Hola, pidieron una continuación de este fic, y, en una noche de insomnio, la inspiración llegó… La verdad, me gusta mucho esta idea (y el final que tengo pensado me gusta aun más), aunque sea bastante dramática (como para no perder las costumbres).

Ah, presten atención a este nuevo personaje (cuyo nombre fue tomado amigablemente sin permiso al señor Stephen King, de su novela "La Tormenta del Siglo"), no tiene nada que ver con él, pero amo su nombre xD.

He decidido y el fic tendrá dos capítulos más (contando a este) y un epílogo.

En fin, espero que les guste…

Nos leemos al final,


Capítulo 3. El Reencuentro

No había sentido nada al irse del mundo de los vivos; no había habido pasillos oscuros, ni voces que la incitaran a caminar hacia una luz, mucho menos escaleras, y ¡Ni siquiera había sentido dolor alguno!

El único cambio que Kaoru había sentido era que todo el dolor, la desdicha y la soledad que había sentido durante sus últimas veinticuatro horas de vida habían sido reemplazados por un fuerte calor en su interior, el cual la hacía creer que ya nada podía salir mal.

Miró a su alrededor, se encontraba en una habitación muy grande, pintada de colores oscuros y lúgubres. Frente a ella, había un gran sillón de color rojo. Se sentó sobre él y se dispuso a esperar; algo en su interior le decía que debía hacerlo.

De repente, un hombre hizo aparición en el lugar; tenía el cabello tan rubio que a simple vista parecía blanco y unos ojos tan negros como la noche, que eran tan profundos que la asustaban.

—Kaoru Matsubara— la llamó el extraño— Bienvenida…

— ¿Y tú quién mierda eres? — le preguntó de mal humor, esperaba ser recibida por Butch, después de todo, ella estaba allí por él

—Mi nombre es Andre Linoge— exclamó rodando los ojos— Y seré tu guía en esta nueva vida que has elegido

—Sabía que las películas no mentían acerca de la luz— susurró ella en voz baja, haciendo que el hombre riera

—No seas ingenua, niña…— soltó entre risas— Perdiste toda posibilidad de entrar al cielo cuando decidiste sentarte en las vías…

—Entonces… ¿Estoy en el infierno? — preguntó con confusión

—Estoy harto de la misma pregunta…— exclamó el rubio, rodando los ojos con molestia— En realidad, nos encontramos en una especie de lugar intermedio entre el cielo y el infierno

—Lo que llaman…

—Lo que los mortales confunden con el purgatorio— la interrumpió

— ¿Cuál es la diferencia?

—Salir de aquí es más complicado que arrepentirse, o no, de tus malas acciones…

—Creo que entiendo…— soltó la morena—Estoy atrapada en una especie de lugar solo por acabar con mi vida, sin poder salir de aquí por el resto de la eternidad…

—En realidad sí hay una salida…

— ¿Cuál es?

—Deberás esperar para enterarte, Kaoru— dijo enigmáticamente Linoge— Y por lo general es una espera bastante larga, yo que tú me acostumbraría a estar aquí…

— ¿Entonces pasará mucho tiempo sin ver a Butch? — preguntó con desdicha

El misterioso hombre negó con la cabeza…

—Él ya está instalado— dijo el rubio— Está esperando por ti, creo que tienen mucho de que hablar…

Linoge la tomó del brazo y comenzaron a caminar juntos, sin decir palabra alguna. Kaoru no podía descubrir si el hombre le caía bien o mal; algo en su interior le decía que estaba bien confiar en él, pero el brillo de misterio que emanaban sus ojos le producía escalofríos…

—Vivienda número 536— susurró el hombre— Bienvenida a tu nuevo hogar…

Dichas esas palabras, le entregó una pequeña llave y se fue del lugar. Kaoru introdujo el objeto en la cerradura y lo vio, estaba tan hermoso como siempre…

Kaoru corrió a sus brazos, con toda la velocidad que pudieron sus piernas; Butch la abrazó con fuerza. Ella miró a sus ojos por unos segundos, y notó que estos la observaban con la mirada gélida: Estaba completamente furioso con ella…

— ¿¡Por qué mierda lo hiciste!? — soltó él

—No podía seguir, Butch— confesó— No podía seguir sin ti…

— ¿Y tu familia, Kaoru? — cuestionó

—Son fuertes, lo superarán…— respondió— Los conozco bien…

— ¿Y qué hay de tus amigas?

—Son unas malditas idiotas— soltó con molestia— No entendían que no podría seguir si tú no estabas a mi lado…

— ¿Y pensaste al menos por un segundo en nuestro hijo, Kaoru? — volvió a preguntarle— ¿Qué clase de futuro tendrá aquí?

—Uno mucho mejor del que podría darle yo estando sola…

El chico sonrió por primera vez desde que la vio llegar…

—No puedo quejarme de que estés aquí…— admitió— Pero me duele saber que he arruinado tu futuro…

Kaoru tomó el rostro de su novio entre las manos y lo miró directamente a los ojos…

—Butch— lo llamó— Mi futuro está aquí, junto a ti y a nuestro hijo…

—Eres una maldita testaruda…— se quejó él— No puedo enojarme contigo si me dices algo así…

—Y tú un maldito vago— finalizó ella antes de besarlo

A los pocos segundos, Kaoru notó la incomodidad de Butch, por lo que decidió dejar de besarlo y le preguntó:

— ¿Ahora qué ocurre?

—Creo que deberías hablar con ellos por última vez…— comenzó a decir— Merecen saber que no es su culpa, que eres feliz aquí y que deben continuar…

—No quiero hablar con Momoko y Miyako…— soltó con molestia

—Lo sé y lo entiendo…— respondió él— Pero creo que deberías hablar con tu familia…

Kaoru meditó por unos segundos… Les debía ese último favor, y quería saldar sus deudas para poder estar en paz consigo misma.

— ¿Cómo lo hago?

— ¿Ves ese teléfono que está allí? — señaló un rincón de la sala, la chica asintió al notar el aparato— Llama a Linoge y pídele ese favor

Kaoru le agradeció y ejecutó la llamada. Fue atendida por el hombre, quien le pidió que volviera a aquella sala donde su nueva vida había comenzado.

~o~

Todo era oscuridad, pero Kaoru pudo visualizar a sus padres y a sus dos hermanos en la sala; decidió encender la luz para que ellos pudieran verla también.

— ¡Hija! — gritó su madre con sorpresa, antes de acercarse a ella y abrazarla fuertemente

— ¿En qué fallamos? — le preguntó Tokio, con tanto dolor que era insoportable— ¿Qué te faltó para ser feliz? — Kaoru no pudo evitar sentirse completamente horrible por lo que su padre le había dicho

—Tenía tanta culpa que no sabía cómo manejarlo…— admitió— Dejé que las cosas que decían sobre la persona que más me importa nublaran mi razón y él acabó por suicidarse…

— ¿Te refieres a ese Rowdy? — cuestionó Dai apretando los puños

—Se llama Butch, Dai…— soltó con molestia— Y es el padre de tu sobrino…

— ¿Entonces es cierto? — preguntó Tokio— ¿Estabas embarazada?

—Aún lo estoy…— respondió ella con sorpresa— ¿Cómo lo supieron?

—La doctora que te realizó la autopsia lo dijo…— susurró Shou

Una fuerte campanada se dejó oír: eso significaba que le quedaba poco tiempo.

—Restan pocos segundos para que deba irme— soltó con desdicha, realmente los extrañaría—Deben seguir sin mí, ¿Si? Yo soy muy feliz aquí y quiero que ustedes también lo sean

—Te extrañaremos…— exclamaron los miembros de la familia a coro

—Y yo a ustedes mucho más— finalizó la morena sin poder evitar derramar unas lágrimas…

Los abrazó con fuerza y abandonó el lugar, ignorando que, en el mundo de los vivos, los integrantes de su familia despertaban al mismo tiempo… Todos habían tenido el mismo sueño, y sonreían gracias a él.

~o~

— ¿Cómo te fue? — preguntó Butch una vez que volvió a su hogar

—Podría decirse que bien…— susurró

El chico la abrazó con fuerza y la besó…

—Ya verás que todo saldrá bien, no te preocupes por eso…— le dijo en voz baja, tratando de tranquilizarla…— Ya no hay nada que pueda separarnos…


Aquí termina el capítulo tres de esta historia… Resta uno más y el epílogo de la historia (el cual ya está escrito en borrador)…

Espero que les haya gustado, y que no me odien xD, en mi defensa debo decir que no era mi intención hacerlas sufrir (Farenz se siente horrible consigo misma y les ruega que la perdonen)…

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Farenz.