"Los personajes de esta serie no me pertenecen, salvo los que me he inventado yo, y esto es solo una historia para los fans escrita sin ánimos de lucro."
Capítulo 3
-¡¿Pero qué te pasa hoy!
Clea no comprendía nada, por poco que hablara durante el camino de vuelta, Orphen tenía que replicarle. Estaba de un humor irritante y ya le empezaba a crispar los nervios.
-¡Habría sido mejor haberte dejado durmiendo! Si no querías venir y levantarte temprano no tenías por qué hacerlo-le gritó frustrada Clea.
-¡Otra vez con lo mismo! Te he dicho que me coge de camino hacia la Torre, y si no me hubieras despertado con aquellos gritos ¡no me habría levantado de tan mal humor!- le contestó de vuelta el hechicero.
-¡Eso es mentira! ¡Tú siempre te levantas de mal humor! Y yo no tengo la culpa de despertar con un lagarto encima.- contestó avergonzada Clea.
-¡Tenerle miedo a un pobre lagarto!
-¡No le tenía miedo!...fue solo el susto, vamos que no me lo esperaba.-se intentó defender ésta.
-Vale, lo que tú digas.
Otro día más una pelea mañanera, el maestro de mal humor, Clea gritando o mandándolo a volar con la ayuda de Reki y él siempre se acababa ganando algún chichón por parte de su maestro. Pero por suerte para Magic esto último todavía no había ocurrido, decidió por esta vez no abrir la boca por si acaso. Dentro de poco llegarían a un punto donde se separarían de Clea, si sobrevivía hasta llegar allí probablemente se libraría del capón.
-Esta bien Orphen, tengamos la fiesta en paz. Mantendré la boca cerrada hasta que nos separemos, así no nos pelearemos más.
-La primera cosa sensata que te escucho.-le soltó Orphen, estaba claro que hoy quería tocarle las narices.
Aún así, Clea tomó aire y suspiró. No iba a caer en el juego, ya se había cansado. Magic celebró mentalmente la decisión de su amiga, de esta manera era mucho más probable que no acabara con un golpe.
Se llevaron así cerca de una hora, ninguno decía una palabra. La verdad es que ya nadie se atrevía a romper el silencio que se había impuesto. Pero durante todo este tiempo Orphen se había empezado a sentir mal por cómo le había contestado a Clea. Reconocía que esa mañana se había levantado con un humor de mil demonios, y es que después de la nochecita pasada, apenas había dormido nada. Por otra parte dentro de poco se despedirían de Clea, y aunque confiaba en que la volvería a ver muy pronto, no quería que se despidiesen de esa manera. Clea era una chica muy sensible y eso él lo sabía muy bien.
Disimuladamente se fue acercando a ella. Magic se encontraba tres pasos más adelante y parecía enfrascado en sus propios pensamientos. Era el mejor momento. El hechicero puso una mano sobre el hombro de la rubia.
-Clea…
Ésta lo miró sorprendida, no se había dado cuenta de la proximidad del hechicero. Esperaba que no buscara una nueva pelea, aunque por el tono de su voz no le daba esa impresión.
-Clea lamento como me he comportado contigo antes, espero que me puedas disculpar.-Ésta no salía de su asombro, ¿Orphen se había disculpado con ella?
-No importa, perdóname tú a mí por haberte despertado de aquella forma.-le sonrió la chica.
-No es nada, después de todo el susto más grande se lo llevaría aquel pobre lagarto.
Los dos se echaron a reír. Parecía que todo volvía a la calma.
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Llevaban toda la noche y parte de la mañana intentando contener el fuego, la mayoría de los habitantes de los cuatro pueblos más próximos a la Torre se había acercado a ayudar. Habían visto las llamas desde sus casas y no podían hacer como si nada. Aún quedaban algunas zonas incendiadas pero ya eran pocas y muy tenues. El incendio estaba más que controlado aunque había supuesto mucho esfuerzo y estaban muy agotados.
Por suerte habían sobrevivido muchos hechiceros, pero éstos estaban heridos y algunos muy graves, por eso no eran de mucha ayuda ahora. Las mujeres de las aldeas estaban atendiéndolos. Se hicieron con uno de los salones más grandes de la Torre, que no había sido perjudicado por las llamas, y lo convirtieron en una especie de campo de refugiados, con decenas de camillas, mantas, palanganas y vendas. Los médicos de las aldeas también se encontraban allí.
Artia se fue despertando en ese momento. Después de la explosión no recordaba nada de lo que había pasado. Sabía que momentos antes consiguió producir un hechizo de protección, pero nada más. Cuando despertó ya se encontraba allí toda esta gente. Era increíble, les agradecía mucho su ayuda, eran todos unas buenas personas.
Pero todavía no se explicaba cómo era posible que hubieran sobrevivido, creía que esos hechiceros deseaban acabar con todos ellos, ¿por qué no lo habían hecho cuando lo tuvieron en bandeja?
Por suerte sólo tenía un golpe en la cabeza y un brazo vendado. La joven mujer que lo atendía lo dejó levantarse, las camas estaban siendo muy necesitadas y eran escasas. Artia miró a su alrededor, encontró a Eris y a Lai, este último se encontraba en mucho peor estado, con múltiples quemaduras. Él al menos estuvo consiente en el ataque y pudo proteger también a Eris, pero su amigo no tuvo la misma suerte, al menos estaba vivo. Una vez más no encontró a Leticia, eso lo preocupó mucho.
-Joven Artia- una débil voz lo llamó.
-¡Mayor! ¿Se encuentra bien?
-Sí, si no fuera porque ya estoy muy viejo estaría tan bien como tú. No te preocupes.
El Mayor tenía parte del pecho y de la pierna derecha vendados.
-Mayor esto que ha pasado ha sido una tragedia. No hemos sido nada para esos tipos.
-Lo sé. Ven ayúdame a levantarme.
-Sí maestro.-Artia ayudó al Mayor a levantarse.
-Vayamos a la Cámara Sellada.- le ordenó el anciano- El que estemos ahora vivos no es un milagro, esos hechiceros no acabaron con nuestra vida porque no quisieron, pero volverán para acabar con el trabajo, no lo dudes.
Artia lo miró aterrado, entonces era eso, esos tipos lo dejaron con vida aposta, ¿Pero por qué? ¿Para qué hacerlo más tarde? ¿Para hacerlos sufrir más durante la espera? Seguramente era eso.
Llegaron ante la sala. Aquel lugar estaba irreconocible, las puertas de la Cámara no existían, las paredes estaban negras y derrumbadas, y algunas partes del techo se habían caído. El suelo estaba completamente levantado y para colmo había restos de sangre por todas partes.
Algunos aldeanos continuaban apagando algunas llamas que continuaban ardiendo por la zona.
-Esto es un desastre, pero podremos reconstruirlo con nuestra magia.-comentó Artia.
-Olvídalo muchacho.-respondió el Mayor-Ahora lo importante es recuperar nuestras fuerzas para curarnos entre nosotros. Muchos de nuestros compañeros están gravemente heridos y nos necesitan.
-Tiene razón maestro.
-Entremos en la Cámara, tenemos que trabajar desde ya para poder acabar con ellos. Hay que descubrir cómo pudieron salir de ahí.
Entraron dentro de la Cámara. Apenas podían ver nada, era un recinto totalmente cerrado donde ni un rastro de luz podía entrar, ahora con la abertura de las puertas se podía distinguir tenuemente las paredes.
-¡Luz!
Tras el simple hechizo del Mayor todo el recinto se iluminó. Todo, las paredes, el suelo y el techo, estaba alicatado con grandes azulejos negros de mármol. Artia se preguntaba si eso era por alguna razón.
-Los azulejos negros-dijo el Mayor, como si le hubiera adivinado el pensamiento-poseen sellos mágicos que impiden que el poder que se encuentre aquí dentro salga al exterior.
-Lo que significa que para conseguir abrir aquellas puertas tenían que vencer el poder de todos estos sellos.-meditó Artia.
-Así es, por eso no me explico cómo lo consiguieron.
Ambos se pusieron a registrar el lugar, si había algo, tenía que estar aquí.
-¡Mire maestro!
El Mayor se dirigió rápidamente a Artia.
-¿Qué has encontrado muchacho?
-Mire aquí en el suelo.
Un gran círculo, con muchos grabados a su alrededor, estaba dibujado en el suelo. Se encontraba perfectamente dibujado en el centro de la Cámara. Ambos se agacharon para observarlo más detenidamente. El Mayor tocó una parte del círculo con un dedo y se lo llevó a la boca.
-¡Es sangre!
Artia lo miró muy sorprendido.
-¿Está diciendo maestro que dibujaron todos estos caracteres con su propia sangre?
-Así es. No tenían con qué otra cosa hacerlo.
-¿Sabe qué significa todo esto, maestro?-preguntó Artia.
-Me temo que sí. Esta Cámara fue creada para que no pudiera salir ningún poder de ella, pero no impide que entre.
-¡¿Esta diciendo que han estado absorbiendo energía de fuera!
-Exactamente, estas siglas invocan al poder oscuro.-empezó a explicarle con una mezcla entre horror y admiración- Es decir, que han ido absorbiéndole energía a todos aquellos que usaron la magia con malos fines dentro de la Torre. Bien sabrás que últimamente hemos tenido muchos problemas de ese tipo.
Artia no salía de su asombro. Habían sido muy astutos, seguramente desde un principio lo habían planeado y, tras dos siglos encerrados, consiguieron reunir todo el poder que necesitaban para volverlo en contra de la Cámara.
-Uno de ellos,-continuó el Mayor-o quizás ambos, se puso en el centro del círculo y sirvió de conductor para dirigirlo hacia la puerta.
-Eso quiere decir que no son más fuertes que hace doscientos años ¿no maestro?
-Eso espero joven Artia, porque entonces aún tendríamos una oportunidad.-le contestó el anciano.
Por lo menos no estaba todo perdido, si una vez fueron capaces de encerrarlos podrían volverlo a hacer y después mejorar la Cámara desde fuera para que tampoco pudieran absorber energía de nuevo. Si no, se volvería a repetir la historia.
-¿Qué vamos a hacer ahora maestro?-preguntó Artia.
-Primero curemos a nuestros compañeros, después enviaremos notificaciones a todos los pueblos y ciudades para convocar a todos los hechiceros. Si estamos unidos seremos más fuertes y de todos modos afuera estarían en peligro.-respondió el anciano-Después ya planearemos el ataque. Queda mucho por hacer.
-Una pregunta más, maestro. ¿Cómo es posible que sobrevivieran tantos años encerrados en la Cámara, y que se encuentren tal y como los sellaron?
-Porque al igual que no permite salir ningún poder, no saldrá de su cuerpo ninguna necesidad. No envejecerán, ni pasarán hambre, ni sed, ni tendrán sueño. Es como si estuvieran congelados en el tiempo, y han tenido mucho para meditar y planear lo que van a hacer, nos llevan doscientos años de ventaja.
¿Doscientos años? Eso era mucho tiempo. Esto no lo consolaba en absoluto. Cuando pensaba que tenían posibilidades para vencer, encontraban otro impedimento. Pero no debía perder las esperanzas, ellos contaron con el ataque sorpresa al abrir la Cámara, si eso no los hubiera herido tanto, la batalla habría sido diferentes. No todo estaba perdido.
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-De todos modos podríamos haber acabado con ellos en ese momento, maestro.
Los dos hechiceros de la Cámara se encontraban en el interior de un bosque, no muy lejos de la Torre.
-Ya lo hemos discutido cientos de veces antes.-le contestó su maestro-Les daremos tiempo para que se reúnan todos, así acabaremos con ellos de una vez y nos ahorraremos el tener que ir buscándolos. Además debemos encontrar a nuestros otros dos compañeros, ellos también se merecen vengarse por lo que les hicieron. No olvides que ellos murieron a manos de esos malditos hechiceros.
-¡Yo no podría nunca olvidar eso!-respondió con rabia Efrén- Tiene razón maestro.
-Entonces no perdamos más tiempo, debemos buscar un lago.
Se fueron perdiendo en el interior del bosque. Era hora de poner todas las fichas en el tablero antes de la jugada definitiva.
Continuará…
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¡Hola de nuevo!
Después de unos días repasándolo os lo dejo aquí. La cosa va despacio y creo que este fic va para largo, pero así es mejor ¿no?
Me estoy volviendo a ver la serie para tenerla más fresca, se me habían olvidado algunas cosas, y para de camino recoger algunos hechizos y me he encontrado con una sorpresa. Varía el nombre de los hechizos en algunos capítulos. ¿Qué demonios significa esto? ¿Es que en España no saben traducir o qué? Me ha dejado un poco frustrada y he decidido elegir el que más me guste, por la cara XD. Pero bueno, por ahora no los estoy usando, ya llegará la acción más adelante.
Por cierto, a ver si podéis ayudarme. He estado mirando por ahí y no he descubierto qué profesión tenía el padre de Clea. ¿Alguien lo sabe? Si no acabaré inventándomelo porque saldrá algo de él en un capítulo próximo.
Pues nada más, espero que lo hayáis disfrutado y si tenéis preguntas, críticas, si queréis proponerme el nombre de un hechizo o conocéis la respuesta a mi problema, ahí podéis mandarme un mensajillo, como siempre.
Sed buenos y ¡Hasta otra!
Ades
