Nota1: no sé a dónde me dirijo, heyaa.

Nota2: NOPE, todavía no se ponen melosos. Algún día, tal vez.


III. Rosa, casi rojo

En el fondo, Sakura ha estado dividida entre Naruto y Sasuke-kun, desde siempre.

Era como ilusionarse enormemente al observar a un Sasuke más joven e igual de talentoso, menos roto, soltando ella suspiros de mariposa y con las manos hechas un puño sobre su pecho.

Pensaba que su amor por él era igual a un huracán. Violento. Muy fuerte. Veloz e imparable. Pero luego volteaba a un lado, y veía a ese niño sol que lloraba luz al estar solo y al ser despreciado por los demás, y por algún motivo se sentía extraña. Pensaba que le caía mal y deseaba que desapareciera de su campo de visión, pero entonces él hacía o decía algo y ella notaba cómo lo iba queriendo de a poquito. Ese sentimiento era igual a una suave llovizna. Calmado. Muy débil. Lento y con pausas. Totalmente opuesto a lo que le provocaba Sasuke-kun.

Quizás por eso los calificaba como cosas distintas. Es que no pueden ser lo mismo, se insistía.

El amor es algo que te sacude el mundo, no que te lo serena, se repetía Sakura. Y una vez amas a alguien, lo harás toda la vida. Porque los libros y cuentos así lo decían y eran sabios. Pero la verdad es que–

Sakura se equivoca, igual que los libros.

Ahora, frente a Naruto, se da cuenta.

Primero, los pulmones le fallan. Le es hurtado el oxígeno, y la sangre en sus venas de desboca.

Naruto continúa observándola fijamente y con entereza, aguarda a que ella diga algo.

Después, le sudan las palmas y sus piernas tiemblan. Sus palabras desaparecen como polvo entre sus dedos y sin darle la oportunidad de que las recupere.

Naruto traga saliva, de repente nervioso.

Luego, Sakura se obliga a enderezarse y no perder la compostura. Cuenta hasta veinte en su cabeza, e inhala y exhala, y se muerde los labios tanto que considera que podría comerse a sí misma en ese preciso momento.

«Sí, lo hago».

Busca la manera de expresarse correctamente.

«Sí, lo hago».

Para que no quepan dudas o malentendidos.

«Sí, lo hago».

Aunque resulta difícil, tan difícil porque–

Naruto me quiere todavía, Naruto siempre me ha querido.

(Le duele en lo más profundo del alma, es un dolor sordo y apagado).

— ¿Por qué nunca me lo dijiste? —Pregunta al fin, con un hilo de voz. Naruto se rasca la nuca.

— Es vergonzoso Sakura-chan. A ti te gusta Sasuke.

— Eso es–

— Se lo volviste a decir en la guerra —señala, y antes de que Sakura replique él añade—: por eso no me atreví a declararme cuando todo acabó, pero lo has rechazado ahora. No tiene sentido.

— Lo que le dije a Sasuke-kun en la guerra... en ese instante... estaba dolida y desesperada, Naruto. Porque iba a repetirse todo una vez más, Sasuke-kun iba a tomar el camino equivocado y yo, yo no lo soporté. No obstante, no era verdad. Ya no —su confesión va cargada de sinceridad—. Lo quiero, sí, pero sólo como a un valioso amigo. No me creo capaz de compartir mi vida con él, después de todo lo que ha pasado.

— Sakura-chan–

— No, no te atrevas a interrumpirme Naruto —expresa, con molestia creciente—. Y menos para soltarme una estupidez como "Estás confundida" o "No estás siendo honesta", porque creo que puedo saber perfectamente cómo me siento respecto a Sasuke-kun sin tu ayuda —y toma aire, para tranquilizarse. Naruto luce perplejo—. También puedo entender qué siento por ti.

— ¿Sakura-chan?

Sakura se inculca valor. Y da un paso adelante.

— En la guerra, cuanto tú, c-cuando tú moriste, un momento, me di cuenta. Tus metas, tu valor, tus temores, todo se ha vuelto muy importante para mí igual. Decidí que quería protegerlos, proteger tu sueño. Porque sé que eres capaz de volverlo realidad. Y no soporté la idea de perderte, a ti no, de entre todas las personas ¿entiendes? Por eso di todo para lograr salvarte.

— ¿Todo? —cuestiona Naruto, sorprendido. Y a Sakura le florecen en las mejillas flores de loto, en señal de pena.

Idiota, no me hagas admitirlo, 'eso' no.

— Naruto —dice, cambiando el rumbo de la plática—, te quiero.

Y ambos se instalan en la sensación de un deja-vú. Y es como si hiciera frío y estuviesen rodeados de nieve, aunque no es así. Y Sakura está hecha un manojo de nervios, porque puede que Naruto no me crea y me llame mentirosa otra vez, puede que sea demasiado tarde para nosotros, puede

Pero entonces un par de brazos la rodean, con ahínco.

Naruto la está abrazando como si temiese que de no hacerlo ella se desvanecerá para no volver nunca.

— ¿Naruto? —lo llama, con bochorno.

Él emplea más fuerza pero no la suficiente para provocarle algún tipo de daño, sólo la abraza.

(como si nada, como si todo).

— Estoy feliz —admite—. Estoy muy feliz, ttebayo'.

— Espera–

— Tan, tan feliz —reitera él.

— Naruto, me estás avergonzando basta–

— No.

— ¡Naruto, la gente nos está mirando raro! —Chilla, y siente su rostro arder. Tiene un incendio forestal en el estómago. Más él no hace amago de soltarla, y Sakura desiste. Entierra su rostro en su cuello, dubitativa, y le devuelve el abrazo, con timidez. Naruto huele a astro rey, a hogar. Es muy cálido. Sakura se sonroja con más intensidad.

Permanecen así un rato, disfrutando de la compañía del otro. Es Naruto quien corta el silencio.

— No estoy soñando.

— No.

— Estás aquí, conmigo. Y me quieres de vuelta.

— Sí.

— Y vamos a tener muchas citas en Ichiraku.

Naruto.

— ¿Verdad?

—... Sí.

La suelta con cierta renuencia y se quedan un minuto así, sólo mirándose. De pronto Naruto sonríe. Naruto siempre sonríe.

Sakura piensa que podría vivir de su sonrisa y nada más.

— Entonces —Naruto carraspea—, ¿ahora somos novios, cierto?

— Tú que crees, tonto —responde Sakura, con cierto deje de diversión. Después le propicia un golpe leve en el brazo.

— ¡Sakura-chan, eso duele!

— ¿Qué dices? Si apenas te rocé —señala, aunque sus labios forman una media luna. Tiene el impulso de rodar los ojos—. Debilucho.

— No soy debilucho, soy muy fuerte Sakura-chan —alardea Naruto.

— ¿Ah sí?

— Puedes apostarlo, ttebayo'. De hecho, y no es por presumir, pero tu novio es un héroe de guerra.

— Increíble —contesta ella.

— Ajá.

Y Sakura deja escapar una risa.

Al cabo de un rato continúan caminando por las calles de la aldea y Naruto hace gestos y ríe y Sakura escucha atentamente todo lo que le dice, dando comentarios ocasionales y aprovechando para mosquearlo asimismo.

Su vista se desvía de vez en cuando al brazo de Naruto, ese cubierto de vendajes.

Muy en secreto, muere por entrelazar sus manos.

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tbc


Nota3: escribir este fic me destroza emocionalmente /grita.