Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Disclaimers: La historia no me pertenece, es una adaptación del fanfiction homónimo Vengeance is mine, publicado originalmente por Larissa, en el HBM (Hotel Bella Muerte) siendo la segunda parte/temporada del finfiction homónimo Smile Even If It Hurts, y cuento con la autorización de la autora para hacer la adaptación.

Hola, ha llegado el momento de actualización, espero sin duda que sea de su agrado el capítulo, muchas gracias por su apoyo, por sus follows, favoritos y sus reviews, significan mucho para la autora y para mí, sin más por el momento, me despido y nos leeremos la próxima actualización.

Cualquier cosa que no deba ir en el capítulo; no duden en decirme y lo corregiré, gracias.


—Necesitamos ponernos de acuerdo en todo –le comentó el hombre cuando ella se unió con él en el gran comedor.

— ¿De acuerdo en qué? –inquirió ella.

—Tus papeles, en eso, tenemos que ponerlo todo en orden, linda.

—Oh, eso.

— ¿Ya sabes que nombre? –averiguó.

—Pensé en Katie O'hara –se encogió de hombros.

—Buena propuesta, me alegra y el resto…

—Seré huérfana, eso ayudará a no comprar padres adoptivos.

—Piensas en todo –indicó orgulloso –podría ser tu abuelo.

—No se ofenda, pero no quiero ocupar ese puesto.

—De acuerdo, entonces seguiré siendo lo que soy, el amigo de tu abuelo.

—Gracias –sonrió.

—Es momento de que te enfrentes al mundo Katie –dijo adoptando su nuevo nombre –que dejes todo en el pasado.

—Eso es lo que intentaré, aunque… aún tengo muchas cosas que saber cómo… ¿Qué edad tengo ahora?

—Tienes próximos veintiún años–comentó el hombre –mañana iremos a comprarte…

— ¿No sospecharán? –inquirió.

—Para el mundo tu abuelo y yo no podíamos vernos, somos competencia después de todo –le sonrió.

Ese comentario la hizo dudar sobre sus intenciones, dio un paseo por la casa, era aún más grande que la de su abuelo, no había duda, sonrió cuando vio un par de fotos de James Potter sentado en el gran jardín bebiendo una copa con ese hombre, del cual aún desconocía el nombre.

— ¿En qué piensas? –interrumpió sus pensamientos.

—En que no me ha dicho cuál es su nombre.

—Carl Bradbury –expresó como si nada.

Lily volteo a verlo más interesada, le sorprendía que su abuelo tuviera amistad cercana con ese hombre, siempre había escuchado decir a Edward que Carl Bradbury era el mayor adversario de su abuelo, pero su abuelo era impredecible, así que después de pensarlo, no le sorprendía del todo.

—Si no te molesta –señaló el hombre, Lily volteo a verlo.

— ¿Si no me molesta qué? –averiguó tranquila.

—Me hubiese encantado tanto decir que soy tu abuelo, pero no pretenderé ocupar el lugar de James, así que… si no te molesta, diré que eres mi protegida, así podrán asociarnos libremente aunque sin parentescos, diré que tu abuelo era un buen amigo de la juventud.

—Me parece bien –sonrió sincera.

Entraron al centro comercial, hicieron bastantes compras, aunque Lily podía disponer del dinero que le dejó su abuelo y que Sheryl le había devuelto, Carl fue quien pagó todas las compras.

—No sé qué hacemos aquí –escuchó una voz familiar aunque no levantó la vista a comprobar si era.

—Katie, cariño –le habló Carl.

— ¿Sí? –levantó la vista.

— ¿Será todo o quieres ir a alguna otra tienda? –le sonrió.

—Creo que quiero esto.

Lily caminó hasta su hermana y tomó la blusa que tenía en la mano.

—Llevaré esto –le dijo a la chica que atendía.

—Por supuesto señorita –le sonrió.

—Oh, espera –la detuvo –creo que la señorita iba a comprarla.

—No, no –se negó –sólo veía.

—Sí, ya decía yo que no tenía como comprarla–expresó la que atendía y se fue.

—Vamos –Carl caminó hasta ella.

Lily caminó en silencio junto a Carl. — ¿Me dirás en que piensas? –le preguntó.

— ¿Qué hace Victoire en Carlisle? –Interrogó.

—Bueno, digamos que vino en busca de una buena oportunidad.

— ¿Usted vive aquí en Carlisle? –lo observó.

—Lo hago, viajo de vez en cuando a Londres por algunas cosas, al morir tu abuelo, tengo todo el mercado para mí –me sonrió –aunque Edward Lupin tomó algunos proyectos de tu abuelo e intenta desesperadamente tomar el lugar que dejó el gran James Potter.

—Mi abuelo siempre decía que sus cosas eran de niños de preescolar.

—Tienen que serlo –le sonrió –James Potter sólo dejó que tú vieras como construía las cosas, al menos en maquetas, tú, y yo cuando era más joven.

—Mi abuelo jamás dijo eso –sonrió al verlo.

—Él me enseñó todo lo que sé, en serio cariño, no sería tan bueno de no ser por él.

—Me alegra saber que lo admite.

—Jamás lo hago en público porque tu abuelo me lo pidió.

—Yo no diré nada.

Lily se adaptó a lo nuevo, al menos su estadía en Carlisle hizo todo más fácil, los cuatro meses que pasó con Carl ahí, la hicieron olvidarse de todo lo malo que le había pasado, al dejar atrás a Lily Potter, había dejado atrás muchas cosas, sólo quería comenzar a ser Katie O'hara y dejar todo lo demás atrás, como si jamás hubiese pasado.

— ¿Qué ocurre? –inquirió al ver a los hombres ir de un lado a otro.

—No es nada –le sonrió Carl.

—Se están llevando todo.

—Todo eso también –le dijo el hombre y se detuvo frente a ellos.

— ¿Es todo? –cuestionó Carl serio.

—El señor Lupin pide que desocupe su nueva propiedad a más tardar en dos horas o lo mandara sacar a patadas.

— ¿Cuál de los tres? –inquirió Lily.

—El señor Edward Lupin –la miró molesto.

—Dile al señor Lupin que nos veremos pronto en Londres.

—Regresará a la pocilga –se burló.

—Tal vez –le sonrió.

—Como guste –observó a Lily –linda su amante –acarició su barbilla pero se sacó.

—No me toques –bufó.

—Nos veremos luego –se burló e intentó besarla pero se alejó.

Lily caminó molesta hasta donde solía estar la sala, Carl la siguió.

—Sólo espera a que le diga a Edward…

—Lamento recordarte cariño –la tomó del hombro –ya no eres más Lily Potter, la inseparable amiga del magnate loco Edward Lupin.

—Tienes razón, podríamos ir a vivir a la casa de mi abuelo –se encogió de hombros.

Katie –le recordó su nuevo nombre.

—Tengo todo planeado –le sonrió.

— ¿Qué planeas hacer? –investigó sorprendido.

—James Potter me heredó más que su apellido –sonrió y salió.

Carl le había dicho que antes de ir al psiquiátrico dejó a Sheryl a cargo de todo, sólo era sencillo, la localizaría de nuevo, y le pediría que pusiera la casa de su abuelo, a su actual nombre, no sería nada complicado, no para Sheryl.

Lily sonrió al volver a ver la casa de su abuelo, estaba descuidada, las plantas habían crecido demasiado, y tomando en cuenta las condiciones a las que había llegado mientras perdía poco a poco la cordura, no la sorprendió.

—Me alegra saber que eres una chica muy inteligente –señaló asombrado.

—No puedes usar el cuarto de mi abuelo –lo amenazó.

—Me dirás cual, en ese caso.

—Será un placer –agarró su brazo y subieron.

Les tomó un par de días traer las cosas que tenían en la casa de Carlisle a esa, Lily sonrió al ver su antiguo cuarto, acomodó su maleta sobre la nueva cama, era todo nuevo, con su nuevo nombre tendría que adoptar una nueva personalidad, así que adoptó gustos que anteriormente le parecían lindos en secreto, sólo Jade sabía que ese tipo de vestimentas le gustaban, más nunca se vistió así.

Giró hacia la ventana al escuchar un fuerte ruido, un minuto después, la puerta se abrió violentamente y el hombre fue hasta ella, la sujetó por los brazos.

—Ni te acomodes –le indicó con furia.

— ¡No puedes entrar así! –Gritó Carl desde la puerta –suéltala Edward.

—Saca a tu amante de este cuarto –la ira en sus ojos era inmensa.

—Tú, eres Edward Lupin –Lily sonrió y se sintió un poco extraña consigo misma al tenerlo cerca.

—Te compraré la casa –dijo ignorándola y dirigiéndose a Carl.

—No –contestó al ver que Lily negó de inmediato.

—Esta casa es mía –gritó Edward.

—Si es tu casa, no sé por qué me la vendiste entonces –sonrió Carl.

—Esto no es un chiste –gritó –pensé que todas las propiedades de los Potter eran mías ahora, tenía esta entre los papeles, no pudieron vendértela.

—Esta era la casa de la loca –indicó Lily –al menos eso es lo que dicen –se encogió de hombros.

Edward la observó y se encogió de hombros notablemente relajado, no había pensado en eso y sonrió.

—Tienes razón, es de la estúpida de Lily –gruñó –esa loca –expuso por último y salió del cuarto –voy a quitarte también esta casa –amenazó a Carl.

Lily se dejó caer en la cama y suspiró aliviada de que se fuera, escuchó como aceleró el auto cuando se fue, observó a Carl, no entendía porque le había propuesto en ser su abuelo, si era joven, tendría máximo cuarenta y cinco años.

—Todo estará bien, pero… ¿Por qué te quitó la casa de Carlisle? –indagó.

—Tengo un par de bienes conseguidos fácil, tienen problemas, pero no me he tomado el tiempo de arreglarlos, como no ha podido ganar los negocios que hubiesen sido de tu abuelo, juró que me dejaría en ruinas.

—No eres de la mafia ¿o si? –lo observó.

—Para nada, Katie, obtengo algunos obsequios por hacer cosas gratis, en teoría, cosas gratis para el estado, me regalan cosas que no me importan, tengo muchos así, el idiota de Edward ni siquiera se ha dado cuenta, intenté decirle un par de veces, pero no hizo caso.

—Es su culpa –sonrío.

—Te llevaré a comer, así que toma una ducha y nos veremos en media hora en el vestíbulo.

—Le estás diciendo a una chica que media hora –se rió.

—Tienes razón, te esperaré en el vestíbulo, de todas formas bajaras así sea en media o seis horas.

—Buen punto –soltó una carcajada divertida –intentaré no tardarme.

Carl salió del cuarto, ella fue a la ducha y por fortuna, ese día pudo hacer menos tiempo, sólo tardó cuarenta minutos en bajar al vestíbulo.

—Pensé que tardarías más –le mostró la copa.

—Lo sé, pero bueno… pude hacer magia.

—Tengo una cena de negocios, así que si quieres venir conmigo…

—Será increíble –le sonrió.

Ambos salieron rumbo a un buen restaurant, los atendieron muy bien, tuvieron tiempo de hablar más de la cuenta, a pesar de todo, Lily se había dedicado los cuatro meses en Carlisle buscándose a sí misma y su nueva personalidad, casi no hablaban porque él se la pasaba ocupado en sus proyectos y en sus ratos libres, ella seguía explorando sus nuevos límites.

Después de un rato, regresaron a la ex mansión Potter, ahora era la mansión Bradbury, por llamarla de una nueva forma.

—Te encontré –sonrió Carl.

—Lo siento –lo observó –quería ver el estado del despacho de mi abuelo.

—Luce en muy buenas condiciones, es una lástima que no quede ningún libro –indicó apenado.

—Lo sé –observó los libreros que llegaban hasta el techo que era tan elevado –en esa parte tenía todas las obras de Shakespeare –le sonrió –en aquella iba las de Charles Dickens y en aquél…

—Ya entendí, tu abuelo tenía demasiados libros.

—Todo estaba lleno, no sé qué pasaron con ellos.

—Muchos eran de primera edición, era bastante viejo tu abuelo –sonrió –tu padre los vendió cuando se fue a la quiebra –se encogió de hombros.

—Así que ahora intentaré recuperar el olor a libro, café y puro que solía tener este lugar.

—Suena bien, así que tampoco me puedo meter a esta parte de la casa –le sonrió.

—No, tampoco, iré a ducharme, estaré lista para tu cena.

—&—

Lily tomó una nueva ducha y se arregló como jamás en sus años de adolescente lo hubiese hecho y a decir verdad, si no hubiese pasado todo lo que le había pasado, jamás se hubiese vestido tan elegante y femenina y que mencionar de asistir a cenas de negocios.

—Comienzo a creer que fue mala idea –le sonrió a Carl cuando los vieron atentamente entrar al lugar.

—Jamás me habían visto con alguien tan joven –la sujetó por la cintura.

—Ellos no creen que… bueno… lo que dijo Edward.

—Muchos lo creen, pero cuando te vean salir con chicos de tu edad, cesarán los rumores, además, comenzaré a decir que eres mi protegida y todo dejará de ser llamativo para los tablones.

—Bien, eso espero.

Cuando entraron al lugar, se mezclaron perfectamente entre la gente, la velada estaba tranquila y sin contratiempos.

Carl se alejó de ella, como lo había dicho, era una cena de negocios, y él había ido porque tenía algunos negocios que tratar, así que la dejó a ella, ya no era más esa chiquilla intimidada por aquél frío y despiadado mundo de negocios, bueno, tal vez sí seguía manteniendo un poco de aquella inocencia y frescura, al menos, toda la que pudo conservar para sí misma, ahora era Katie O'hara, una chica demasiado segura de sí misma y cada uno de sus movimientos, no quería ser débil, no quería que nadie jugara con ella como hacía tiempo lo hicieron, le habían dado una segunda oportunidad para domar al mundo, e iba a doblegarlo, iba a ser ella la dueña de su vida, de su destino, nada ni nadie, la haría volver a aquél pasado doloroso y enfermo, iba a aferrarse a ese pequeño fragmento de cordura que tenía, y no lo soltaría.

O eso creyó.