Disclaimer: Total Drama series no me pertenece, sino que a Jennifer Perth y Tom McGill. Escribo por diversión, no por dinero y blah, blah, blah...

Resumen: Scarlett poseía un poder único que la hacía diferente y especial. Pensó que nunca conocería a nadie cómo ella. Hasta que encontró a Max, y con él, un mundo que jamás imaginó. / AU. Scax (Scarlett/Max)

Capítulo dedicado a Ringo-Tensai, por regalarme la hermosa portada para éste fic. ¡Millones de gracias, Ringo! *O*


2


No podía evitar pasar su tiempo con Sammy.

Le resultaba una chica adorable y divertida, que siempre le buscaba el lado bueno a todo y todos, y si no lo encontraba, simplemente lo inventaba.

Parecía muy alegre de estar lejos de su gemela, y Scarlett no podía culparla.

Amy era una persona dominante y controladora. Quería saber qué estaba haciendo, con quién, dónde, por qué... era una pesadilla viviente en el envase de una adolescente rubia.

Por eso Scarlett tenía que soportar su escrutadora mirada en su espalda cada vez que se disponía a almorzar con Sammy. Pero era un precio que estaba dispuesta a pagar, por el hecho de pasar su tiempo con una persona tan parecida a ella, y a la vez, tan diferente.

Sky también era cercana a ella, pero no demasiado. Últimamente parecía que buscaba poner distancia entre ellas, y Scarlett no iba a oponerse.

Era viernes por la tarde, y Sammy la invitó al cine, y luego a comer algo. Scarlett aceptó luego de llamar a su madre para que alimentara a Albert, y asegurarle que llegaría a casa temprano. Su madre parecía más entusiasmada que ella.

Scarlett decidió que tal vez salir un rato no le haría daño. Ver alguna película rosa y cliché, para después comer una hamburguesa junto a Sammy, no parecía una mala idea.

Claro que eso no fue exactamente lo que ocurrió.

Al salir de la Secundaria, acompañada de Sammy, vio que allí las esperaban tres automóviles en fila. De un Mustang rojo, Amy asomó su cabeza para mostrar su ceño fruncido.

—¡¿Vienen o qué?!

Scarlett se volvió hacia Sammy con una mirada interrogante, y la muchacha rubia se mordió el labio inferior, de repente nerviosa.

—Debí decirte que iría toda la clase, ¿no?—cuestionó en voz baja, intentando sonreír

La pelirroja no pudo evitar rodar los ojos, y luego soltó un suspiro. Aunque ya era su segunda semana en esa clase, aún no quería acostumbrarse a ellos. Eso lo hacía todo más difícil.

—Si quieres, no vamos—soltó Sammy al ver su expresión, arrepentida—. No hay problema.

—Oh, por favor. No tienes que perderte la 'diversión' por mi culpa.

La rubia aún tenía una expresión culpable en su joven rostro, pero al momento siguiente, se animó a sonreír un poco.

—Vamos, Scarlett. Será divertido.

Ella lo pensó unos momentos, dudosa. Tal vez podría salir con ellos... eso no significaba nada, ¿cierto?

Iba a responder, pero se dio cuenta de que Sammy ya la había tomado del brazo delicadamente, y la dirigía hacia el auto que conduciría su hermana.

—No te arrepentirás—le aseguró, abriendo la puerta del asiento trasero para dejarla pasar

Scarlett dudó de sus palabras, pero de todas formas tomó asiento allí. Al instante se dio cuenta de que no estaba sola. A su lado, una chica morena extremadamente alta llevaba un muchacho menudo y de expresión nerviosa sentado en su regazo.

Era una imagen bastante graciosa y adorable, en realidad.

—Hey, tú—saludó la chica, con un marcado acento australiano en su voz—. Pensábamos que no vendrías.

—Seh, eres tan callada...—añadió él, viéndola con cierto recelo

Scarlett sólo atinó a asentir secamente ante sus palabras, con una pequeña mueca en su rostro. Nunca se había sentido cómoda junto a desconocidos, aunque en realidad ellos no lo eran.

Según recordaba, la chica era Jasmine, y el chico, Shawn.

Eran novios, por lo que había notado. A menos que fueran esa clase de amigos que cruzan los pasillos de la mano, se besan en el receso y no pueden despegarse el uno del otro. Scarlett creía que hacían una bonita pareja, pero no se atrevía a decirlo en voz alta.

—Abróchate el cinturón—oyó la mandona voz de Amy hacia su hermana, en los asientos delanteros—. Si te mueres, mamá me mata.

El viaje fue relativamente corto, y tal como Scarlett había pensado, sus otros compañeros de clases bajaron de los automóviles que seguían al Mustang.

Al reunirse todos en la entrada del cine, Scarlett no pudo evitar buscar con su mirada a Max. Al encontrarlo, le pareció ver una pequeñísima sonrisa en su rostro, aunque tal vez era sólo su impresión. Casi nunca lo veía sonreír.

—Bueno, ¿qué vamos a ver?—cuestionó Dave, ese muchacho que siempre estaba cerca de Sky a pesar de que ella intentaba mantener distancias

—¿Qué no es obvio? ¡"Amor de Secundaria", claro!

Scarlett observó a la chica rubia llamada Sugar correr a la boletería luego de soltar aquella exclamación, arrastrando a Leonard tras ella. Se volvió hacia la cartelera, y se dio cuenta por el título y la portada (una pareja a punto de besarse, pero sin hacerlo) de esa película, que seguramente no le gustaría.

Sammy lo notó.

—Ehm... tal vez debamos ver otra cosa.

—Vine a ver "Amor de Secundaria", y eso es lo que veré—le advirtió su gemela, tomando del brazo al chico más corpulento del grupo, que llevaba una eterna expresión inocente—. Vamos, Rodney.

Ellos siguieron a Sugar, y fueron acompañados casi enseguida por Ella, la chica que siempre, pero SIEMPRE, se vestía de rosa. Y cantaba. Cantaba todo el tiempo.

—Oh, de repente "Amor de Secundaria" parece digna de un Oscar, ¿eh?—murmuró Max, al ver la mirada que le dirigía Beardo a la princesa cantante

Scarlett frunció un poco el ceño al ver al chico moreno sonreír un poco y encogerse de hombros, antes de seguir también a los demás. Ese muchacho le causaba mucha curiosidad. Casi no hablaba, y cuando lo hacía, no usaba palabras. Sólo efectos de sonido.

—Chicos... no quiero ver esa película—aseguró Sky, encogiéndose de hombros—. Y por lo que veo en las carteleras, no hay nada mejor para ver.

—La industria del cine está en decadencia—aseguró Shawn, de brazos cruzados—. Ahora sólo se valen de adolescentes enamorados y zombies... ¡como si los zombies fueran asunto de risa!

Jasmine apretó los hombros de su novio con firmeza, sonriendo un poco.

Scarlett, por su parte, siguió la mirada ausente y distraída de Sammy. Se encontró con Topher, el chico más egocéntrico del salón, que en ese mismo instante compraba sus boletos y coqueteaba con la empleada descaradamente.

—¿Quieres ver la película?—cuestionó la pelirroja en voz baja, aún así sobresaltando a la muchacha

Ella se sonrojó violentamente, y negó con la cabeza.

—No... ya se me fueron las ganas.

Sin saber muy bien que hacer, Scarlett sólo apoyó su mano en su hombro a modo de apoyo. Ambas le dieron la espalda, volviéndose hacia sus compañeros restantes.

—Vamos a comer algo, mientras tanto—sugirió Sky, con una pequeña sonrisa—. ¿Qué les parece?

—Me parece una idea genial—aseguró Dave, y por lo que Scarlett había notado, todo lo que salía de los labios de Sky le parecía "genial"—. Hay un local de comida rápida aquí cerca, vamos.

Scarlett volvió a intercambiar miradas con Sammy, y ella le regaló una tímida sonrisa, como para asegurarle que todo estaba bien.

Sólo por eso, siguió sus compañeros fuera de aquel lugar. Mientras caminaba tras ellos, escondiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta, se dio cuenta de que no podía dejar de observar al pálido muchacho del cabello morado.

Iba en silencio, cómo en su propio universo. Scarlett intentó adivinar en qué pensaba, pero la falta de expresión en su rostro no ayudaba mucho.

Había querido hablar con él desde hacía unos días, pero por alguna razón, no se atrevía. Prefería jugar a lo seguro, y mantenerse cerca de Sammy.

Pero Sammy no podía proveerle más respuestas que aquellas que ya conocía. Y era muy posible que él, sí pudiera.

Tenía planeado acercarse sigilosamente a él, y de forma casual, soltarle todas las inquietudes que la embargaban. Necesitaba la calma que una respuesta podría darle.

Pero, como ya estaba acostumbrada, no todo salía como lo planeaba.

—Scarlett... ¿puedo hablar contigo un momento?

Ella observó a Sky, y luego al vistoso local de comida rápida. Sus compañeros se adentraron allí enseguida, sin siquiera esperarlas. Scarlett asintió, reprimiendo un suspiro de resignación.

Sky la esperaba junto a la acera, y cuando por fin llegó hasta a ella, ambas cruzaron la concurrida calle hasta el parque que quedaba enfrente. La pelirroja la siguió en silencio, preguntándose qué querría, hasta que la vio tomar asiento al borde de una fuente.

Hizo lo mismo, expectante.

—Sólo quería hacerte una pregunta—aclaró la muchacha, con cierta timidez repentina—. ¿Has estado evitándome?

Scarlett se quedó pasmada ante esa pregunta. Especialmente porque a ella le parecía que Sky la evitaba. ¿Sería al revés? Si así era, definitivamente no fue intencional, pensó.

—Ehm... no—respondió al fin, algo cortada—. ¿Por qué lo preguntas?

—Oh, no importa... ¿sabes? Te contaré algo, y quizá pienses que estoy loca—le advirtió la chica, y su cabello azabache se alborotó un poco con la suave brisa—. Cuándo te vi por primera vez, supe que estarías en nuestro salón. No sé cómo, pero lo supe. Es raro, ¿no?

La pelirroja no pudo evitar morder su labio inferior ligeramente. No le parecía tan raro. No después de todo lo que Max le había dicho.

Recordar eso la hizo fruncir un poco el ceño, presa de la curiosidad.

—¿Puedo hacerte una pregunta?—consultó de repente, atrayendo la atención de su interlocutora, quién asintió con una pequeña sonrisa—. Bien. Si tú pudieras... no sé, controlar un elemento, ¿cuál sería?

Notó al instante que Sky se tensaba en su lugar, y sus ojos se abrían con desmesura. Parecía una chiquilla a quién su madre acababa de atrapar comiendo postre a medianoche.

—No... n-no lo sé—susurró entonces, bajando la vista hasta sus manos, que descansaban sobre sus rodillas—. Nunca lo había pensado... pero, ¿qué hay de ti?

Scarlett pensó en rehuir su pregunta, pero finalmente se encogió de hombros, decidida. Si quería recibir información, debería darla también, al parecer. Era totalmente estratégico.

—Creo que ya respondí esa pregunta—señaló, y ante la mirada curiosa de su acompañante, sonrió un poco—. Mi primer día...

—¡Oh, sí! Fuego...

Sky volvió a bajar la vista, suspirando. Scarlett notó que temblaba ligeramente, cómo si temiera que algo terrible ocurriera pronto.

—Creo que... s-si pudiera controlar un elemento...—comenzó en voz baja, como un susurro, moviendo levemente sus manos al compás de sus palabras—... sería el agua. Es tan adaptable, puede cambiar a su antojo, sólo para encajar dónde sea, además...

Pero Scarlett dejó de prestar atención a sus palabras, para empezar a admirar sus actos. Junto a los movimientos delicados de sus manos, totalmente involuntarios, el agua de la fuente danzaba con parsimonia. Se elevaba, se ondeaba, seguía un ritmo inaudible.

Al notar que aquel pequeño espectáculo llamaba la atención de algunos transeúntes nocturnos, detuvo las manos de Sky con las suyas, bruscamente.

Y bruscamente también, el agua detuvo sus movimientos, cayendo de nuevo a la fuente, mojándolas en el proceso.

Scarlett soltó un siseo, mientras un latigazo de incomodidad le recorría el cuerpo al sentir el agua rozar su piel. Especialmente porque estaba fría. El agua caliente no la molestaba en absoluto.

Por su parte, Sky palideció. Volvió su vista hasta la fuente, y luego de nuevo a su compañera. Se levantó de un salto, asustada.

—¡Lo s-siento! ¡Yo... no sé cómo... esto...!

—Sky, tranquila—le pidió la pelirroja, al notar que había comenzado a hiperventilar—. Todo está bien, cálmate.

Ella intentó respirar con normalidad, pero cuando Scarlett intentó acercarse, se alejó unos pasos instintivamente.

—Escucha... lo entiendo todo—le aseguró, viéndola con un intento de sonrisa conciliadora—. Yo soy fuego.

Notó cómo Sky se relajaba un poco ante sus palabras, pero también, tenía un tinte de incredulidad en su mirada.

—Muéstrame.

Scarlett frunció el ceño, y luego se cruzó de brazos, negando con la cabeza.

—¿Crees que lo haré aquí?—cuestionó, arqueando sus cejas—. ¿En público?

Sky bajó la vista, al parecer entendiendo su punto. Soltó un prolongado suspiro de resignación.

—Sí, lo siento. Es que... estoy muy nerviosa. Yo nunca...

Se quedó callada, pero Scarlett entendió a la perfección lo que quería decir. Porque ella se sentía igual.

—Sé que es sorpresivo, y también sé que es difícil de creer—aseguró la pelirroja, intentando ser lo más comprensiva posible—. Sólo te diré, que no somos las únicas.

Sky entreabrió sus labios, a punto de soltar una pregunta, pero el tono de música pop que tenía su celular cortó el silencio. Con una mueca, contestó la llamada.

—¿Hola? Oh... sí, Dave, estoy bien.

Scarlett no pudo evitar sonreír un poco al verla rodar los ojos, algo exasperada. De alguna forma, le causaba alivio haber sido interrumpidas. Sinceramente, no creía estar lista para responder preguntas.

Sky colgó luego de unos momentos, luciendo algo fastidiada.

—Ni siquiera Keith se preocupa de ésta forma—comentó, y Scarlett supuso que se refería a su novio—. En fin... será mejor que regresemos, antes de que Dave venga por mí.

La pelirroja asintió una sola vez, aún sonriendo un poco. Juntas regresaron al local, en completo silencio, pero no estaban incómodas. No tenían nada qué decir.

Al llegar, lo primero que Scarlett vio fue a Max. Era el único fuera del recinto, sentado la acera, como si no le importara. Ella se detuvo frente a él, dejando que se fijara en sus zapatillas negras para luego alzar la vista de a poco, y fijarla en sus ojos verdes.

Seguramente Sky dijo algo antes de unirse a sus compañeros, pero Scarlett no la escuchó. No escuchaba nada, en realidad.

—¿Qué haces?

La pregunta se escapó de sus labios sin que siquiera pudiera pensarlo. Vio que los labios del muchacho se entornaban para formar una pequeña sonrisa.

—¿Acaso no se nota?—murmuró, alzando una ceja—. Contemplo el significado de la vida.

Scarlett no pudo evitar reírse entredientes ante su tono sutilmente sarcástico. Se fijó en el interior del local. Sus compañeros parecían divertirse bastante, y era chistoso que todos hubieran pedido hamburguesas que traían juguetes de regalo.

Volvió a fijarse en el chico frente a ella, y notó que él no había apartado la vista en ningún momento.

—No quieres estar aquí—sentenció al ver su expresión, y la chica sólo asintió—. Entonces, ¿nos vamos?

Esta vez no esperó respuesta alguna, sólo se puso de pie y revisó los bolsillos de su pantalón, sacando un juego de llaves, las cuáles hizo tintinear sugestivamente.

Scarlett se fijó de nuevo en sus compañeros, y entonces, hizo contacto visual con Sammy. Le hizo una señal con su mano, para avisarle que ya se iba. Ella hizo una mueca triste, pero enseguida se encogió de hombros. Todo estaba bien.

Se volvió hacia Max, o en realidad, a dónde él estaba hasta hacía unos segundos. Escuchó una bocina rugir, y entonces vio que asomaba su mano fuera de un Toyota Prius.

Se acercó despacio, y se paró frente a la puerta del asiento de copiloto. Y aunque esperó unos momentos, la puerta permaneció cerrada.

Con una mueca, la abrió, y se acomodó en el asiento. Cerró la puerta y se cruzó de brazos.

—¿Qué clase de caballero eres?

Él soltó una estridente carcajada.

—¿Y quién dijo que era uno?

Scarlett rodó los ojos, pero no podía borrar su diminuta sonrisa de su rostro. El auto arrancó, y el viaje comenzó. En silencio.

Ella sabía que si quería respuestas, debía preguntar, tal cómo la lógica lo dictaba. El problema era que no sabía cómo. Y eso también era lógico, teniendo en cuenta que no hablarían del clima, sino que de poderes elementales.

—Estuve pensando...—susurró, fijando su vista en sus manos—... en lo que dijiste.

—Oh, yo digo muchas cosas.

Ella lo miró de reojo, y aunque no apartaba su mirada del camino ni sus manos del volante, pudo entrever en su rostro una sonrisa torcida.

Él sabía que ella quería saber. Y la estaba provocando.

—Sabes a lo que me refiero—masculló, entrecerrando un poco los ojos—. Yo... creo que tienes razón.

Notó que sus labios formaban ahora una mueca. Pero no dijo nada. Y permaneció así, por varios minutos.

Scarlett se preguntó si hablaría, o si solamente estaba jugando con su ansiedad otra vez. Hasta que luego de un momento, por fin lo comprendió.

Él sabía que ella sabía también. Y quería saber.

Con un suspiro, Scarlett decidió que debería compartir los secretos de sus dos amigas (y de Amy) para poder conseguir información. No podía ser tan malo, después de todo, él le advirtió de todo en primer lugar.

—Sky y Amy, son agua—informó, sintiéndose cómo la sucia soplona de alguna cárcel—. Sammy es fuego, como yo.

Max asintió secamente, como si intentara no darle mucha importancia al asunto. Y al parecer consideró justo un intercambio de información, porque luego de un pequeño silencio, volvió a hablar.

—Beardo es fuego también—soltó, provocándole una sensación extraña en el estómago—. Y Rodney es tierra. Y mira que no es ningún tonto, aunque su rostro diga lo contrario. Consiguió su puesto de mariscal de campo muy fácilmente. Y no es para menos, si suben pequeños montículos de tierra en el camino de los jugadores del equipo rival.

Scarlett soltó una carcajada ante su comentario, y cubrió su boca con su mano al notar que estaba siendo demasiado escandalosa. Max sólo sonrió.

—Adivina quién más es fuego.

Ante esas palabras, la risa de Scarlett se detuvo. Lo observó, expectante. Y él pareció notar su desesperación, porque su sonrisa se ensanchó.

—El profesor McLean—dijo al fin, disfrutando de su expresión pasmada y sorprendida

—El... el profesor también...

—Seh.

La pelirroja inhaló una bocanada de aire bastante generosa, para luego exhalar muy lentamente. No sabía por qué se sorprendía tanto. Si sus compañeros de clase controlaban elementos, ¿por qué no su profesor?

—¿Cómo sabes todo esto?

Y tan pronto pronunció esas palabras, el auto se detuvo. Se sorprendió un poco, e iba a preguntarle qué pasaba, pero él señaló hacia afuera elocuentemente.

Al mirar en esa dirección, contuvo el aliento. Allí estaba su casa.

Se volvió de nuevo hacia él, con una expresión interrogante en su rostro. Él se encogió de hombros, restándole importancia tácitamente.

—Tal vez el lunes te responda—comentó, con cierto tono de superioridad—. Si tengo ganas, claro.

—Oh, tendrás ganas—aseguró ella, posando su mano sobre su pálido brazo, y cerrándola allí—. ¿Cierto?

Él siseó de dolor, dedicándole una mirada furibunda.

—Tus uñas...

—Entonces, ¿tendrás ganas o no?

Sonriendo, lo vio chasquear la lengua con frustración, para luego asentir sin ganas.

—Claro que sí—farfulló.

—Así me gusta.

Soltó su brazo, y al apartar su mano, aplacó su dolor con una caricia accidental. Max bufó, pero estiró su brazo frente a ella y abrió la puerta para que saliera.

—Ahí tienes—señaló, al verla arquear una ceja—. Soy todo un caballero.

Ella soltó una risa socarrona, y asintió. Salió del automóvil rápidamente, y cerró la puerta tras ella. Vio la ventanilla bajar.

—¿Te veo el lunes?

—Seré la pelirroja de ojos verdes.

Ante esa respuesta, él sólo pudo sonreír. Y tan rápido cómo había llegado, se marchó.

Scarlett observó el Prius alejarse, y perderse en el camino. Tenía varias preguntas, entre ellas, ¿cómo demonios sabía dónde vivía?

Y a pesar de eso, no pudo evitar sonreír, y agradecerle mentalmente a Sammy.

Porque no se arrepentía.


¡Hola!

Capítulo 3 de éste fic. ¡Espero que haya sido de su agrado!

Intentaré actualizar nuevamente pronto... aunque casi nadie lea éste fic xD No importa, a aquellos que leen, ¡muchas gracias!

Ahora, les responderé sus reviews.

Umeki-Nara: ¡HOLAAA! Nop, gracias a ti *O* Por esperarme y tenerme paciencia, especialmente. Me alegra que te guste cómo va la historia... y, aw, lo del baño también me gustó. ¡Saludos, y viva el Scax!

RG1998: Gracias a vos, corazón de miel (?) Ok, basta de cursilerías xD Me emociono cada vez que dejas reviews, askaskaskaask *-* También te amodoro, gracias por ser el Cartman de mi Kyle.

Ringo-Tensai: ¡Aww, me halagas! Aquí hay más, espero que lo disfrutes. Escuché esa canción... y tienes razón x3 También me encanta Sammy. Y de nada. ¡Saludos!

Guest: Muchas gracias. Bueno, tal vez éste fic haga que Scax te guste, ¿quién sabe? ¡Saludos!

Recuerden leer El Tesoro Perdido de Pahkitew, de Umeki-Nara. Es fantábuloso *O*

Eso es todo, amigos.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_