Aquí está el siguiente capitulo como prometí. Sé que es un poco tarde, pero acabo de llegar de un día muy laaaaaargo. En fin... espero que lo disfrutéis. Gracias por leer ^^ El lunes que viene, más


Capitulo 3: "El de la hostia de Buffy"

31 horas para el baile

La rubia se encontraba de pie y de brazos cruzados junto a la puerta de la cafetería. Daba golpecitos con los pies, impaciente y esperando la llegada de Faith, ya que se suponía que habían quedado las dos para comer. Empezaba a exasperarse. No le gustaba ni un pelo que la hicieran esperar. Además, quería aclarar todo lo que se habían dicho, o mejor dicho, escrito en la notita. Pero después de que hubiera salido corriendo de clase, no había vuelto a saber de ella. Cuando estaba a punto de irse de la cafetería, cansada ya de esperar, la morena apareció por su derecha jadeando.

-¿Dónde te habías metido? Por cierto, tenemos que hablar.

-Dándole esquinazo a Jerkins. Para la edad que tiene, es increíble lo mucho que aguanta el cabrón. Me ha dejado sin aliento –dijo mientras respiraba hondo-. Me ha costado más de veinte minutos perderle de vista. Me ha agotado, joder.

-¿Quién lo iba a decir, eh? La primera de la clase de educación física derrotada por un cincuentón como el profesor Jerkins –Faith la fulminó con la mirada mientras entraban en la cafetería. Después de coger sus respectivas bandejas, se dirigieron a la mesa de siempre y se sentaron.

Durante unos minutos se mantuvieron en silencio, comiendo y bebiendo, mirándose de reojo de vez en cuando. Sin embargo, no se sentían incómodas en absoluto. Era algo muy natural entre las dos. A pesar de sus diferencias, tenían en común el hecho de permanecer en silencio sin necesidad de empezar una conversación o que se volviera un silencio incómodo y extraño. Sin darse cuenta, el pie izquierdo de Faith empezó a rozarse con el de Buffy, respondiendo éste al contacto.

Sin embargo, ninguna de las dos dijo nada y siguieron haciéndolo como si de algo muy natural se tratase. Tan absorbidas estaban en su silencio y su momento, que no habían escuchado llegar a los scoobies, haciendo que se separan bruscamente sus pies e impactando sus rodillas con la mesa con un golpe sordo.

-Hey Buffter ¿qué ha sido ese golpe? –dijo sentándose a su lado un tanto extrañado.

-Nada ¿qué hacéis aquí? ¿No habíais quedado los cuatro para comer juntos? –le echó una mirada asesina a Cordelia cuando se sentó al lado de Xander.

-¿En plan cita doble y esa mierda?

-Tú como siempre tan fina, Faith –¿después de lo de la notita me viene con estas? Venga ya

-Es parte de mi encanto –sacó a lucir sus hoyuelos.

La rubia se quedó embobada mirándolos. No podía evitarlo. Era algo que le quitaba el aliento y hacía que su mente volara libre por los mundos de Faith. Sus hoyuelos y sus ojos color caramelo. La tengo comiendo de la palma de mi mano. La morena siguió sonriendo, viendo complacida cómo Buffy seguía babeando a su costa. Viendo que no volvía a la realidad y que la pelirroja requería de su atención, le pegó una patada por debajo de la mesa. Estaba claro que, por la mirada extraña de Willow, se olía algo.

-¡¿Dónde está el fuego? –gritó, dando un salto de la silla.

-Yo diría que en tu calenturienta y pervertida mente –el comentario fue seguido de un puñetazo en el hombro-. ¡Eso ha dolido, B! –se quejó mientras se masajeaba la zona dolorida.

-Te lo merecías.

El resto observaba la escena un tanto extrañados y descolocados. Era verdad que las riñas entre las dos eran algo normal, pero estaba claro que algo raro estaba pasando entre ellas. Willow miró a Buffy, intentado sonsacarle cualquier cosa, pero la rubia simplemente negó con la cabeza, quitándole importancia al asunto.

Mientras el resto estaba a su bola y hablando de sus cosas, Buffy aprovechó el momento y dándole un codazo discreto a su compañera, captó su atención.

-¿Se puede saber qué coño te pasa ahora? –susurró molesta, después de que Buffy le hiciera un gesto para que bajara la voz-. No soy tu saco de boxeo ¿sabes?

-Baja el tono o nos oirán –la fulminó con la mirada.

-¿Algo que quieras esconder? –movió las cejas juguetonamente.

El comentario le valió otro golpe por parte de su compañera.

-¿Podrías dejar de maltratarme? Ya te he dicho que no soy tu saco de boxeo, búscate a otra. Te voy a denunciar…

-Deja de hacerte la pobrecita que la que aquí la que está en problemas, soy yo –Faith alzó una ceja a modo de pregunta-. A ti te da igual lo que la gente piense de ti –la morena seguía mirándola sin entender- ¡La notita! –se exasperó.

El resto del grupo se volvió a girar para observarlas ante el gritito ahogado de Buffy. Su rostro se volvió del color del tomate, sólo que diez veces más rojo. Avergonzada, mostró su mejor sonrisa, quitándole importancia al asunto y siguieron conversando. La morena se reía por lo bajo intentando por todos los medios no ser descubierta. No lo consiguió.

-Esa ha estado cerca –ahogó la risa.

-Cállate –si las miradas matasen- ¿y bien?

-¿Y bien, qué?

-¿Qué has hecho con la notita?

-¿Qué notita? –se hizo la remolona. Le gustaba hacer rabiar a la rubia. Esto va a ser muy divertido xD

-No te hagas la graciosa conmigo, Faith. ¿Dónde coño está la notita? –¿Ha dicho una palabrota? Sí, lo ha sido. No me lo puedo creer. B blasfemando. Me pone

-Está bien, cálmate, que no es para tanto. Está a buen recaudo.

-¿Y qué se supone que entiendes tu por "buen recaudo"? –la morena se palpó el trasero. Buffy la miró escéptica-. ¿Eso es estar a buen recaudo?

-Pues claro. ¿Tú te crees que dejo que cualquiera me toque el culo?

Buffy la miró como diciendo "¿En serio quieres que te conteste a eso?" Sonriendo se acercó mucho a la rubia y le susurró con su marcado acento de Boston al oído.

-Solamente te dejo a ti –le guiñó un ojo.

Durante unos segundos se quedó pensando en lo que Faith le acababa de decir. Le costó unos minutos procesar toda la información y reaccionar, ya que en su mente sólo estaba la imagen del apetitoso y perfecto trasero de la morena. Sacudió la cabeza, alejando todos esos pensamientos.

-La baba…

-Dámela –ordenó.

-Cógela –la provocó.

-No me obligues. Sabes que lo haré.

-Lo sé –volvió a guiñarle el ojo. ¿Se la doy o no se la doy? ¿Se atreverá o no se atreverá? ¡Qué dilema! ¡Qué tensión! Sólo un poquito más.

-Dame-la-puta-nota –exigió amenazante. ¿Es normal que me ponga tanto cuando blasfema y se pone dominante? Creo que tengo un problema

-Está bien… -se alzó un poco y sacó un trozo de papel muy arrugado.

Cuando estaba a punto de dársela, una mano la agarró y las miró con una ceja alzada. Era Xander. Otra vez no

-¿Qué es esto? –la pasó de una mano a otra- ¿Una notita? ¿No sois mayores para esas cosas?

-Dámela Xander –pidió Buffy.

-¿Por qué? ¿Acaso pone algo que no debería leer? –tentó.

-Dásela Xan-man. Por la cuenta que te trae.

-Y sino…

Antes de que pudiera acabar la frase, la rubia se había levantado y le había dado un derechazo en el ojo izquierdo, haciendo que soltara la notita al instante. Antes de que nadie pudiera reaccionar y procesar lo que había pasado, la rubia había cogido el trozo de papel y había salido corriendo de la cafetería, dejando a todos con la boca abierta.