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[One hand on the trigger, the other hand in mine]

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Eran cerca de las dos de la madrugada cuando Nico comenzó a vestirse en silencio. Cuando salió de la casa se sorprendió al ver luz en la ventana de la habitación de Maki y no pudo evitar preguntarse que sería lo que le estaba quitando el sueño. No podía perder tiempo ahí de pie así que siguió con su camino hasta llegar a la plaza donde se encontraba el pozo. Nozomi estaba ya allí esperándola con una cesta a sus pies y apoyándose contra el murillo de piedra. Las dos contuvieron la risa al verse delante del pozo, se sentían un poco ridículas por estar haciendo algo que ellas consideraban tan infantil. Ambas se sentaron sobre el borde y notaron lo mucho que habían crecido desde la última vez que habían estado ahí. Ahora todo parecía más pequeño pero también más arriesgado. Nozomi colocó la cesta al alcance de las dos y comenzaron a sacar cosas. Lombrices, sanguijuelas, ciempiés, tierra sacada del cementerio, azufre, amapolas… un sinfín de ingredientes que junto con su saliva creaban una maldición que contaminaba el agua y hacia enfermar a la gente que la bebía. Dependiendo de la combinación los resultados eran diferentes por lo que siempre era entretenido ver las consecuencias. Las dos se tomaban su tiempo con cada cosa, no tenían ninguna prisa. Cada una llevaba una ramita de regaliz en la boca y la mordían con deleite mientras hablaban tranquilamente intercalando de vez en cuando algún escupitajo al agua.

-¿Te acuerdas de aquella vez que te caíste dentro?- Nozomi no podía evitar sentirse nostálgica.

-¿Que me caí? ¡Querrás decir que me tiraste! –La sirvienta reaccionó al instante con fuego en la mirada.

-Caer, tirar… qué más da. –La chica estaba aguantando la risa a duras penas. Le encanaba hacer rabiar a Nico.

-Estoy convencida de que esa es la única razón por la que me he quedado así de enana.

-Oh vamos… no lo hice a propósito.- Ella también pensaba que lo que acababa de decir Nico era cierto y siempre se había sentido algo culpable aunque nunca se lo reconocería a la morena. -Cuando te empujé solo quería asustarte. ¿Cómo iba a saber que no te estabas sujetando bien al borde?

Ahora Nozomi se reía pero cuando ocurrió todo aquello fue la que más miedo pasó de las dos. Nico aun recordaba el pánico con el que la chica la había abrazado cuando consiguió sacarla de las entrañas del pozo. Una persona normal hubiera muerto en unas horas después de un contacto tan directo con esa podredumbre, por suerte ella solo sufrió una semana de vómitos y mal estar en la que Nozomi no se apartó de su lado en ningún momento. Esta última recibió un buen castigo por su imprudencia del cual aun guardaba un perfecto recuerdo. Tras unos minutos de silencio la más alta decidió sacar otro tema de conversación.

-Bueno, ¿qué tal te encuentras después del conjuro de ayer?

-Bien. No pasó nada raro así que no tuve problemas para volver. Lo cierto es que todo fue muy fácil.- Nico puso una sonrisa socarrona. -Ni siquiera tuve que esforzarme, se me lanzó encima al minuto de empezar. Yo creo que me tenía ganas. Que se le va a hacer… es lo que tiene ser tan irresistible.- Pestañeó exageradamente y puso morritos.

Pese al comentario burlón de la chica, un par de arrugas aparecieron en la frente de Nozomi. Eso mas todo lo que había contado Nico antes de hechizar a Maki apuntaba hacia una misma dirección.

-Nicocchi… de verdad, si tenéis algo entre las dos deberías decírmelo. Yo no me voy a enfadar pero si acaba afectando al plan… ya sabes cómo son ellos cuando se molestan. Aun así me preocupa más lo que te pueda pasar durante uno de los conjuros. Puede que ella vea cosas que tu no quieras mostrar y viceversa o puede ser mucho peor que eso. Si vuestras mentes están confusas podrías no encontrar el camino de vuelta y lo único que quedaría de ti sería un cascaron vacío.

-Gracias por el repaso innecesario.- Nico escupió con enfado. -He viajado muchas más veces que tú, conozco de sobra los riesgos. Pero puedes estar tranquila, no sé por qué se te ha metido esa idea en la cabeza pero no es cierta.

-Yo solo comento lo obvio.

-¿Qué se supone que es obvio?

-Que te preocupas por ella y tú nunca te preocupas por nadie, disculpa si eso me hace sospechar. Además, si lo que dices es cierto, puede que a ella le gustes.- Nozomi vio como Nico estaba a punto de contestarle con malos humos pero la cortó antes. -Mira, no quiero discutir ¿vale? Ya no somos niñas y puedes hacer lo que quieras, siempre y cuando no estropee el plan. Solo me preocupo por ti, yo no diré nada a nadie así que puedes confiar en mí. No quiero que te pase nada malo, solo es eso.

-Aun así sigue sin haber pasado nada.- Nico bajó la cabeza avergonzada por la sinceridad de Nozomi y habló a un volumen muy bajo. –Pero a veces no se… es raro, nunca me había pasado algo así con nadie. A veces pienso demasiado en ella, siempre es tan silenciosa y tiene esa expresión… como si estuviera triste. Siempre me pregunto en que está pensando. Hoy no he podido sacarme de la cabeza lo que pasó anoche y…- Nico miró a su hermana dudando de seguir adelante con el tema. -…y no puedo dejar de pensar en que quiero volver a hacerlo.

Nozomi dejó escapar un suspiro lleno de preocupación.

-Nicocchi, se suponía que el plan era tentarla hasta que se obsesionara contigo y no fuese capaz de negarse a nada. No al revés.- La chica hizo una pausa durante la que se mantuvo pensativa mientras Nico seguía con la cabeza gacha. –Mientras todo continúe tal y como estaba previsto no me importa, no podemos hacer nada contra esos sentimientos. Solo te pido que tengas cuidado. Ya sabes lo que te dirían ellos si lo descubriesen.

-El amor es debilidad.- Nico se adelantó a las palabras de Nozomi con una voz seria y carente de emoción.

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Maki no paraba de dar vueltas en la cama. Había estado inquieta todo el día, sus pensamientos no le daban descanso y aunque estaba exhausta el sueño no llegaba. Había intentado leer un libro pero no lograba concentrarse lo suficiente y después de leer el mismo párrafo cinco veces había desistido en su empeño. Una de las velas llevaba tanto tiempo encendida que estaba a punto de consumirse y la joven se quedó mirándola durante minutos esperando a que se apagara en cualquier momento. Cuando pasó se levantó de la cama y sujetando el candelabro se sentó en su tocador. Abrió uno de los cajones en busca de otra vela y en un momento el objeto volvía a alumbrar con toda su capacidad. Contempló su rostro cansado en el espejo y no pudo evitar volver a zambullirse en la tormenta de pensamientos que la había estado acosando todo el día. Cada vez que cerraba los ojos podía ver la mirada suplicante de Nico llena de lujuria y sentía que el estómago le daba un vuelco. No entendía por qué había soñado con eso. Aquello era incorrecto a tantos niveles que casi podía sentir dolor físico cuando pensaba que guardaba ese deseo en su interior. No quería volver a la cama, tenía miedo de caer dormida y volver a soñar con esa locura. Salió de su dormitorio y bajó hasta la sala de estar, se sentó en su piano y pasó los dedos por las teclas con cuidado de no pulsarlas. Deseaba poder tocar para aclarar su mente pero no podía a esas horas o despertaría a toda la casa. No sabía qué hacer. Había estado evitando a la sirvienta todo el día, estuvo a punto de cruzarse con ella un par de veces pero había salido huyendo como una cobarde antes de que la muchacha notara su presencia. No podía mirarla a la cara después de haberle hecho todas esas cosas, aunque no hubiera sido real. –Si supiera las perversiones en las que pienso al mirarla saldría corriendo –Maki pensó con angustia. Ella misma estaba asustada de esas ideas, si alguien se enteraba era posible que incluso la azotaran públicamente, siendo seguramente su padre el encargado de ejecutar el castigo. No era extraño que el gobernador impartiera "justicia" entre el pueblo llano. Salem estaba bajo el gobierno de los puritanos y sus leyes opresivas eran extraídas de sus creencias religiosas extremistas. La humillación pública y la tortura eran los pilares fundamentales para la expiación del alma. No podía dejar que esos pensamientos fueran a mas o serian su ruina, ya tenía bastantes preocupaciones con su futuro compromiso, no necesitaba añadir más desesperación a su vida. Con un suspiro bajó la tapa del piano para cubrir el teclado y apoyó los brazos para recostarse sobre ellos. Poco a poco su mente se fue nublando hasta quedar dormida.

Notó que alguien la movía con suavidad y se despertó lentamente, sin darse cuenta de donde estaba ni quien la estaba molestando.

-Señorita… Señorita despierte. No puede quedarse dormida aquí.

Maki abrió los ojos con molestia, sentía el cuerpo entumecido y tenía frio. Apenas había luz y le costó reconocer a la persona que tenía delante pero cuando vio unos ojos color rubí se despertó del todo. Retrocedió instintivamente y miró con los ojos abiertos de par en par a Nico. -¿Estoy soñando otra vez? No puede ser… -La pelirroja estaba entrando silenciosamente en pánico y miró a su alrededor con susto intentando ubicarse. Reconoció su sala de estar y pronto cayó en la cuenta de que se había quedado dormida allí.

-¿Qué hace a estas horas aquí? –Nico preguntó con un interés real.

-Yo… eh…bueno… -Maki bajó la mirada siendo incapaz de mantenerla fija en la morena.

La sirvienta decidió sacarla del apuro dejando correr la pregunta.

-Es mejor que vaya cuanto antes a su habitación. Es muy tarde, apenas quedan unas horas para que amanezca.

Por suerte la joven estaba demasiado nerviosa como para notar las ropas de Nico que evidenciaban que acababa de llegar de la calle.

-Si no necesita nada me retiro.

-S-si claro.

-Que tenga buenas noches.

-Buenas noches…

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-Este será el último problema por hoy. Como es el primer día vamos a tomárnoslo con calma.

Las dos alumnas asintieron y comenzaron a resolver el ejercicio en silencio mientras Eri paseaba la vista por la decoración de la habitación tan diferente a la de su casa. Una vez que las dos terminaron, la rubia comprobó que todo estaba correcto. Ambas habían acertado en sus respuestas.

-Nos sobra algo de tiempo, ¿Qué tal si hablamos un poco de nosotras para conocernos mejor? Al fin y al cabo a partir de ahora vamos a vernos muy a menudo, las clases serán más entretenidas si nos llevamos bien.

Las dos chicas sonrieron aceptando la propuesta y Eri se quedó un poco más tranquila. Por un momento había pensado que tal vez no quisieran. Era evidente que su padre las intimidaba y aquello siempre había creado una gran barrera entre las tres.

-¿Qué es lo que os gusta hacer en vuestro tiempo libre?

-Um…

-A Kayochin le encanta leer.- Rin vio que a su amiga le costaba hablar por lo que decidió darle un empujón. -Siempre tiene la nariz metida en un libro, a veces se emociona demasiado con sus historias –la pelirroja soltó una risa ligera al pensar en el comportamiento de su amiga.

-Rin… no exageres, haces que parezca rara -Hanayo habló con una voz suave que fue perdiendo volumen así como acababa la frase.

-¡Pero a Rin le gusta cuando te emocionas! Es genial que algo te haga tan feliz. Además cada vez que me cuentas acerca de uno de tus libros los ojos te brillan y sonríes mucho, es adorable nya.

Eri sintió un pinchazo de envidia en el pecho, le encantaría tener a alguien con quien ser tan cercana. Era cierto que tenía a su hermana, pero no siempre podía contarle sus inquietudes a Arisa. Aun con todo, Rin y Hanayo eran encantadoras y no pudo evitar sonreír al ver la interacción de ambas.

-¿Y tú, Rin?

-Mmm… -la pelirroja se quedó pensativa por unos segundos-. No se…

-A Rin le encanta el bosque –Hanayo se decidió a hablar por fin-. Le gusta la naturaleza y los animales.

-¿El bosque? Pero es muy peligroso. Hay lobos y osos. Incluso os podríais encontrar con algún salvaje…

La cara de Rin se ilumino ante la mención y comenzó a hablar con más entusiasmo.

-¡Una vez vimos a uno, nya!

-¡¿Qué?! –Eri alzó la voz mostrando su preocupación, nunca había visto a uno en persona pero todos decían que eran gente temible-. ¿Qué pasó, os hizo daño?

-No… todo lo contrario. Aun éramos muy pequeñas. Mis padres nos tenían prohibido ir al bosque pero aun así íbamos allí muchas veces y Rin siempre acababa adentrándose demasiado. Aquel día estábamos trepando un árbol pero una vez arriba yo no me atreví a bajar y… entonces apareció. Seguramente oyó mi llanto y se nos acercó.

-¡Al principio me dio mucho miedo pero no salí corriendo, nya! Era un tipo enorme y llevaba toda la cara pintada de negro y blanco. Solo llevaba pelo a un lado de la cabeza y cargaba con un montón de cuchillos. Pensé que nos iba a hacer algo malo pero simplemente bajó a Kayochin al suelo y se fue sin decir nada.

-Vaya… -Eri quedó sorprendida con la historia, con tan solo imaginarse en una situación así le entraba pavor-. ¿Y habéis visto… alguna bruja? –Bajó la voz de repente, como si temiera que la oyeran hablando del tema-. Dicen que algunas viven allí y que es donde se reúnen para hacer sus maldades.

Las dos chicas se quedaron pensativas, Rin comenzó a sentir un ligero dolor de cabeza y se llevó la mano a la frente en un intento de aliviar su malestar pero enseguida se sintió mejor.

-No, no nos hemos cruzado nunca con una –Hanayo contestó con el mismo tono discreto con el que le habían preguntado.

-Aun con todo el bosque es divertido. Rin puede hacer lo que quiera ahí y hay un montón de animales muy bonitos, nya.

Era evidente que Eri no estaba de acuerdo con la postura de la pelirroja.

-Un día podemos dar un paseo y tal vez cambie de opinión, señorita Ayase.

-Por favor, llamadme Eri –la rubia les sonrió alentadoramente.

-Está bien, Eri. ¿Y qué hay de ti?

-¿Yo? Bueno… No he vivido aquí siempre, pasé mi infancia en Rusia, así que…

-¡¿Rusia?! –Las dos alumnas hablaron al mismo tiempo mientras abrían los ojos como platos.

-Así es. Mi padre estuvo cazando brujas por toda Europa desde su juventud y allí conoció a mi madre, ella vivía en Inglaterra por aquel entonces pero era de Rusia. Tristemente, murió al dar a luz a Arisa y mi padre nos llevó a casa de mis abuelos maternos porque él tenía que viajar constantemente y no podía hacerse cargo de dos niñas pequeñas mientras cumplía con sus obligaciones. Por lo que las dos vivimos allí hasta que tuvimos la suficiente edad como para poder acompañarle en sus viajes. Al poco tiempo de reunirnos con él cruzamos el océano y llegamos a América –hizo una pausa para darles tiempo a las dos jóvenes a asimilar toda la información. –Mi abuela fue bailarina de ballet en su juventud y me enseñó a bailar a mí también. Me encantaba, es lo que más me gustaba en el mundo pero mi padre opina que no es digno de una señorita. Dice que todo en el ballet es deshonroso, desde los movimientos hasta la estética de los bailarines. No me permite bailar así que no lo he hecho desde hace años –los ojos de Eri estaban llenos de tristeza.

-¿Ballet? –Rin ladeó la cabeza ligeramente. –Nunca lo había oído, nya...

-¡Yo he leído sobre ello! Es ese baile en el que los bailarines giran y giran sobre sí mismos y parece que pueden volar cuando saltan por el aire. Desde que supe de ello siempre me he preguntado cómo sería verlo en realidad –las mejillas de Hanayo se sonrojaron mientras miraba a Eri con admiración profunda. -¿P-podrías bailar alguna vez para nosotras?

-¿Eeeh? ¡Eso suena increíble! ¿Eri, de verdad sabes hacer esas cosas? ¡Rin también quiere aprender a volar! ¡Enséñame, nya!

-C-chicas… no es para tanto… además mi padre se pondría furioso con solo saber que os he contado esto. No quiere que nadie lo sepa. Estoy aquí para enseñaros muchas cosas pero esa es precisamente la única que no debo mostraros. Lo siento.

Rin y Hanayo se quedaron algo alicaídas tras la negativa y Eri se vio obligada a intentar algo para devolverles el buen humor.

-Como compensación supongo que algún día podríamos hacer alguna excursión por el bosque… -Al instante las dos volvían a tener una emoción brillante en la mirada. –Pero sin alejarnos mucho. No perderemos de vista el pueblo. ¿De acuerdo?

Las dos asintieron fervientemente, encantadas de que su nueva amiga quisiera unirse a sus aventuras.

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Eri caminaba con una sonrisa hacia su casa. La mañana se le había pasado volando gracias a la compañía de sus nuevas amigas. Cuando su padre le pidió que se ocupara de impartir clases a las dos chicas dudó de que fuera buena idea ya que no sabía si sería capaz de hacerlo. Pero ahora se alegraba de haber aceptado, Rin y Hanayo eran muy agradables y aprendían fácilmente todo lo que les explicaba. Estaba pensando en que materia abordar mañana cuando distinguió una figura familiar más adelante. Su sonrisa se hizo más grande y sin darse cuenta aceleró el paso hasta acercase a Nozomi. La chica no se había percatado de su presencia por lo que al llegar a su lado le tocó el hombro. Cuando Nozomi la vio se le formó una bonita sonrisa en la cara y Eri se sonrojó.

-Buenos días.

-Buenos días Nozomi.

-¿Qué tal?

-Bien, vengo de casa de los Koizumi. Hoy he comenzado a dar clases a Rin y Hanayo.

-Vaya… -Nozomi la miró con sorpresa. –Entonces debes de saber muchas cosas. Qué envidia.

-Bueno… no creo que sea para tanto –la joven estaba empezando a sentirse avergonzada así que decidió cambiar de tema. –Ayer no te vi. ¿No saliste a vender flores?

-¿Mm? ¿Me estuviste buscando? –La más baja levantó una ceja.

-Um… no pero… Normalmente sueles estar por aquí a estas horas. Me llamó la atención no encontrarte, nada más.

-Oh, ya veo… -Nozomi sintió calor en sus mejillas, era agradable saber que la rubia la tenía en mente de vez en cuando. –Había pasado una mala noche porque apenas pude dormir y al día siguiente me desperté muy tarde.

-Entiendo.

Las dos caminaron durante minutos mientras hablaban de sus cosas, aunque mayormente fue Eri la que contó su nueva experiencia como profesora. Nozomi acompañó a la chica hasta la puerta de su casa y allí se despidieron. Esta sacó una flor de su cesta y se la ofreció a la rubia. Se trataba del mismo tipo de flor que la otra vez. -¿Nos vemos mañana?

-Claro –Eri aceptó el regalo con una sonrisa tímida. –Adiós.

-Adiós.

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-Cíñete a la atracción sexual ¿entiendes? Si empiezas a pensar en otras cosas todo se descontrolará y pasaran cosas extrañas y peligrosas.

-Si… -Nico repitió por enésima vez aquella respuesta. Estaba harta de que Nozomi se preocupara más de la cuenta.

Ambas estaban en sus posiciones y acababan de iniciar el ritual para enviar a Nico de nuevo al interior de los sueños de Maki. Las dos se quedaron en silencio para que la morena pudiera relajarse. Perdió la noción de todo lo que la rodeaba, excepto por las sensaciones que le proporcionaba su cuerpo. No le costó esfuerzo hacer que su mente pensase solo en Maki, en sus ojos, su boca, sus manos, su olor… Poco a poco fue sintiéndose rodeada por todo ello. Maki era lo único que podía sentir. Abrió los ojos y ya no estaba en su cama, reconoció la estancia como el dormitorio de la pelirroja. Se podía ver el cielo estrellado por la ventana y la sala estaba prácticamente a oscuras. Aun así podía distinguir un bulto bajo las sabanas y sonrió. Se acercó a la cómoda donde había un candelabro y tras prender una cerilla, encendió las velas. Estas proporcionaron una luz cálida que sirvió para confirmar que, en efecto, Maki se encontraba en su cama. Esta pareció darse cuenta del cambio de iluminación y se movió pero no se levantó. Nico se acercó a la cama lentamente y se metió bajo las sábanas junto a la pelirroja. Solo podía ver su espalda y no estaba segura de sí estaba dormida o no. Volvía a poder disfrutar de aquel aroma delicioso y se le hizo la boca agua. Comenzó a besar la piel que tenía delante sin ninguna prisa hasta que Maki comenzó a estremecerse. Cuando esta entendió por fin lo que estaba pasando se giró asustada y miró a los ojos de Nico, reconociéndola al instante. Se sentó en la cama sin saber que decir al principio.

-¿Q-Qué…? –La pelirroja estaba muy confusa. -¿Qué haces aquí? –Intentó cubrirse con la sábana ya que solo vestía un camisón de tela fina pero al hacerlo dejo al descubierto a Nico y pudo ver que la joven estaba totalmente desnuda. No pudo evitar mirarla fijamente durante un instante pero se obligó a desviar la vista.

-¿No puedo estar aquí? –Nico usó un tono inocente para hablar mientras se ponía de rodillas sobre el colchón. Colocó las manos sobre las mejillas de Maki y la besó suavemente. Maki intentó retroceder pero la morena aprovechó su posición más elevada para obligarla a quedarse donde estaba. –Tú quieres que esté aquí ¿verdad?

-… -El rostro de la más joven se crispó con frustración, no debía permitir aquello pero aun así la boca de Nico sabia increíblemente bien. -…n-no…- intentó hablar pero los labios de la chica le robaban las palabras.

Nico se separó un poco y aprovechó para acariciarle la mejilla y apartarle un mechón de pelo de la cara.

-Está mal decir mentiras… -La morena se sentó sobre el regazo de la otra y volvió a acercar sus bocas.

-…esto es lo que está mal… -por alguna razón la chica estaba conservando algo de control pero sentía que en cualquier momento acabaría perdiéndolo.

Nico miró a los ojos de Maki con una sonrisa totalmente perversa. Agarró unos cuantos mechones rojizos de la nuca de la muchacha y tiró para exponer su cuello. Comenzó a recorrerlo de arriba abajo como si se tratara de una lenta tortura, usando besos y mordiscos por igual. Se le acerco a la oreja y después de lamerla le susurró.

-Solo estoy aquí para devolverte el favor del otro día. ¿Está mal pagar una deuda? –Besó una vez más la boca de Maki y comenzó a desabrochar los botones del camisón. Cuando la chica estuvo al descubierto Nico se quedó por un instante perdida en su perfección. Con dedos atrevidos fue explorando la suavidad de su piel y pronto su lengua y sus labios se unieron también. Se tomó su tiempo con los pechos de la pelirroja y esta no pudo reprimir sus jadeos de sorpresa cada vez que Nico hacia algo que le proporcionaba placer. Finalmente Maki acabó rindiéndose a su deseo y colocó las manos en la espalda de la morena en un intento de juntar más sus cuerpos. Nico en seguida notó el cambio en la muchacha y volvió a mirarla, esta vez Maki tenía la cara ruborizada y la excitación le hacía respirar torpemente.

-Tú me hiciste sentir muy bien… -la mayor retrocedió y se colocó entre las piernas de la otra. Fue besando el interior del muslo de la chica mientras subía poco a poco. –Esta vez te toca a ti.

Finalmente sus labios entraron en contacto con la parte intima de Maki provocando que esta se estremeciera al instante y se le escapara un gran gemido. Nunca había sentido nada tan intenso. La joven se tapó la boca con la mano, sorprendida de los sonidos que producía.

-Quiero oírte, déjalo salir.

-…p-pero…

-Tranquila, aquí solo puedo oírte yo.

Maki no entendía a qué se refería, si gritaba así de fuerte todos en la casa sabrían lo que estaba haciendo. Aun con todo fue incapaz de contenerse. Se sentía en una nube, el placer iba aumentando cada vez más y creía que su cuerpo no iba a poder soportarlo. Sin embargo, todo paró de repente. Nico dejó lo que estaba haciendo, levantó ligeramente la cabeza para poder mirarla a la cara de nuevo y vio la confusión de Maki.

-¿Sabes qué? Tienes razón. No deberíamos estar haciendo esto. Tú no quieres así que… -evidentemente Nico estaba jugando con la pobre joven. En ningún momento planeaba dejarla ir, solo quería que reconociera la vergonzosa verdad.

Maki se mordió el labio con angustia y giró la cabeza para no ver a Nico. La mayor hizo mención de salir de la cama pero apenas tuvo tiempo de moverse.

-Espera… N-no te vayas. –Una única lágrima comenzó a rodar por la cara de la pelirroja. Era muy difícil aceptar en voz alta que se sentía así.

Nico besó la lágrima con calma y levantó la barbilla de la chica para que la mirara a los ojos.

-Haré lo que me pidas, al fin y al cabo sigo estando a tu servicio –la sonrisa pervertida con la que pronuncio esas palabras removió algo en el interior de Maki. Los labios de Nico volvieron a acariciar su oreja. -¿Qué es lo que quieres? Dilo y lo tendrás.

-A ti…-superando la vergüenza logró fijar su mirada en la de Nico, el violeta de sus ojos vidriosos se le quedo a la mayor grabado a fuego mientras expresaba esa dulce rendición. –Te quiero a ti.

Nico no esperaba que usase esas palabras y un calor intenso se desató en su pecho al oírlas.

-Perfecto… -Volvió a besarla y esta vez con mucha más pasión.

Maki probó su propio sabor en la boca de Nico y se sonrojó aún más. Se dejó llevar totalmente por el deseo y enseguida su legua plantó pelea a la de la otra chica, ambas queriendo dominar. Sin embargo, era Nico quien llevaba el mando y no iba a renunciar a él. Sin dejar de besarla llevo sus dedos al interior de Maki, tal vez de forma demasiado brusca pero a la chica no pareció importarle mucho. El calor entre las dos era insoportable pero ninguna se daba cuenta en mitad del frenesí. Los jadeos de Maki resonaban en los oídos de Nico y le hacían buscar más de ellos. Las uñas de la pelirroja se clavaron profundamente en la espalda de la otra y esta soltó un ligero siseo ante el dolor. El pecho de Nico ardía pero aun así siguió con lo que estaba haciendo, podía sentir que Maki estaba cerca del final y no pararía por nada del mundo hasta que la muchacha gritara su nombre en pleno éxtasis. De repente las cortinas de la habitación se incendiaron espontáneamente y el fuego iluminó por completo la estancia. Sin embargo, ninguna de las dos se percató de ello. Estaban tan perdidas la una en la otra que eran incapaces de darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Con los minutos ambas estaban rodeadas por las llamas, las paredes, el techo, los muebles, todo estaba ardiendo. Lo único que aún se salvaba era la cama en la que estaban pero pronto seria engullida por el fuego también. Maki acabó rompiendo el beso en busca de aire y Nico siguió besando su cuello.

-Maki… -el sabor salado de la piel de la pelirroja era delicioso, nunca tendría suficiente.

De repente Nico sintió un gran golpe en el pecho, como si alguien invisible le hubiera pegado un puñetazo. Se quedó sin aire en los pulmones y sintió que algo tiraba de ella hacia arriba. Al instante salió volando a gran velocidad y aunque Maki quiso retenerla junto a ella la morena se escapó de entre sus brazos. La chica tuvo los reflejos suficientes como para agarrarla de la mano pero el resultado fue el mismo. El instante en el que las puntas de sus dedos dejaron de tocarse fue en el que se vieron por última vez.

Una gran ola de frío la invadió por sorpresa de pies a cabeza y la obligó a despertarse de golpe de su trance. Agua. Una gran cantidad había caído sobre ella. Parte se le había metido por la nariz y comenzó a toser para no ahogarse. No entendía que pasaba, su cuerpo temblaba sin control. De repente alguien la agarró de los hombros y la zarandeó. Nico no conseguía enfocar la vista para ver de quien se trataba, sentía que su cabeza se había fundido por dentro y no era capaz de articular palabra.

-¡NICO!

-¿…N-No…zo…? –Su garganta ardía y fue incapaz de acabar la palabra.

-¡¿Qué ha pasado?!

La morena consiguió mirar a su hermana con éxito y vio pánico en sus ojos. Aun así no entendía que era lo que la preocupaba.

-¿…q-qué…?

Nozomi abofeteó a Nico tan fuerte que le giró la cara.

-¡¿Ella está bien?!- La mayor no tenía tiempo para lidiar con la desorientación de su hermana. –¡Maki! ¡¿Está bien Maki?!

Los engranajes comenzaron a girar por fin en la cabeza de Nico y cuando recordó lo que había pasado abrió los ojos desorbitadamente. La última vez que había visto a la muchacha estaba rodeada por un círculo de fuego.

-N-no lo sé… -Se llevó una mano temblorosa a la boca y comenzó a llorar.

Sin perder más tiempo, Nozomi salió corriendo de la habitación.

Maki había acabado cayéndose de la cama por culpa de las convulsiones que sufría. Se arrastraba por el suelo intentando alejarse inútilmente de ese calor mortal que invadía todo su ser. Sus ojos estaban en blanco y pestañeaba sin parar. Las llamas solo estaban en su mente pero aun así su camisón comenzaba a transformarse en cenizas y pronto le pasaría lo mismo a su piel. Por suerte para ella, Nozomi apareció en ese instante con un cubo de agua que vació enteramente sobre la muchacha. Esta no volvió en si pero al menos dejó de retorcerse. Acto seguido la bruja se mordió el pulgar hasta sangrar, se agachó junto a la chica y le pasó el dedo sobre los parpados manchándolos de sangre. Para acabar le besó la frente y vio con alivio como Maki se calmaba. Salió del trance y sus ojos volvieron a la normalidad. Se encogió en un ovillo tembloroso mientras sollozaba y gimoteaba pero a los segundos quedó inconsciente. Nozomi respiró de nuevo y cerró los ojos, agradeciendo haber llegado a tiempo.

Oyó un ruido y vio a Nico apoyada en el marco de la puerta. La joven se acercó con pasos temblorosos y se dejó caer junto a Maki. Le acarició el pelo mientras contenía las lágrimas.

-Lo siento… -La voz de Nico sonaba totalmente rota. Levantó la vista hasta encarar a Nozomi y esta pudo ver verdadero arrepentimiento. –Lo siento.

-Mañana te espero en casa. Tenemos que hablar muy seriamente –sabia que era un error ponerse a discutir ahora, ambas estaban demasiado alteradas.

Nozomi llevó a Maki hasta la cama con algo de esfuerzo y tras un último vistazo a su hermana se fue. Nico se quedó a solas con la joven inconsciente y se acercó hasta ella. Deseaba tumbarse a su lado y quedarse abrazándola hasta que saliera el sol pero no podía. Se suponía que nada de eso había sido real, si la encontraba allí a la mañana siguiente sería imposible convencerla de que no había pasado nada. La miró con detenimiento en busca de quemaduras. Su piel estaba intacta a excepción de un par de cardenales en su cuello causados por la boca de Nico y que con toda seguridad desaparecerían antes de que la chica despertara. Admiró por última vez el rostro ahora tranquilo de Maki y la besó con infinito cuidado en los labios. Después salió de allí lentamente mientras soportaba el intenso dolor que torturaba cada milímetro de su cuerpo a cada paso. Le costó largos minutos llegar hasta su dormitorio y una vez allí colapsó sobre la cama.


Intro: Verso de Cupid carries a gun de Marilyn Manson

Nuevo capítulo en el que las cosas están que arden (ajajajajjaj chistaco). Recuerdo que este capítulo lo escribí en pleno verano, en un día en el que en mi ciudad llegamos a superar los 45ºC y creo que aquel calor me inspiro mucho para todo esto XDDDD Ahora hace un frío que pela, hay que ver como pasa el tiempo. También hemos conocido un poco más de Eri, Rin y Hanayo aunque RinPana tardarán un poquito en ser relevantes, todos aquellos que estén deseando ver mas de ellas tendrán que esperar un poco bastante. También algunos me habéis comentado en reviews y por tumblr acerca de Nozomi y Eri, preguntándome si irían por el mismo camino que Nico y Maki... no quiero hacer spoilers peeeeero id preparando vuestros bodies para el impacto porque no, no va a ser nada bonito lo que les espera a esas dos. Bueno en general no va a ser nada bonito lo que le espera a nadie. Bienvenidos a Salem.

Gracias por todos los comentarios, parece que el fic ha tenido buena acogida. Espero poder escribir una buena historia que cumpla con vuestras expectativas.