No soy S.M., quisiera serlo. Esta historia es mía, y sólo tomo sus personajes prestados, por unos minutos, los utilizo, los violo y me divierto :p

Espero que lo disfruten

Enjoy...

Capítulo 3:

Instintivamente me acerqué todo lo que pude a su cuerpo y esperé a que saliera lo que sea que se escondía más allá de los árboles.

El cuerpo de un musculoso y moreno hombre me resultó muy familiar, y luego me di cuenta de la escena frente a mí.

Paul y Jared habían dado con nosotros y estaban apuntándonos –apuntando, mejor dicho a Edward–, con sus armas.

–¿Te encuentras bien? –Paul me pregunto, sin embargo su amenazadora mirada estaba sobre Edward. Me aclaré la garganta antes de responder afirmativamente.

Mis amigos se acercaron hasta donde nosotros estábamos y esperaron a que yo me reuniera con ellos el resto del tramo que nos separaba. Me miraron interrogantes cuando notaron que yo seguía pegada al brazo de Edward. El cobrizo se había quedado mudo, algo realmente bueno en esta situación.

Las armas de Paul y Jared todavía apuntaban desafiantemente a Edward, Jared me miró y me hizo un gesto con la cabeza para que me acercara a ellos.

Yo, levante la mano que tenía unida a Edward para explicar la ridícula situación en la que nos encontrábamos.

–Verán… Tenemos un pequeño problema –ambos me miraron, y esta vez parecían estar haciendo un examen médico con la mirada sobre mi cuerpo. No les di importancia y seguí con lo que planeaba decirles–. Aquí mi amigo, el policía…

–Agente –me interrumpió Edward. Inmediatamente las armas de mis amigos, que habían bajado la guardia unos segundos para prestarme atención a mí, se pusieron firmes en dirección al cobrizo.

–Shh… –jalé la mano que me tenía unida a él. Edward perdió levemente el equilibrio, pero inmediatamente se recompuso, y yo proseguí sin darle importancia– Aquí el agente, ha perdido la puta llave, así que estamos destinados a pasar el resto de nuestras vidas así –bromeé, de hecho me reí. Pero el ambiente seguía muy tenso y nadie me hizo caso.

–¿Cómo es eso que han perdido la llave? –Jared no era un hombre que se destacara por su paciencia y buen humor, de hecho era todo lo contrario. Podía ver su enojo fluyendo por su rostro, le indicó a Paul algo que no llegue a escuchar y mientras el primero seguía apuntando a Edward, mi otro amigo bajó su arma y caminó hasta mi compañero de celda –sarcasmo al mil por ciento–.

Paseó sus manos por el cuerpo del cobrizo, y no en plan romántico degenerado, estaba buscando sus armas. De la parte de atrás de su cintura saco el arma reglamentaria. Y de su tobillo izquierdo una pequeña arma que parecía de juguete.

Cuando comprobaron que estábamos en paz y sin más armas que las nuestras, mis amigos guardaron las suyas.

–Tendremos que llevarlos con Sam, él sabrá cómo solucionar el problema –Jared hablaba sólo en voz alta, Paul se acerco hasta mí y me quitó una hoja seca del cabello y me habló en voz baja.

–¿Te encuentras bien? –su mirada marrón era penetrante, y sé que estaba esperando escuchar de mi boca palabras en contra de Edward.

–Estoy bien. Sólo un poco golpeada por la caída –hice un gesto con mi cabeza señalando el barranco por el que habíamos caído minutos antes. Paul sonrió, y me habló más bajo aún.

–No te hizo nada, ¿verdad? Puedo dispararle aquí mismo –me carcajeé. Me parecía ridículo que se preocupara por mí de tal manera.

–Estoy bien, idiota. Nadie me toca sin que yo lo permita –Paul miró de soslayo a Edward. Él seguía mirando al frente, sin decir una sola palabra.

Paul volvió a caminar hasta Jared y ambos comenzaron a discutir sobre cómo seguir de aquí en adelante. Estaban tratando de decidir la mejor manera de solucionar el problema que teníamos entre manos, y de qué hacer con Edward. Yo, toque el dorso de la mano que me tenía unida a Edward para llamar su atención.

Cuando me miró, con su ceño y boca fruncidos, hable en voz baja, para que sólo él pudiera escucharme.

–No abras la boca, has todo lo que yo te diga si quieres seguir con vida –me miró tan fijamente, que por un momento pensé que esos ojos verdes leerían mi alma. Sólo asintió y volvió a mirar al frente.

Después de veinte minutos de discusiones, y de que yo mandara a la mierda a mis amigos, terminamos todos sentados en la cuatro por cuatro del equipo y fuimos camino a Washington. Sería un viaje duro y largo, pero nos habían alimentado y dado bebida, así que ahora sólo nos quedaba esperar llegar a casa.

Me di cuenta de que me había dormido sobre el brazo de Edward cuando Jared gritó en mi oído, haciendo que me despertara sobresaltada. Lo fulminé con mi mirada adormecida y él simplemente me dedicó una sonrisa socarrona.

–Llegamos a casa –vi por la ventanilla de mi lado la casa de Sam.

Estábamos en los suburbios de Washington, en un pequeño pueblo con todas casas elegantes, que era terreno prohibido para los policías y todo aquél que quisiera hacerse cargo de nosotros. Era extraño decir que teníamos un lugar en dónde los federales no podían tocarnos, pero había un trato, una ley o lo que mierda sea que impedía que los policías se acercaran hasta este pueblo, que más que un conjunto de amables vecinos parecía una villa ricachona donde sólo se albergaba a delincuentes de gran calaña.

Nos bajamos de la camioneta y fuimos hasta la entrada de la casa de Sam, ahora sí podía decir que estaba cagada de miedo. Mi querido amigo no tendría reparos en mandarme a la mierda por mis cagadas, y me lo merecía. Porque no sólo me había puesto en peligro a mí, sino que ahora había llevado al enemigo a casa.

Paul entró en la gran mansión sin delicadeza alguna, como si fuera su propio hogar, yo caminé tras él con Edward a mi lado y Jared nos siguió muy de cerca, antes de entrar en la sala mi amigo se acerco hasta Edward y le susurró al oído.

–Vete con cuidado, que aquí no nos gustan los policías –su voz era amenazadora.

Vi el perfil de Edward, estaba nervioso, su ceño fruncido, su boca tensa y los músculos de su cuello que se podían observar a simple vista que estaban en alerta al igual que el resto de su cuerpo. Toque su mano encadenada a la mía y le dediqué una sonrisa tranquilizadora cuando Jared pasó de nosotros. No quería que me vieran fraternizar con el enemigo.

Caminamos lentamente hasta donde estaba Sam, quería retrasar el momento todo lo que se pudiera. Cuando lo vi, me di cuenta al instante que ya sabía toda la historia, y por su mirada reprobatoria, que estaba más que enfadado conmigo.

–Sé que no quieres escuchar excusas, pero tengo una muy buena…–hable los más rápido posible, quería que escuchara mis patéticas excusas antes de que me matara.

–Estás en lo correcto, Bells. No quiero escuchar nada –me miró seriamente antes de posar su vista en Edward.

Sam estaba sentado en su sofá preferido en la sala de su hogar, Emily, su esposa, estaba a su lado tomando su mano y tratando de bajar un poco sus humos.

–Ahora, ¿a qué has venido? –Sam habló expresamente a Edward, sin rodeos ni nada. Todos nos quedamos esperando la respuesta de Edward que se demoró unos segundo en salir de su boca.

–No quería llegar hasta aquí, simplemente llevar a Swan hasta la central –la voz de Edward era fuerte y clara, no mostraba ningún signo de miedo.

Sam asintió pensativo y no dijo nada por unos minutos. El ambiente era muy tenso y todos estábamos a la espera de su veredicto. Emily me dedicó una sonrisa tranquilizadora, pero yo no pude corresponderla.

Cuando Sam volvió a hablar yo salte en mi lugar por la sorpresa.

–Como veras, no puedo dejar que te marches así como así. No puedo arriesgar a mi familia y dejar que te vayas de aquí para luego contarle a tus compañeros de nuestro escondite no tan secreto –la sonrisa de Sam fue casi malévola cuando pronunció las últimas palabras.

Con un simple movimiento de cabeza de Sam, le indicó algo a Jared, éste corto las esposas que me tenían atrapada a Edward, con una pinza enorme, que no sabía en qué momento había aparecido en el lugar. Para luego sujetarlo por los brazos para que no se fuera a escapar.

Era obvio, por la expresión corporal de Edward, que no planeaba salir corriendo, pero ante el desconocido tomaban medidas extremas. Jared empujó a Edward para que avanzara hacia la puerta trasera, yo sentí que mi corazón latía a mil por hora por la incertidumbre de qué pasaría a continuación.

–¿Qué… –carraspeé para aclararme la voz– Qué harán con él? –mi voz sonaba ahogada y mi ceño se fruncía por la preocupación.

Jared paró su camino para mirarme sobre su hombro y Sam me dedico una dulce sonrisa.

–Tenemos que encargarnos de él, nena. No podemos dejar las cosas así como así, corremos todos peligro –me habló como si fuera una niña, con ese maldito tono condescendiente. Traté de no mostrar ninguna emoción cuando comprendí sus palabras.

–No pueden matarlo –sé que a pesar de mi intento, la indignación se manifestó en mi rostro y en mi voz–. Nos sirve más vivo que muerto.

Estaba tratando de ganar algo de tiempo, me retorcía las manos tratando de buscar una excusa para que no lo mataran.

–¿Y qué es lo que propones, Bella? –era una pregunta retórica y lo sabía.

–Podemos usarlo para que nos de toda la información de su grupo… –estaba desesperada y usaba argumentos desesperados. Sentía la mirada de todos mis amigos sobre mí y eso me ponía más nerviosa aún.

–¿Crees que nos ayudará? Sabes que no podemos arriesgarnos. Somos una familia, no puedo arriesgar a mi familia, Bella.

–Lo sé, Sam. Pero estoy segura que nos será de gran ayuda dejarlo con vida. Confía en mí.

Estaba suplicando por la vida de un desconocido y no sabía por qué razón lo hacía.

Sam me miró, estaba pensando en todas las posibilidades, cuando suspiró y lo llamó para que se volteara yo también le di la espalda para mirar fijamente a Edward a los ojos.

–Muchacho, Bella está pidiendo por tu vida, pero… ¿Qué eres capaz de hacer para salvarte? –miré esos ojos verdes con súplica, estaba rogando que no la cagara. Edward me correspondió e inmediatamente bajo la mirada, se quedó en silencio por varios minutos. Cuando volvió a alzar la mirada lo hizo en dirección de Sam.

–Puedo contarles sobre los planes que van a llevar a cabo dentro de una semana… –dejó que las palabras fluyeran por el aire, sé que Sam se tomó su momento para sopesar las palabras.

Le di una leve sonrisa a Edward, éste ni siquiera me correspondió.

Luego de que Edward pronunciara esas palabras nos hicieron salir a todos, en la habitación sólo quedaron Sam y el cobrizo. Estuvieron poco más de una hora hablando, y digo hablando, no porque haya escuchado algo. Al contrario, no podíamos oír absolutamente nada, a pesar de que estábamos en la habitación de al lado, en la cocina.

Cuando vimos a los dos entrar sanos y salvos en la misma, dedujimos que habíamos estado en lo correcto. Más adelante Sam me ordenó que lo llevara a una de las habitaciones de invitados, esa sería la del cobrizo. Inmediatamente después de que me dio la orden la cumplí, no quería más problemas con Sam.

–Por aquí –me paré al lado de Edward y le hice un movimiento con la cabeza. Él me siguió en silencio.

Subimos por las escaleras en total mutismo y una vez en el corredor sopesé en qué habitación dejarlo, me pareció que lo más seguro sería la que estaba al lado de la mía. Fuimos hasta allí y abrí la puerta para que Edward entrara.

–Esta será –lo vi caminar hacia el interior y examinarla.

La habitación no estaba para nada mal, las paredes estaban pintadas de un color crema. En una de ellas, la que daba justo frente a la puerta había una ventana francesa, de madera oscura, daba en dirección al patio trasero, y tenía una vista muy linda.

El suelo de la habitación estaba enmoquetado con una alfombra color claro también, haciendo juego con las paredes y las cortinas de la ventana, que eran de un color marrón. En el centro de la habitación había una cama para dos personas, tenía pinta de ser cómoda, como todo en este lugar. Era una habitación cálida, no parecía ser fría, los colores tierra le daban ese aspecto hogareño.

–Por esa puerta tienes un baño, está a tu disposición… –señalé con mi dedo índice hacia su izquierda, a una puerta de roble marrón oscuro– Puedes tomar un baño caliente, iré a por algo de ropa para ti –estaba a punto de abandonar la habitación, pero su voz me frenó antes de irme.

–¿Por qué lo has hecho? –su rostro era impasible, sus ojos me miraban con frialdad. No podía saber qué pasaba por su mente ni por su rostro.

Me hice la desentendida a su pregunta y lo miré con ingenuidad, torciendo mi cabeza hacia un costado.

–¿De qué hablas? –pregunté inocentemente. Su rostro, sin embargo, no cambió su frialdad.

–¿Por qué me has ayudado? ¿Por qué insististe en que no me mataran? –sentí un escalofrío bajar por mi espalda con su última palabra pronunciada.

¿Por qué lo había hecho? No lo sé, quisiera poder decir que porque soy una buena persona, pero no me iba a engañar a mí misma. Miré directo al suelo pensando qué responder, buscando respuestas a preguntas que yo también me hacía.

Es que había algo en Edward, no sabía qué mierda era. Quizás fuera lástima, o agradecimiento, no me había olvidado que se interpuso entre un árbol y mi cuerpo durante nuestra caída.

No lo sé.

Lo miré fijamente antes de responderle sinceramente.

–No lo sé, Edward –y sin esperar más lo dejé sólo en su habitación.

Bajé rápidamente las escaleras y cuando llegue al final de ella, me senté en último escalón. Suspiré audiblemente tratando de sacar el malestar instaurado en mi pecho.

¿Por qué había rogado por la vida de un hombre que no conocía? Sabía de sobra que estaba poniendo a mi familia en riesgo, pero ¿tan sólo porque sentía algo de atracción por ese extraño?

No quería admitir que esa era la única razón por la cual no lo quería muerto.

Buenas noches :)

¿Cómo les fue en todo este tiempo? A mi bien, un poco frustrada y con falta de inspiración, pero está volviendo de a poquito.

Lamento terriblemente haber tardado tantísimo, espero poder actualizar más rápido para la próxima.

Bueno, ¿qué les pareció el capítulo? ¿Qué creen con estos muchachos?

Paul y Jared... ¿qué opinan de ellos?

Espero que me dejen sus rw contestanto mis preguntas :B ajjaja

Creo que el capi ha quedado bueno, algo corto, pero bueno. Sé que debe tener algunos errores, pero trate de hacer lo mejor posible, si ven algo que esta mal o no se entiende, no duden en avisarme!

Para la próxima se viene un poco más de interacción entre nuestros amados personajes, van a hablar un poco de la historia de uno de ellos, ¿qué esperan saber? ¿Tienen alguna duda?

Quiero agradecer infinitamente a todas las personas que se tomaron un momentito para dejarme un mensaje, es algo tan lindo y tan motivador leer sus rw. Y para aquellas personas que me agregan a sus listas de favorito y alertas, muchas gracias!

Zafirocullen22, Jekaurucullen, G. Oswald Oswin, Guest: Gracias por sus mensajes, ya saben algua duda pueden preguntar por aquí o por mp o por mi página de facebook:

Andreas Cullen (Only Love)

Gracias por seguir leyendo :)