Charlie
A los 12 años una niña pelirroja en casa ajena llama a sus padres pidiéndoles que le busquen, que ya no quiere formar parte de la fiesta de pijama que ocurría a su alrededor. Más tarde, esa niña pelirroja tiene motivos para estar aun más asustada.
La vida en hogares de acogida no fue buena ni mala, solo difícil. Sin sus padres y nadie que pueda cuidar de ella le llevan a andar de casa de acogida en casa de acogida, con los videojuegos como única familia.
Sin los recursos para obtener la única cosa en la encuentra sentido de pertenencia Charlie hace uso de la inteligencia heredada de sus padres y empieza a utilizar las computadoras de la escuela para aprender todo lo que necesita sobre informática y todo programa que trabaje con algoritmo para así saciar su sed por los videojuegos.
Al verse en descubierto y en peligro de parar a una correccional juvenil, la joven pelirroja decide partir de una vez y por todas, dejando su último año inconcluso y un poster de desaparecida en las oficinas de Servicios Sociales.
Ser una hacker sin nombre y menor de edad no es la vida ideal que cualquier joven espera para sí pero Charlie sí. Trabajar en tiendas de electrónicos, vivir en un refugio para mujeres con un nombre falso y papeles no es apetecible pero sí es mejor que la cárcel.
Años pasaron y habilidades se fueron sumando a las que ya poseía. Charlie podía decir que tenía todo lo que quería: un apartamento, dinero para comida e historietas, Juegos de Roles todos los sábados y un inteligencia que la aleja de las autoridades. Sí la vida de Charlie no era mala…eso claro hasta que conoció a los Winchesters.
La primera vez se rompió el brazo, la segunda terminó besándose con un hada (¿alguien dijo mejora?) y la tercera vez con una familia.
Pertenecer finalmente a una familia, conocer a personas que realmente saben quién es y tener una casa a la que llamar hogar (no importa si es un Bunker) es mucho más de lo que Charlie esperaba hace dos años cuando conoció la realidad en la que viven. Pero más que nada es que encontró a dos personas que le llaman hermana, que le llaman familia y le dicen te amo en ese amor de familia que tanta falta le ha hecho desde que sus padres murieron, es un bonus que nadie puede esperar recibir.
Hoy en día, Charlie puede decir que nunca se ha sentido tan afortunada en la vida, que los Winchesters no solo la recibieron sino que le dieron un sentido a su vida y es algo por lo estará agradecida toda la vida.
Después de todo, ahora tiene dos hermanos, y no son PS3 ni Xbox.
