Todo esta en tu mente.-
Cuando era niño…
-Que sí.
-Que no.
-Que sí.
-Que no.
-QUE SÍ.
-¡NO! Ya no me importa si vienes conmigo o no al Sengoku, ¡yo no voy a ir a hablar de nuevo con ese sujeto!
-Pues es una pena, Inuyasha, porque él no espera en…-Kagome miró su reloj.-¡Diez minutos!
-Khe, pues a mi no me interesa en lo más mínimo lo que hagas, pero yo me voy.
Inuyasha esta saliendo de la habitación por la ventana cuando…
-¡Siéntate!
Plaf.
-Necesito que me acompañes tanto como tú me necesitas para buscar los fragmentos.-le gritó desde la ventana al chico semiinconsciente que se encontraba debajo.
-Khe, pues no te creas que eres la única que puede ayudarme.
.
.
.
El cerebro de Inuyasha dio un clic.
-Kagome yo no quise decir…
-¡Inuyasha! ¡Eres un completo imbécil! Siéntate. ¡No quiero volver a verte! Siéntate.
-Ka- Kagome…-dijo levantando una mano temblorosa desde el suelo.
-Siéntate. Ya no me interesa lo que hagas, ¡me voy!
Kagome bajó las escaleras del templo Higurashi y comenzó a correr.
Demonios, sin ir en la espalda de Inuyasha tendré que correr para llegar a tiempo. Ese maldito insensible, diciendo que soy reemplazable como si fuera un trapo viejo… es un tonto…
Una lagrima escapa de su ojo derecho pero se obliga a detenerse, no puede llegar a terapia con los ojos rojos y esperar que la diagnostiquen como "cuerda".
Mientras tanto a unos edificios por encima…
Genial, ahora no esta solamente enfadada sino que también esta llorando… ¡¿Pero es que nunca me va a lograr entender? Yo no quise decir… eso. ¿Entonces que quise decir? Khe, yo solo aclaré un punto, además si yo me hubiese querido ir con Kikyo lo hubiese hecho hace tiempo, ¿Qué me lo impediría? Bueno, quizá en un primer tiempo Kikyo no me quería cerca, pero hace rato que las cosas cambiaron.
Tonta… ¿Qué no entiende que la necesito?
-Hola, señorita Higurashi, a llegado justo a tiempo, pero dígame ¿se encuentra usted bien?
-Sí.-dice la azabache media inclinada, con las manos en sus rodillas flexionadas y respirando con dificultad.
-¿Le gustaría un poco de agua?
-No, estoy bien, comencemos.
-Pero aun no llega Inuyasha.
-Oh, bueno él no…
-Khe, comencemos.
Kagome se giró sorprendida al notar que su hanyou estaba dispuesto a entrar… bueno el hanyou de Kikyo… ¡Pero eso no importaba! Él se estaba disculpando por lo de antes… bueno en su muda manera de pedir perdón.
-Bueno, empecemos.-dijo el doctor con una sonrisa mientras que por dentro se preguntaba como demonios ese chico había aparecido de la nada.
Los chicos tomaron sus lugares y el médico su planilla.
-Bien,-se aclaró la garganta.-hoy hablaremos de sus infancias. Las damas primero.
Kagome hizo una mueca de disgusto, quizá debería haber tomado la opción de Inuyasha de escapar al Sengoku y mandar el resto al demonio.
-Mi infancia fue tranquila, supongo. Mi madre siempre me cuidaba y consentía, tenia muchos amigos en la escuela, siempre jugaba a los bebes con Souta, mi abuelo me contaba historias para dormir, esas cosas.
Inuyasha bufó, que fácil era la vida para los que tenían la sangre pura.
-Pero ¿Qué hay sobre tu padre?
Inuyasha abrió los ojos como platos. Jamás había pensado en Kagome con un papá, pero obviamente debió de haber tenido uno.
-Bueno él murió en un accidente de autos cuando mamá estaba embarazada de Souta, yo tenía cinco. No fue una etapa agradable pero ya pasó.
-¿Crees que su muerte te halla afectado de alguna forma?
Dos miradas se clavaron en las del psicólogo. Inuyasha tenía una mirada asesina y Kagome una incrédula y asqueada.
-¡¿Cómo no le va a afectar?-rugió Inuyasha sobre las palabras "¡Por supuesto que sí!" de la chica.
-Oh, lo siento, creo que me he expresado mal, yo me refería a, por ejemplo, que busques en los chicos con los que te relacionas rasgos de tu padre.
La azabache clavó su mirada en el hanyou quien se volvió a mirarla.
¿Qué si busco en Inuyasha a mi padre? Pues…
Flash back.
-¡Papá, papá, mírame! ¡Estoy volando muy alto!-dijo una pequeña que se mecía en una hamaca meciendo sus piernas para tomar más altura.
-Woo, Kagome, ten cuidado porque podrías llegar al espacio.
La pequeña rió.
-Entonces tendré que hacer un salto mortal.-declaró la niña.
Y antes que su padre pudiese hacer o decir nada, Kagome saltó de la hamaca en movimiento, justo cuando esta se encontraba en la sima. La pequeña no pudo permanecer de pie y calló estrepitosamente al suelo, raspando sus rodillas, las palmas de sus manos y su mentón. El golpe fue duro y Kagome empezó a llorar. Su padre preocupado se sentó con las piernas cruzadas en el suelo y tomó en brazos a su niña, consolándola y midiendo el daño.
-Ay, mi pequeña tontita, ¿Qué no viste que estabas muy alto?Entiende, no eres la mujer maravilla, eres una humana, ya no lo hagas, ¿sí?
Fin del Flash back.
Kagome se lanzó llorando en brazos de Inuyasha en una forma muy melodramática para aquellos que no saben lo sensible que es la chica.
-Papá, papá.-repetía entre sollozos.
A Inuyasha le hervía la sangre, ¡¿este tipo estaba haciendo sufrir a Kagome?
-Bueno, tranquila, toma un pañuelo.-señalo la caja sobre la mesita entre ellos.-Así, muy bien, ¿estas mejor?-Kagome asintió-Muy bien, buena chica, ¿te parece si continuamos con Inuyasha?-Kagome asintió nuevamente.-Bien, Inuyasha, tu turno.
¿Su turno? No, él no podía con esto. Con un par de palabras había logrado que Kagome llorara como él nunca antes había visto, ¿Qué haría con él entonces? Pero tampoco podía huir y dejar a Kagome sola en el estado que estaba.
-Mi padre murió el día que nací y mi madre murió cuando tenía cuatro años, permanecí completamente solo ya que nadie me aceptaba como hanyou.
-¿Hanyou?
-Es la tribu de donde viene Inuyasha, algo así como su religión, en su país natal son… discriminados.-se apresuró a explicar Kagome.
-Oh, esta bien, dígame que recuerda de la época con su madre.
Flash back.
Un pequeño hibrido arrojaba una pelota roja y corría a los brazos de su madre.
-Mami, mami, ¿Qué es un hibrido?
Y entonces la mujer lloró.
Fin del flash back.
-Khe, nada demasiado halagador.
-¿Y cree posible que busque en sus mujeres allegadas rasgos de su madre?
Flash back.
-Inuyasha, baja por favor.
-¿Qué quieres?
-¿Vienes a ver el lago conmigo, por favor?
-¿Para que quieres ir a verlo?
-Pues para relajarme, Inuyasha, el agua me trae paz, es lo que me encanta de ella, su cauce tranquilo.
-Fhe, esas son tonterías.
-Como quieras, Inuyasha, iré sola, aunque me gustaría que tú también vinieras, recuerda que tu eres quien más me trae paz.
-Fhe, que cursi eres, Kikyo.-dijo sonrojado.
OoOoOoOoO
-Inuyasha, debo cuidar de tus heridas.
-Ya te dije que no soy un débil humano.
-¡Ay! Ya deja de ser tan terco y déjame curarte o te siento.
Él solo gruñó.
OoOoOoOoO
-Ten, aquí esta tu comida.
-¿Y el ramen?
-Se acabó, pero esto lo he preparado yo, espero que te guste.
-Khe, de seguro esta picante.
OoOoOoOoO
-¡Ya déjame!, ¿Por qué siempre quieres tocar mis orejas?
-Es que son adorables…
-Son orejas de hanyou, Kagome.
-Pues a mi me gustan.-declaró firme.
Fin del flash back.
-Sí, sí, es cierto, es cierto.-lloró el hanyou más fuerte y orgulloso del mundo.
Kagome no lo podía creer, ni siquiera sabia que Inuyasha era capaz de llorar, y aquí lo tenía aferrado a su cintura y mojando su remera con sus lagrimas.
-Bueno, creo que por hoy es todo.-par de locos-nos veremos en la próxima sesión donde haremos unos cambios de roles para ver que tan empáticos son con el otro. Kagome, Inuyasha, por favor tomen todos los pañuelos que necesiten antes de retirarse.
Dios estos chicos si que tienen problemas, que fácil sería inyectarles un poquito de aire en sus venas… ah! Mi mujer tiene razón, debo dejar de fantasear con matar a mis clientes, pero este par de locos me…. Uf, necesito un trago.
-Bien si, adiós, chau, chau.
Condenados mocosos del demonio…
GRACIAS A TODOS POR LOS COMENTARIOS FUERON REALMENTE RÁPIDOS POR LO QUE TUVE QUE ESCRIBIR ESTE CAP. A UNA VELOCIDAD INCREÍBLE. BUENO NOS LEEMOS CUANDO CONSIGA LLEGAR A LOS 22 COMENTARIOS (JAJAJ, NO ES ESTORCIÓN, BUENO SOLO UN POQUITO) EL PROX. CAP SE LLAMARÁ "Es difícil ser yo". RECUERDEN QUE SIEMPRE ACEPTO SUGERENCIAS SOBRE LO QUE QUIERAN LEER EN ESTE FIC.
SALUDOS DESDE URUGUAY.
