Título: Arcoiris.
Personaje/s: Hermione Jean Weasley/Granger, Harry James Potter.
Género: Romance.
Advertencias: Spoiler's sobre HP7. Incesto. Puedes hallar Ooc y fallas de redacción, si la hallas, lo siento. Serie de one-shot sobre Rose x Albus y Hermione x Harry, no lineales.

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece a mí, quien escribió el libro fue Joanne Rowling mejor conocida como J. K. Rowling.

Arcoiris.

Besos, armoniosos besos con sabor a chocolate. Cabello, dulce cabello con olor a libros. Me despierto abrupta mente, no debo soñar aquello. Me siento en la cama y me llevó mis manos a mi cabeza, tratando de desertar. Me doy vuelta. Vació, como siempre. Mis ojos van hacía la puerta; abierta. Mi esposa nunca la cierra cuando corre; eso debió haber pasado. Volteó mi cuerpo nuevamente esta vez hacía mi reloj, esa odiosa cosa de color negro y números verdes, me fijo en la hora; 11:27. Bufó. Hoy pedí el día libre, o sea que estoy libre, creo. Hace mucho que no tenía "vacaciones" aunque me gusta mi trabajo. Mis hijos no se encuentran, andan en Hogwarts. Sonrió al recordarles, Lily y James en Gryffindor, como mis padres. Pero Albus anda en Slytherin. No me molesta, es más; me gusta.

Suena mi celular interrumpiéndome, tiene un tono de teléfono antiguo, puesto por Ginny, lo tomo entre mis manos y veo el nombre "Hermione", siento que una alegría me embarga.

—Buenas—saludo mi amiga con su melodiosa voz—, que bueno que ya no duermes, te estuve llamando.

—Si lo sé, Hermy—la aludida rió dulcemente, haciendo que yo también estallara a carcajadas, me calme lentamente, aún riendo— ¿Me llamaste? No me fije. Por cierto—baje el volumen y hice una lenta pausa—, ¿está Ron... Hay?

Me sentí pésimo al preguntar aquello, pero aun así lo hice sin cambios bruscos en mi voz. Negó por el teléfono y la invite, como siempre hacía cuando no estaba Ginny ni Ron. Mi mujer se enfada si la invito a ella sola; "Invita a Ron", me dice molesta, se que tiene celos. Pero lamento no amarla antes como ahora con la misma intensidad. Caímos en la rutina y se perdió el amor, antes del nacimiento de Lily, que vino a "revivir el amor", pero no funciono. Suspiré tristemente. Escucho el timbre de la casa, llego rápido. Eso es lo bueno de ser casi vecinos. Me levantó, estirando mi polera blanca y mi short celeste. Bajo las escaleras con una velocidad veloz hasta para mí, ansío verla. Suspiró delante de la puerta de madera y la abro, dejando ver la silueta de una mujer. Es Hermione, vestida con una blusa roja bastante elegante, pantalón lindo con botas negras, todo combinado con unos aros rojos que recién se veían a través de su cabello castaño.

La invitó pasar, le beso las mejillas, se sienta en el sillón rojo en medio de la sala. Le ofrezco un café, no desea ninguno, me siento al lado de ella, sonriendo.

—Harry, gracias por el café, delicioso—me dijo sonriendo, dejando el café en la mesa delante de el sillón—, ¿no te vestirás?

—No, me gusta estar así, es más fresco.

Ambos reímos a carcajadas, hoy Mione esta risueña, y eso me gusta. Pero un silencio nos rodeo, incómodo. Me fije en Hermy, sus ojos lucían preocupados, no dejaba de jugar con sus manos. Se sobresalto, frunció el ceño, empezando a buscar en su cartera negra. La revolvió unos momentos y río nerviosamente mientras sacaba una cajita de terciopelo.

—Harry, lamentó no poder venir a tu cumpleaños, sabes que tuve que trabajar—suspiré, no quiero recordar ese día—, aquí esta tu regalo, feliz cumpleaños Harry.

Tome el regalo entre mis manos, estaba temblando. Lo abrí, sonriendo. Adentro había algo brillante. Una cadena, una hermosa cadena al parecer de oro, por como brilla. Se lee Harry, mi nombre. Es fantástico.

—¡Hermione!, no debías, no debías—me emocione como un niño pequeño—, gracias, es hermoso.

Vi a Mione y estaba sonrojada. Demasiado. La abracé, podía verme raro con una cadena, pero era hermosa. Sentí el cuerpo de mi amiga chocando con el mío e igual me sonroje. Cuando me "desamore" de Ginny acudí a Hermione, dándome cuenta de la verdad. La amaba. Al mismo tiempo que a Ginny, pero mi amor por mi amiga estaba escondido, apagado. Las amaba a las dos a las vez, era un egoísta, me torturaba a mi mismo. Pero algo paso con mi esposa, dejamos de estar juntos, nos alejamos. La noche que me di cuenta de la verdad bailé con Hermy toda la noche. Me separé de ella.

Me concentre en su cadena. Le pedí ayuda, ya que no la podía ni abrir. Hermione río, tomando con sus manos aquel hermoso regalo, abriéndole. Se levantó del sillón. Se ubico detrás mío con el regalo. Lo colocó correctamente.

—Bien, esta listo.

Se volvió a sentar, aún esta sonrojada. Observé sus labios. Rojizos, deseaba el contacto con ellos. Me acerqué a ella casi invadiendo su espacio. Ella se sobresaltó, pero no se alejó. Me acerqué más aún. Escuchaba su corazón sonar repetidamente varias veces. Su respiración iba rápida, ardiente, parecía que le iba a dar un paro cardíaco, como a mí. Tome sus manos, entrelacé mis dedos con los de ella. Deseo decirle lo que siento. Mire sus ojos chocolate, llenos de... Amor. Sentí una alegría que me abrumaba.

—Hermione, yo—me acerqué a su oreja, y le susurré—, te quiero, más que a una amiga.

—Igual.

Hundí mi boca en la suya. Sentí fuegos artificiales. Mi lengua jugo con la suya. Ni Ron ni Ginny importaban. Era egoísta, pero más ellos, por atarnos a la mentira.