Virginia, Estados Unidos, Diciembre 2012.
— ¿Así que va a Kentucky señorita? —Sonrío cortésmente ante la pregunta de la adolescente, mientras sus ojos brillan con anticipada ilusión.
Ginger, como indica su gafete, sonríe una vez más mientras cobra mi compra: un emparedado de pollo, ensalada, pastel de chocolate y crema y licuado de fresa. No era exactamente la mejor comida, pero el inicio de mi sexto mes de embarazo comenzaba a causarme más antojos, así como anotarse más. Incluso Adam, mi modista, me había dicho que me tendría que poner a dieta ya que había subido unos cuantos kilos más.
— Sí, pasaré navidad con mi tía—Respondo con acento similar al de ella—. La familia siempre debe de estar unida.
— ¿De dónde viene?
— Boston. —miento tranquilamente, mientras la veo aparta un mechón rubio de su rostro y volver a parlotear sobre lo genial que ha de ser el viajar por carretera.
He decido decir que hago el viaje por carretera desde Boston hasta Virginia. Bueno, al menos eso es lo que he optado por decirle al ella justo después de que señalara que no parecía una ciudadana más, tal como se había señalado así misma. No podía correr el riesgo de revelar que venía desde Nueva York, puede que estuviera siendo un poco paranoica, pero no quería correr el menor riesgo de ser encontrada.
— ¡Es todo! ¡Espero que tengas un buen viaje Becky! — Asiento en agradecimiento ante el nombre falso que le he dado.
Subo rápidamente a mi camioneta y vuelvo al camino mientras busco un motel donde pasar la noche. Se suponía que desde Manhattan a Virginia eran sólo siete horas en auto que se convirtieron rápidamente en todo un día perdido; todo se había complicado justo cuando un accidente automovilístico había tenido lugar en plena carretera.
Afortunadamente, nadie había salido herido.
La ambulancia había llegado rápidamente, pero desgraciadamente no lo había hecho la grúa, por lo que había quedado atrapada en el mismo lugar durante dos horas con una larga fila de autos delante de mí, así como otra buena parte a mis espaldas. Después de eso había tenido que parar a descansar y a comer algo, porque cierto pequeñín proclamaba alimento.
Eran ocho menos quince cuando encontré un motel "decente". Estacione y avance hasta la entrada del lugar no sin antes tomar de mi bolso mi gas pimienta, y mi toques eléctricos. Debía tener cuidado, a pesar de que no era lo suficientemente tarde la calle se encontraba oscura. Al llegar a la entrada abrí con cuidado la puerta, la campanilla que indicaba un nuevo cliente me hizo saltar un poco.
Un hombre regordete y sin afeitar salió de una cortina de detrás del mostrador sosteniendo un cigarrillo entre sus labios.
— Treinta y cinco la noche, solo efectivo. De lo contrario largo— Declaró groseramente.
Ignorando por completo su comentario le entregue el efectivo y me registre.
Becky Williams.
— Habitación cuarenta y tres, segundo piso. Hay un pequeño restaurante, Sue's, a quince minutos. No atiendo después de las doce, me gusta dormir temprano y la habitación se entrega a las cuatro treinta de la tarde de mañana.
Asentí antes de que volviera a entrar a la cortina de la cual había salido.
Suspire tranquilamente mientras salía de la recepción, aunque no lo haya expresado realmente le agradecía al hombre regordete haberme dado indicaciones de donde conseguir comida, el emparedado de pollo y el licuado no habían sido suficientes.
Hombre regordete había tenido razón. Sue's, un pequeño restaurante iluminaba la calle. Camine al interior del pequeño lugar después de haber estacionado.
— Soy Amber, seré tu camarera esta noche ¿qué deseas? —pregunto una mujer cerca de los cuarenta justo después de entregarme el menú.
— Filete de pollo y res, de beber un Dr. Pepper y dos botellas de agua.
Quince minutos después me encontraba fuera con una bolsa de papel llena de comida.
— ¡Corre Sam! ¡Corre! —El grito de un joven en la oscuridad hace que me oculte en la parte rasera de un auto. Detrás de él corre un tipo más bajo.
— ¿La mataste? —pregunta el hombre más alto en un susurro. Sin poderlo evitar me tenso antes sus palabras mientras contengo la respiración.
— ¡Solamente la golpe! ¡Nadie la extrañara, es una simple mujerzuela! Además he conseguido lo que buscaba. —añade el hombre mientras sostiene un bolso.
Sin hacer ruido alguno espero a que los hombres se alejen en un par de motocicletas negras, cinco minutos después corro al callón del cuál salieron huyendo, evitando hacer la más mínima cantidad de ruido avanzo en la oscuridad, un suave quejido se esconde tras un enorme contenedor de basura. Aprieto la pequeña caja de toques entre mis manos mientras me acerco, ahí, en la esquina entre el contenedor y la pared una chica de no más de dieciocho hecha un ovillo mientras intenta ocultarse entre las sombras.
Sus sollozos llenan el tórrido silencio del callejón, con cuido me acerco a ella, la veo pegarse más a la pared.
— Tranquila —murmuro mientras me acerco con cuidado—. Te quiero ayudar…
Extiendo mi mano esperando a que la tome, la chica la toma con temor mientras intenta ponerse en pie, me acerco más a ella pasando mi brazo por su cintura, ambas salimos del callejón con cuidado, la llevo hasta el auto sin soltarla le abro la puerta de copiloto y, con un poco de esfuerzo consigo subirla y cerrar la puerta.
Una vez dentro de la camioneta enciendo la luz, la chica luce más joven de lo que pensaba, viste vaqueros y un par de zapatillas rotas, mientras que una suave blusa de tirantes apenas le cubre, su antes blanca piel se encuentra sucia al igual que su cabello, ella en ningún momento abre los ojos, sólo solloza mientras se pega al respaldo del asiento.
— Te llevaré a un hospital, luego llamaremos a la policía —murmuro mientras salgo a la carretera.
— ¡No por favor! —ruega asustada, hablando por primera vez.
— ¿Tu casa? —preguntó deteniéndome.
La chica se suelta llorar una vez más antes de responder—: No…no tengo a donde ir…mi familia me ha abandono cuando era pequeña…escape…no quiero volver por favor…—suplica mientras suaves lagrimas caen de su rostro.
Sin poderlo evitar mis manos se posan en mi vientre un poco abultado — ¿No tienes a nadie? —preguntó. Un nudo se forma en mi garganta al verla negar.
— Estoy sola —declara mientras intenta calmarse.
— No es cierto, ahora me tienes a mí —me escucho decir—, sólo si quieres.
Miles de sentimientos aparecen en su rostro, en especial la desconfianza que está tatuada en su rostro, pero, bajo todos esos sentimientos puedo ver en sus ojos una pequeña chispa de esperanza. Me giró a la carretera y reanudo camino a mi motel, que ahora es el lugar donde ambas pasaremos la noche sólo para iniciar una nueva vida mañana.
Al llegar al motel cierro la camioneta y ayudo a la chica a subir hasta el cuarto, con cuidado abro la puerta y enciendo la luz. Afortunadamente hombre regordete me dio un cuarto doble. Ayudo a la chica a recostarse sobre una de las camas mientras corro al baño por el botiquín para limpiar sus heridas, su labio se encuentra sangrando y su ojo se ha puesto morado.
— ¿Cómo te llamas? —pregunto mientras limpio un poco de la sangre de su rostro.
— Alice...no tengo apellido —murmura tristemente—. ¿Por qué me ayudas?
Escucho su pregunta sorprendida, es verdad. ¿Por qué la ayudo?
No la puedo juzgar por preguntar, no cualquier persona la hubiera ayudado, y justo cuando ella piensa que no voy a responder lo hago sorprendiéndome a mí misma: Sé lo que es la soledad, perdí a mis padres cuando era pequeña. Tuve a mis padrinos, me dieron su amor, pero siempre estuve sola y espere a que alguien me ayudará. Y cuando pensé que le había encontrado me abandono. —Respondí completamente, dándome cuenta de que era la verdad que me había negado a admitir todo este tiempo.
— Vamos, intenta darte un baño. Tengo ropa extra en mi maleta, puede que te quede. —digo con una sonrisa, ella me la regresa agradecida. — ¿Cuántos años tienes Alice?
— Diecisiete.
— Bueno, ahora es tarde, pero mañana podemos hablar. No temas, yo no me alejare. — Agrego cuando veo el miedo en sus ojos, Alice suspira y asiente con una pequeña sonrisa antes de entrar con cuidado al baño.
Mientras Alice se ducha dejo un sudador sobre el tocador, y reparto la comida que he comprado en Sue's, para cuando ella sale la pequeña mesa del cuarto se encuentra con dos platos de comida caliente aguardando.
— He pensado que tenías hambre. Antes de encontrarte acababa de comprar la cena, ¿quieres comer algo? —Ella sólo asiente con una tímida sonrisa. ¿Acaso en ese orfanato nunca se preocuparon por ella?
¡Cielos santo! Apenas soy un par de años mayor a ella, y no puedo imaginar una adolescencia como la que ha tenido. Alice se sienta frente a mí en la mesa mientras toma con cuidado cada bocado, después del primero ya come más tranquila.
— ¿Cómo…cómo te llamas? —pregunta con temor. Suspiro, considero el mentirle y darle el nombre que he usado en recepción, o posiblemente el nuevo nombre que usaré, pero si espero ganar su confianza debería decirle la verdad, aunque eso implique el hecho de que me arriesgo a que me delate.
— Mi nombre es, Isabella Swan —respondo en un murmullo, veo sus ojos ampliarse—.
— No me mientas por favor… —Ruega con temor.
Suspiro, y procedo a contarle parte de mi historia, de quién soy realmente y lo que me ha llevado hasta aquí, así como una pequeña parte de a dónde me dirijo sin decir todos los detalles; cuando he terminado mi relato veo pequeñas lágrimas formarse en sus ojos, nunca espero esto. Nadie lo esperaba de una actriz a decir verdad.
— ¿Me delatarás? —pregunto temiendo a la respuesta.
— Nunca delataría a quién me salvo y ahora me cuida y alimenta, de no ser por ti esos hombres posiblemente hubieran vuelto y me hubieran terminado por matar antes de intentar atacarme una vez más…
Asiento en agradecimiento mientras comienzo a recoger la basura de nuestra comida, sólo para servir una rebanada del pastel de chocolate que he comprado esta tarde, veo a Alice comerlo tranquilamente como una niña pequeña, después de pensarlo durante varios minutos, suspiro, y procedo a contarle a Alice mis pensamientos, ella no tiene a dónde ir, posiblemente quiera venir conmigo…sé que es arriesgado, porque no la conozco, no sé nada de ella pero eso no borra la realidad de que está sola y corre peligro sí sigue así, alguien más podría intentar violarla de nuevo o golpearla hasta la muerte.
— Alice…como te dije me fui de casa por varias razones, nadie podía saber de mi embarazo, y no podía arriesgar a mi hijo con un padre como el que tiene así como a una mujer loca como mi prima….Sé que mis padrinos le hubieran dado todo su amor, pero la vida de ambos estaría en riesgo…así qué bueno.
— Tranquila —me corta de pronto—. Me iré en la mañana. Te comprendo.
— No es era eso lo que quería decir…—añado rápidamente respirando profundamente—. Sólo quería saber si quieres ir conmigo; las autoridades, ese orfanato te seguirá buscando, si te vas podrías empezar de nuevo, ir a la escuela sí así lo deseas. ¿Qué dices, Alice?
Ella sonríe antes de ponerse de pie y lanzarse a mis brazos con lágrimas en los ojos.
— ¡Gracias! ¡Podríamos ser como hermanas! —al darse cuenta de lo que ha dicho se separa de mí. —Solo si tú lo deseas. —murmura apenada.
Ignorando su acción por completo la vuelvo a abrazar mientras asiento, ella sonríe de nuevo y se lanza a mí de nuevo, en esta ocasión Alice me ayuda a juntar las cosas y justo cuando estoy a punto de apagar las luces para dormir ella habla:
— Me gustaría que supieras mi vida, ¿puedo contarte? —Asiento con una sonrisa invitándola a continuar mientras toma un profundo suspiro—: Nací en 1996 en diciembre, 15. A penas cumpliré dieciséis está semana, te mentí con respecto a mi edad…así podría decirte que en pocos días cumpliría dieciocho y me podría ir. Me alegra ya no tener que mentir —añadió con una sonrisa—. Mi padre me vendió como esclava cuando tenía diez con Madame Lorine. Ella me monstro la crueldad del mundo, hacia el aseo y cuando algo no le gustaba golpeaba mi espalda, era la única de los niños que era tratada de esta manera, nunca entendí porque hasta que hace unos días intentaron atacarme. Lorine llevó a un hombre a mi cuarto una noche, lo golpee con una lámpara y hui de ahí con todo lo que tenía, una vieja foto de mi mamá antes de que muriera, y unos cuantos dólares, el resto ya lo sabes. Me salvaste de un peor destino después de que me asaltaran.
— No te dejaré como lo hizo tu padre. Al, ahora somos amigas y hermanas si así lo deseas, así que duerme porque mañana debemos cambiarte y marcharnos antes de que te encuentre esa mujer. —Fue lo último que dije antes de que Alice sonriera y apagara las luces de la habitación.
— ¿Estás segura de esto? —preguntó a Alice mientras sostengo las tijeras junto a su cabello.
— Completamente, córtalo al cuello, con un pequeño fleco. Estoy lista para iniciar de nuevo. — Asiento con una sonrisa y comienzo a cortar su hermosa cabellera azabache. Media hora después el cabello de Alice llega a los hombros en capas lisas a sus hombros, sus ojos miel resplandecen al verme a través del espejo, maquillo con cuidado los cardenales que marcan su rostro mientras le entrego un nuevo cambio de ropa.
— ¿Qué te parece? —pregunta mientras sale del baño vistiendo un par de jeans, botines cafés y suéter color camel.
— Te ves genial. —le apunto antes de tomar un atuendo similar y entrar a cambiarme, La única diferencia una blusa color vino con botas a la rodilla negras. Cuando termino de cambiarme observo a Alice esperar sentada en una de las camas mientras la veo sonreír por primera vez como una verdadera adolescente.
— ¿Nos vamos? —pregunta emocionada. Asiento rápidamente mientras la veo salir del cuarto completamente alegre, dejo que avance a la camioneta mientras corro a dejar la llave del cuarto a hombre regordete.
— ¿Te vas linda? — Asiento mientras le entrego la llave, le veo acomodarla antes de que tache mi nombre de la lista. —Buen viaje Becky.
— ¿Ya nos vamos? —pregunta Alice mientras monta el lugar de co-piloto mientras abrocha su cinturón.
— Así es, nuestro próximo destino Beaumont Misisipi —Respondo mientras pongo el auto en marcha.
"Bienvenidos a Beaumont" — sonrió cuando paso el cartel. Finalmente, después de tanto tiempo hemos llegado, la carretera no tarda más que un par de minutos en desaparecer; dando así lugar a pequeñas casas blancas de dos pisos. Conduzco con fijándome a los alrededores buscando un lugar donde comer, en estos momentos sería capaz incluso de comerme una vaca.
— ¡Esto es genial Bella! — Exclama, Alice. La miro de reojo, una sonrisa adorna sus labios. Esas son las primeras palabras que ha dicho desde que dejamos Virginia, han pasado ya tres horas de eso, incluso cuando paramos a desayunar se mantuvo en silencio. — Me siento como en un capítulo de sobrenatural…
— ¿Has visto sobrenatural? —pregunto, sonriendo. En la radio se escucha bring me to life de evanescence.
Alice a mi lado suspira, la veo de reojo; la tristeza marca sus rasgos.
Cuando pienso que no hablará me sorprende con un susurro—: Cuando madame Loraine tomaba lo hacía hasta quedar inconsciente…era en ese momento cuando salía del sótano y subía a ver algo de televisión…afortunadamente nunca me descubrió… — añade con una pequeña sonrisa—; Una noche pasaban la historia de dos hermanos que viajaban por la carretera, no siempre con un rumbo fijo…pero de alguna manera me imaginaba que algún día sería libre y haría lo mismo que ellos…que huiría y manejaría por la carretera sin un rumbo…
"Nunca pensé que sería libre…; siempre pensé que me mantendría encerrada y que no sería capaz de huir…entonces llevo a ese hombre…" —su voz tembló al mencionarle— "pero ahora es diferente, te conocí. Y, sé que a partir de ahora todo será diferente…gracias Bella"
Tomé una bocada de aire mientras intentaba tragar el nudo de mi garganta. —Ahora todo será diferente, Alice —declaré, mientras sonreía—. Ambas seremos como los Winchester si así lo deseas, a partir de ahora solo somos nosotras contra el mundo. Y, bueno. Si vamos a ser como Sam y Dean…hay que hacerlo bien —añado mientras me orillo en un pequeño restaurante justo en medio de Beaumont.
— ¿Comeremos ensaladas como Sam? —pregunta, la esperanza brillando en sus ojos.
Hago una mueca y bufo mientras bajo de la camioneta.
— Soy más como Dean —declaro—. Serán: hamburguesas, patatas y batidos.
— Eso no es saludable para mi futuro… ¿Es niño o niña? —pregunta de repente.
— No he querido saberlo…quiero que sea una sorpresa. —respondo mientras entramos al pequeño local.
El ambiente del lugar da la sensación de estar en tu hogar; es un pequeño abastecimiento decorado de manera rustica: las mesas y sillas así como la mayor parte de la decoración está hecha de madera, hay plantas por doquier adornando el lugar; las paredes se encuentran pintadas de un suave color perla, mientras que la iluminación del lugar se ve cubierta por candeleros de madera de roble.
— Bienvenidas a Holy Burger, ¿qué desean llevar? —pregunta el joven detrás del mostrador. Sus ojos son tan negros como la noche, al igual que su cabello, un negro azabache peinado artísticamente hacia atrás, un color completamente contradictorio al de su piel de porcelana.
— Serán dos Holy Burger Queen, con patatas rellenas y par de batidos de fresa —respondió Alice por mí. Dejándome completamente sorprendida del cómo sabía que iba a ordenar.
El chico —cuyo gafete gritaba Henry— sonrió y cobro nuestras órdenes. Miré a Alice escéptica.
Ella se encogió de hombros antes de responder—: Sam puede ser realmente aburrido.
Juntas comimos entre risas y bromas; una hora más tarde ya estábamos camino a nuestro nuevo hogar. Detengo la camioneta frente a una casa de dos pisos blanca con un hermoso jardín, pequeñas casas blancas se encuentran a sus lados. Suspiro y me giro esperando ver la reacción de Alice. Puedo ver lágrimas; ella me ve con lágrimas en sus ojos antes de lanzarse a mí con un fuerte abrazo.
— De acuerdo, está es la historia—comienzo cuando nos hemos separado—: seremos las hermanas Swartz, al menos hasta que vuelva a ser Isabella Swan — añado lo último con una mueca—;
"La historia es que nos acabamos de mudar desde Boston después de la muerte de nuestros padres y mi 'esposo' —añado mientras siento una puñalada en mi corazón—, estoy esperando a primer hijo y me encuentro con maternidad, soy maestra de inglés particular."
"Tú eres Mary Alice Swartz y yo Charlotte Marianne Swartz. Esta semana hablaré con mi abogado y le encargaré papeles para ti, así que supongo que en una semana podrás entrar al instituto."
— ¿Iré al instituto? —pregunta. Sus ojos brillan por segunda vez en el día mientras sonríe.
— ¿Quieres ir?
Alice grita y da brinquitos en su lugar.
— ¡Sí! Gracias Bella —la veo mal—. Bien, ¡lo siento! ¡Gracias Charly! —corrige antes de lanzarse de nuevo contra mí.
Han pasado dos semanas —casi tres— desde que Alice y yo llegamos a Beaumont; una que fue lo que duramos en conocer el lugar mientras que la segunda consistió en que J. Jenkens me entregará los papeles de Alice, como siempre, no pregunta sólo entrega. Ahora Alice asiste al instituto, al llegar aquí pensé que sería difícil para ella adecuarse por todo lo que ha vivido desde pequeña, pero como hasta ahora —mi mejor amiga y hermana— me ha sorprendió mostrándome ser más fuerte de lo que aparentaba.
— ¡Yo abro! — Grito a Alice cuando el timbre del recibidor me saca de mis pensamientos, al mirar por la perilla veo cuatro cajas a piladas con un hombre sosteniendo una papeleta; al instante abro.
— ¿Charlotte Swartz?
Asiento al momento que el hombre o Jackson como dicta su tarjeta de identificación me entrega la papeleta. Firmo de recibido y en cuestión de segundos él se ha marchado. Hace un par de días había ordenado ropa nueva para Alice y algo de maternidad para mí, así como un par de móviles. No sabía aún si a Alice le molestaría que le hubiera pedido estás cosas, pero a decir verdad ahora yo era responsable de ella y la veía como una hermana pequeña.
— Cariño, no deberías de cargar tu sola esto. No en tu estado. Permítenos ayudarte.
Una mujer rubia de ojos verdes cerca de los cuarenta se acerca a la puerta con una sonrisa mientras habla y toma una caja. A sus espaldas le siguen dos hombres uno de ellos cerca de la misma edad de la mujer, con cabello color azabache y ojos verdes a juego. Mientras, que el otro cerca de los veintiuno con cabello azabache y ojos negros como la noche, es el chico del restaurante. Sonrió cortésmente a la mujer antes de presentarme.
— Le agradezco señora…
— Warren, Stella Warren. Puedes llamarme Stella —asiento mientras veo a su esposo y supongo que hijo imitar su acción; ambos toman una caja y meten al living.
— Charlotte Swartz —me presento tomando su mano—. Pueden llamarme Charly.
Ella y su familia asiente antes de introducirlos —: Él es mi esposo Bill y nuestro hijo Henry. Es un gusto conocerte. Me alegra ver que contamos con vecinos con una hermosa hija como tú —Apunta la mujer mientras su esposo mete la última caja—. Maravillosa decoración, cuando vi que bajaban las cosas hace un par de semanas quede sorprendida por el exquisito gusto.
Maravilloso, tal parecía que tenía Mary Poppins como vecina.
— Be…Charly. Oh, tenemos visita… lo lamento. —Aparece una Alice completamente sonrojada. — Soy Alice Swartz.
— No te preocupes querida —dice Stella mientras continua analizando la casa, en seguida procede a presentar a su familia de nuevo con una sonrisa.
— Son nuestros vecinos. —añado al ver el rostro confundido de Alice.
Ella asiente y sigue sonriendo mientras saluda tensamente al par de hombres.
— Veníamos a hacerles una invitación a nuestra casa. —comienza Stella. Hemos pasado a sentarnos en los sofás mientras Alice se ofrece a servir un poco de té, justo después de ver que la familia Warren tiene planes de quedarse por más de diez minutos.
"Nos gustaría invitarlas a cenar a nuestra casa a las siete…espero que tu esposo le agrade la idea…" —añade dando un sorbo a su té—.
— Sería una buena manera de conocernos —le secunda su esposo—. ¿Qué les parece?
— Además, de seguro tu esposo estaría encantado —añade Henry enarcando una ceja.
— Nos encantaría —respondo cortésmente—, pero sólo somos mi hermana y yo. —respondo con una triste sonrisa.
Stella y su familia asienten sin preguntar, sin embargo puedo ver la curiosidad en sus ojos, esta mujer no se detendrá hasta saber toda nuestra vida.
— ¿Por qué has aceptado cuándo es claro que no lo deseabas? —pregunta Alice en cuanto Stella y familia dejan la casa.
Suspiro antes de responder—: Es claro que ha oído nuestra historia en el pueblo, o bueno, solo una parte de ella. Así que, espera escucharla de primera mano, y es lo que pienso darle. La historia sin edición y así dejaremos de ser la charla de la comida de cada familia. —añado con un guiño antes de entregarle una pequeña caja que contiene su primer móvil.
Ella me ve confundida, le indico que lo abra. Cuando ha terminado me ve confundida.
— ¿Qué es esto? —pregunta sosteniendo confundida su nuevo Iphone 5c rosa.
— Pensé que podrías necesitar un móvil, y hace días que Iphone saco su nuevo modelo, lo vi en rosa, y dije: "vamos es perfecto para Alice…" "Le encantará" ¿Me equivoque? —pregunto de pronto preocupada.
— ¡No seas tonta! ¡No me gusta que gastes en mí! No me siento cómoda…—añade con una mueca— Siento que me aprovecho de ti.
Ahora yo soy la molesta.
— Mary Alice. Te has convertido en mi hermana, así que no me importa el gastar en ti.
Ella asiente aún no muy convencida, niego y le enseño a programar su nuevo móvil, después juntas continuamos con la ropa mientras dejo que se congele el pie de frutas que llevaremos a la cena con lo Warren. Alice escoge de las cajas de ropa—después de molestarme con lo de no gastar en ella— una vestido de verano naranja claro con un saco morado claro. Sus zapatillas hacen juego con el vestido. En mi caso escojo una blusa hueso con pantalones caqui y zapatillas a juego. Una vez listas tomamos el pie que he preparado y salimos de casa. En segundos con encontramos tocando el timbre de la casa.
Amores míos! Lamento, en serio lo siento no haber actualizado antes, pero aquí está el siguiente capítulo de nuestra asombrosa historia, en serio lo siento. Y espero que les guste, de verdad que lo espero. Hace tiempo les había comentado de un grupo, bueno, aquí está: Busquenme en Facebook como: FANFICS' AletwilighterForever. pidan unrse! Así nos mantendremos en contacto; avisaré de las actualizaciones y futuros Fics, por que vienen las vacaciones y eso significa volver de lleno a las historias! Sino consiguen unirse o algo, dejenme un P.M. o escribanme a: ale_jan_dra_97 icloud . com
SOLO QUITEN LOS ESPACIOS!
AGRADECIMIENTOS:
LIZ Barraza: Gracias, me alegra saber que me sigues a pesar de que tardo en actualizar, en cuanto a mi actualizaciones procurare que sean cada semana
Tina: Me alegra saber que me sigues, gracias por seguirme, y claro que continuaré, puedo tardar mucho en actualizar, pero es un hecho que siempre terminare mis historias.
Sanveronica: Ya está en el grupo, te invito a unirte!
Martu: Claro que continuare, gracias por seguirme.
Viridiana Cullen-swan: Ya he actualizado, prometo hacerlo más seguido.
Maleja: Ya empieza toda la aventura, dentro de poco se revelaran más secretos ;) (En especial de Edward, un pequeño regalo: El siguiente Capítulo será narrado por él.
Krisr0405: Te espero ver pronto en el grupo!
Isabelmoon: Jessica pagará, es un hecho que lo hará mi mente empiza a maquilar un futuro oscuro (PD. Me siento Alice)
EN CUANTO AL BEBÉ ESPERO QUE NO ME LLEGUEN A ODIAR...
Besos: Atte: J.A.
