QUIERO TENERTE PARA MÍ.
CAPÍTULO TRES: NO BUSQUES A OTRA EN MI LUGAR.
Mientras Aya Touyo discute con el hombre que se apareció delante de su invitado, Manaka permanece impávido ante la escena. La secretaria y la empleada de la casa, lejos de sorprenderse se sonríen y comentan entre si que esa es una más de las escenas diarias entre ellos, cosa que confunde al invitado. Cuando Aya logra convencer al hombre de que regrese al baño, lejos de irse se planta en el comedor lo que obliga a la muchacha a empujarlo para sacarlo del lugar. En ese instante, las palabras del adivino cruzan por la mente de Junpei y logran desenterrar uno de sus recuerdos…
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-¡Es cierto!. ¡El hermano!. ¡Aya!. ¿Él es tu hermano menor, no?.
-Te acordaste de mí, no me lo hubiera imaginado. –Comenta Shotaro.
-Si Manaka, él es mi hermano menor, y como siempre me hace pasar vergüenza…
-En realidad soy su esposo…
-¡No digás idioteces!. –Brama la anfitriona abochornada. –Por decir idioteces como esas tu mujer te echó de la casa y ahora tengo que soportarte en la mía.
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Finalmente, Aya convence a su hermano de que se vista apropiadamente y de que la deje sola con el cineasta. Ambos permanecen charlando largo tiempo acerca de sus recuerdos en la secundaria, y de los planes a futuro. Cuando se dan cuenta de la hora, gracias a la ayuda de la secretaria de la cuentista, Manaka decide irse rechazando la invitación a cenar de Aya, pero prometiéndole hacerlo en otra oportunidad.
Al llegar a su departamento, el director encuentra a Satsuki con la cena preparada, pero algo angustiada por la demora al llegar. Al explicarle que se demoró por una reunión de trabajo, la chica se relaja y lo atiende como es debido. Finalizada la comida, ambos se quedan viendo la tele, pero luego deciden "irse a dormir temprano"…
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Nuevamente la mañana sorprende a los amantes desnudos. Pero esta vez no es el Sol el que provoca que Manaka se despierte. Escuchar una llave girar en la cerradura de la puerta del departamento, pone a Junpei ante una encrucijada…
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-Carajo… quien vendrá a estas horas… -Gruñe Manaka.
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Al ver a Satsuki durmiendo a su lado, recuerda al instante que sólo tres personas tienen la llave de la puerta. Teniendo en cuenta que dos de las personas se encuentran en esa cama, obviamente es la tercera persona la que acaba de entrar al departamento… y está a punto de ingresar al dormitorio… la piel de Junpei se eriza al darse cuenta de la situación en la que se encuentra, por lo que procura despertar de inmediato a Kitaoji para que salga del lugar… pero, al darse cuenta que la chica no despertará tan fácilmente, se coloca de inmediato su prenda interior y abre la puerta del cuarto para toparse cara a cara con…
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-Hola Tsukasa… tanto tiempo… -Masculla algo nervioso al ver a la rubia.
-Hola Junpei, ¿Cómo estás?. –Responde Nijino de una manera fría.
-Bien, bien… pero… ¿No volvías dentro de un mes?.
-Si, lo sé. Pasa que la señora de la pastelería… la abuela de Higure te acordás...
-Si, me acuerdo… -Responde mientras sale de la habitación empujando a su novia hacia fuera.
-Menos mal, así me ahorro de dar más explicaciones. –Sucede que lo llamaron por teléfono a Higure avisándole que está internada muy grave.
-Es una pena… -Musita el director.
-Si, y no sabemos si saldrá de esta. Ella ya es muy mayor, aguantó mucho tiempo trabajando a pesar de su edad… es por eso que nos vinimos cuanto antes.
-Ojalá se recupere pronto.
-Si, lo mismo digo. -Comenta Nijino mientras trata de entrar al cuarto siendo interceptada por Manaka. -¿Qué te pasa?. -Plantea al verse bloqueada.
-Es que está todo muy sucio… no entres.
-¡Dejame pasar carajo!. Tengo que ir al baño. –Protesta mientras aparta al muchacho de la puerta.. -No sé a que clase de arquitecto se le ocurrió poner el único baño dentro del único dormitorio.
-Tsukasa… yo… -Titubea al sentir la embestida de la rubia para ingresar al cuarto.
-Si, tenés razón, esto es un asco. –Crítica la blonda muchacha al ver la cama con todas las sábanas revueltas y tiradas en el piso. –Bueno, ya lo limpiaré después. -Dice antes de cerrar la puerta del baño detrás de ella.
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Manaka se sorprende, no recuerda haber dejado la cama en tal mal estado, lo que si recuerda es a quien dejo sobre ella. Al ver las sabanas del piso moverse, y escuchar la risita de la castaña, Junpei se alivia, pero siente que apenas si tiene tiempo de pedirle a su amante que abandone el lugar…
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-¡Que feliz estoy Junpei!. -Exclama la chica saliendo de entre las sábanas. –No voy a tener que esperar un mes para que seas completamente mío. ¡Te amo Junpei!. –Profiere antes de darle un beso de lengua, del cual trata de despegarse Manaka.
-¡Pará un poco!. Tenés que irte. –Le ordena el muchacho.
-Si, si, ya me voy, así los dejo a solas para cuando… ¡la patees!. –Clama Kitaoji. –Escuché todo lo que te dijo, así que aprovechá para hablar con ella.
-Si, si… en cuanto pueda… -Dice mientras la empuja hacia la puerta…
-¡Pará!. ¿Me vas a echar así desnuda?. –Susurra sensualmente.
-Bueno, no… -Llega a decir antes de ser aprisionado por los brazos y los labios de Satsuki.
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Unos segundos después, Manaka se libera de Satsuki no sin antes ser advertido de la posibilidad de un castigo por parte de ella si no cumple con su promesa. Al cerrar la puerta, siente la fría mirada de los ojos azules de la rubia clavándose en su nuca…
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-¿Quién vino?. –Cuestiona Nijino. –O mejor dicho… ¿Quién se fue?. –Plantea la repostera.
-¡Eh!. No, nadie vino, ni se fue… era solo… un vendedor. –Miente Manaka.
-Ah bueno, menos mal… -Contesta ella cambiando su gélida mirada a una radiante sonrisa. –Por un momento pensé que era tu amante la que abandonaba la casa a las apuradas.
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Junpei, para intentar desviar la conversación, se abalanza sobre ella y la abraza, intenta darle un beso prolongado, pero no pasa de un roce en los labios…
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-¡Calmate!. –No ando con ganas…
-¿Eh, por que?.
-Es que… estoy cansada por el viaje… si, cierto, es eso… además el jet-lag y sus consecuencias… y me siento mal por lo de la abuela…
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Manaka queda convencido por las explicaciones de la blonda. Él ni siquiera notó la frialdad con que ambos se saludaron al llegar y además pasó por alto el hecho de que en el momento en que Tsukasa entró al dormitorio, uno de los pies de Satsuki estaba fuera de las sábanas que la escondían… muy cerca de donde pasó Tsukasa caminando… quien si se dio cuenta de todo esto es la muchacha que furtivamente se viste fuera junto a la puerta del departamento del director…
Luego de contar algunos detalles más acerca de sus estudios y de su imprevisto regreso, Tsukasa le dice a Junpei que está algo cansada y que sólo pasó para saludarlo, por lo tanto se irá a casa de su madre para descansar allí. Junpei se sorprende, generalmente, luego de uno de sus viajes, ella se quedaba con él unos días y luego iba con su familia. El muchacho le comenta acerca de la casa que alquiló, y la invita a verla. Ella, sin mucho entusiasmo, le dice que seguramente será una casa hermosa y que irá a verla en algún momento que tenga libre ya que, por el momento la prioridad es la salud de la anciana. A Manaka toda esta situación no le parece mala, por lo que decide acompañarla hasta la casa de sus padres yendo luego a la productora de Sotomura para conversar acerca de lo tratado con Aya.
En un oscuro y perdido bar de Tokio, una chica de largos cabellos castaños, se acomoda la vestimenta de trabajo, abre la puerta de entrada del local y segundos después se coloca detrás de la barra en donde medita acerca de su situación, sin darse cuenta de que un cliente acaba de ingresar…
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-Mierda… así que esta es mi patética vida ahora… huir medio desnuda del departamento de Manaka como si fuera…
-Buenos días…
-…una cualquiera. Ya sé que soy su amante, pero generalmente es el hombre el que huye…
-Disculpe, quisiera…
-¡Ya lo escuché!. –Protesta Satsuki sin verlo. –Y ya sé lo que va a pedir, ¡cerveza o sake!. Es lo único que toman los tipos que vienen a este barzucho. –Chilla enojada mientras prepara un vaso. –Dígame cual de los dos va a tomar. –Plantea antes de levantar la vista y quedarse perdida ante el hermoso hombre que se encuentra frente a ella.
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Ambos quedan viéndose a los ojos, a pesar de la barra que los separa. El cliente, no parece ser un pobretón, viste elegantemente, aunque no va de traje, es joven, o al menos lo aparenta muy bien y con sus cabellos negros, su sonrisa afable y sus ojos café, convence a Kitaoji de tratarlo mejor… pero ella no se deja vencer así nomás…
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-Será cerveza. –Dictamina la muchacha mientras sirve el vaso con la espumosa bebida. –La mayoría de los tipos piden eso. -Comenta mientras le entrega la bebida a su cliente. –Siempre es bueno predecir lo que el cliente desea… -Masculla sonrojada ante el señor, que lejos de despreciar la bebida, se queda viendo el vaso delante de él.
-Este… yo… -Susurra el joven. –No quería ni cerveza ni sake. –Con estas palabras logra que ella lo vea más de cerca. –Quería otra cosa…
-Bueno, disculpe… -Acepta la muchacha, quien al observar de cerca de su cliente le da la sensación de conocerlo de alguna otra parte. –¿Qué quiere tomar?
-¡Eh!, no, está bien… me tomaré la cerveza… -Acepta dando un sorbo a la bebida. –Muy buena. –Comenta dejando el vaso.
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Esa actitud le es familiar a la bartender. ¡Claro!, le recuerda vagamente a Junpei Manaka, sin embargo, este personaje no parece ser un indeciso ni un tipo que aún no sabe que hacer de su vida. Al vaciar su vaso, Satsuki le comenta que la cerveza va por cortesía de la casa, y que puede tomar lo que pida. Sin embargo, el cliente…
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-Gracias, pero tendré que seguir tomando cerveza. No quiero mezclar bebidas. Me caen muy mal las mezclas…
-Discúlpeme… es que…
-Usted discúlpeme, la interrumpí en su meditación…
-¡Bah!, meditación… son cosas que suelen suceder… le sirvo algo más junto a su bebida. –Añade para cambiar de tema. -Digo… así no le cae tan mal al tomarla en ayunas…
-De acuerdo. Un sánguche de jamón y queso me vendrá muy bien.
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Mientras ella le prepara el sánguche, intenta recordar porque la cara de su cliente le parece familiar, más allá del hecho de asemejarse física y personalmente a Manaka.
Ya en casa de los padres de Nijino, Junpei se comporta normalmente. Pero luego de un rato de conversación, y de frías miradas por parte de Nijino, Manaka anuncia que debe retirarse por compromisos laborales. Antes de que Junpei abandone la casa, Tsukasa avisa a su familia que necesita ir de inmediato al hospital en donde la anciana se encuentra internada, ya que acordó con Higure verse allí para enterarse de la situación. Al salir ambos de la vivienda, el joven manifiesta su intención de acompañar a la rubia hasta la estación del tren y de ahí cada uno partirá hacia sus respectivos destinos…
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-¿Vas a estar bien vos sola?.
-Quedate tranquilo Junpei, Higure va a estar conmigo. -Manifiesta la muchacha. –En cuanto tenga alguna novedad te llamo, ¿si?.
-Está bien… ¡Ah, Tsukasa!. Yo… -Masculla.
-¿Qué pasa Junpei?. ¿Querés decirme algo?.
-Este… ¡Ah si!. Quería que… -Dice vacilante. -Bueno, si no te incomoda… fuéramos a cenar después de que salgas del hospital.
-Ah… no se… -Titubea Nijino. –Es que Higure me pidió que me quede a pasar la noche junto a la abuela y yo…
-¡Está bien!. No te preocupés. Podemos cenar en cualquier otro momento.
-Gracias Junpei. Te quiero.
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Manaka no lo nota, pero en la voz de la muchacha se percibe cierta frialdad. Significativamente, ella simplemente le dijo que lo quiere… y nada más que eso. Al llegar a la estación, cada uno toma sendos trenes con rumbos opuestos. Junpei al verse lejos de la repostera, siente la necesidad de hablar con alguien, por lo que toma su celular y llama a cierta persona, tal vez con la intención de almorzar antes de pasar por las oficinas de Kadokura y luego por las de los hermanos Sotomura. Pero nadie responde su llamada, por lo que abandona su plan y se acerca a un puesto ambulante de oden para satisfacer su hambre…
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-¡Que se joda!. No pienso atenderlo. –Gruñe Satsuki mientras observa el número de Manaka plasmado en la pantalla de su celu. -Nadie me saca desnuda y a empujones de ninguna casa.
-Disculpe señorita… -Solicita el único cliente del bar.
-¿Que quiere?. –Cuestiona de mala manera la mujer, para corregirse de inmediato al ver los sorprendidos ojos del hombre. -¡Ay perdóneme!. Es que tengo un día terrible.
-Todos lo tenemos. –Manifiesta el cliente. –Y no quiero parecer entrometido, pero por la forma en que me recibió hace un rato, las palabras que decía en ese momento y la negativa a atender el celular… deduzco que tuvo una discusión con su… ¿novio?.
-¿Qué?. ¡Ese infeliz no es mi novio!. –Afirma Satsuki. –Apenas si le sirvo de entretenimiento… y para mí también lo es… -Musita compungida. -¡Además que le tengo que dar explicaciones a usted!. -Protesta alzando la voz. -¿Es policía?.
-No, no… no soy policía ni nada parecido… -Asegura el joven sacudiendo los brazos como si tratara de esquivar los reproches de la bartender. –Soy un simple empresario.
-¡Empresario!. Si, como no… un empresario no viene a tomar cerveza barata a un barzucho de morondanga como este. Toma champaña en un bar de categoría.
-Es que a estas horas no había ninguno abierto, por eso vine acá… a ver si tenían champaña.
-Ah, así que eso era lo que iba a pedirme hace un rato… -Comenta sorprendida.
-Si, pero ahora quería pedirle la cuenta, si es tan amable. Tengo que volver a mis negocios.
-Ahí tiene. –Indica la castaña mientras le arroja la boleta al hombre.
-¡Tome!. –Responde el cliente mientras ataja el papel en el aire y se lo devuelve junto a un billete de alta denominación. -Guarde el vuelto. –Ordena mientras sale apresuradamente. –Es por la amable conversación que tuvimos. –Aclara antes de darse vuelta en la entrada y dedicarle una dulce sonrisa a Satsuki. –Nos volveremos a ver. –Asevera saliendo del lugar.
-¡Ah, pero…! Este dinero no es necesario… Que tipo tan raro… -Dice para si misma luego de perderlo de vista entre la multitud del exterior. –Tendré que fijarme si quedó champaña en el depósito… -Masculla sonrojándose.
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Ya en el hospital y según las indicaciones de su jefe, Tsukasa llega al sector en el cual se encuentra internada la anciana. En ese sitio, se encuentra con el famoso pastelero, quien le afirma que la anciana no se encuentra bien, y que cualquiera puede ser el desenlace. Al escuchar esas palabras, la rubia recuerda los momentos en los cuales la abuela le fue enseñando con toda la paciencia de sus años vividos los procedimientos para realizar las mejores tortas, las dificultades que tuvo para aprenderlas y como la mujer pudo brindarle sus conocimientos durante el tiempo en que trabajaron juntas… quebrando en llantos, Nijino se cubre el rostro y se acerca a Higure a quien abraza fuertemente apoyando su cara sobre el fornido pecho del repostero, que la rodea entre sus brazos estrechando aún más el cálido abrazo.
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-Continuará.
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¡Bueno!. Después de un tiempo logré actualizar el fic… en medio publiqué un fic de 2x2= Shinobuden… ¡el primero en castellano!. No tengo mucho más que agregar, simplemente recordarles que todo sucede luego del final del manga y que el porqué del lugar en que se encuentran los personajes varió lo explicaré más adelante. ¡Saludos!. Y hasta la próxima actualización.
Julian Manes.
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Quiero tenerte para mí. Junio 2010. Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Mizuki Kawashita, Shueisha y sus respectivos productores de TV y editores.
