Una pequeña incógnita de Paunna White, la hija de nuestra adorada Pecosa.


Por: Selenityneza

...

Un Papá para Paunna

.

¿Ella es feliz? No la veo así...

.

Las dudas se agolpaban en su pecho, sus manos temblaban, su mirada estaba fija en el hombre que se volvió a mirarla.

-¿Y bien?-se sintió nerviosa, pero solo pudo componer una pequeña sonrisa, no de felicidad, pero si de esas que iba mostrando. No podía sonreír, no después de lo que había pasado. Albert, su amigo Albert se había marchado, de viaje, de uno del que no había regresado. Se estremeció de solo recordar que un día le prometió regresar cuanto antes según porque quería decirle algo muy importante, pero...

Un accidente lo había alcanzado en el peor momento, en el peor de todos. Pero algo dentro de ella le decia que aquello no podía ser real, porque a pesar de todos sus esfuerzos no pudieron encontrar en cuerpo, solo encontraron el del cochero, pero no de Albert mismo. Quería en verdad de todo corazón creer que su amigo estaba perdido, pero al fin de cuentas vivo. Pero al considerarlo casi imposible por la altura del acantilado que daba con un río, solo pudieron descartarlo como persona desparecida, que había muerto presumible mente ahogada.

Su vida había sido caótica después de eso. Asistió al funeral, se hinco a llorar sobre su tumba vacía. Una donde solo yacían prendas del rubio.

-Albert. -no había tenido tiempo de pasar su duelo, no. Había tenido que prácticamente huir con su propia hija Paunna. La razón por la que estaba sentada en esa oficina color melón, de muebles de caoba, piso perfectamente desinfectado, con un tenue olor a Hospital. Ella era otra joven común en la lista de las que buscaban empleo, pero había tratado de dar su mejor esfuerzo. Incluso estaba dispuesta a aceptar el sueldo mas ínfimo de todos.

La causa principal por la que se había negado a hacer uso de la herencia de Albert, era porque sentía que de alguna forma lo estaría desposeyendo. Sin bien nunca había anulado su adopción, Candy seguia siendo una Andrew.

"Únicamente de nombre"

Las amables palabras de la pelirroja Legan, Eliza. Esa joven la detestaba, y decir eso era poco.

-Creo que todo esta en orden, señorita White.

-¿En serio, Señor? ¡Muchas gracias! -al fin pudo suspirar tranquila, casi pudo sonreír, pero solo estrecho la mano del medico que la miro serio, pero de manera afable. -¿Cuando comienzo?

-Mañana mismo, que ya es tarde. Puntual, por favor.

-Desde luego. No les voy a fallar.

La joven oji-verde caminaba por las calles con la mirada sombría, estaba aun preocupada, por la perdida de Albert. Sus ojos se empañaron, y se llevo las manos a la cara, antes de detenerse a un lado de la vereda para sollozar como una niña pequeña.

-Albert... Albert... -sentía que lo necesitaba, necesitaba a su amigo. Lo extrañaba, simplemente aquello había sido como un puñal en el corazón. Tampoco hablaría con nadie de otra cosa que la aquejaba, mentía cuando decia que era fuerte como un roble, estaba débil, muy débil, pero no sabría de donde sacaba fuerzas. Estaba pálida, decaída, sus manos se ponían blancas cuando crispaba y hacia puños. Se sintió cansada, demacrada, se detuvo mientras retomaba energías, su cuerpo no respondía como ella hubo esperado. Una toz fuerte la hizo detenerse, y llevarse un pañuelo a la boca, mientras unas lagrimas corrían por sus ojos sin que pudiera detenerlas porque su vista estaba empañada, cansada, agitada, en temor.

Temor de que Niel las encontrara, negación a aceptar la muerte de Albert, frustración por no poder saber quien era el padre que tanto anhelaba Paunna, no dudaba que debía de recordarlo cuanto antes por si alguna vez esta no podría cumplir con su deber de estar siempre para ella. Desesperación ante la idea de abandonar a Paunna, de manera indeseada, porque lo único que podía separarla de su hija seria la indiscutible e insensible muerte.

Si algo le pasaba un día, ¿con quien se quedaría Paunna? Volvió a toser con fuerza, pero trato de controlar su respiración agitada. Su cuerpo estaba frió, no estaba cálido, se tenia que apoyar en la chimenea de Patty para conseguir un poco de calor. Regreso a casa de su amiga. Después de lavarse la cara y limpiarse la comisura de los labios. El reflejo en el espejo le pedía ayuda, ayuda. Ella solo se acomodo el mecho rebelde.

-Patty, gracias por cuidar de Paunna, yo había ido al Hospital a ver si conseguían contratarme, y creo que lo logre, porque comenzare mañana mismo. ¿que te parece? ¿Pau? ¿Pau? -la busco. -¡ah! estas jugando a las escondidas... Paunna...

-Candy...-Patty la miro con preocupación. -Perdóname, pero...

-¿que ocurre, Patty? Luces pálida, Paunna...

-No entiendes, Candy, Me vas a odiar.

-¿Por qué?

-Paunna...

-¿Paunna?

-No esta aquí, yo me había ido a comprar, le pregunte si me quería acompañar, pero dijo que se sentía cansada, le recomendé descansar en mi habitación, para que estuviera cómoda, pero... Paunna no esta, Candy...

-Ja ja ja... Patty... Que gracioso que son ustedes dos... ¡Pau, ya sal de ahí! Mamá ya te descubrió,

Antes de darse cuenta que aquello era cierto.

-¡Paunna! -grito preocupada, una ataque de tos le molesto, pero se coloco un saco rápido, y salio a la calle. Patty se fue por un lado, y ella por el otro, para encontrarla. La castaña estaba pálida, consternada. La rubia llamaba gritando el nombre de su hija, pero nada.

-¡Paunna! ¡Paunna! ¡Paunnaaaaa!

Y ella no daba señales de aparecer, esto la hizo estremecerse, se sintió culpable. Sus ojos iban a nublarse cuando en eso,por ir distraída buscando a la niña casi se mete adelante de un auto. Pero por fortuna solo se llevo un buen susto.

-Niel. -pensó en él, pensó con temor. ¿Acaso las había hallado?- No...

.

.

En una zona marginal, donde estaban unas fondas cerca de las avenidas poco transitadas, La zona oscura de la ciudad, no supo porque estaba ahí una niña con apariencia tierna, pero de mirada desafiante. El contendido del vaso de escurrió, en el suelo confundiéndose con orines de perro. Ni siquiera debía de estar ahí, no supo como pero había encontrado a esa muchacha. Lejos de arrepentirse, estaba a la defensiva, ¿quien se creía que era? ¿Una reina que podía hacer lo que le viniera en gana? ¿Qué clase de padres tenia esa mocosa? Empezo a modular la voz.

-Eres una inconsciente. Estabas a un paso de beber...

-¿Y?-parecía que aquello no había sonado como un reproche para ella, pero para él era ofensivo. ¡Los niños de hoy en día! Nacían cada vez mas rebeldes.

-¿Cómo que y? -se enfureció mas. -¡Ibas a beber! Como perdida...

-¡Oiga! -las mejillas de Paunna enrojecieron con violencia.

-Es la verdad.

Y justo cuando iba a sujetar la mano de la niña para apartarla de ese maldito entorno de desolación, al menos para niñas como esa.

-Descuida, preciosa, te convidamos otra. Una que no halla tirado este...

-¡Ni se les ocurra corromper a esa niña!

-Ni que fuera tuya. -le reto un hombre que apenas se podía mantener en pie, que quiso jalar el brazo de Paunna. Que dio un paso atrás con cautela.

-Vamos, niña. -la jalo con firmeza, antes los reclamos de la criatura, la ignoro.

-¡Suéltame! ¿A donde me llevas?

-Por como te encontré es obvio que no tienes padres. Seguro que te escapaste de algún orfanato.

-¡No me importa lo que usted crea! Suélteme o lo muerdo. -amenazo Paunna, mostrando los dientes. -Y he tenido problemas por eso.

-¿A sí? -apretó su mano con fuerza, para que no se fuera a escapar. -Suena a que eres mal portada.

-¡Hump! Estaba molesta. -agacho la cabeza la niña, antes de llevárselas a la cabera. -¡Mamá! Ella me debe estar buscando...

-¿Tu madre? -El joven sintió que se hizo soltar y se alejaba corriendo. Pero esa criatura no se fijo que la pista estaba transitada. Había sido embestida de no ser por el joven que la cargo,

-¿Donde esta tu madre?

-No es su asunto. -Paunna lo ignoro y se quería alejar, en eso escucharon unos gritos desesperados:

-¡Paunna! ¡Paunna! ¡Paunna!

-¡Mamá! ¡Maná!

Candy corrió al lado de Paunna antes de cargar con lagrimas en los ojos. -Paunna.. ¡¿Donde estabas?! -lloraba la rubia, abrazándola en su regazo. -¡Me tenias preocupada!

-Mamá...-Paunna se sintió culpable por esa lagrimas, se puso a llorar también. Olvido a su acompañante improvisado que observaba todo con mucho, con asombro, con incredulidad, no puede ser después de tanto tiempo ella... ella había seguido con su vida, se debía de haber casado, y... y... esa niña debería de ser producto de eso. No quiso romper ese momento entre las dos damitas, pero cuando vio que había colocado en el suelo a la niña. Sus miradas se encontraron, sorprendidas.

Candy solo se podía preguntar ¿que hacia ahí? Su mirada anonadada, y oscura era la misma. Sintió un estremecimiento al sentir su mirada sobre ella. De todos los escenarios posibles, esa niña era sospechosa.

-Candy...

La aludida no sabia que hacer, solo se perdió por un momento antes de sujetar la mano de su hija, y mirarla de manera significativa.

-Vayámonos, mamá...-pedía la niña. -Por favor... Vamonos...

-Candy. -la llamo otra vez. -¿Tu eres la madre de esta niña?

Paunna le miro con terror, hizo una mueca de que se callara, pero no conocía al castaño.

Continuará


Hola a todos

No se como se me ocurrió la idea de hacer otro miniefic.

Y sobre la identidad del padre Paunna solo lean... ja ja ja, no mentira, ya sabrán.

Lamento que fuera mas corto, pero creía que la sola escena merecía retratarse.