Capítulo 3

Cuando desperté, no me sorprendió la oscuridad que me rodeaba. No estaba en el banco, sino que estaba tirada de mala manera en el suelo. Seguía encadenada, por supuesto; y sentía un dolor palpitante en el cuello, en la cabeza… en todo mi cuerpo. Los brazos y las piernas me pesaban y hacer el más nimio movimiento suponía el gasto de todas mis energías, que no eran muchas.

De repente recordé lo ocurrido antes de que me desmayara. Stefan. Stefan Salvatore. Él me había traído aquí. Había dicho que se iba a divertir mucho conmigo. También dijo algo de una tal Katherine que no sabía qué demonios tenía que ver conmigo y con lo que me estaba pasando. Por último recordé el mordisco. Los colmillos, las venas oscuras por debajo de sus ojos, palpitantes; los ojos rojos como la sangre que me había quitado. El simple recuerdo me hizo temblar de miedo.

¿Cómo podía haberme metido en este lío? ¿En serio? ¿Vampiros? Yo lo único que quería era tomar el aire. Nunca dije nada de vampiros ni secuestros, porque aquello era un secuestro en toda regla. ¿Tan difícil era una vida normal? Vale, a lo mejor no podría ser una vida con mis padres, pero podría vivir una vida normal con tía Jenna y Jeremy, ¿no? Bueno, pues ahora por el capricho de un vampiro, no es así. ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Es que acaso hice algo malo en mi otra vida? Porque si es así, juro que no lo recuerdo…

Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando oí algo al otro lado de la pesada puerta de mi celda. No, otra vez no, por favor. No tenía fuerzas para otro ataque, no tenía fuerzas para nada. No podía casi mantener los ojos abiertos, por lo que si me pedía que hablase o, peor, que me levantase e hiciese algo, me atacaría otra vez y entonces sí que estaría muerta. Me sorprendía que todavía siguiera con vida. Dudaba que la próxima vez, que la habría, fuera tan benevolente.

Mantuve los ojos cerrados e intenté parecer lo más relajada posible. Lo tenía fácil, mi pulso era muy débil, por lo que él podía creer que estaba dormida y así ganar unas horas para mí misma más o menos lejos de aquel monstruo. Oí cómo corría el cerrojo y la puerta al abrirse. No podía oír los pasos de Stefan, pero estaba segura de que estaba ahí. No creía que hubiera abierto la puerta para dejarme libre. Yo continué quieta, escuchando atentamente a cualquier sonido que se produjera a mi alrededor.

"Vaya" musitó, "todavía sigues viva. Menos mal, porque todavía no he podido jugar contigo". Contuve el escalofrío que pugnaba por recorrer todo mi cuerpo y mantuve mi expresión serena. "Aunque parece que queda un poco hasta que te despiertes." Concluyó.

Lo siguiente que escuché fue cómo se cerraba la puerta y el cerrojo al ser corrido desde fuera.

Se había ido. Casi no me lo podía creer. Lo había conseguido. Lo había engañado. Había logrado unas horas antes de que volviera para recuperarme. Mientras celebraba silenciosamente mi pequeña victoria, mi mente comenzaba a trabajar en un plan de fuga. Estaba segura de que Stefan me mataría tarde o temprano, pero no pensaba quedarme para averiguarlo.


NA: Bueno, para empezar, muchas gracias por las reviews. Sé que este capitulo es cortísimo (yo misma me sorprendí cuando lo escribí), pero no os preocupéis porque el capitulo 4 ya está escrito y es mucho más largo que los anteriores. En cuanto lo traduzca para mis lectores ingleses, lo subiré.

Gracias, Rebeku95