#03. Paciencia
Millbeuns al amanecer
A Theodore no le gustaba leer en su Sala Común o en la biblioteca. Tenía problemas para concentrarse en la lectura con el ir y venir de Slytherins en su sala común o de estudiantes histéricos en la biblioteca. Únicamente le gustaba escuchar de fondo el sonido del viento silbando en su oído o el rítmico golpeteó de la lluvia contra una ventana, como si estuviera llamando con los nudillos. Así podía meterse completamente en lo que trataba de leer y olvidarse del resto. Por esa razón, cuando no hacía demasiado frío, cogía un buen libro y salía a los terrenos de Hogwarts a leer durante horas, hasta perder por completo la noción del tiempo.
Por eso, embaucado y hechizado por un libro, Theodore se quedó a la sombra del nogal más tiempo del debido. El suficiente para que el sol comenzara a ocultarse bajo el lago, privándole de la luz necesaria para leer. El suficiente para que el atardecer sacara a Luna Lovegood a cumplir su misión. El suficiente para que él se la encontrara descalza y con las mangas subidas cuando regresaba a Hogwarts, aunque sólo estuvieran en Febrero.
-Hola, Theodore Nott –le saludó ella alegremente
-Hola, Lovegood –replicó y reprimió el impulso de preguntarle por qué iba descalza y con las mangas subidas porque no quería que pensara que él también la consideraba una chiflada.
-¿Regresas a la escuela? –preguntó Luna sacando algo del bolsillo de su túnica.
-Bueno, está atardeciendo.
-Lo sé –ella sonrió mirando el horizonte tomando tonos melocotón –es la mejor hora para buscar Millbeuns.
Theodore sabía que cualquier otra persona hubiera esbozado una sonrisa incómoda y hubiera puesto pies en polvorosa antes de que Lovegood le contara qué eran los Millbeuns –como sin duda iba a hacer –pero por alguna extraña razón, él quería saber qué eran.
-Millbeus –repitió él metiéndose una mano en un bolsillo con gesto sereno.
-Sí –Luna se agachó y dejó entre la hierba la piedra brillante que antes guardaba en su túnica. Era del color del oro, como una pequeña pepita –hacen madrigueras en la hierba y salen a recoger tesoros cuando anoche.
-¿Tesoros?
-Les gustan los objetos brillantes –explicó ella.
-¿Eso es oro? –inquirió Theodore frunciendo el ceño, porque después de todo, no le sorprendería demasiado que Luna fuera desperdigando oro por los terrenos, con la esperanza de que algún duendecillo lo recogiera.
-Pirita, tengo mucha –musitó alejándose unos pasos de la pepita y sentándose en la hierba –mi madre la usaba en sus experimentos.
Theodore se consideraba una persona discreta, no hacía muchas preguntas porque estaba convencido de que si alguien quería contarle algo, simplemente lo haría. Pero Luna no parecía tener intención de añadir nada más y él no quería regresar a Hogwarts.
-¿Ya no la usa? –preguntó acercándose a la chica.
-No, murió hace años –explicó ella con naturalidad, aunque Theodore se dio cuenta de que había dejado de mirar a la pepita o al horizonte anaranjado, porque sabía por propia experiencia que uno no sabía a dónde mirar cuando hablaba de la muerte de su madre. Como sabía que no había nada qué decir en estos casos, así que simplemente se sentó a su lado y esperó.
Luna le miró y parpadeó dos veces como si estuviera asombrada de que él se hubiera sentado a su lado. Después sonrió, de una manera tan tierna que a Theodore le dieron ganas de pasarse toda la vida sentado con ella, con tal de que le sonriera así.
-¿Y ahora qué? –preguntó en voz bajita el chico.
-Esperar –murmuró Luna –esperar a que algún Millbeun aparezca a recoger su tesoro.
Theodore no dijo nada, ni tampoco intentó huir con cualquier excusa de lo que pintaba ser un largo atardecer de espera. Porque no le importaba estar allí, sentado sobre la hierba con Lunática Lovegood, esperando por todo y por nada, en silencio. Con las manos tan cerca que si alargaba los dedos seguramente podría rozarla.
Porque sabía que ningún Millbeun iba a aparecer por mucho que el brillo en los ojos azules de Luna casi le hiciera considerar por un momento su existencia. Pero podía esperar lo que ella quisiera.
Y así, sobre ellos, las sombras se alargaron y cielo se oscureció lentamente, como si alguien hubiera arrojado tinta sobre un lienzo a medio pintar. Los hombros de Luna fueron hundiéndose levemente y el brillo de esperanza comenzó a atenuarse, y Theodore se sintió incómodo por primera vez en toda una hora.
-Llevo intentándolo tres días –explicó Luna jugueteando con un mechón de pelo rubio, entristecida –aún no he visto ninguno. A lo mejor no salen a buscar tesoros si hay humanos cerca o a lo mejor no quieren mis tesoros.
Theodore la miró y sintió algo encogerse en su pecho. Sutilmente, sacó la varita de su bolsillo y la deslizó por el suelo, pegado a su rodilla izquierda, la que no estaba al lado de Luna. Vislumbró el suave destello de la pirita y comprobando que Luna no miraba, agitó suavemente la varita.
-Está un poco oscuro, pero yo ya no veo la pepita –murmuró él tranquilamente. Luna alzó los ojos sorprendida, miró el lugar en el que antes había estado la piedra y después se volvio hacia a Theodore. Lo observó tan seriamente, que por un momento él estuvo convencido de que Luna se había dado cuenta de quién había "recogido" la piedra, pero luego sonrió de una manera tal que a Theodore no le importó si sabía que había sido él o no. Porque ya no estaba triste y eso era lo único que no le importaba.
-A lo mejor no recogen los tesoros si saben que estamos mirando –dijo ella al cabo de unos segundos, con voz suave.
-Tal vez –replicó Theodore serenamente-¿Volvemos a Hogwarts? –y se puso en pie. Luna le miró y tomó la mano que él le ofrecía para levantarse. Su mano estaba tan fría, que Theodore no se la soltó inmediatamente, como si quisiera entibiarla un poco. Ella le sonrió y juntos empezaron a caminar hacia el colegio.
Tal vez Theodore Nott no era un Millbeun, pero en momentos como ese, por algo que francamente desconocida, le gustaría hacer a Luna Lovegood tan feliz como una de sus criaturas.
¡Hola!
Se me olvidó mencionar que la otra viñeta era de la virtud "Pureza". Espero que esta os haya gustado, particularmente es mi viñeta favorita :) Lamento no haber podido responder a los reviews del anterior chapter pero no tengo tiempo para nada...A ver si puedo con los de este T.T Muchas gracias por todo, preciosuras :)
Con cariño, Dry.
