Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.

Aviso: Este oneshot fue hecho para los propmts del grupo de Facebook, Sol y Luna (NaruSasuNaru). Debe incluir la frase: Bueno, esa fue una estúpida idea.

Advertencias: AU.


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—Está siendo ridículo —bufó Naruto y pateó una lata vacía de Coca-Cola.

Sakura puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos, observando de tanto en tanto a Naruto que refunfuñaba e insultaba a Sasuke; de saber que todo resultaría así, se hubiera quedado en casa mirando Netflix o algo parecido. Para empezar, no entendía cómo era posible que Naruto siguiera siendo tan tonto pese a tener ya un largo camino recorrido con Sasuke.

—La verdad es que en esto tengo que darle la razón a él, Naruto. ¡Y no pongas esa cara de imbécil! Si tengo que escuchar tus quejas, entonces tú vas a oírme. No debiste llevar a Gaara.

—¡Pensé que podía llevar a quien sea-ttebayo!

—No sé por qué discuto esto contigo, ¡no puedes llevar un amigo a una cita!

Naruto se congeló justo donde estaba y por un momento Sakura creyó que se había partido el cuello al rotarlo de manera tan brusca hacia ella. Parecía estar horrorizado y esa reacción era completamente nueva para la furia que había estado manejando las últimas horas.

—¿Qué dices? ¿Una cita? No era una cita.

Sakura se llevó una mano a la cara y suspiró profundo sin saber si reír o llorar. Naruto era un caso perdido y ni siquiera entendía por qué seguía esperando algo de él siendo que siempre lograba decepcionarla.

—Era. Una. Cita. Naruto, ¡no me digas que no sabías que era una maldita cita o te arrastro por ser tan idiota y lastimar al pobre de Sasuke con todo esto!

—¿¡Cómo iba a saberlo!? Íbamos a ir al cine, y luego a comer, y luego a su casa, eso no es una cita, eso es lo que hacemos casi todos los fines de semana. A-además, ¿por qué iba a ser una cita? Es decir, somos amigos. Somos mejores amigos. Y llevar a Gaara… bueno, él se veía deprimido, ¿sabes?

—¿¡Cómo no ibas a saberlo!? Sasuke básicamente te confesó sus sentimientos, y luego te pidió salir el maldito sábado, era obvio que era una cita.

—¿Confesar sus sentimientos? ¿Qué? ¿De qué estás hablando?

Sakura se levantó y le propinó un golpe en la cabeza, que hizo que Naruto se sobara y lagrimeara diciéndole que era muy mala.

—Maldita sea, ¿sabes lo que todas en clase sufrimos al saber que le gustabas tú? Tú, entre todos los seres vivos, tú eres el que le gusta a Sasuke, el amor platónico de mi vida y la vida de muchas otras. ¿Y te tomas la molestia de, no sólo hacerle el desplante de llevar a alguien más a su cita, sino de además ignorar su confesión de amor?

Sakura de verdad estaba ofendida, no había que ser un genio para saber que entre esos dos había algo más, pero es que encima Sasuke había hecho algo demasiado romántico, algo que no creyó que haría con nadie porque no pegaba con su personalidad. Que Naruto no se hubiera enterado la sobrepasaba, porque ambos eran sus amigos y aunque Sasuke no le hubiera dicho nada, sabía que se encontraba herido por el hecho de que Naruto apareciera de repente en su cita con Gaara de la mano. Un Gaara que al parecer tampoco sabía de qué se trataba todo.

Se dio la media vuelta y se fue, dejando a un Naruto en agonía que seguía preguntándole a qué se refería.

El rubio llegó a casa y calentó un poco de pollo. Le gustaba el ramen más que el pollo a la plancha, pero Sasuke le había prohibido comer tanta sopa. Ni siquiera sabía por qué le hacía caso si igual no era como si pudiera observarlo cumplir con ello. Estaba malhumorado luego del encuentro con Sakura, y ella no había sido la única enfadada, también Ino le había propinado una buena bofetada, e incluso Kiba le había dicho que no había actuado de forma correcta. Que Kiba le dijera eso era bastante alarmante, dado que no era un ejemplo de ser humano. Acabó su comida y después llamó a Gaara, el pelirrojo solía darle buenos consejos y al menos sabía que no lo iba a golpear ni lo iba a dejar con dudas sobre lo que había hecho mal.

La cuestión radicaba en que todos suponían que era una cita, aunque él no tenía claro el porqué. Sasuke no había mencionado nunca que Naruto le gustaba, de ser así, por supuesto que él se acordaría, así que no entendía el alboroto que todos estaban armando, suponiendo que él debía de estar enterado que ese día salían a una cita, y claro, que no debía llevar a Gaara consigo. De saberlo… ¿Qué habría hecho de saberlo?

Gaara llegó después de un rato a su departamento, y Naruto lo invitó a pasar. Se quitó el abrigo y el gorro, depositándolos a su lado en el sofá mientras Naruto le preparaba un poco de café. No era normal que el rubio le pidiera que fuera a su casa, así que estaba seguro de que se trataba de algo importante, sin embargo, esperó a que Naruto sacara el tema a colación para que no se sintiera presionado por contarlo.

—¿Y cómo está la familia?

—¿Temari y Kankuro? Bien.

—Hace frío, eh.

—Sí, hay un frente frío en…

—¡Todos dicen que Sasuke me declaró sus sentimientos y que lo del sábado era una cita-ttebayo, pero yo no tenía idea, ni siquiera sabía que al bastardo le gusto, si él me lo hubiera dicho yo lo sabría-ttebayo! ¡No soy tan idiota! ¿Cuántas cucharadas de azúcar quieres?

Gaara se mantuvo en silencio por unos segundos, procesando toda la información que tenía. Luego se encogió de hombros.

—Dos, por favor.

—De verdad no sé de dónde sacan que era una cita. Si era una cita, entonces entiendo que se haya disgustado por haberte llevado, pero no lo era hasta donde sé.

—¿Qué fue lo que pasó antes de que te pidiera que salieras con él el sábado?

—Nada, estábamos en clase de historia. A punto de salir, por cierto. El Uchiha tenebroso estaba hablando de algún tratado, o yo qué sé, todos estaba apuntando cosas, yo estaba por dormirme sobre mi escritorio, cuando de repente sonó la alarma de incendios.

Naruto paró la explicación y se sentó frente a Gaara, mirándolo como si esperara algo de él. Gaara alzó una inexistente ceja y bebió un sorbo de su café, esperando que Naruto prosiguiera, como no lo hizo, decidió hablar.

—¿Y luego?

—Luego nada. Sólo eso.

—¿Estás seguro?

—Bueno, sí. Todos evacuamos. Nos fuimos por la salida de emergencia. Y afuera Sasuke me preguntó que si quería ir el sábado al cine. Le dije que sí, y eso fue todo.

Gaara estaba seguro de que había algo más que a Naruto se le había escapado de las manos. No era la primera vez, ni la última, que Naruto no se enteraba de las cosas. Quizás no había sido tan evidente para todos, tal vez exageraban en decirle que él debió saber que era una cita.

—Pues entonces tampoco lo entiendo…

—Sí, aunque fue confuso lo que dijo antes de que intentara entrar por Shikamaru.

—¿De qué hablas? —preguntó esta vez poniendo más atención.

—Bueno, estaba la alarma contra incendios, ¿no? Salimos y faltaba Shikamaru, nadie sabía dónde estaba, así que deduje que estaba durmiendo en el cuarto de las escobas como siempre. Intenté entrar, pero Sasuke me detuvo. Me dijo que no quería que muriera.

—¿Él dijo que no quería que murieras?

—Sí, se me puso enfrente y me dijo: No te dejaré entrar, no quiero que mueras. Entonces le dije: Yo tampoco quiero que te mueras. Y luego Shikamaru salió como si nada hubiera pasado. Al parecer estaba fumando y provocó que la alarma empezara a sonar.

El pelirrojo comenzó a armar las cosas en su cabeza. Probablemente Sasuke lo había dicho de cierta forma que fuera obvio para todos que lo que quería decir era que se preocupaba por él, y que, evidentemente, no quería que se hiriera arriesgándose a entrar a un edificio en llamas. De haber estado ahí, quizás habría entendido mejor el contexto, pero tuvo que imaginarlo con las escuetas explicaciones de Naruto.

El timbre los interrumpió y Naruto fue a abrir, mientras Gaara reflexionaba en lo sucedido y bebía su café, el rubio hizo un extraño sonido de sorpresa que provocó que su amigo levantara la cabeza y viera a Sasuke parado en el umbral. Le tiró una mirada, que de poder, le habría matado, y luego se fue sin decir palabra. Naruto se quedó en la puerta, mirando alternativamente al pelirrojo y al pasillo oscuro, y luego cerró la puerta sin saber muy bien qué hacer.

—¿No deberías ir tras él?

—¡Pero todavía no sé qué decirle!

—No sé qué pasó ese día, si Sasuke te dijo que le gustabas o no. Lo que sé es que él a ti sí te gusta, y si tienes la oportunidad de salir con él y ser más que su mejor amigo, ¿por qué no lo haces y ya?

—Creo que eso tiene sentido —dijo Naruto luego de unos momentos, para después salir apresurado tras Sasuke.

Corrió para alcanzarlo, aunque al salir del edificio no logró verlo a la distancia, se quedó observando la calle y luego corrió hacia la dirección de su casa, aunque antes de que tomara velocidad, una mano lo detuvo en seco. Se giró espantado y gritó que tenía una estaca, y después se recompuso al notar que ese vampiro era en realidad Sasuke.

—¡Te iba a romper la cara, no me asustes así!

—Claro, la ibas a romper con tu estaca y luego me ibas a lanzar ajos y crucifijos. Eso me habría matado.

La voz de Sasuke no sonaba sarcástica, y su cara no se veía relajada como otras veces, Naruto olvidó el susto y luego el nudo de su estómago se acrecentó por pensar en que probablemente había arruinado su posibilidad de salir con él, o de ser su amigo. Pero el que Sasuke lo hubiera esperado en la oscuridad fuera de su edificio tal vez significaba que en realidad no todo estaba pedido, y que podían arreglar las cosas.

—¡No es mi culpa que estés tan pálido! En serio que si no te hubiera visto bajo la luz del día, pensaría que… —Naruto terminó su perorata con un suspiro, no queriendo alargar las cosas, luego miró a Sasuke a los ojos— Todos dicen que arruiné nuestra cita. Pero no sabía que era una cita, de saberlo no habría llevado a Gaara…

—Bueno, esa fue una estúpida idea.

Sasuke se quedó en silencio y miró hacia el cielo. Había pensado en que probablemente era también su culpa. Decirle a Naruto que no quería que se muriera no era lo mismo a pedirle salir. Aunque el contexto de la frase y la desesperación que sintió al verlo querer entrar hubieran sido suficientes para que todo el mundo a su alrededor lo notaran, Naruto era un idiota y no debía de olvidarse de ello.

—Me gustas. ¿Ahora lo captas?

Naruto se sonrojó y rodó los ojos, cruzándose de brazos fingiendo que era una situación normal.

—Sí lo capto, bastardo.

—¿Vas a salir conmigo o no?

—Sí… —añadió con el mismo tono que lo anterior—. Y ya no llevaré a Gaara.

—Bien.

—Bien.

La luz de la luna se escurrió sobre sus rostros colorados, Sasuke emitió una risa corta y bajó la mirada antes de echar a andar a su casa. El sonido de alguien corriendo tras de él hizo que volteara, justo a tiempo para recibir un beso en la mejilla. Naruto se fue trotando a casa mientras sonreía.

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Aiñ, no me gustó tanto, pero ahí está. Gracias a todas las que me han dejado reviews y han agregado a follow y favoritos. De verdad lo aprecio.