San Valentín, detestable.
Advertencias: Leve Shonen Ai. 1859, implícito.
Para: Retos a la Carta (LJ). Tabla: Abecedario. Tema: #14. Detestable.
Resumen: A Gokudera no le gusta San Valentín, y nunca le ha gustado.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn!, es de Amano Akira. Pero eso ya lo sabemos.
Para Gokudera, el 14 de Febrero, día de San Valentín en una palabra es detestable.
No le gusta, y en realidad nunca le ha gustado esa fecha. No es de su agrado, más que nada porque desde que tiene memoria se ha visto asediado y porque no, también acosado, por sus compañeras de clases en turno que enloquecen con ese día y quieren que acepte los chocolates, cartas y demás presentes que le dan.
Vamos, que aquello ni siquiera cambia estando en Japón, pues la misma historia vuelve a repetirse ahí en la secundaria de Namimori como bien recuerda del año pasado que ni siquiera podía ir al baño sin que aquel grupo de admiradoras fuera tras él, diciéndole a cada instante lo guapo que se veía al fruncir el ceño o al gritarles que lo dejaran en paz de una vez.
"¡Ellas no entienden!".
Se repite por novena vez en el día, frunciendo más al ceño al ver que como el año pasado están ahí, en la puerta de su salón, gritando emocionadas su nombre con cada movimiento que hace o mirada enfadada que les lanza.
"¡Maldición, son tan molestas!"
Y él, ya no sabe qué más hacer.
Si siguen así... o una de dos, o lanza dinamitas por todas partes y vuela todo a su alrededor o simplemente se avienta él mismo por la ventana de ese tercer piso para salir por las malas de ese maldito infierno.
La situación es sumamente desesperante.
No entiende cómo es que Yamamoto está más allá y de lo más tranquilo, rodeado casi del mismo número de estudiantes femeninas, sonriéndoles y aceptando cada uno de sus presentes.
Sin duda alguna es un idiota. Uno, sumamente tolerante…
—¡Ah, Gokudera-kun! ¡Es tan lindo!
"¡Maldición!".
A diferencia de él, que vuelve a gruñir por lo bajo y darles la espalda para ignorarlas pero aun así, escucha sus gritos de emoción y alegría.
Este día va a ser largo.
.::.
"¡Mierda!".
Las cosas simplemente se complican durante el almuerzo pues aquel grupo no ha hecho más que aumentar, teniendo que huir por su bien de una multitud enloquecida con chocolates, galletas y cartas de amor en las manos.
Su nombre y demás gritos resuenan constantemente por los pasillos de la escuela mientras él corre para alejarse de ellas.
—¡Gokudera-kun te amamos~! —Vuelven a decir a coro, mientras él corre más rápido al ver que están más cerca y no más no las puede perder.
—¡Con un demonio, qué me dejen en paz de una maldita vez! —les grita con una gran venita en su frente, consiguiendo más gritos y suspiros de su parte.
Por desgracia, solamente una o dos estudiantes se desmayan y ya no lo pueden seguir. Pero el número sigue siendo considerable.
—¡Maldición! —Chasquea con molestia su lengua, pensando que la única solución a eso es usar su dinamita…
… aunque a su Décimo no le parezca y le dijera que por nada del mundo la utilizara contra ellas.
"¡Décimo!". —Quiere llorar de frustración pues sabe que no lo va a desobedecer—. "¿Y entonces qué puedo hacer?".
Ya bastante tenía ese día con sentirse incómodo y hasta culpable con su querido capo al verlo con una expresión ensombrecida en su rostro pues este año tampoco nadie le ha dado chocolates y en cambio a él, hasta hacían cola para tratar de entregárselos y lo peor de todo es que ni siquiera le importa.
Es injusto, lo sabe, e incluso así no pudo hacer nada para animar a su Décimo al verse repentinamente rodeado y perseguido por todas estas locas estudiantes que querían que este año sí aceptara sus presentes y sentimientos por él.
Así que ahí están actualmente…
Él huyendo, y ellas persiguiéndolo por toda la escuela.
El problema es que la Tormenta se está hartando, de verdad, y nadie sabe cómo puede reaccionar…
… ni siquiera él.
—¡Gokudera-kun~!
—¡Maldición! ¡Ya déjenme tranquilo! —La poca paciencia que aún le queda se esfuma en dos segundos, deteniéndose a mitad del pasillo para hacerles frente de una maldita vez. Mecánicamente sus manos van a su cinturón, sintiendo en sus dedos su dinamita. La usará.
"¡Lo siento mucho, Décimo de verdad, pero no tengo opción!".
—¡Gokudera-kun, acepta nuestros presentes, por favor! —Le dicen de nuevo, haciéndolo enojar más.
—¡No! ¡Y si no lo quieren entender por las buenas…! —Las barras de dinamita ya están en sus manos—. ¡Entonces tendrán que hacerlo por las malas!
—¿Eh, Fuegos artificiales? —Dice una sorprendida.
—¡Ah, es tan lindo~!
Por suerte y antes de que Gokudera encienda sus dinamitas, alguien interviene tras su espalda antes de que las cosas se salgan de control y él se meta en serios problemas.
—¿Qué es todo este escándalo, herbívoros? ¿Y por qué hay tanta gente amontonada aquí?
"¿Hibari?". —voltea a verlo, comprobando que en efecto es él.
—¡Ah, Hi-Hibari-san! —La mayoría de las chicas retroceden dos pasos asustadas, guardando silencio para no molestarlo más.
—¿Qué, nadie me va a decir que es lo que pasa?
—No, no es nada —niegan ligeramente y sumamente nerviosas, haciendo una reverencia para marcharse después sin romper ninguna de las reglas del prefecto, claro está—. ¡L-Lo sentimos mucho, H-Hibari-san!
Y en menos de un minuto, aquella multitud se disipa.
—Así está mejor… —murmura el Guardián de la Nube al ver que sólo quedan en el pasillo Gokudera Hayato y él.
—Menos mal… —Gokudera suspira aliviado, sintiendo un peso menos encima ahora que todas esas chicas por fin han dejado de seguirlo y emocionarse a su alrededor.
Hibari le habla entonces a la Tormenta.
—Así que tú eres el causante de todo este alboroto, herbívoro rebelde. Debí suponerlo…
—¿Eh? ¿Qué quieres decir, Hibari? —De inmediato se pone a la defensiva y lo desafía—. ¿Qué yo lo cause a propósito, eso es lo que quieres decir?
—Sí, y no me extraña.
—¡Pues te equivocas! ¿O es que me ves muy feliz o qué?
Kyoya aprovecha ese momento para mirarlo fijamente. Ojos azules reparan en los verdes y en sus demás facciones: cejas, pestañas, mejillas y en sus labios también. Después, vuelve a mirarlo a los ojos. Bueno, al menos entiende porqué hay tantas herbívoras tras él.
—Cómo sea —entrecierra sus ojos, esbozando una media sonrisa presuntuosa—. Si tanto te molesta ser perseguido por ellas, deberías de salir con una herbívora para que te dejen en paz.
—¡Ni hablar, no las soporto! ¡Odio a las mujeres!
—En ese caso… —sonríe un poco más—. Tal vez quieras intentarlo conmigo.
—¿Eh? —¿Es un chiste?
O esa es la impresión y sensación que tiene en ese momento el italiano luego de escuchar a Hibari. Pero la mirada intensa que le dirige acompañada de esa sonrisa cómplice que tiene en los labios, hace que le caiga el veinte y como respuesta se sonroje y frunza el ceño al mismo tiempo.
Su expresión sin duda es graciosa.
—¿Hah? ¡Pero qué tonterías estás diciendo! ¿Te has vuelto loco?
—Piénsalo, y si cambias de parecer… ya sabes dónde encontrarme —se da la media vuelta con la misma sonrisa aún en sus labios, agregando algo más—. Te "morderé hasta la muerte" de una manera muy diferente a como siempre lo hago, Gokudera Hayato.
—¡C-Cállate! —Esa respuesta sólo consigue que se enoje y avergüence más—. ¡No me interesa! ¡Vete al infierno, Hibari! ¿Me oyes? ¡Al infierno!
Esas, son sólo algunas de las cosas que le grita mientras ve al prefecto irse por dónde ha venido como si nada y al parecer, divertido.
—¡Rayos! ¿Pero qué diablos le pasa? —Se pregunta por lo bajo con un tenue sonrojo en sus mejillas y todavía molesto sin comprender.
¿Por qué tiene que escuchar esas tonterías de parte del prefecto justo ese día? Aquello, sólo lo hace molestar más pues sabe que Hibari se debe de estar riendo de él.
Pero claro. Como él amenaza y asusta a todo el mundo con su simple presencia, aunque sea guapo y bien parecido —no lo va a negar, aunque tampoco lo va a admitir en voz alta— él no tiene que soportar todo este infierno que es San Valentín. Le basta con una mirada penetrante, quizá una de sus tonfas para aquellas que son un poco más valientes o persistente, para terminar de alejar definitivamente a aquellas "herbívoras" como Hibari las llamaría, y lo dejaran en paz para siempre.
Ahora que lo piensa, no le extrañaría que más de una de las admiradoras que quieren a Yamamoto o a él, hayan querido o aún quieren al Guardián de la Nube...
Y por alguna razón se vuelve a enojar.
—Hn. ¡Estúpido, Hibari y... estúpido San Valentín! —Es a la resolución que llega, al detestar a los dos en la misma medida. O al menos… en ese momento.
Sin pensar en nada más se encamina hacia su salón, dispuesto a animar a su Décimo como buena Mano Derecha que es. Sólo espera que ese maldito día termine de una buena vez. Por hoy, ya ha tenido suficiente, gracias.
Fin.
Una viñeta más.
Supongo que no podía dejar pasar la fecha de San Valentín así como así. Tenía dos fics más de esta fecha y no más no pude terminar ninguno.
Pero bueno...
Algo curioso surgió con esta viñeta. Hoy mismo la acabo de empezar, y lo más extraño de todo es que ha terminado con toques de 1859.
La idea era mostrar porqué a Gokudera no le gusta el San Valentín, poner algunos toques ligeros de 8059, 5927 y simplemente ser "salvado" por Hibari e intercambiar unas breves palabras entre los dos y ya, pero al final salió esa propuesta tentadora por parte del prefecto.
En fin, claramente mi mente tiene prioridad sobre el Hibari/Gokudera y no me quejo.
Pasando a otra cosa, muchas gracias a las personas que leen, y dejan comentario. Muchas gracias a Male-san (de verdad, muchas gracias, infinitas, por tus lindos comentarios siempre. Me haces muy feliz y me encanta tu percepción y sentido tan agudo y certero) a blueyes-chan & Laurita-chan también.
Espero que esta viñeta también les guste.
Sin más por ahora, muchas gracias por leer y comentar de antemano.
