

-Descuide, la Sra. Parkinson y yo hemos terminado esta adorable platica- se despidió de ambas con una sonrisa y cuando Pansy lo perdió de vista no pudo evitar dar brincos de emoción.

-¿Escuchaste? Adorable platica.

-Eso es genial Pansy- el abrazo mientras daba un gritito emocionado- Hey, bueno me venía a despedir, iré con Harry y Hermione- rodo los ojos al mirar la expresión de asco en la cara de Pansy- iremos por unas cosas.

-No, nada de besos- la alejo de ella cuando trato de despedirse – Me pegaras los gérmenes. Anda vete ya- la vio reír ante su comentario.

-Adiós Pans.

-Pansy, ahí estas. – La voz de su madre resonó detrás de ella - Eh estado buscándote por todas partes.- la miro de arriba abajo inspeccionando su apariencia cuando Pansy se giró a verla –Querida, ¿Por qué te pusiste ese vestido?

-¿Qué es lo quieres mama?

-¿Qué quiero? ¿Qué…? – La tomo del brazo con un fuerte apretón que denoto un poco de molestia- Mira querida, estos tipos de eventos son importantes también para la familia, no nos dejes en ridículo con tu apariencia. ¿De acuerdo?- negó con la cabeza antes de marcharse.

-Parece que alguien no está contenta el día de hoy.

-Cállate Malfoy- suspiro con estrés-¿Has visto a Theo? El muy idiota ni siquiera se dignó a buscarme para arreglar su resbalón con Daphne.

-Bueno, si no fueras tan apretada y le das lo que cualquier hombre necesita, tal vez cambie tu situación.

-¿Dices que debo acostarme con él?- entrecerró los ojos mirando directamente

-Por supuesto. Compromételo y Nott será todo tuyo- le giño un ojo antes de dejarla ahí con la idea sobre la cabeza dándole vueltas ¿Debería hacerlo o no?

-Pansy- se sobresaltó un poco al sentir la mano de Theo sobre su hombro- ¿Podemos hablar?

-En mi casa, media hora-le dijo Pansy sin más antes de marcharse

-¿Está todo bien con Pansy hijo?-pregunto su padre que llego a un lado suyo, mirando a Pansy la cual se había ido hace unos momentos.

-¿Por qué lo preguntas?- lo miro fijamente, ni siquiera estaba seguro si debía continuar con esta falsa relación.

-Bueno, no se ve tan alegre. ¿Debo recordarte que es necesario que ustedes dos sigan juntos y el motivo?- le susurro con cierto enfado

-No. Se bien el motivo del por qué sigo con ella.- le contesto en voz baja con el ceño fruncido

-Entonces, sea lo que sea que hayas hecho. Arréglalo- le ordeno

-No es tan fácil.

-¡Busca la manera!-exclamo mirando por todos lados para ver si nadie lo había escuchado- Haz una fiesta de disfraces o algo de lo que la vuelve loca. Lo que sea, pero arregla lo que sea que hayas hecho.

-No entiendo por qué repentino interés en que me case con ella. ¿Para ser más ricos? Ya tenemos suficiente.

-Podríamos quedar en la ruina sin esta relación.

-Siempre repites lo mismo y jamás me dices el porqué.

-Son unos negocios que salieron mal, es todo lo que te diré. Ahora haz lo que te digo y no le menciones nada a tu madre- sin decirle ni una sola palabra más se fue dejando a Theo con una mirada de desconfianza en su rostro.

-¿Que harás ahora Theodore?- le pregunto Draco que salió de la nada detrás de él.

-Siento que algo oculta, ¿Crees que puedas averiguarlo?

-Por supuesto. Tú sabes lo que me gusta descubrir secretos de la gente

-Deberías conseguirte una novia Malfoy- le sonrió a su amigo

-Tengo muchas- señalo a su lado, cuando una rubia alta y delgada se acercó a él dándole besos en el cuello- Puedes acompañarnos si quieres.

-Adiós Draco- le contesto antes de desaparecer y aparecer a las afueras de las puertas de la Mansión Parkinson.

-Señor Nott, la joven Pansy aún no ha regresado- informo la elfina al momento que le abrió la puerta y lo dejaba pasar

-La esperare- no tuvo que esperar más que unos 20 minutos cuando la vio salir dela chimenea que estaba por el vestíbulo de su casa.

-Theo– le hablo con la voz dura.

-Mira yo sé que lo estropeé pero quiero arreglarlo

-¿Porque?- le pregunto mirándolo directamente.

-Pansy, te quiero.

-No soy estúpida Theo. ¿Crees que no sé qué has estado enamorado de Daphne desde que la conociste?

-No voy a mentir. Es verdad que Daphne me llamaba la atención, pero la única que importa aquí realmente eres tu Pansy- la tomo de las manos y pudo sentir que estaba logrando lo que su padre quería, pero eso no quería decir que se sintiera a gusto con eso.

-¿Lo dices enserio?-sonrió al escuchar las palabras que salían de su novio

-Sí. Pero tienes que perdonarme o jamás funcionara de verdad- Pansy podía decir que estaba feliz de recuperar a su mejor amiga. Sabía bien que ella era leal, pero de Theo no podía estar segura.

-No quiero que le vuelvas hablar- le ordeno

-¿Qué?

-Lo que oíste Theo, no quiero que le hablas nunca más. ¿De acuerdo?- por la mirada con la que lo veía, sabía que no bromeaba.

-Está bien-accedió

-Perfecto, pero no creas que será tan fácil Theo. Estarás a prueba, no me decepciones

-No lo hare- Contesto Theo, si una cosa sabia era cuando Pansy estaba decidida en algo jamás se arrepentía. Tenía una oportunidad para arreglar las cosas con Pansy, pero por otra parte la imagen de Daphne no podía desaparecer de sus pensamientos, y recordarla en los brazos de Harry lo hacía ponerse de un humor odioso.

-Fine- le contesto dándole un beso casto en los labios- Nos vemos mañana para la mascarada de Hogwarts. –Dio un largo suspiro al verla subir por las escaleras, a veces no saber lo que sentía Pansy lo hacía perder un poco la paciencia. Ella y Draco eran tan buenos ocultando sus sentimientos que no entendía como no explotaban.


-¿Entonces Harry con quien era el que hablabas?- caminaban por los callejones del Callejón Diagon

-Era el Ministro del Profeta, le sugerí a Harry hablar con el- Hermione no le dio tiempo de contestar a Harry, ya que había tomado su palabra.

-¿El Profeta?- entrecerró los ojos extrañada –Pensé que querías ser Auror.

-Eso es lo que todo el mundo quiere de Harry, pero él es más el tipo de persona que le gusta la verdad, la justicia. Deberías leer lo que escribe, es por eso que le presente al señor Van Carteen- Harry miro a su amiga algo molesto haciéndole señas con la mirada de que se callara.

-¿Escribes?- pregunto Daphne con una sonrisa que no detonaba felicidad

-Hum yo… creo que iré por unos libros.- camino hacia atrás mirando a Harry que le pronuncio un "Lo siento" sin hablar.

-Harry, porque nunca me has dicho nada de eso- sentía como si no conociera a su novio

-No es gran cosa, además nos estamos conociendo poco a poco, no creí que quisieras saber toda mi vida de un jalón.- Harry tenía el presentimiento de que esto se convertiría en una discusión sin sentido y seamos honestos Harry es malo en las relaciones.

-Prácticamente se toda tu vida Harry, sale en el profeta- le dijo molesta, sin importarle que la gente que pasara se les quedaran viendo alzo más la voz, cosa que a Harry le incomodaba-No entiendo por qué no podías contarme que te gusta escribir y todo lo que Granger menciono acerca de ti. Me sentí como una tonta que no sabe cómo es su novio.

-¿Ese es el punto de todo esto? ¿Esta celosa de Hermione? – la vio desviar la mirada hacia donde otro punto, suspiro un poco antes de tomarla de los brazos -Es mi mejor amiga Daphne, me conoce desde que tengo 11 años, pero pronto sabrás cosas que ni siquiera ella sabe.

-Bueno, cuando estés listo para decírmelas entonces hablaremos. Pero por ahora prefiero irme antes de sentirme como una tonta frente a tu mejor amiga.

-¡Daphne!-le grito Harry cuando la vio caminar de regreso al caldero chorreante, pensó en seguirla, pero no podía dejar a Hermione sola, además de que su enojo era una tontería y su mejor amiga no había tenido una mañana tan agradable.

-¿Está todo bien? ¡Lo siento tanto Harry! – se tapó la cara apenada mientras sollozaba, a lo cual Harry la envolvió en un cálido abrazo.

-No es tu culpa Hermione, además no es tan importante.

-¡Por supuesto que lo es Harry! Provoque su primera pelea- le dijo aun entre sus brazos, esa semana no había sido la mejor de la castaña.

-Tranquila Mione, al rato se le pasara. Anda vamos por un chocolate caliente- le sugirió mientras le quitaba unas lágrimas con sus dedos pulgares y le sacaba una sonrisa.

-Está bien.

-¿Escuchaste de la mascarada de Hogwarts?

-Por supuesto- se sonó la nariz y salieron de la tienda de libros encaminándose a las 3 escobas para tomar su bebida caliente para el frio de esa mañana.

-¿Iras verdad? Herms, no puedes dejar que la relación de Ron con Luna te afecte. ¡Vive tu vida! – negó con la cabeza y la mirada, al escucharlo decir aquello.

-No lo sé Harry.

-Me vas a obligar hacer algo que jamás hago, si no aceptas.

-¿Qué?- entraron al lugar y tomaron una mesa cerca de la ventana, mientras esperaban al mesero.

-Chantaje. Si no vas juro hacerte miles de citas ciegas y presentarte muchos hombres.

-La última vez que hiciste eso no resulto muy bien Harry.

-Lo sé- ambos rieron ante aquel recuerdo

-Está bien, iré.- alzo las manos en forma de rendición. – Pero no tengo nada que ponerme.

-Yo no voy de compras contigo Hermione. Eres un dolor de cabeza.

-Fine, iré yo sola. ¿Cuándo es?- le hizo una señal al mesero para que se acercara a ellos.

-Dos chocolates calientes, por favor. Mañana a las 8 en el colegio, obviamente. – Harry miro irse al camarero y después miro a su amiga nuevamente.

-Harry, voy a tener que dejarte – Hermione se levantó de la silla con prisa- Mañana tendré un día muy ocupado que prácticamente no podré hacer nada- se tocó la cabeza, como diciendo que era imposible que se le hubiera olvidado aquello- No sé cómo lo olvide.

-Descuida, puedo llevarle ese café a….

-O puedo tomarlo contigo- ambos giraron a dónde provenía la voz y se quedaron estáticos y con la boca abierta al verla.

-¡Ginny!- menciono Hermione entre alegre y confundida, dándole un abrazo. La cual se lo correspondió.

-Me alegra verte- le dijo una vez que se separaron - ¿Harry estas bien?- le pregunto con una sonrisa burlona al ver al chico que había abandonado cuando le dijo que la amaba.

-¿Eh? Sí, claro. Perfecto, Ginny me alegra verte. Te vez bien- Harry miro a Hermione tratando de disimular la mirada molesta al verla apretar los labios, evitando una burla.

-Hermione, me gusto verte, pero escuche que ya te vas ¿Cierto?- Hermione miro a la pelirroja algo extrañada por la forma en que su tono de voz había cambiado. Prácticamente la estaba corriendo.

-Claro. Harry salúdame a tu novia Daphne, con permiso.- Sonrió al ver la cara de sorpresa de ginny al mencionar aquello.

-¿Novia?- repitió Ginny una vez que Hermione se había marchado de manera altiva.

-¿Qué esperabas? Te dije que te amaba y tú solo te fuiste sin decir nada, y una semana después me entero que te casaste con Deán Tomas.

-Yo iba a explicártelo Harry, las cosas no son como crees.- bajo la voz cuando el mesero se acercó y dejo los dos chocolates sobre la mesa.

-Pues ya es tarde para eso, estoy muy feliz con Daphne.

-¿Greengrass? Ese no es tu mundo Harry, tú me perteneces.

-Yo no le pertenezco a nadie y mi mundo será el que yo escoja.

-No digas tonterías Harry, serás Auror y yo seré tu Esposa

-¡No! Ni serás mi esposa ni seré Auror. ¡Terminamos Ginny, acéptalo! Disfruta tu chocolate- se levantó de la silla, ante una Ginny que lo miraba atónita. Su respiración se había vuelto acelerada y tenía los puños cerrados, sus labios estaban en una linera recta y su nariz aleteaba conforme la respiración molesta que sacaba.

-¿Qué paso?- pregunto un moreno que vio salir furioso a Harry.

-Tendremos que buscar a otra persona Deán. Harry jamás nos ayudara- Ginny suspiro rendida, la vida con Deán era genial, pero habían perdido todo el dinero en un salón de apuestas y ahora tenían unas grandes deudas que pagar. Deán la había convencido de engañar a Harry, pero al parecer el plan no iba a funcionar.