- Notas de Autor: ¡BUENAS! Lamento demasiado la demora, pero como sabrán, la Universidad roba vidas y demás implicaciones dolorosas, aunque quise publicar esto por ahora que parece haber un pequeñito receso antes de comenzar con la lucha (de nuevo), el fic va para largo queridos lectores, tuve una revelación de trama hace poco y bueno, no se pueden perder ésas maravillosas ideas (Si, claro)
- Informaciones: Avanzar, es la premisa de hoy. Quiero tocar el lado innombrable de nuestro Soldado del Invierno, eso me llevará tiempo, así que deséenme suerte*
- Advertencias: Preparen pañuelos para taparse la cara o llorar en ellos, bye lol.
- Música: No puedo ponerlas todas porque usé tantas que se me va todo el documento en la lista, así que vayan a mi perfil antes de leer, busquen el nombre de ésta historia y al lado verán el link de su lista de reproducción enterita en YT, lean con música de fondo y sientan el puñetazo de emociones en la cara. De nada, de nada*
(Editado: Millones de gracias a Paula, nena, tranquila, tengo muchas cosas para el fic y el romance no está demasiado planificado, si es que existe en algún momento, amo tus comentarios *W*, el Anónimo y Lauris, tranquilos, ya actualicé y voy a seguir haciéndolo. A todos ustedes un *smooch* tremendo, espero les guste el nuevo capítulo)
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¡A Leer!
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"Anyone can become a darker version of themselves"
- Sebastian Stan about his role in "The Winter Soldier", playing Bucky Barnes -
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- ¡Firmes!
El nuevo fracaso de las tropas terrestres podía intuirse sólo al revisar la primera línea escrita del documento extraoficial que sujetaban el par de manos enguantadas en cuero y severidad.
- ¡Saludar!
Las fotos le daban una ligera sensación de asco, masacres por doquier y cada vez muertes mucho más despiadadas y sangrientas, todos sus generales consideraban que debían renunciar, caso perdido, lo habían creado sus mejores científicos y era una máquina de matar perfecta, nadie poseía esperanzas de reprogramarle luego de cinco meses tras su impredecible rastro.
- Bienvenida, General.
El Capitán sonrió fríamente, lanzando el grueso folio repleto de informes detallados e imágenes caóticas de un mundo inundando por entrañas humanas sobre el escritorio de su despacho, así que ése era el legado de Hydra, iba a exterminar todo el batallón del núcleo americano como siguieran mandando soldados a cumplir aquél suicidio disfrazado de gloria y reconocimiento. Escuchó que tocaban la puerta, y frunció las cejas grises al percibir una firmeza en el sonido que le explicó quién estaba detrás de ese lugar exactamente.
- Adelante.
Y al apartarse la madera de roble a un lado, se deleitó con la vista de forma casi automática y sin ser plenamente consciente de eso: Uniforme militar, muy pulcro y bien planchado, una altura por debajo del promedio, y los ojos verdes con la cabellera roja que traían de cabeza a más de un soldado que no conociera la fama de aquella menuda figura capaz de acabar con el infierno por sí sola.
- General Korsakov, a qué se debe el ho—
- Me llamaron porque eres un completo incompetente en tus funciones. Quiero los informes de la situación y el último reporte de las misiones en mi escritorio, vendrá un soldado raso a buscar los archivos. Desde hoy, considérate despedido.
Lanzó la puerta detrás de sus botas, y el Capitán no varió la expresión de su rostro.
"Claro porque tú puedes con todo, ¿No es así, maldita puta?" Fue lo único que pensó, dando un último vistazo a las fotos desperdigadas sobre la madera oscura de su escritorio, sonrió, personalmente creía que no lo iba a lograr, pero quién sabe. Con Tatyana Korsakov nunca nada era seguro, a excepción de que lograba todos sus objetivos, sin importar el precio a pagar.
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Permaneció agazapado, con una incomodidad tan desesperante en el abdomen que durante un segundo creyó que la comida de ésa madrugada se le regresaría por el esófago, respiró hondo y lento, reteniendo el aire en sus pulmones algunos instantes de más antes de expulsarlo como vapor de humedad por la nariz.
Observó el vaho de su calculada respiración, sintiéndose absorto durante instantes, sabía a qué se debía ese extraño comportamiento de su parte, pero no lo remediaría pronto. De las historias diarias que grababa como prioridad en su, cada vez menos, olvidadiza memoria a largo plazo, desde que una misión fallida y quizá algo de benevolencia por parte de sus superiores le permitieron descansar su manipulada psique, siempre estaba el acto repetitivo: Hydra pisándole los talones.
No importaba la hora, ni el lugar, simplemente de un segundo a otro, donde sea que estuviera, se llenaba de soldados camuflados como civiles, policías o lo que fuera, y segundos después huía mientras ellos intentaban (inútilmente) seguirle el paso para lograr capturarlo.
"Eres un arma… El mejor invento que hemos conseguido en décadas de trabajo…"
Justo en esos momentos, se encontraba en una situación exactamente igual a las anteriores que venían aconteciendo en su vida desertora desde hace unos meses, afianzó el agarre del brazo de metal a la madera del árbol que lo camuflaba entre sus ramas frondosas, entrecerró los ojos y detalló cuántos soldados quedaban.
Contó tres en cada punto cardinal y dos cubriéndose entre el pasto de esa carretera abandonada a las afueras de Iowa, fingiendo pasividad frente a una máquina de matar, sintió el impulso extraño de elaborar una mueca con sus labios para expresar lo estúpido que le sabía esa estrategia.
Manteniendo el equilibrio en su precaria posición, alzó el cuchillo de combate que cuidaba mejor que a sí mismo, por encima de su cabeza con el brazo humano, y de un certero movimiento en sus dedos, lo arrojó sin vacilar un segundo.
Mientras el guerrillero caía con el cráneo atravesado y expulsando sangre como una fuente, su compañero trató de dar la voz de alarma en el mismo segundo que el Soldado del Invierno saltó sobre sus hombros y le partió el cuello con la planta de los pies, sin hacer el menor sonido.
Los despojó de las armas y cargó un rifle con facilidad mientras divisaba a sus próximos objetivos, un disparo no previsto le rozó el hombro metálico, saltando chispas a su paso y haciéndole rodar sobre la grama, cayó sobre su espalda y disparó, asestando en la cabeza de su agresor y el cuello del compañero de refuerzo.
Las balas silbaban a sus lados, respondió lanzando tres granadas que hicieron caer los pedazos del agonizante escuadrón a su alrededor, observó encorvado y con la respiración ligeramente agitada el fuego consumiéndose a sí mismo en llamaradas que parecían querer arrasar con todo lo que tocaban, extendiéndose hasta el cielo oscuro, por nubarrones de lluvia y frío.
Quedó de pie en medio de aquél genocidio, aguardando a que arribaran más soldados, más agentes, toda Hydra, si con eso lograba terminar aquella locura sin fin, esperaría setenta años más de ser necesario pero... Nada ocurrió.
Llegó la lluvia, el fuego se extinguió, y de nuevo el Soldado del Invierno tenía objetivos que cumplir y su propia organización lo quería fuera del mapa, gruñó, hastiado de hacer lo mismo siempre, sin la congelación de por medio el mundo pintaba caótico e insoportable. La locura estaba a la orden del día si no era cuidadoso.
"… Él no ataca o se defiende, sólo sigue órdenes"
Caminó hasta la carretera, recogiendo por el camino un morral con provisiones aparte del que ya poseía, desprendiéndolo del torso ensangrentado que perteneció a un militar de operaciones encubiertas, inspeccionó que tuviera suplementos necesarios y rebuscó armas en el resto de los cuerpos.
Las cargó y amarró a las diversas correas y fundas que iba adaptando a sus piernas y espalda, las que sobraron las envolvió en las tiras de una camisa vieja y deshilachada que se ocultaba entre su "equipaje personal", más específicamente, todo lo que iba consiguiendo gratis durante su viaje al próximo destino, no quería seguir huyendo sin tener una buena defensa.
Apenas consideró que tenía suficiente armamento y las diferentes granadas y pistolas apropiadamente envueltas en tela dentro del desgastado morral, se acercó hasta el primer soldado que asesinó, arrancando el cuchillo pequeño de su cráneo, limpiándolo mecánicamente sobre la tela de su pantalón, no quería perder eso también.
Caminó algunos pasos y se detuvo bruscamente, sacó una de las tres G17 que cargaba en el cinturón y disparó por detrás de su cuerpo, volteando el rostro sólo para observar el malogrado agente encubierto caer de bruces al suelo, con dos disparos en la frente, la mantuvo extendida frente a sí hasta que determinó el estar fuera de peligro.
Guardó de un práctico movimiento la pistola en su lugar mientras retomaba el paso, ignorando el aroma a muerte que le rodeaba, familiar para él hasta no hace mucho, ahora sentía como si jamás lo hubiese experimentado.
Trató de no pensar en nada, en nadie, pero la creciente ansiedad lo hizo acelerar el paso hasta alcanzar una velocidad de carrera, huyó sin rumbo fijo, ya entendía la presión en su abdomen, en realidad era a la altura de su pecho, se parecía mucho al remordimiento, pero Bucky Barnes aún no recordaba lo que era eso.
"Eres el soldado perfecto"
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- Son mis vacaciones, cariño.
Arrugó el entrecejo, y carraspeó la garganta antes de hablarle con mayor insistencia y carácter, dependía de su ayuda pero también era jefe desde muchos puntos de vista, aunque, como amiga, era la única forma en que podía hacer algo al respecto:- Tú jamás tienes vacaciones, siempre estás haciendo algo. Sabes que no puedo hacer esto solo, te necesito.
"Mala elección de palabras", pensó, antes de maldecirse por su inocencia que arrastraba de otro tiempo al notar la sonrisa leve y ácida que le dedicó la mujer, cómodamente acostada en el mullido sofá blanco de su oficina temporal, jugaba con su celular y fingía no prestarle atención, pero sabía que era todo lo contrario.
- ¿Es acaso una insinuación lo que me acabas de decir? Pensé que no eras de los que iban rápido:- Bromeó juguetona, pero al escuchar el silencio de su amigo sintió pena por él, tan fiel como un perro, si apostara en su contra probablemente ganaría todo lo que se le antojara.
Sin poder evitarlo, habló, incluso cuando pensó no hacerlo:- Te di todo lo que tenía el departamento de Hydra, recuerda que no existe, es tan libre como desee serlo, si estuviera en su lugar no abandonaría eso pronto. Para gente como nosotros, una ventaja así puede significar la diferencia entre vida y muerte. Deberías...:- Se mordió la lengua, y comentó en cambio:- ¿Tan importante es para ti?
No le contestó, pero la Viuda Negra no era sentimental, menos reina del drama, entendía a Steve mucho mejor que sí mismo, en la mayoría de las ocasiones. Lo que el hombre no le contaría todavía era su reticencia a examinar ése documento, porque hace un par de semanas se había decidido a examinarlo con detalle para comprender qué había sucedido con su amigo, y no pudo pasar de las primeras cuatro páginas, los eventos ahí descritos eran tan abominables y crueles que el sólo plantearse la idea de que, durante setenta años, Bucky se viera sometido a tal crueldad le hizo pasar la noche en vela, con un nudo en la garganta que le hizo arder los ojos terriblemente.
Mientras veía al súper soldado concentrado en sus propias e internas dudas, torció la boca con ligero brillo labial y reflexionó, intercalando la mirada entre la pantalla de su celular y el Capitán América, de verdad deseaba ayudarlo, pero no siempre se podía obtener lo que en realidad se quería... aunque eso no significaba impedimento para hacer trampa de vez en cuando.
- Hey, Capi…
El parpadeo lento y agotado de Steve Rogers le indicó que tenía la suficiente atención de su parte, estiró el brazo hasta que los dedos del hombre alcanzaron el celular increíblemente avanzado que se encontraba sujeto en su mano. Esperó hasta comprobar que su expresión de genuina sorpresa se adueñara del rostro afable, y apenas los ojos azules buscaron a los suyos tratando de encontrar explicaciones, Natasha no se hizo de rogar:- Está de camino a Rusia, parece que sigue buscando problemas. Si te apresuras tal vez evites perderle el rastro, espero ande con ganas de dialogar.
Steve frunció el ceño, observando los datos de localización en la pantalla del teléfono, ya había pasado mucho tiempo tratando de encontrarle, pero no conseguía dar con su paradero, a cada oportunidad que estaba cerca de poder verlo, desaparecía, el mismo Sam prefirió mantener distancia del asunto después de los dos primeros meses sin resultados positivos.
Fury seguía en Europa, pero sólo era cuestión de tiempo para que descubriera lo que estaba haciendo e interviniera en su búsqueda, se le agotaban las opciones, y para complicar más las cosas, Bucky seguía masacrando agentes, tanto de SHIELD como Hydra, el súper soldado comprendía que su confusión lo volvía peligroso para ambas agencias y por eso trataban de erradicar el mal cuánto antes, pero muy en el fondo, confiaba en que las desarrolladas habilidades del que en antaño fuera su mejor amigo, le permitieran resistir hasta el momento en que lograra encontrarlo e, irónicamente, al mismo tiempo tenía miedo de que esa sobrecogedora capacidad para el asesinato por parte del Soldado del Invierno, no le permitiera al Capitán salvarlo de sí mismo.
La mujer a su lado volvió a retomar el hilo de la conversación, sacándolo bruscamente de sus tortuosas reflexiones:-… Si de casualidad está por casarse para obtener la nacionalidad rusa, recuerda que ya no puedes gritar "Me opongo" para impedirlo, en nuestro ambiente laboral entras a la iglesia dando disparos al aire y te llevas a la novia... O al novio, en tu caso.
Disfrutó como nunca la expresión totalmente contrariada y avergonzada del Capitán América, el cual casi le lanzó ese aparato encima, y casi, porque era un caballero hasta en esos momentos, cabreado y abochornado por su atrevida insinuación. Si no fuera la Viuda Negra, posiblemente estaría sujetándose el abdomen mientras reía desvergonzadamente, pero sólo pudo darle una sonrisa traviesa y exclamar con soltura:- ¿Cuándo retomamos la búsqueda?
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- ¿Sabes? Ése hijo de puta arruinó mi traje favorito de combate, y Fury no me quiso dar el permiso para que Departamento de Investigaciones me diseñara otro. Tuve que rogarle al maldito desgraciado de Stark, todavía no puedo salir de mi casa sin que me fastidien en las charlas por las fotos que publicaron en las noticias de mi, ebrio en una de sus reuniones. No quiero verlo jamás. Cuestión de sentido común.
- No te pido eso, sólo que me cubras, es todo. La misión durará cinco semanas, y María te ayudará en todos los trámites del cargo.
- Fury va a enloquecer de rabia cuando se entere de lo que están planeando hacer, espero que lo sepas y no ser el primer ser humano con sentido común que te rodea- La mujer pelirroja carraspeó con fría indignación, pero Sam no detuvo su diálogo:- Natasha, no te ofendas, pero sabes que tengo razón:- Una mueca de fastidio fue la respuesta que le indicó lo indiferentes que resultaban para la Viuda Negra las opiniones ajenas hacia su persona, tomó más de su bebida energética y observó cuidadosamente al Capitán América, pensando sus siguientes palabras.
- Sabes lo que pienso respecto a esto:- Insistió, notando que Steve dejaba caer pesadamente su cuerpo en el respaldar de la silla del comedor, había abierto la puerta de su casa con una alegría que se desvaneció al escuchar el motivo de la visita de Rogers y Romanoff, frunció los labios y terminó de hablar:- No quiero ser pesimista, pero la última vez casi logra matarte ¿Qué le impediría hacerlo ahora? Es libre y te considera una amenaza, no necesitará órdenes de ningún tipo para exterminarte, es más peligroso ahora que antes, n-
- Es mi amigo, es mi mejor amigo, estuvo para mí cuando más lo necesitaba, no puedo darle la espalda ahora, ya lo hice una vez y pasó todo esto.
Sam apoyó la barbilla sobre sus dedos entrelazados, e hizo la pregunta más sensata de todas:- ¿Qué te hace pensar que te necesita?:- La mirada severa del súper soldado hizo que se apresurara a explicarse mejor:- Esta bien, el sujeto sufrió una amnesia fatal pero es más máquina que humano ahora, no creo que necesite nada más que a sí mismo, si quisiera ayuda, es muy capaz de encontrarte por sus medios.
- Hydra quiere aniquilarlo:- El hombre moreno alzó ambas cejas y Natasha frunció levemente el ceño, esa información era clasificada y se las compartía al no encontrar mejores argumentos para ganar la discusión:- Mató a más soldados de los que puedo contar y sigue haciéndolo, SHIELD lo tiene en la mira, tengo que hacer algo para evitar que las cosas empeoren.
Sonrió espontáneamente, admiraba cada día más al hombre tras el escudo, Steve era una gran persona, y lo dijo sin pesar mucho las palabras:- Ese tal "Bucky" debería matar por tener un amigo de tú clase:- El Capitán América sonrió con cierta melancolía al escuchar eso:- ¿Crees que me parezco a ti? Tal vez debería buscar un parche, y fingir ser la resurrección del viejo Director, porque el cabello rubio nunca me ha sentado bien.
Steve carcajeó sin poder evitarlo, agradecido y aliviado a partes iguales. Esa misma noche tomó prestado un jet de la organización y, con Natasha como piloto y guía turística, hicieron el viaje con destino a Rusia, iba a encontrarlo y, de alguna manera, traerlo de vuelta, con todo lo que esa afirmación implicaba.
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"- Nueva misión: Eliminar a un escuadrón de espionaje chino en la frontera con el norte, tres días de duración, haz lo que creas necesario.
Mal chiste: Él sólo seguía órdenes.
"Eres mi misión"
Llegó con el escuadrón, pudo regodearse de permanecer tan bien oculto entre la nieve que para cuando detectaron su presencia, les contestó volándolos en pedazos con cargas de explosivos que arrasaron con el campamento entero.
"Por favor, no me hagas hacerlo"
Un agonizante sujeto cargó con movimientos torpes una pistola y apuntó directo a su cabeza, lamentablemente, estaba enfrentando al Soldado del Invierno, murió de un salvaje puñetazo metálico que trituró su rostro, el brazo mecánico recogió la pistola con soltura en los movimientos, asegurándose de que estuviese cargada al momento que detectaba la presencia de dos espías restantes, disparó la cantidad de veces suficientes para acabar con el cartucho completo.
"Tú nombre es James Buchanan Barnes"
Se acercó a uno de los cuerpos que manchaban la nieve con tintes rojizos, a cada segundo más coagulados y oscuros, y le pateó la espalda para ver su rostro, el cuerpo giró sobre su espalda con pesadez, pero... Los ojos vidriosos y muertos del espía le escrutaron con furia, retrocedió sin saber por qué, mientras labios azules del cadáver repitieron crípticamente, con una voz cavernosa y gutural, quejumbrosa.
"Asesino"
"Asesino"
"Maldito Asesino"
Un fuerte grito de terror escapó de sus labios mientras se enderezaba bruscamente de los trapos que servían como cama, trató de pensar en algo pero el dolor de cabeza fue punzante y apretó sus cabellos entre los dedos de su mano humana, respirando completamente alterado.
Soltó quejidos de molestia mientras intentaba calmarse, eso fue horrible, nunca había sentido algo como la enorme presión en su garganta al momento de escuchar esas palabras, no significaba nada para él, pero calaron en su mente con la determinación más aterradora que había sentido en todo lo que recordaba de vida.
"Eres mi amigo"
Exhaló aire, al fin disminuyendo la agitación en su organismo, la desesperación terrible apareció sin previo aviso, alertándolo casi al punto de la paranoia total. Se sentía atrapado, y cada vez que las pesadillas se repetían, la necesidad de escapar constantemente le embargaba hasta dejarle sin aire en los pulmones.
Maldita sea.
Se levantó con agilidad de su lugar, girando sobre sí mismo, buscando algo, no sabía qué exactamente, pero no dejó de observar el perímetro hasta que el movimiento le hizo sentir algo mareado, frenó sus pasos pero aún se mantenía alerta, jadeó con amargura, se había comportado como un imbécil iluso ¿Por qué, siquiera, seguía huyendo? Nunca iban a dejar de perseguirlo, Hydra no descansaría hasta exterminarlo, era su mejor invención pero pronto sacarían a otro asesino mejor que él sólo para que terminara con su patética existencia.
Tuvo mucha suerte hasta ése momento, pero no había nadie mejor que él para predecir los movimientos de la organización, su instinto y experiencia le dejaron en claro desde el principio que estaba solo frente a ésa amenaza, y no era capaz ni de averiguar adecuadamente quién demonios era antes de todo eso, no era nadie, nada, su mera existencia libre no poseía ningún sentido, y fue un completo imbécil al creer que, con el tiempo en el exterior podría conseguir algo. Qué imbécil.
Se dejó caer sentado sobre las mantas húmedas de sudor, cruzando las piernas y rascando distraídamente las picaduras de insectos en el dorso de su brazo humano, tal vez… Tal vez lo mejor era regresar, actuar descuidadamente y dejarse capturar, volver a los cuarteles, sabía que lo torturarían terriblemente, pero le necesitaban porque era un increíble asesino, quizá lo sentaran de nuevo en la silla de electrochoques y lo sometieran a múltiples sesiones diarias, hasta que no quedara nada de lo que era actualmente.
Pensó que era preferible a estar dando vueltas en círculos por todo el país, fingiendo saber a dónde dirigirse, quién era, cuando la realidad es que estaba más perdido y confuso que en un principio, quizá si… quizá eso era lo mejor, después de todo…
"No voy a luchar contra ti…"
"No pretendemos hacerte daño, aunque sea deberías darnos tú nombre, si es que tienes uno…"
"¡Es un maldito café y parecía que no habías comido en años!"
"Entonces termínala… Porque estaré contigo…"
Sacudió la cabeza, doblando con manos temblorosas las sábanas y amarrándolas con tiras de cuero, lanzando el agua helada que guardaba en un recipiente de plástico sobre la hoguera con llamaradas pequeñas, en cuánto la oscuridad lo abarcó todo se encargó de acomodar bien los amarres a su equipaje, ajustándolo a su cuerpo y le quitó el seguro a una ametralladora, ubicándola a la altura de sus hombros, se reclinó ligeramente hacia delante y comenzó a caminar sólo guiándose por los sonidos nocturnos y la precaria visibilidad del campo abierto, mientras comenzaban a caer copos de nieve a sus alrededores, suavemente.
Quizá tenía razón, quizá era un imbécil iluso ahora, pero sería aún más imbécil si dejaba que lo destrozaran de nuevo. Nadie iba a lograr detenerlo, nunca lo habían conseguido, y estaba seguro, porque lo sentía en su interior de una extraña manera, que ahora era más fuerte que nunca. Podía con eso. Iba a encontrar sus respuestas, y si debía exterminar a más personas, sacrificando por el camino su naciente moral y humanidad, lo haría sin vacilar. El Soldado del Invierno sonrió con determinación, mientras Bucky Barnes comenzaba su lento regreso desde lo más profundo de su ser, fusionándose lentamente en un solo ser, y volviendo con calma a lo que era, antes de que Hydra apareciera en su vida.
"… Porque estaré contigo hasta el final"
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El viaje era largo y pesado, se turnaron para manejar la aeronave en dos ocasiones, al llegar y gracias a la fémina y sus contactos que llenaban siempre de incertidumbre al Capitán América, lograron conseguir hospedaje en una cabaña apartada de la ciudad más cercana, que les permitía un acceso bastante sencillo a la frontera, donde consideraban que su objetivo llegaría en un par de días, si los datos de SHIELD eran correctos.
Mientras la rusa tarareaba una canción que había escuchado aquella mañana en el despacho de la organización y preparaba su ropa para darse una ducha, Steve Rogers no podía tener la mente en otro lado que no fuera su próximo encuentro, sentado sobre la superficie de la cama dentro de la habitación que le correspondía (no pensaba invadir la privacidad de Natasha compartiendo cuarto), la carpeta amarilla sobre sus piernas y sus dedos repasaban la superficie, dudando de si enfrentar de una vez la realidad o postergarla como venía haciendo, leyendo y releyendo obsesivamente el título en letras rojas y rusas de la carpeta, "Experimento XVII: Soldado Del Invierno"
No podía hacerlo, tenía el miedo humano ante lo desconocido, pero principalmente, el miedo como humano ante lo más bajo de su propia raza en pro del avance. Decidió que era momento cuando escuchó la puerta del baño cerrarse, esto tenía que hacerlo por su cuenta, cerró la puerta de su habitación y retomó su lugar, respirando hondo y abriendo de par en par el archivo, salteó las primeras cuatro hojas y desperdigó sobre el colchón las restantes, acomodó las fotos y documentos con imágenes a un lado, y los reportes, descripciones y demás en el otro, sujetó el resumen de la investigación y comenzó a leer, ansioso por entender qué había vivido durante esos años que permaneció congelado, y hasta no hace mucho:
"Día I: 11:00 am. No responde a los estímulos, se aplica electroshock para reactivar su sistema nervioso, aumentando los voltios progresivamente hasta que sufre espasmos y convulsiones, el implante responde a la estimulación pero cae en un punto muerto al avanzar los impulsos artificiales"
"Día II: 4:00 am. Lleva quince minutos sin moverse. No habla, no responde a ningún estímulo, pero no para de susurrar y habla consigo mismo. Aún no está listo"
"Día III: 2:00 am. Se ha decidido intensificar la terapia de electroshock y agudizar las lesiones en su lóbulo izquierdo, re calibración del equipo para que los aprendizajes primarios sigan permaneciendo intactos. Zola a cargo del proyecto durante cinco semanas, designado por los generales"
"Día VIII…"
Entrecerró los ojos ¿Por qué obviaron tantos días? Rápidamente examinó los otros archivos en busca de respuestas, y deseó no haberlo hecho. Nunca.
"Se han probado los restos de nervios funcionales en el miembro amputado… Desmayo… Shock… Terapias de reanimación…El implante mecánico funciona, pero los nervios no responden adecuadamente, se debe repetir la operación…"
"Sufre quemaduras internas por la intensidad de la máquina, la nueva calibración afectó las meninges de su área frontal,… Intentó escapar hoy… Se obtuvo el permiso para aumentar la cantidad de voltios…"
"Asistió al primer entrenamiento… Desobediencia, efectividad al defenderse… Se sometió a una sesión de experimentación con el implante, infringiendo la sensación de pérdida y desmembramiento por medio de palancas de acero…"
"Desajustaban los dedos y cubiertas metálicas hasta su límite… Presentó dolor y molestia… Repetir el procedimiento dos veces al día durante diez semanas… Reporte de mejoras al archivo…"
"Día VIII: 4:36 pm. El personal le realizó la misma entrevista durante 45 minutos, alternándose y variando ligeramente la estructura de las preguntas. No recuerda su fecha de nacimiento, lugar de residencia, nombre, tipo de sangre, pareja, estado civil, primeros estudios, pero parece saber nombres de lugares y personas aleatoriamente. Se ha sometido a terapia con la máquina en lapsos intermitentes de cinco horas, el proyecto avanza"
"Día XVI: 8:00 pm. Agresividad y signos de irritación. Se sometió a un aleccionamiento por parte de los entrenadores, el brazo presenta entumecimiento por la constante congelación, se procede a inyectar anestésico en cantidades moderadas, el sujeto percibe toda la operación con reacciones de molestia y dolor. Terapia con la máquina se incrementa, su efectividad ha disminuido y se recalibra nuevamente"
Las fotos eran insoportables: Congelamiento, heridas por causa de las sesiones con choques eléctricos, cuerpos desmembrados de animales de los primeros entrenamientos, luego eran sustituidos por seres humanos, registro de todas las armas que sabía manejar, el lugar denominado "Cuarto Rojo" y él, en medio de todo eso, a veces con gestos de dolor, a veces simplemente demostrando que el sufrimiento era insoportable, y lentamente, entre más pasaban las fotos ordenadas cronológicamente, la extinción de toda emoción en su rostro, ya a ése punto había dejado de poseer humanidad, y las descripciones que dolían más que las imágenes…
"Primera Sesión: Utilizar el implante en un combate cuerpo a cuerpo"
"Quinta sesión: Efectividad durante todo el combate con el espía, duración: 10:40 min. Se planea obtener un récord de 8 minutos"
"Sesión Final: Objetivos exterminados. Sujeto denominado "Soldado del Invierno" demuestra que el tratamiento ha sido efectivo"
"Resultados Positivos a partir de su primera misión"
"Terapias constantes y con menor regularidad…"
Cuando Natasha salió de su baño, le sorprendió ligeramente notar que la luz por debajo de la puerta del cuarto donde estaba el capitán se encontraba apagada, observó el reloj del pasillo y le pareció que era bastante temprano para que él durmiera, pero quizá sólo estaba cansado, anotó el curioso detalle en su mente y caminó hasta su propia habitación, secándose el cabello y pensando en comprar algo de comida para ambos, cuando el hombre despertara.
Mientras tanto, observando la neblina por la ventana de su habitación y escuchando los pasos de la ex asesina rusa por fuera de su puerta, Steve sintió de nuevo el nudo en la garganta acrecentarse con cada minuto que pasaba, y le ardían tanto los ojos que estaba seguro que el frío que sentía bajar por su rostro no era sólo la baja temperatura del país natal de Natasha, suspiró hondo y se sintió realmente mal, le recordaba a la sensación que tuvo cuando Bucky se soltó de aquél tren y pensó que había muerto.
Todo era su culpa.
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