Los personajes y la historia son de S. D. Perry de Glee. Gracias por leer y por comentar, un beso.

Brittany estaba exhausta, tanto física como emocionalmente, y el hecho de que hubiera estado doliéndole el trasero durante el último par de horas no ayudaba mucho. El zumbido del motor de suHartley parecía haberse instalado en sus huesos, un contrapunto físico a las mariposas que sentía en el estómago, y por supuesto, lo peor parecía provenir del extremadamente dolorido y sobrecalentado trasero. Además, estaba oscureciendo y como una tonta no se había puesto su ropa de cuero; Rachel se hubiera reído de ella. Rachel va a chillar como una loca, y ni siquiera me importará. Dios, Rachel, por favor ojalá estés allí para chillarme por ser tan idiota...

La Hartley zumbó por la oscura carretera, el eco del motor le llegaba desde las sesgadasladeras y los árboles sumidos en las sombras. Tomaba las curvas cuidadosamente, muy conscientede lo desierta que estaba la tortuosa autopista; si se caía, podría pasar mucho tiempo antes de que alguien pasara por allí.Como si importara. Cáete sin tu ropa, y tendrán que recoger tus pedazos de la autopista con una espátula. Era estúpido, sabía que era estúpido haber partido con una prisa tan espantosa y nohaberse equipado adecuadamente, pero algo le había ocurrido a Rachel. Demonios, podía haberle pasado algo a la ciudad entera. En los últimos dos días, la creciente sospecha de que su amiga estaba en problemas se había convertido en certeza y las llamadas que hizo esa mañana se lo habían confirmado. Nadie en casa, nadie por ningún lado. Como si Raccoon se hubiera mudado y se hubiera olvidado de dejar una nueva dirección. Era realmente espeluznante, aunque a ella no le importaba Raccoon. Lo que importaba es que Rachel estaba allí, y si algo malo le había ocurrido...

No podía, no pensaría eso. Rachel era todo lo que le quedaba. Su padre había muerto en su trabajo en la construcción cuando era todavía una niña, y cuando su madre murió en un accidente de coche hace tres años, Rachel hizo todo lo que pudo para asumir el papel de hermana. Le había ayudado a elegir un trabajo, a encontrar a un terapeuta decente, incluso le enviaba una pequeña cantidad de dinero todos los meses a parte de lo que recibía de la compañía de seguros, lo que ella llamaba "dinero casual". Y por encima de todo eso, le llamaba todos los días como un reloj. Pero hace dos días que no llama, y sabes cómo es Rachel, meticulosa hasta más no poder. La única razón es que le haya pasado algo, asúmelo Brittany. Puede que no te quede nadie. No, estará bien. Estará bien.

Solo que no había llamado en los últimos dos días, ni había contestado a ninguna de sus llamadas. Intentaba convencerse a sí misma de que era tonta por preocuparse, quizás había conocido por fin a una chica o algo se había torcido sobre el tema de los asesinatos o fuera sobre lo que iba ese asunto. Pero después de finalmente llamar al RPD (Departamento de policía de Racoon) aquella misma tarde, aferrándose a la esperanza de que alguien pudiera saber que estaba pasando. Solo obtuvo una señal de ocupado. Sentada en su dormitorio, escuchando aquel sonido mecánico sin alma, empezó a preocuparse de verdad. Incluso una ciudad pequeña como Raccoon tiene un pequeño servicio de contestador para las llamadas perdidas. Su parte racional le decía que no se preocupara, que una línea caída no era algo de lo que preocuparse, pero su parte emocional estaba gritando ya desesperadamente. Para cuando colgó, la preocupación se había transformado en algo más parecido al pánico.

El viaje a Raccoon era solo de unas seis horas y media desde la su apartamento. La compañera de Brittany le había pedido prestado su casco para salir con su nuevo novio motorista, pero Britt tenía otro casco, y con ese sentimiento de pánico rondando sus asustados pensamientos, simplemente agarro el casco y se fue. Estúpido, quizás, impulsivo, seguro. Y si Rachel está bien, podemos reírnos de lo ridículamente paranoica que soy hasta que las ranas críen pelo. Pero hasta que averigüe lo que está pasando, no tendré un momento de paz.

La última luz diurna se desvanecía desde el cielo raso, aunque una cérea y cercana luna llena y la tenue iluminación de su faro delantero le daban suficiente luz para ver, más que suficiente para divisar la pequeña señal enfrente a su izquierda: CIUDAD RACCOON 10. Diciéndose a sí misma que Rachel estaba bien, de que si algo extraño estaba pasando en Raccoon alguien ya lo habría comprobado, Brittany volvió a concentrarse en conducir la pesada moto. Pronto sería completamente de noche, pero llegaría a Raccoon antes de que estuviera demasiado oscuro como para conducir con seguridad. Tanto si Raccoon estaba a salvo como si no, lo averiguaría muy pronto.