Permanece en mi mente

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(…) él me miraba sonriendo como si yo fuera hermosa, el paraíso o la criatura as bella del mundo.

Me miraba con esos ojos cafés dulces y esa sonrisa sincera en los labios… Yo amaba cuando me miraba así (…)

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El tiempo se había detenido, ambos se estaban mirando fijamente a sus ojos, ella levo su mano a su collar y el movió su muñeca para sentir la pulsera sin apartar la mirada, el ambiente se podía cortar tan solo con un dedo.

- ¡ah!, Kurosaki-san – dijo un hombre desde la sala de reuniones – al fin has llegado, te estamos esperando para partir la reunión ¡Kuchiki-san! Estamos todos –

- ¿t-tu eres el otr-? –

- s-sí, soy yo – respondió interrumpiéndola – s-seremos socios –

- b-bien – dijo la chica caminando con paso acelerado –

- ¡Rukia! –

- ¿eh? – voltea –

- te ves bien –

La chica enmudeció y se sonrojo de sobremanera, su mano le temblaba, sus piernas en cualquier momento la iban a traicionar, pero debía mantenerse firma. Su voz, esa voz que había deseado escuchar hace bastante tiempo, nerviosa toco su collar.

- tú también te ves bien, Ichigo – respondió entrando al salón de reuniones.

Durante la reunión ambos mantenían su mirada en sus papeles, trataban de no verse, evitaban la mirada uno del otro, pero habían hábitos inevitables, ella tenía su mano en su collar y el en su pulsera. Dios ¿era enserio? Claro, se habían extrañado, pero ¿verse así de abrupto luego de 10 años? Ella golpeaba la mesa con su lapicero, no podía concentrarse ¿Qué le contaría? Ichigo, si me case, tengo una niña de 6 años porque quede embarazada a los 22; mal plan. Levanto la mirada y le vio, concentrado en sus papeles y en sus cosas, no había cambiado. Mantenía ese ceño fruncido y su cabello (ahora más corto) mantenía ese color llamativo, dio un pequeño suspiro y se apoyó en su mano derecha ¿este chico no crecía? Se mantenía bastante bien a pesar de los 10 años. ¿le habría extrañado? ¿se habría acordado de ella? Fijo sus ojos en los papeles que tenía al lado, tenía una especie de sabor amargo en su boca.

Ichigo levanto la mirada y pudo ver a la chica mirando con desinterés todo, no había cambiado en nada su actitud, siempre que algo le disgustaba ponía esa cara, Rukia no había cambiado. Cerro los ojos imaginándose a la Rukia de hace 10 años, los abrió y lo único que pudo ver fue a una mujer de ojos violetas profundos y un cabello negro largo, una piel blanca como porcelana. Tal vez si había cambiado pero su esencia no lo había hecho. Algo se removió en su interior, una calma que había perdido hace bastante tiempo estaba volviendo a su vida, sonrió sin darse cuenta ya tenía 28 años ¿podía mantener los sentimientos de un chiquillo de 18? Claro que no, estaba casado y tenía un hijo, un hijo maravilloso y una esposa dedicada, tenía la vida lista y resuelta. No debía desviarse, pero ahí estaba la chica de varios pensamientos, ahí estaba, sentada mordiendo un lapicero concentrada mirando unos papeles.

- bueno – dijo un hombre- será un gusto hacer tratos con los Kuchiki –

Rukia salió de su ensimismamiento, se levantó y le dio la mano al hombre, luego le dio unos papeles para que firmara uno por uno, de pronto estaba frente de él, con aquel documento, sus manos tiritaban.

- debes firmar –

- está bien –

Ella acerco el papel y él su lapicero, sus manos tuvieron un roce, pequeño e insignificante a la vista pero que había provocado una descarga eléctrica y había despertado unos sentimientos que estaban en el fondo de ambos corazones, sentimientos que pensaban que estaban enterrados y olvidados, estaban equivocados. Se miraron con rapidez, ella estaba sonrojada y él sudaba levemente.

- f-firma –

- s-si –

Comenzaron a salir de la sala de reuniones, dejándolos solos. Ella ordenaba sus cosas para salir de ahí, estaba mareada de tantos sentimientos que la estaban abordando, quería distraerse, además había pedido a Renji que dijera en el jardín que iría Ichika para almorzar, tomo su cartera y el maletín, se dispuso a caminar y lo vio en la puerta esperándola, como lo hacía en el colegio cada vez que ella se demoraba en el salón o con una actividad. Ocre con violeta se cruzaron y se quedaron de pie mirándose, observándose y analizándose ¿Qué tanto puede cambiar una persona en 10 años? ¿querían saber? ¿querían saber que había hecho uno y el otro en esos 10 años?

- ¿Qué ha sido de ti, Rukia? – pregunto dando a entender que estaba listo para caminar –

- bueno – respondió a su lado caminando por el pasillo – como veras estoy a cargo de la línea clínica de la familia – dijo con orgullo- fui la primera de mi generación –

- no es de extrañar eso – sonrió – siempre querías ser la número uno para impresionar a Byakuya –

- ¡no le digas así! – exclamo –

- y esa absurda devoción aun no desaparece ¿eh? –

- ya no molestes – decía ella –

Había vuelto como en los viejos tiempos, ¿viejos tiempos? En ese instante el tiempo era algo fuera de conversación, estaban siendo ellos como hace años no lo eran, habían crecido de golpe para estar donde estaban y asumir sus responsabilidades, no sintieron el ascensor abrirse y la gente que caminaba hacia ellos, estaban en esa burbuja, era como si la muerte y la fresa hubieran vuelto.

- ¡Ichigo! -Exclamo una voz de mujer-

Ambos miraron ante el llamado, él estaba sosteniendo la muñeca de ella y por el contario ella sostenía el cuello de la camisa de él lo que los mantenía en una corta distancia, vieron a una chica de cabello negro largo, usaba unos jeans y una polera de color blanca levemente ajustada, a su lado una mujer de cabellos naranjas largos que estaban recogidos en un moño bajo, tenía puesta una falda larga y un suéter.

- ¿Tatsuki? – pregunto Rukia soltando y empujando al pelinaranjo–

- ¡Rukia! – exclamo la otra – hace tiempo que no te veía ¿Qué haces aquí? –

- es mi socia – respondió Ichigo revolviendo los cabellos de la chica –

- ¡deja de hacer eso! – exclamo golpeando su estómago-

- maldita enana –

- oh – exclamo Rukia - ¿Quién es ella? - pregunto curiosa

- ¡ella es mi amiga y esposa de Ichigo! – exclamo Tatsuki –

- ¿tu esposa? – miro Rukia a Ichigo –

- s-si –

Algo en el interior de ella se había roto, era estúpido pensar que él estuviera soltero ¿Por qué le sorprendía? Que tonta ¡ella también estaba casada! Respiro hondo y volteo a ver a la chica.

- es un placer, soy Rukia Kuchiki – dijo dándole la mano –

- s-soy Orihime Kurosaki, es un placer –

- bien creo que debo irme – dijo sin mirar al pelinaranjo –

- espera Rukia – sostuvo su mano y la volteo-

- fue un gusto verte de nuevo Tatsuki, un placer Orihime - pausa– Hasta la próxima Ichigo

Ichigo quedo de una pieza al ver el rostro de la chica, sintió su corazón arrugar. La mirada de ella, de profundo pesar estaba reflejado en esos ojos que tanto le gustaban, soltó su muñeca y vio como ella se marchaba, camino al ascensor de manera inconsciente y antes de cerrar las puertas escucho un gimoteo desde adentro. ¿Estaba llorando? Sus sentidos se activaron.

- Kurosaki-kun – dijo ella tomando su chaqueta- traje tu almuerzo

- lo siento Orihime – dijo sin verla – lo siento –

Abrió la puerta de salida de emergencia y dejo a ambas mujeres ahí, una no comprendía que sucedía mientras que la otra mordió su labio inferior con un poco de frustración.

Corría por las escaleras a toda velocidad, no podía ser que en su primer encuentro ella estuviera llorando, no, no lloraría nuevamente por él, aun en sus sueños podía oír el llanto desgarrador de ella de hace 10 años, no podía escapar de ese sonido. Al llegar al primer piso vio como subía a su auto, corrió lo más que pudo y antes que ella partiera logro tocar la ventana de su puerta.

- ¡¿Ichigo?! – exclamo - ¿Qué haces, idiota? Estas todo sudado –

- n-no te vayas así –

- ¿eh? –

- estabas llorando – decía recuperando el aliento –

- c-claro que no – dijo sonrojada – estornude – le miro serie – es real

- ¡Rukia! –

- ¡Ya! – grito – ¿Qué quieres? – pregunto llevando su mano a su frente –

- arriba, yo –

- ¿arriba? Ah, tu esposa – dijo sonriéndole- no me había fijado en tu anillo de matrimonio – dijo con un poco de pesar – sigo sin percatarme de pequeños detalles, pero bueno – levanta su mano- yo también estoy casada Ichigo.

- Podrías almorzar conmigo, parar que hablamos de lo que hemos hecho estos 10 años – propuso alejándose un poco de la ventana –

- eso sería una excelente idea, pero creo que debemos dejarlo para otra ocasión –

- ¿Por qué? – la miro fijamente-

- primero porque puedo ver que tu esposa te trajo el almuerzo gentilmente – dijo haciendo alusión a la chica que caminaba tranquilamente – y tengo una cita con alguien muy importante – dijo poniéndose sus lentes de sol –

- ¿importante? Tu marido ¿no? – dijo mirándola y apretando un poco su puño –

- no – prendió el motor del auto – mi hija –

La chica miro a Ichigo y le sonrió como él recordaba, con ese orgullo que siempre la había caracterizado, vio el auto alejarse poco a poco de donde estaba, sintió unos pasos detrás de él, Orihime caminaba con tranquilidad hacia él. En pocos segundos quedo a su lado, no levantaba la vista mientras que él la miraba fijamente ¿Por qué había traído el almuerzo? Suspiro, tomo la bolsa que contenía la comida y comenzó caminar hacia el hospital, ese encuentro le había dejado un sabor amargo en su boca.

Conducía mirando fijamente hacia adelante, haciendo caso omiso a las lágrimas que caían de sus ojos una tras otra ¿le había escuchado en el ascensor? Ese pequeño momento en que flaqueo él había escuchado, se detuvo en la luz roja, busco un pañuelo y se secó esas lagrimas amargas. ¿Por qué ahora? ¿Por qué se había encontrado con él justo en este momento? ¿¡Porque había comenzado a llorar!? Ya no era una cría, estaba rodeando los 30 y se comportaba como chica de colegio. Aun sentía un leve dolor en su pecho, leve y punzante que no paraba en ningún momento. Tomo una gran bocanada de aire y siguió su camino.

Orihime y Tatsuki caminaban tranquilamente por la calle, ninguna decía palabra alguna, la chica de cabellos anaranjados caminaba mirando el suelo y con sus manos juntas mientras que la otra llevaba sus manos apoyadas en su cabeza.

- ¿Quién es Kuchiki-san? – pregunto Orihime rompiendo el silencio

- ¿Kuchiki? –

- sí, que clase de chica es –

- bueno, Kuchiki es una compañera de la infancia de Ichigo, se conocieron desde pequeños – dijo mirando el cielo – desde que recuerdo ambos siempre estaban juntos, iban a todos lados. Luego de la muerte de la madre de Ichigo la única que pudo levantar a Ichigo fue ella, es una chica orgullosa y amable al mismo tiempo -decía dejándose llevar- en la escuela cada vez que pasaban se decía que venía la muerte y la fresa, nunca se fijaban quienes estaban a su lado, es como si estuviera en una burbuja, sinceramente todos creían que se casar- - se interrumpe – bueno, ya sabes pensamientos de hace 10 años –

- entiendo – dijo sonriendo – Kuchiki-san es muy bella –

- es elegante

Ambas caminaban hacia el jardín de infantes, en eso vieron un auto estacionado fuera de este, al entrar vieron a Kazui hablando animadamente con una niña de cabellos rojos, alguien acariciaba la cabeza de él y este se sonrojaba, Orihime pudo ver a Rukia sonreírle de manera cariñosa a su hija, sin saber porque camino hacia ellos y alejo a su hijo violentamente.

- ¡mamá! – exclamo el niño asustado –

- ¡ah! – articulo Rukia – v-veo que es tu hijo –

- sí, es Kazui –

- es igual a Ichigo de niño, bueno la única diferencia es su mirada, la de él es más tierna mientras que Ichigo tenía una mirada más dec- -

- no necesito que me digas como es mi esposo – dijo seria –

- ah, uh… lo siento – dijo apenada – b-bueno me retiro, Ichi-chan vamos –

- ¡voy mami! –

Vio como la pequeña tenía esa misma mirada, esa mirada determinada que tenía su madre, se despidió del chico con la mano a lo que él le respondió con alegría, "Ichi-chan" las vio subir al auto y marcharse, Tatsuki se acercó a ellos y quedo viendo a su amiga ¿Qué había pasado?

- ¿Orihime? –

- lo siento – dijo rompiendo su transe – s-sentí algo… -

- ¿algo? –

- como cuando Kurosaki-kun estaba con ella en la clínica, como si fueran los únicos – miro a su amiga- sentí que pasaría lo mismo con Kazui – gimoteo – aun no la conozco p-pero –

- ¿mami? -

- ¿Orihime? –

- estoy celosa de Kuchiki-san -

Celosa era la palabra, nunca había visto ese brillo en los ojos de su esposo hasta que ella había llegado, se podía dar cuenta inmediatamente, era un brillo tan distinto de como la miraba a ella, un brillo que quería solo para ella, pero no lo era. Estaba celosa de Kuchiki-san, estaba celosa desde lo más profundo de su ser ¿Por qué? ¿porque tenía que ser así? Ella era la que estaba casada con él, ella tenía un hijo de él, ella era la que se levantaba con él en la misma cama todas las mañanas, entonces ¿Por qué? ¡¿Por qué?! Se quedó de pie, con sus manos en su rostro tratando de detener las lágrimas mientras que su amiga y su hijo la miraban preocupados.

El día paso con tranquilidad para todos, los corazones que habían sido movido ese día estaban con más calma, Rukia estaba ordenando las cosas de su hija, vio la hora y ya eran las 10 de la noche, mañana debía ir nuevamente a la clínica, Renji aún no llegaba y Ichika estaba durmiendo, dio un suspiro y apretó su collar con fuerza.

- llegue –

- bienvenido – dijo acercándose a la puerta - ¿Qué tal tu día?

- agotador, tu hermano no me da tregua –

- jeje – sonrió –

- te ves hermosa así – dijo sonriendo cálidamente –

Ella se sonrojo abruptamente, llevaba una camisola de tirantes de color azul marino hasta la mitad del muslo y un poco más arriba y unos shorts del mismo color.

- ¿Ichika está durmiendo? – pregunto él dejando el maletín en el suelo y tomando la cintura de ella

- s-si –

- ¿me permite mimarla un poco, señora Kuchiki? – susurro besando su cuello –

- ¿n-no estas c-cansado? – pregunto a penas –

- para ti y para Ichika nunca estoy cansado – decía sacándose la chaqueta –

- pervertido – respondió riendo – está empezando hacer frio, vamos – dijo tomando su mano y caminando a la habitación de ambos

Mientras tanto en otro hogar las cosas no estaban siendo muy acogedoras, Ichigo había estado sentado en el auto frente su casa durante 30 minutos, tratando de calmarse y darse un ánimo que no creía que podía sacar a flote. El haber visto a su amiga, a Rukia, había cambiado muchas cosas en él.

- llegue-

- ¡bienvenido a casa! –

- ¿Kazui, que haces despierto? – pregunto tomando al niño en sus brazos –

- mamá me dejo esperarte despierto – dijo bostezando –

- vamos, tienes que ir al jardín mañana –

- ¿sabes? Hoy me hice amigo de una niña nueva – decía medio dormido –

- ¿si? Qué bueno –

- si… - susurro – Ichika-chan

Ichigo acostó a su hijo en la cama de él y luego salió de la habitación juntando la puerta ¿Qué pasaba con Orihime? Ya eran pasadas las 10, al ir a su habitación la vio sentada al pie de la cama, con una camisola de satín color rosa claro y su cabello suelto, sintió el aroma a perfume en la habitación, se sacó su chaqueta y la acomodo en su closet, sintió el abrazo de su esposa por la espalda, estaba cálida.

- Orihime ¿Qué hacia Kazui despierto? – le pregunto sin voltear –

- quería esperarte –

- es demasiado tarde –

- era su deseo – dijo ella

- ya veo –

Ichigo escapo de los brazos de su esposa y camino hacia el lado de su cama, se sentó en la orilla y comenzó a desabotonarse la camisa, pero unas manos interrumpieron su labor, las manos de él chica comenzaron hacer dicho trabajo, sintió como se acomodaba en su cuello y su cuerpo se apegaba al de él por la espalda, el perfume era intenso, un dulce aroma familiar. Miraba como la chica hacia su labor, al terminar jalo con delicadeza la camisa hasta despojarlo de dicha prenda.

- Orihime – susurro –

- sh… - dijo abrazándolo por atrás –

Él dejo que las manos de ella le recorrieran por completo, esas caricias que eran provocadas por esas delicadas manos, cerro sus ojos y se dejó llevar, el silencio estaba presente en la habitación, unos besos recorrieron su espalda hasta llegar a su hombro y se concentraron en su cuello. Una imagen vino a su mente sobre dicho perfume, una tarde, una rueda de la fortuna y en la altura de la ciudad. Sintió unos labios besando los de él.

"¿Qué sabes tú?" – dijo mirando a otro lado-

"no seas idiota" – escucho una voz llena de orgullo-

"creen que soy un delincuente, te estorbare si te sigues juntando conmigo"-sonrió con sorna-

"¡Descerebrado, no digas eso! ¡Tú nunca me estorbarás! Si te haces daño, te ayudaré. Si tú no puedes moverte, entonces pelearé en tu lugar. Si sientes dolor, sentiré dolor también. ¿¡Somos amigos, verdad!?" – exclamo-

"Rukia – sonrisa- sí, tienes razón"

Abrió sus ojos de golpe y vio a la mujer que le estaba besando, su esposa; aquella mujer que llevaba lencería seductora para él, aquella mujer que estaba tratando de crear un ambiente para ambos, pero lamentablemente él estaba en otro lugar, en otros recuerdos lejanos y en otra persona.

- lo siento – dijo tomando sus manos – no puedo hoy –

Se levantó y dejo a su mujer ahí, mirando donde había estado sentado él, con la mirada gacha y con sus manos en forma de puño temblando levemente, sus lágrimas caían con delicadeza por sus mejillas sonrojadas ¿Por qué no podía hoy? ¿Por qué tenía que ratificar lo que estaba pensando y sintiendo? No podía ser hoy, porque hoy, justamente hoy había vuelto Kuchiki Rukia a la vida de Ichigo Kurosaki. Miro la puerta del baño, limpio sus lágrimas y cambio sus ropas rápidamente, le vio salir del baño con su pijama puesto, ella se sentó y se tapó en la cama matrimonial que se sentía fría.

- Kuchiki-san es peculiar – dijo mirando la nada-

- ¿eh? – la miro - ¿peculiar?

- si – lo miro- ¿Cómo es ella?

- bueno, es de temperamento algo – dijo cerrando los ojos y frunciendo el ceño – y es muy orgullosa, es testaruda y dibuja horrible, je, no sé cómo dibujará ahora – abrió sus ojos y miro a la nada- pero es determinada y gusta ayudar al resto a pesar que no se muestre así ell- -

- la conoces muy bien – le interrumpió - al igual que ella ti – le miro –

- ¿sucede algo?

- no – dijo apagando la luz de su mesa de noche –

Ichigo miro la espalda de Orihime y decido unirse a ella, pronto quedó dormido profundamente, ella se sentó y le quedo viendo. Kuchiki tenía razón, Kazui había sacado los ojos de ella y no de su marido, acaricio su rostro y sonrió, aún estaba ahí, aún estaba ahí con ella en la casa de los dos. Se acercó para besar sus labios.

- Rukia – susurro en sueño-

Se detuvo abruptamente, se separó y las lágrimas salieron de sus ojos, él estaba ahí, pero al parecer su corazón estaba varios kilómetros lejos, porque por mucho que le doliera admitirlo ella permanecía en la mente de Ichigo.