Psychosocial

Chokehold

Animal machine


La mentira que es casi verdad es peor que todas las mentiras ~ Alfred Tennyson


Me enrede en la estúpida frazada mientras intentaba salir de la jungla de sabanas que me ahorcaban para apagar el maldito despertador que sonaba como una ambulancia al lado mió. Gruñí, volviéndome loca para hallar aquel molestoso aparato, la próxima vez usaría el móvil. Dieciséis años con el mismo despertador es agobiante.

Una vez acabada la batalla, me tire sobre la cama cansada, agarrotada, y fatigada, por no decir que estaba exhausta. Maldito trabajo de tiempo completo, si alguien, al menos, hubiese tenido la maldita sencillez de decirme que sería mucho más pesado de lo que hubiese imaginado, alguna advertencia. Bandera blanca. Por favor.

Cerré mis ojos rendida. Hoy también tendría que luchar con seis tasas de café al día para mantenerme despierta, juro que hoy me duermo temprano. Y si no es así, me dormiría parada de todas formas.

Mi móvil sonó…¿Qué insensata persona me llamaría a tales horas de la madrugada?

— ¿Hm?

Tan cansada estaba que hasta me daba flojera saludar como la gente.

— ¡Bella! — Chillo Alice por el otro lado del teléfono — ¡Dios, dime que estas atrasada en el tráfico!

— ¿Qué? — Volví a preguntar, bostezando.

— ¡Oh Dios, estás en tú cama! — Volvió a chillar — ¡Levántate baga inmunda, ¿Es que no has visto la hora por casualidad?.

Quite el celular de mi oído y trate de ver los numeritos que marcaba la pantalla principal. Cuando mi vista focalizo bien, no lo podría creer.

8:30 A.M.

¿Dónde se había ido el tiempo?

— ¡Oh Dios! — Exclame, sin poder creérmelo.

— ¿Bella, Bella?, ¡Contesta maldita sea! — Siguió gritando Alice, por el móvil, rápidamente lo coloque en mi oído — ¡Tienes quince minutos para colocar tu inmundo trasero en esta oficina, Rosalie anda preguntando por ti como loca!

Le colgué.

Y sin saber muy bien como, corrí a el baño y me encerré de un portazo.

.

.

El ascensor se abrió, y como anteriormente vi, su rubia cabellera estaba parada encima de mi con una mirada hostil y fría. Trague enzimas estomacales pesadamente y trate de mantener su mirada, pero me fue imposible.

— ¿Estas son horas de llegar, Swan? — Pregunto mi jefa.

Negué con la cabeza.

— Oh, que bueno que te diste cuenta — Murmuro con ironía — Que alegría que te presentaras a trabajar, nos honras con tu presencia.

¿Cierto que no hay necesidad de tratarme como una escoria?

— Pues si, me retrase viendo que productos de limpieza traería para limpiar los retretes de los baños, puesto que he estudiado por cinco largos años para limpiar los desechos de otras personas, ¿Verdad?.

No se de donde salio eso.

Que sea una conversación con mi mente. Que solo haya sido una conversación con mi infantil mente y nada más. Por favor Dios. Que eso no haya salido de mi boca nunca.

— ¿Qu…que dijiste? — Pregunto. Atónita.

¡Rayos!

¿Por qué tengo que hablar en los momentos que tengo que callar y por que se me cierra la boca cuando me piden respuestas elocuentes?. Maldita sea yo.

— Lo siento — Susurré, casi inaudiblemente.

— ¡Eso no fue lo que dijiste!

— ¿Qué pasa allí, Rose? — Pregunto una voz calmada.

Las dos nos dimos vuelta para ver al abuelo de Rosalie, el fundador de este famoso Hospital psiquiátrico, El Dr. Aro Hale.

— Es demasiado alboroto para este día, ¿No lo crees, Rose? — Dijo, acercándose a nosotros con pasos de suma elegancia y bondad — Te tengo a cargo de un hospital psiquiátrico, y te comportas como una enferma.

Sonreí internamente.

Rosalie bufo.

— Lo siento Aro — Se disculpo, con voz mas serena.

— ¿Quién eres tu, tierna jovencita?.

Me imaginaba cualquier cualidad menos tierna. De todas maneras, parecía un hombre bondadoso, seguí sonriendo enormemente.

— Bella — Respondí.

— Isabella — Corrigió casi la mismo momento Rosalie.

— Bella — Dijo él, con voz apaciguadora — ¿Eres la nueva interna? — Sonrió.

Asentí.

— ¿Por casualidad eres nieta de Tomas Swan?

Asentí nuevamente.

— Excelente hombre, tuve el honor de haberlo conocido, una muerte lamentable, debo agregar — Reflexiono en voz alta, con suave hablar — Un placer conocerte, Bella, ya creo de donde han salidos tus dotes para la medicina.

— Gracias señor — Le sonreí.

— Es un orgullo tenerte como interna en nuestro hospital, siente bienvenida, por favor — Prosiguió — Me gustaría que en un futuro, no muy lejano, trabajarás aquí, si es que no te ofrecieran otra propuesta de trabajo, obviamente.

— Lo consideraré, señor, muchas gracias.

— Trátala bien, Brava — Dijo Aro, con sus palabras muy marcadas refiriéndose a Rosalie, me dedico una tenue sonrisa antes de pedir el ascensor para marcharse. Rosalie tenia los ojos negros de ira y cólera, pero suponía que esa cólera ya no era provocada por mi, si no por su propio abuelo ante su favoritismo hacia mi entre las dos.

Trato de controlarse, pero vi como apretaba sus puños hasta desgarrarse la piel.

— Ve donde la oficina de Jacob, el te dirá que hacer.

Y sin más se marcho.

El alboroto de los médicos que se habían quedado en el pasillo como observadores, carraspearon levemente y siguieron con lo que sea que hubiesen hecho. Ge-nial. Mi segundo día de trabajo y ya tenía que hacer alboroto con el presidente del hospital. Sencillamente genial.

Suspire y cerré los ojos vagamente, los abrí en un santiamén y fui donde estaba Alice, quien yacía clavada en su silla con la boca semiabierta con profunda sorpresa. La mire interrogante, esperando una respuesta. Los segundos pasaron y la pequeña empleada recién se percato que la miraba.

— ¿Cómo?¿Tú? — Balbuceaba, sin poder creérselo; prácticamente yo tampoco lo entendía muy bien, era algo razonable no entenderlo — ¿Cómo es que estas viva en este momento? — Me pregunto, aún boquiabierta.

— Sinceramente, tampoco lo sé — Respondí sincera — Creo que solo fue cuestión de suerte, la próxima vez verás mi cuerpo tirado en el piso y mi cabeza en alguna parte, te lo aseguro.

Alice suspiro.

— Entonces… — Retomo, volviendo la vista a la computadora — ¿Jacob?, ¿Trabajaras para Jacob?.

— Así parece — Me encogí de hombros.

— Vaya, se lo tomo en serio — Murmuro, pasándome un pequeño papelito — Claro, solo Aro la haría cambiar de opinión tan drásticamente, si fuera por Rosalie, habría tomado seriamente la opción de que tu lavaras los baño por el resto de la semana con tu ropa interior como útiles de aseo.

— Hm… — Gruñí, recibiendo el papelito en mis manos — ¿Y que con eso de 'se lo tomo en serio'?, ¿Significa algo ese tal 'Jacob'?.

— Bueno, es un destacable psicólogo de este hospitalillo — Murmuro, con parsimonia, reclinándose en su silla — Solo los mejores trabajan con él, por supuesto, no se parece ni de lejos al carácter de Rosalie, no te preocupes — Me sonrió — Sigues el pasillo derecho hasta la segunda puerta del lado izquierdo, frente a la tercera escalera, no te puedes perder.

— No, por supuesto — Respondí con ironía.

Me despedí cordialmente de Alice mientras seguía sus muy específicas direcciones. No me podía perder, por supuesto, pero con un sistema avanzado de GPS al lado mió. Mi brújula personal — por una u otra razón — No existía en mi cuerpo, y la cruz del sur solo aparecía de noche. ¿Qué remedio tenia?. Con tantas escaleras es casi imposible perderse.

Por suerte — Aun que aún lo pongo en duda — Me encontré con el decrepito de Mike, quien por segunda vez llevaba un monumento de papeles en sus flácidos brazos. Por suerte, hoy andaba más atenta.

— Buenos días Bella — Me saludo, obviamente no podía pasar desapercibida a su vista panorámica-biónica.

— Buenos Días Mike.

¡Bam!

Papeles en el suelo.

Otra vez, producto de mi buen corazón, me agache para recoger los malditos papeles.

— ¿Te pasa esto muy seguido? — Le pregunte — Solo para que no sea tan rutinario, ya sabes, la próxima podríamos ponernos de acuerdo a que hora se te cayeran.

Muy estupido. Solo sonrió como si fuese un chisto de primer grado. Repito. Estupido.

— Hey, buena Swan — Rió — Hasta luego.

Estupido.

Repito.

¡Oh diablos!. Si no fuera por los malditos papeles no me hubiese olvidado…

— ¡Hey Mike! — Lo llamé, el rápidamente se dio media vuelta, con los papeles bien sujetos de las manos — ¿Sabes donde queda la oficina de Jacob — Mire el papel — Black?

Me miro son sorpresa, al igual que Alice.

— Oh si, la puerta que esta al lado tuyo — Dijo rápidamente — Suerte.

¿Suerte?

¿Por qué suerte?.

Oh bueno, hoy no necesitaba el sistema de GPS, mi brújula mental venia incorporada el día de hoy. Bien 'Puerta de al lado', con la tan dirección bien explicada del inútil de Mike, aquí vamos.

Toque suavemente con los nudillos la madera tersada de la puerta. Solo bastaron unos segundos para que una voz varonil carraspeara adentro y digiera un fuerte 'Pase'. Respire hondo y gire la manilla. Jacob estaba – detrás de una pila de papeles – sentado en su escritorio con la mirada perdida en su portátil

— Buenos Días — Saludé.

El levanto drásticamente la cabeza.

— ¡Oh!, Bella, que agradable sorpresa — Sonrió — ¿Qué te trae por aquí?

La gruñona. Inverosímil y estupida de…

— Mi jefa… — Concluí.

— ¿Rosalie? — Pregunto Incrédulo — ¿Rosalie Hale?.

— Ahá — Me encogí de hombros.

Se quedo un rato en silencio, quizás, analizando la situación. Luego levanto la vista del punto muerto y me miro sonriente. Este chico siempre podía mantener una sonrisa.

— ¿Te dijo algo más?

— No, solo 'Ve con Jacob, el te dirá que hacer'. — Imité su perfecta voz de soprano, o por lo menos, hice un esfuerzo de.

— Muy textual, cabe destacar — Rió — Bueno, creo que por hoy serás mi asistenta personal.

Sep. No me veía como su asistenta, pero es mucho mejor a limpiar el WC de por ahí. Estaba realmente contenta de iniciar un trabajo, por lo menos de asistenta.

— Y bien — Pregunte — ¿Cuál será mi primera tarea?.

Jacob se levanto de su silla rápidamente y me indico con su mano de que me sentará, caminé hacia el y me senté en ella, me hundí en esta, Jacob se rió en mi cara mientras me sonrojaba de forma fugaz.

— Bien… bueno — Dijo recuperando su cordura — Justo ahora tengo una reunión urgente, ¿Te importaría avanzarme un poco tapeándome estas fichas en la computadora?. Siempre he sido demasiado lento para escribir.

— No hay problema — Asegure.

— Entonces nos vemos — Dijo, tomando su chaqueta del respaldo de la silla, poniéndosela rápidamente — Adiós.

— Adiós, suerte.

Quede sola en una gran oficina. Me sentía bastante bien.

De hecho, el trabajo de tapear los exámenes médicos había sido bastante fácil, y por si fuera poco, me ayudaba enormemente a las fichas actuales de los pacientes que se hospedaban en este momento. Por no decir que los analice mediante un papel.

Varios de ellos me llamaron la atención, unos con esquizofrenia, dependencia, problemas de alcoholismo y/o drogadicción. Pero varios de ellos no tenían vuelta atrás, por ejemplo Edward Cullen.

Según su expediente – bastante largo, cabe destacar – padecía problemas de esquizofrenia si la droga no se encontraba viajando por su sangre. Un extraño caso. Usualmente los pacientes esquizofrénicos solo concebían una sola enfermedad, que era esa misma, pero en distintas clasificaciones – simple, catatónica, hebrefrénica o paranoide – y con decir que eso el paciente se encontraba demasiado mal como, para siquiera, salir cuerdo a la calle.

Enfermos.

En cambio, este chico de apenas veinte primaveras parecía una esquizofrenia paranoide junto con una gran adicción a la pasta base. En otras palabras estaba muerto en vida, no tenía ninguna posibilidad de vivir con todo el alcohol, droga y posible sexo explícito que debería tener. Abundan en estos lugares los de su tipo.

Enfermo.

Claro y conciso.

El chico esta enfermo.

Dirigí el ratón a 'archivo' en la hoja de Word para guardar el examen en la carpeta de Jacob. Este era el último y él ya no tendría trabajo por que preocuparse. Cuando la pantalla del portátil quedo visible el Wallpaper, me levante de la silla, pero como si todo hubiese estado planeado desde un principio, mi nuevo jefe estaba entrando por la puerta.

— ¡Oh! — Exclamo — Pensé que eras solamente rápida para ordenar, creo que me he equivocado, de nuevo — Agrego con una sonrisa — Eres realmente rápida y eficiente.

Me sonrojé ante el cumplido.

— Gracias.

— ¿Terminaste todo?, ¿Todas las fichas?

— Ahá

— ¿Las treinta? — Volvió a preguntar, sorprendido.

— Si, apenas acabo de terminar cuando llegaste. — Asentí.

— A…Ah.

La habitación se quedo en silencio, ninguno de los dos hablo. Apenas se sentía el pequeño oleaje del ventilador tirando aire por doquier. Iba a avanzar hacia la puerta pero Jacob descubrió mis intenciones y sutilmente me detuvo, sosteniéndome del brazo.

— Escucha… he — Tartamudeo — Es hora de almuerzo, ¿Quieres ir a comer al casino conmigo?

— ¿Casino? — Pregunté — ¿Aquí hay un casino?

— Por supuesto — Rió — Este en el tercer piso, ¿Qué clase de hospital no tiene casino?.

— Bueno, en un principio, pensé que este — Admití. ¿Por qué Mike se habría dado el lujo de traerme un combo agrandado de McDonald siendo que aquí había un casino para comer?.

— Bella — Chasqueo los dedos, llamando mi atención — ¿Vamos?.

Otra vez marcando ocupado, Swan — Me dijo mi voz interna — ¡Despierta tonta!

— Si — Asentí con una sonrisa.

.

.

— ¿Así que tu y Jake?

Alice sonreía coqueta mientras mordía la punta de un lápiz con sus blanquecinos dientes. Suspire y trate de evitar la ironía que de apoco se apoderaba de mi. Debía de esperarme que Alice me preguntara algo tan… absurdo. ¿Yo y Jake?. Si. Por supuesto.

— ¿Qué tiene? — Le pregunté, abriendo mi bolso para sacar mi tarjeta — Es solo Jacob.

— Pues yo no almorzaba con 'Solo Jacob' a los dos días de conocerme, en verdad — Insistió, sacándose el lápiz de la boca, jugando con el entre medio de sus dedos — Vaya Bells, te estás haciendo grande.

— Ahá — Asentí, sin

prestarle la debida atención, ya sabia lo que seguía, y solo quería encontrar la maldita tarjeta para irme a mi hogar.

— ¿Ahá que? — Volvió a preguntar Alice — Te refieres con 'Ahá, me gusta Jacob' — Dijo, imitando mi vergonzosa voz — O 'Ahá, Jacob puede esperar'.

Mi paciencia término justo en ese instante.

— ¡Alice, dios, cállate! — Le susurre alto, pasándole la endemoniada tarjeta, ella se callo pero en ningún momento dejo de sonreír. Paso la tarjeta por el código de barras para indicar que ese día había ido a trabajar, y luego me la entrego.

— Que tengas un buen día — Sonrió ella — Con Jacob. — Agrego

— Lo mismo digo, Jasper


Notas Chok ;)

Damas y caballeros, la…segunda parte. Creo, si no me falta la memoria. Gracias a todos por sus rewies y dejases (favores… ustedes saben ;)) gracias por el apoyo a esta humilde historia y no dejen de ver transformers (¿). Adiosín.

Chokehold. MADAFACKA