Me he levantado con el sol y la vida me sonríe. A cada uno de mis brothas y a mi lady, les preparo el desayuno para que tengan energías por el resto del día. Ichimatsu se sentó de último a la mesa. God, no. De nuevo tiene unas ojeras que no puede ocultar con nada. Le regaño para que se duerma más temprano y me ignora, prefiere jugar con el gato. No, que falta de respeto.
Por otra parte, estoy feliz que de Todoko-chan y Osomatsu se lleven mejor, él la acompaña a la escuela y la trae de regreso. Quiero llorar y abrazarlos a los dos tan fuerte que se fundan en mi pecho. Así debe de ser la familia, unida y sin problemas.
A Choromatsu le recuerdo que tiene que comer, está bien que se preocupe por sus exámenes pero sin una alimentación correcta jamás logrará cumplir sus sueños. Jyushimatsu como siempre, ya acabó de desayunar y ya se va para los entrenamientos, está más lleno de energía, puede que hoy tenga un partido. No, nunca se cansa, es cómo si se hubiese quedado con la energía de Ichimatsu.
—Cacamatsu, hoy llegaremos tarde. Todoko-chan quiere que la acompañe a ver unas cosas de la escuela— Osomatsu me dice sin nada de respeto, pero no me enojo porqué me avisa de sus acciones con nuestra lady.
—¿Cuál es el faltante, my lady?— le pregunto con curiosidad a mi niña, aunque me extraña que no me haya dicho nada.
—Karamatsu nii-san, es que...— noto la preocupación de Todoko-chan y dejo de servir el desayuno. Sé que es peligroso no atender como se debe a Ichimatsu, pero cuando se trata de ella, todos tenemos la misión de prestarle nuestra atención. —Ayer tuve un accidente con mi uniforme, y se me ha rasgado... — no, please, no. Su cara de preocupación me destruye el alma. —¿Cuánto necesitas, my lady?
Nos faltaba la inversión para nuestro futuro negocio, y la única persona que nos podía ayudar era Karamatsu nii-san. Ahora podré comprar ropa bonita para presentarme con Atsushi. Osomatsu nii-san me acompaña a elegir las prendas adecuadas, para que alguien tan linda como yo, pueda lucirse todavía más.
Los probadores son muy angostos cuando entran dos personas, y hace mucho calor más cuando se juntan demasiado, se abrazan y comparten unos cuantos besos.
No me causa nada que Osomatsu nii-san me toque, es parte del entrenamiento, tengo que aprender a cuando ser pudorosa y entregada. Él me dice que lo hago bien, que puedo fingir vergüenza en el momento exacto. Por eso estoy pendiente de sus movimientos. De repente, me toma de la mano y miro al suelo como si nunca antes hubiera sentido el tacto de otro chico. O me dice que soy bonita, y niego "No, tú sólo me vez con buenos ojos", le digo al sonreírle como si me doliera el pecho de tanta emoción.
Pienso en lo que los chicos quieren escuchar. Sé que buscan a una niña a quien sorprender. Sólo que yo soy una hipócrita que busca como ganarse la vida, en lugar de encontrar el amor.
Estoy feliz, he conseguido algo de ropa nueva, toda muy linda y aprobada por mi hermano mayor. Ahora volvemos a casa, es algo tarde, como le dijimos a Karamatsu nii-san, que por la hora debe de estar terminando la cena o curándole alguna herida a Jyushimatsu nii-san por las prácticas en el béisbol.
—Todoko, ¿haz visto mi cubrebocas?— Ichimatsu nii-san me habla sin emoción alguna, y sin esfuerzo alguno, le sonrío y le presto ayuda para encontrar lo que me pide.
Osomatsu nii-san nos observa. De seguro es alguna prueba para ver como voy en nuestras clases especiales.
Me inclino debajo de uno de los muebles y no hay nada. Recuerdo los lugares a los que Ichimatsu nii-san frecuenta en la casa y busco en ellos. Sobre todo, reviso en lugares altos, ya que su gato ocupa esos espacios. Sé que no es ninguna casualidad, pero el cubre bocas lo encuentro en el sitio donde Osomatsu nii-san estaba parado. Quiero reírme, para calmarme, respiro profundo.
—Ichimatsu nii-san, ya lo encontré— alargo mi voz de forma tierna y cuando mi hermano se me acerca, le pido que se incline, y no le queda otra más que hacerlo. Entonces, me encargo de ponerle el cubre bocas y de acariciarle la cara con el dorso de mis manos. Mi sonrisa no desaparece y me mantengo en puntas para que mi apariencia transmita inocencia.
Me entusiasmo cuando el antisocial se sonroja. Mi corazón palpita con fuerza y sé que tengo que hacer algo más para demostrarle a Osomatsu nii-san que puedo controlar cualquier situación. Simulo estar apenada y constipo mi rostro de vergüenza. Sé que Ichimatsu está confundido, y que de todos, será el único que no buscará que decirme a primera instancia. Entonces, lo veo directo a los ojos y lo beso, pero no toco sus labios porque la tela de su cubre bocas lo protege de una sensación verdadera. Mi hermano se paraliza y como puede. se aparta de mí. Se va, sus pies resuenas en la madera y una de las puertas corredizas se estampa con fuerza que puedo escuchar como cruje el papel de sus paneles.
Puede que esté lista.
Puede que necesite romper las barreras de Osomatsu nii-san para comenzar el verdadero juego.
