Me levanto sintiéndome mucho mejor por suerte, desapareció por completo mi temperatura.
Me pongo el uniforme y salgo de mi casa con apenas una tostada en el estómago, pues se me ha hecho tarde.
-¡Buenos días Shaolan!-
Justo en la entrada el pequeño Makoto y … oh dios, Sakura, tal vez no debería ir hoy.
-Toma, toma, mami y yo las hicimos- Y me extiende una pequeña cajita, la abro al sentirla caliente y veo unas deliciosas bolas de arroz, una de ellas muy mal hecha y volteo a ver a Makoto con esa increíble sonrisa.
-¡Muchas gracias pequeño, las comeré con mucho gusto!- Y con la mochila al hombro y las bolas de arroz en la mano izquierda lo levanto con mi otra mano hasta mi hombro.
-¿Te sientes mejor?- por fin habla, creo que esta tan molesta conmigo que ni si quiera me voltea a ver a la cara.
-Si… muchas gracias, todo fue gracias a ti-
Me quedo detallando sus facciones, su piel apenas bronceada, sus piernas… espera ¿y su …
-uniforme?-
Y nos quedamos viendo mutuamente hasta que ella empieza a reír a carcajadas, haciéndome avergonzar sin saber el por qué.
-Dios, es sábado idio…- Y se calla de golpe y volteo a ver a Makoto que también está riéndose de mí, si, se acordó de su baile por decir malas palabras, al menos frente a él no puede insultarme, ja.
Sábado… sábado, por dios como no me di cuenta el día.
-Ay Shaolan, hasta yo sé que hoy no hay clases- Condenado enano, se está burlando de mí.
-¿Ah si? ¿Y sabes que les pasa a los niños que se burlan de sus mayores?-
Bajo todo y empiezo a hacerle cosquillas, quedando el de cabeza entre mis brazos, pateando y casi llorando de la risa.
-¡Mami! ¡mami! ¡Ayúdame!- Dice el pequeño apenas entre cada risa.
-Ah no, nadie ataca a mi pequeño sin consecuencias- Y de repente siento como Sakura empieza a hacerme cosquillas.
Caemos los tres, asegurándome que Makoto caiga sobre mi con cuidado, empiezo a sentir a los dos atacándome y yo apenas por unos costados con cada mano haciéndole cosquillas a ambos.
-Mami, si podemos, hasta que se rinda, ¡en sus pies!-
Y veo como Sakura se voltea a quitarme uno de los zapatos mientras Makoto continua su ataque.
Mala idea.
MUY MALA IDEA.
Tengo la perfecta visión de las bragas de Sakura por culpa de los movimientos y su falda.
-¡Me rindo! ¡ME RINDO!-
Y me quito rápidamente de ellos.
Me miran confuso y yo no puedo ni levantarme, tengo una estúpida erección por la perfecta vista que vi.
Piensa en algo feo, piensa en algo feo… en la tía Akane, con sus verrugas y sus pelos en la cara.
-¿Te huelen los pies Shaolan?-
¿What?
Empiezo a escuchar sus risas y la verdad con toda la vergüenza prefiero que piensen eso.
-Si, asi que mejor me rindo, además dos contra uno es muy injusto-
Y de repente escucho el rugido de mi estómago y más risas.
-Makoto, mejor dejemos que vaya a desayunar… y a cambiarse ya que no tendrá clases- Y suelta una risita burlona.
-Aww pero mami, quiero jugar más-
-Si, pero el tendrá cosas que hacer-
-Tarea, igual que tú, pero puedo hacerme tiempo-
-¡SI! Juguemos, juguemos-
-Si tu esposo está de acuerdo-
Su cara de confusión total no puede ocultarla hasta que Makoto es el que responde.
-No importa, papi no está ahorita, podemos pasar el día juntos-
Y así fue, me comí las bolas de arroz, deliciosas sin dudarlo y pasamos la tarde jugando, yendo al parque, enseñe a Makoto a subir y bajar de los árboles que no fueran tan altos.
Sakura siempre cerca y preocupada por Makoto, pero sin dirigirme una sola palabra.
Jugamos hasta la tarde la hora de comida, el pequeño Makoto se quedó dormido mientras jugábamos videojuegos y comiendo pizza.
-Sera mejor que me lo lleve, aún tengo que hacer la tarea-
-¿De matemáticas?-
-Si- La vi pasar frente a mí, para recoger a su pequeño.
-Te puedo ayudar- Salió de mi boca sin pensarlo.
-No gracias-
-Se que te va mal en la clase, ya casi hay exámenes-
La vi dejarlo ahí, salir de la casa y volver con su mochila.
Se sentó en la sala, fui por mis cosas y la alcance sentándome del otro lado.
-Li sobre lo de hoy-
La interrumpí, ya sabía.
-Lo sé, no cambia nada entre nosotros, no te puedo dirigir la palabra ni acercarme a ti-
La vi mirarme sorprendida y adquirir un tono rojo en sus oídos.
-En realidad, quería decirte gracias, por pasar el día con Makoto-
-Oh…-
Un GRAN silencio incómodo.
Poco a poco empezamos con la materia, en verdad es muy mala con las matemáticas, pero muy inteligente, aprendía rápido a usar las formulas y solo era cuestión de explicarle con calma.
Entre platicas descubrí que le gusta mucho la música romántica, en casi cualquier idioma, ama el chocolate, le encanta el rosa, es muy graciosa, incluso me dijo de su propia boca el miedo a las alturas, que si con las porristas hace esa clase de saltos es porque confía plenamente en sus amigas y su equipo.
Yo ya sabía eso, tiene un corazón enorme, el cómo habla de la gente a su alrededor te hace desear conocerlos a todos.
Aunque fue extraño pues en ningún momento hablo sobre su esposo o como fue madre tan joven y la verdad preferí no preguntar, si algo saldría de esa platica, quiero que sea de su boca.
Me platico por qué Makoto se levantaba a media noche llorando, disculpándose a la vez por la posibilidad de haberme despertado, sin embargo el pobre aun sufría la muerte de su abuela, fue muy doloroso para él.
Entre la plática seguimos hablando de lo que le gustaba y no hacer a ella y a Makoto el como ama los osos sobre todo de peluche.
-Y a Makoto también, incluso su ropa en su mayoría tiene osos y me refiero a todo… como tú-
-¿Ah?- Acaso se estaba burlando ¿de mi?
-Si como tú también tiene ropa interior de ositos-
Y recordé, que cuando me metió en los hielos me vio solo en boxers… unos estúpidos boxers con un oso en el elástico que me había mandado mi madre. Y ardí de la vergüenza.
-¿Ah sí? Bueno es porque yo aún soy un niño inocente, además me sientan muy bien, como a ti el rojo-
Su cara totalmente roja después de unos instantes, hasta su cuello, cerrando las piernas volteando a verse.
-¿Cómo?-
Y empecé a entender lo que había hecho, la estaba poniendo en vergüenza… bien Li, cagala, vas MUY BIEN.
-Cuando intentaste quitarme el zapato, en la mañana- Dije en voz sumamente bajo, casi susurrando, sintiendo también vergüenza.
Guardo rápidamente sus cosas y tomo a Makoto en brazos saliendo de mi casa, intente alcanzarla.
-Sakura, por favor, discúlpame-
-No me llames por mi nombre Li y déjame-
Trastabillo con sus propias palabras, seguía totalmente roja, no se si aun de vergüenza o enojo.
Y de ahí no volví a saber de ella hasta el lunes.
Bien Li, muy bien… haces que hable contigo, pasas el día a su lado y la cagas diciéndole que viste sus bragas solo por que te vio a ti semi desnudo.
